En el marco del desarrollo de la competencia y con el fin de proteger el patrimonio cultural, en Extremadura se dictó la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura. El artículo 1.2 de dicha norma indica que constituyen el Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura todos los bienes, tanto materiales como intangibles, que, por poseer un interés artístico, histórico, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, etnológico, científico, técnico, documental y bibliográfico, sean merecedores de una protección y una defensa especiales.
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.1 de la citada ley, los bienes más relevantes del Patrimonio Histórico y Cultural extremeño deberán ser declarados de Interés Cultural en la forma que el propio artículo detalla. En este contexto, Extremadura forma parte del origen del flamenco y ha sabido cuidar y conservar los estilos autóctonos, tales como los jaleos y tangos.

Declaración de Bien de Interés Cultural para el Flamenco en Extremadura
El embrión flamenco extremeño surge, fundamentalmente, en los asentamientos gitanos. El flamenco tiene asegurada su pervivencia en Extremadura porque forma parte de sus señas de identidad; el cante está patente en fiestas, programaciones culturales y reuniones familiares. Por ello, se procedió a dictar la Resolución de 24 de noviembre de 2020, de la Consejera, por la que se acuerda incoar expediente de declaración de Bien de Interés Cultural a favor del «Flamenco en Extremadura» en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial. Esta resolución fue publicada en el «Diario Oficial de Extremadura» número 233, de 2 de diciembre de 2020, y en el «Boletín Oficial del Estado» número 115, de 14 de mayo de 2021.
Asimismo, se han solicitado los informes de las instituciones consultivas a que se refiere el artículo 4.1 de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura. Como anexo, se publica un extracto de la Memoria técnica elaborada por los servicios técnicos de la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural. La Memoria técnica y documentación íntegros a la que hace referencia el acuerdo de incoación, constan en el expediente administrativo correspondiente, el cual se puede consultar en las dependencias de la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural (Avenida Valhondo, s/n).
Reconocimiento del Flamenco a nivel global y nacional
El día 16 de noviembre del año 2010, la UNESCO, desde Nairobi, hacía pública la declaración del Flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En la redacción de dicho expediente participó el entonces coordinador del Centro del Flamenco de Extremadura, don Cayetano Ibarra Barroso, autor igualmente de la memoria que da base al presente expediente.
Cristina Cruces Roldán (U.S) plantea que la incorporación del Flamenco a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2010 supuso un necesario punto de partida en la ampliación del concepto y los contenidos atribuidos a este bien, circunscrito durante mucho tiempo al ámbito del arte. Como plantea la autora, la UNESCO «refrendaba la comprensión del flamenco como algo más que cante, bailes, toque e intérpretes (…). Reconocía la cultura del flamenco con aspectos hasta entonces no tenidos en cuenta: la sociabilidad, la estética, la política, la economía (…) Superaba una mirada estrecha que lo condenaba a su ejecución práctica, su condición escénica, a simples aproximaciones clasificatorias… Contribuía a interiorizar el flamenco con la categoría del Patrimonio Cultural de Andalucía».
Andalucía es la cuna del flamenco y el lugar donde han nacido cantaores y cantes, guitarristas y toques, bailaores y bailes que han contribuido a desarrollar, conservar y transmitir este singular patrimonio cultural. Murcia, con sus cartageneras y cantes mineros, amplió las márgenes territoriales del arte flamenco, junto con Madrid y Cataluña, donde el flamenco prende unido estrechamente al fenómeno migratorio. Respecto a Extremadura, es también partícipe de este arte, no solo por proximidad geográfica a Andalucía, sino por proximidad histórica, cultural y social.
Y es que en ambas zonas corre la savia de la misma raíz del pueblo, envuelta y revuelta con los tiznes de la marginación étnica, la opresión, la penuria social y la impotencia civil, todo ello pasado después por los múltiples alambiques de las aportaciones personales, artísticas y vitales de sus artífices. Como sabemos, las fronteras geográficas no coinciden con las fronteras culturales. Además, en su caminar, el flamenco se ha enriquecido con sones y músicas de aquí y de allá. Podemos decir, por tanto, que sus dos cualidades más fundamentales son la universalidad y el mestizaje.
El Origen del Flamenco: Entre la Miseria y el Arte
Orígenes y Evolución del Flamenco
Respecto a su origen, en el Flamenco son destacables su influencia orientalizante, sus raíces judías y árabes, así como los sedimentos musicales de la tradición castellana y andaluza, sin olvidar la importante contribución de la etnia y cultura gitano-andaluza. Es necesario, al respecto, señalar la importancia de la labor ejercida por investigadores y estudiosos del flamenco, que con su trabajo apuntalan día a día el andamiaje del conocimiento de un arte multifocal, oscuro en su génesis y difuso en su memoria.
El Flamenco, considerado durante mucho tiempo un arte menor, ha conseguido ganarse el respeto en el mundo entero. Hoy nadie pone en duda sus valores antropológicos, musicales, sociales y culturales. Es un tesoro milenario de músicas, sentimientos, memorias, ritos y coplas donde se encierra la sabiduría del dolor, del amor, de la vida y de la muerte, creado lentamente por el pueblo y transmitido por vía oral.
Elementos Definitorios del Flamenco
La esencia del Flamenco está compuesta por elementos definitorios, teóricos, visuales y sonoros. La primera es la riqueza, la magnitud y extensión de las formas musicales del cante. La segunda es el cancionero flamenco, que consta de más de 30.000 coplas, de las cuales solo se han recogido en antologías aproximadamente 2.000. Además, cuenta con dos expresiones más: el toque y el baile.
La Guitarra Flamenca
El origen de la guitarra flamenca está estrechamente unido a la génesis flamenca. Por tanto, ambos comparten oscuridad y confusión. Sus orígenes más remotos se remontan a la lira, a la que posteriormente se dotará de una caja de resonancia. Una teoría sostiene que la guitarra es de origen griego, y otra que es un instrumento introducido por los árabes durante la conquista musulmana de la península y que luego evolucionaría ya en España.
Los instrumentos griegos deformaron su nombre en «Kizara» o «Kettarah», que en castellano se denominó cítara. Según esta teoría, la cítara griega y romana, a la que se le acabará añadiendo un mástil, es el origen de nuestra guitarra. Pero la segunda teoría sostiene que el primer instrumento con mástil es la «ud» que, al fundir su denominación, acabó llamándose «laúd». Este instrumento tendrá una evolución compleja y variada.
En los siglos XI y XII, se distinguen dos tipos de guitarra:
- La morisca, que se asemeja al laúd.
- La guitarra latina, evolución de las antiguas cítaras con un mango parecido al del violín.
Esta guitarra evoluciona y da origen a dos instrumentos diferentes: la vihuela, dotada de seis órdenes (cuerdas dobles) de amplia difusión entre trovadores y músicos profesionales, y la guitarra de cuatro órdenes, de uso popular. La guitarra comienza a utilizarse como acompañamiento y con la técnica de rasgueado. En el siglo XVII, al músico andaluz Vicente Espinel se le atribuye la adición de la quinta cuerda. Las evoluciones posteriores acabaron perfilando el instrumento hasta llegar a la guitarra flamenca, cuyo sonido varía con respecto a la clásica debido a una construcción ligeramente distinta y al uso de diferentes tipos de maderas.
La guitarra flamenca tiene un sonido más percusivo, su caja es un poco más estrecha, y generalmente las cuerdas están más cerca del diapasón. Tiene quizás menos sonoridad, pero su sonido es más brillante y su ejecución resulta más fácil y rápida debido a la menor distancia de las cuerdas al diapasón, lo que permite que se pueda hacer menos presión con los dedos de la mano izquierda sobre el mismo. Tradicionalmente las clavijas de afinación eran completamente de palo y se embutían en la pala de la guitarra de forma perpendicular a ella.

El Baile Flamenco
El baile flamenco es una manifestación muy antigua circunscrita originariamente al ámbito andaluz. Tiene una vigencia de más de dos siglos, dentro de una evolución constante a lo largo de este largo periodo de tiempo. Los intérpretes no eran profesionales. El baile era acompañado por guitarristas, en su mayoría ciegos, y se desarrollaba en fiestas nocturnas, que se realizaban a la luz de candiles. Desde mediados del XIX se inicia el profesionalismo en el baile. Es la etapa en la que aparecen y se desarrollan los cafés cantantes.
Se usan tarimas para bailar, lo que permite más brillantez en el zapateado y el uso de la bata de cola. Proliferan en Sevilla numerosas academias de baile. Aun así, el repertorio era escaso y se reducía a unos pocos estilos. Se diferencia el baile del hombre del de la mujer. La aparición de los espectáculos integrados en la llamada «Ópera Flamenca» y la decadencia de los cafés cantantes, que tuvieron su esplendor en la etapa anterior, cambia el panorama. El baile flamenco toma un nuevo y renovador giro, integrándose en coreografías denominadas «Ballets Flamencos» que conviven con el baile tradicional.
Un posible listado de algunos de los bailaores más importantes incluye a: Rafael Amargo, Carmen Amaya, «La Argentina» (danza), «La Argentinita», Sara Baras, Javier Barón.
El Flamenco como seña de identidad extremeña
Extremadura tiene en el flamenco una de sus señas de identidad, contando con una fuerte tradición oral que se ha transmitido de generación en generación. En Extremadura el flamenco es una expresión cultural viva, como muestra el hecho de un buen número de artistas representativos de este arte; un tejido asociativo para su conservación y difusión compuesto por más de medio centenar de peñas flamencas, tres federaciones y dos asociaciones de artistas flamencos; además de grandes creadores del cante jondo; así como críticos e investigadores.
Por otro lado, debe mencionarse el apoyo decidido de las distintas administraciones para arbitrar las ayudas y las medidas de fomento necesarias para su salvaguarda. El Flamenco en Extremadura tiene como base el romancero, los fandangos comarcales y otros aires populares. Pero el Flamenco, aunque indudablemente emana en muchas de sus manifestaciones del folklore, va a superar este ámbito y a alcanzar la categoría de arte. El embrión flamenco extremeño surge, fundamentalmente, en los asentamientos gitanos. La fiesta familiar, celebrada en el ámbito gitano, será el crisol idóneo donde se templarán los cantes.
No obstante, carecemos de la documentación precisa que ilumine en la búsqueda de raíces tan oscuras; solo contamos con las noticias de aquellos viajeros románticos del XIX que tanto han aportado a los estudios antropológicos y etnográficos en la región extremeña. Uno de aquellos, George Borrow, precisamente traductor del Evangelio de San Lucas al caló, allá por 1850, describe el ambiente gitano de algunos enclaves extremeños, pero no tenemos noticias precisas de «lo flamenco».
Figuras y estilos emblemáticos del Flamenco extremeño
El cante extremeño, y sobre todo sus estilos más característicos, es decir los jaleos y los tangos, son transmitidos y cantados por unas cuantas familias conocidas y reconocidas por el colectivo. Tales son la familia del «Tío Juan Tomá», casado con «Tía Ana» -padres de Porrina-, la de la Hipólita, con sus dos hijos, «El Romillero» y Alejandro Vega, y su nieta Remedios Amaya. Otra familia flamenca es la de Alejandro, padre de «La Marelu», «La Jorobita» y «El Pepe». En el seno de estas familias o al calor de sus influencias nacen intérpretes como «La Kaita», «La Negra», Domingo Rodríguez de la Concepción («El Madalena»), etc.
Pero, sin lugar a duda, es José Salazar Molina, «Porrina de Badajoz», el cantaor emblemático y fundamental en el panorama flamenco extremeño. «El Porras», tras su heterodoxia, atesoraba una fuerte personalidad cantaora y creativa. Extremadura no solo aporta buenos intérpretes. El Flamenco en Extremadura ha calado social y culturalmente y, en pleno siglo XXI, vivimos un momento importante del mismo. En Extremadura hay artistas que han conseguido premios y una presencia y proyección tal, fuera incluso de nuestra región, que los hace ser referentes en el panorama flamenco actual.
Nuestra Comunidad Autónoma cuenta con nombres de prestigiosos investigadores, reconocidos también a nivel nacional, habiendo sus aportaciones contribuido a que nuestro flamenco se conozca mejor y a que se reconozca nuestra particular contribución al árbol general del cante. Pero donde verdaderamente se percibe el calado del flamenco, tal que lo convierte en clara seña de identidad, es en su integración en la sociedad extremeña.
El Origen del Flamenco: Entre la Miseria y el Arte
Apoyo y Promoción del Flamenco en Extremadura
Como ejemplos del apoyo y protección que recibe el Flamenco en Extremadura podemos citar la celebración de actividades como:
- El «Festival de Porrina de Badajoz» (Badajoz, Diputación de Badajoz).
- «Las noches de Santa María en Plasencia» (Plasencia, Diputación de Cáceres).
- BADASOM, «Encuentro anual de fado portugués y flamenco» (Badajoz, Junta de Extremadura).
También se realiza la edición de material discográfico, como la Antología de Porrina de Badajoz «Gitano y de Badajoz» o grabaciones de «Cándido de Quintana», entre otros.
Los Jaleos Extremeños: particularidades
El jaleo proviene del ritmo folklórico de su propio nombre, que al aflamencarse se hace estilo flamenco en la órbita de la soleá. Los gitanos extremeños se identifican con este ritmo, e incluso su cante más propio, el «yeli», lo hace por jaleos. La gestación y ritmo de los jaleos son comunes a los cantes y bailes de otros asentamientos gitanos donde, con motivo de celebraciones y ferias, los artistas se escuchaban unos a otros, se empapaban de sus sones, los asimilaban y adaptaban, y les imprimían esa marca del deje extremeño y ese aire lento y pausado que los especialistas de este cante ejecutan, marcando bien las diferencias con la bulería, pariente cercana del jaleo, con la que muchos suelen confundirlo.
Algunos flamencólogos opinan que estos jaleos, al solemnizarse y recibir las improntas personales de distintos intérpretes, darían como consecuencia el nacimiento de la soleá. No obstante, es necesario añadir que el sedimento musical del ámbito de las soleares, en los distintos enclaves donde se ha desarrollado el flamenco, ha dado lugar a formas musicales flamencas muy características, entre ellas nuestros jaleos.
Así, hubo un baile folklórico andaluz llamado jaleo, muy próximo a la zarabanda y a la tirana, que incluso llegó a aprenderse en academias e interpretarse en teatros. Los jaleos extremeños recogen el dejillo del habla propio de Extremadura, conservan el arcaísmo del compás y el sentido musical que nos lleva a encuadrarlos entre la soleá y la bulería. Su ritmo es más vivo que el de la soleá y más pausado que el de la bulería.