Los hámsteres son pequeños roedores fascinantes que pertenecen a la familia Cricetidae, dentro de la subfamilia Cricetinae. A lo largo de la historia, estos animales han evolucionado y se han adaptado a diversos entornos, dando lugar a distintas especies como el Mesocricetus auratus (hámster sirio), el Phodopus roborovskii (hámster ruso o Roborovski), el Phodopus sungorus (hámster ruso o siberiano) y el Phodopus campbelli (hámster de Campbell).

Historia y reconocimiento de los hámsteres
El reconocimiento científico de los hámsteres se remonta al siglo XIX, cuando el científico Waterhouse inició sus estudios sobre ellos. Sin embargo, su verdadera popularidad comenzó en 1930, tras el descubrimiento de una madriguera de hámsteres en Siria por el científico Aharoni. Estos ejemplares fueron llevados a Europa, dando inicio a su cría y estableciendo a Aharoni como el primer criador reconocido.
Alojamiento adecuado para hámsteres
La elección de la jaula es fundamental para el bienestar de tu hámster. Se recomiendan jaulas con un fondo de plástico resistente y una estructura superior de metal. Es crucial que el espacio sea amplio para permitir que el animal se desplace libremente, ya que son criaturas muy activas. El tamaño mínimo recomendado para hámsteres enanos es de 70 × 45 cm, con un piso adicional que cubra al menos un tercio de esta superficie. Para los hámsteres sirios, la longitud mínima debe ser de 84 cm.
La ventilación adecuada es una característica primordial en cualquier jaula. La limpieza completa de la jaula debe realizarse mensualmente, complementada con limpiezas parciales semanales para mantener un entorno higiénico. Para la limpieza profunda, se aconseja el uso de agua caliente y jabón neutro.

Materiales para el nido y lecho
El nido de tu hámster puede construirse con materiales como papel higiénico o de cocina, heno y su propio lecho. Un sustrato aconsejado es el de maíz sin perfumes, que ayuda a mantener la jaula limpia y seca. El bebedero ideal es el de tipo biberón con bola dispensadora.
Como parte del enriquecimiento ambiental, es beneficioso ofrecer un baño de arena de chinchilla una vez por semana durante un par de horas. La rueda de ejercicio es otro elemento esencial. Su diámetro debe ser mayor que la longitud del hámster para evitar problemas de espalda, ya que un tamaño insuficiente obliga al animal a mantener una postura curvada.
Dieta y alimentación
La alimentación de los hámsteres debe ser equilibrada y adaptada a sus necesidades. Requieren una dieta alta en proteínas. Su sistema digestivo es muy eficiente en la extracción de agua de los alimentos, lo que resulta en excrementos secos.
Se deben evitar alimentos como el perejil, apio, cebollas, ajos y cítricos. En su lugar, se recomiendan frutas como pera, manzana, sandía, moras, arándanos, kiwi, frambuesas, lichi, papaya, ciruelas y fresas. Los hámsteres son omnívoros, por lo que su dieta debe incluir una proporción de proteína animal. Se pueden ofrecer semillas, frutas y verduras, pero también es importante incluir alguna fuente de proteína animal.
En cuanto a los piensos comerciales, se debe tener precaución, ya que muchos pueden ser de baja calidad, con exceso de pipas y una composición desequilibrada. Si no se encuentra un pienso comercial de calidad, se puede preparar una mezcla casera con ingredientes como trigo sarraceno, maíz, germen de trigo, cebada, centeno, cañamones, muesli y mijo. Es importante que las pipas de girasol se ofrezcan en muy poca cantidad.
La obesidad es una patología común, especialmente en hámsteres rusos, a menudo causada por una dieta inadecuada. Es fundamental ajustar la ingesta de alimento a la actividad del animal para prevenir graves consecuencias para su salud.

Comportamiento y socialización
Los hámsteres son animales solitarios y territoriales por naturaleza. En la naturaleza, solo se juntan en época de celo. Por lo tanto, es vital que vivan separados, cada uno en su propia jaula. Intentar que convivan varios ejemplares, incluso de especies enanas, puede resultar en conflictos graves y peleas cruentas, especialmente si hay escasez de espacio o comida, o si uno de ellos pierde el olor grupal.
Son animales nocturnos, y aunque pueden despertarse durante el día, no les gusta ser molestados en esos momentos, lo que puede causarles estrés y enfado. Si un hámster muestra un comportamiento agresivo, es importante descartar que se deba a alguna patología que le cause dolor o malestar.
La interacción con niños debe ser supervisada, enseñándoles a respetar al animal, a no hacer ruido y a manipularlo con cuidado.
Reproducción y cuidados de las crías
La reproducción de hámsteres puede ser una experiencia gratificante, pero requiere una preparación adecuada, ya que el canibalismo es un riesgo frecuente si las condiciones no son óptimas. Antes de iniciar la reproducción, es importante estar bien informado.
Selección de la pareja reproductora
Es fundamental conseguir una buena pareja de hámsteres que no sean hermanos ni parientes cercanos. Se recomienda no comprarlos en la misma tienda o acudir a un establecimiento serio que garantice la no consanguinidad. Los animales deben ser sanos, con buena oclusión dental y características físicas deseables. Si uno presenta un defecto, el otro no debe tenerlo para evitar que las crías lo hereden.
Edad recomendada para la reproducción
Aunque los hámsteres alcanzan la madurez sexual entre los 30 y 60 días de edad, se recomienda esperar hasta los 4 meses para la cría. En el caso de los hámsteres sirios, no se debe esperar más de los 6 meses para la primera camada. Las hembras Roborowski pueden tardar más, hasta los 18 meses o su primera primavera. Las hembras demasiado jóvenes, aún en crecimiento, tienen mayor probabilidad de comerse a sus crías.
Causas del canibalismo
El canibalismo en hámsteres puede ocurrir por diversos motivos: estrés, miedo a un peligro, nerviosismo de la madre, falta de proteínas en su dieta o si es demasiado joven para la lactancia y cría exitosa.
Proceso de apareamiento y gestación
La hembra se traslada a la jaula del macho o se busca un territorio neutral para el encuentro, ya que las hembras pueden ser más agresivas. Las hembras tienen un ciclo de celo de 4 días, siendo receptivas el último. El tiempo de gestación varía: aproximadamente 16 días en sirios, 21 días en chinos, Campbell y rusos, y entre 23 y 30 días en Roborowski.
Durante la gestación, la madre necesita una dieta rica en proteínas, complementada con huevo duro, arvejas, porotos de soja, gusanos o langostas. Es crucial proveer abundante agua fresca.

Parto y cuidados de los recién nacidos
La jaula debe limpiarse 3 o 4 días antes del parto, y no debe ser tocada durante los 10 a 20 días posteriores para evitar el canibalismo. Durante el parto, es esencial no intervenir ni espiar. Los hámsteres enanos suelen tener entre 3 y 6 crías, mientras que los sirios pueden tener de 7 a 11, e incluso camadas mayores. Si son demasiadas crías, la madre puede reducir el número por sí sola.
No se deben tocar las crías, ni siquiera con guantes, para minimizar el riesgo de que la madre las rechace. La jaula debe situarse en un lugar muy tranquilo, sin ruidos ni movimientos excesivos.
Las crías nacen ciegas, sordas y sin pelo, pero con olfato y capacidad de movimiento. A los 7-10 días comienza a crecerles el pelo, y para las dos semanas ya tienen un pelaje completo y sedoso. A esta edad, ya se les ve corretear por la jaula.
Es fundamental separar a los machos de las hembras al cumplir un mes de vida para evitar cruzamientos. La diferenciación se basa en la distancia entre el ano y la abertura urogenital.
Crianza artificial de crías huérfanas
En casos de que las crías pierdan a su madre, la crianza artificial es un proceso exigente. Los bebés nacen sin pelo y no pueden regular su temperatura corporal hasta aproximadamente los 10 días de vida, necesitando temperaturas de hasta 26.5 °C. Requieren alimentación cada 2 horas durante las primeras 24 horas, y estimulación para comer sólidos.
La alimentación se realiza con una papilla especial para hámsteres o ratones, utilizando un gotero. Es importante evitar rociar la leche directamente en la boca de la cría. Tras la alimentación, se debe masajear suavemente su abdomen para estimular la digestión.
A partir de los 7-10 días, las crías pueden empezar a interesarse por alimentos sólidos, pero se debe usar un bebedero de botella con una boquilla baja. A los 14 días, se pueden introducir papillas de cereales con arroz y frutas. El destete completo suele ocurrir alrededor de los 20 días, aunque en crianza artificial puede extenderse.
La leche natural de hámster es la mejor nutrición, pero las madres sustitutas no siempre son exitosas. La leche debe prepararse con manzanilla en agua mineral sin gas para facilitar la digestión.

Salud y prevención de enfermedades
Muchas enfermedades en hámsteres son causadas por una mala alimentación, exceso de humedad, temperaturas inadecuadas, caídas, mordeduras, conjuntivitis por paja polvorienta, falta de higiene, sedentarismo, estrés, alteración de sus ciclos de sueño y cuidados deficientes. Un entorno limpio, una dieta equilibrada y un manejo adecuado pueden prevenir la mayoría de estos problemas.
Un hámster sano presenta un pelaje liso y brillante, forma cilíndrica, orificio anal limpio, ausencia de secreciones nasales u oculares y actividad poco después de despertar. Al revisar a tu hámster, asegúrate de que su pelaje y piel estén sin rojeces, caspa o parásitos.
Es importante evitar cambios bruscos de temperatura y mantener la jaula en un lugar con buena ventilación, sin corrientes de aire ni luz solar directa, y en una estancia tranquila. La temperatura ideal oscila entre 20-22 °C, manteniéndose constante.
Si tu hámster presenta algún problema de salud, debe ser llevado a un veterinario especialista en animales exóticos lo antes posible.
Con el envejecimiento, algunos hámsteres pueden perder los dientes, requiriendo una dieta especial a base de papilla.