Frutas que Crecen Sin Árboles o Sin Semillas

Tener frutales en casa para cosechar nuestra propia fruta es una idea muy apetecible. Sin embargo, a menudo no contamos con espacio suficiente para plantar todo un huerto de frutales. ¿Debemos por tanto renunciar a ello? En absoluto. Para lugares poco espaciosos donde solo hay sitio para uno o dos árboles se puede recurrir a frutales autopolinizantes: árboles capaces de fecundar sus flores con su propio polen.

La mayoría de los frutales necesitan ser polinizados por el polen de otro árbol para fructificar, lo que responde a una estrategia de la Naturaleza en busca de variabilidad genética. En el caso de los melocotoneros, albaricoqueros, cerezos, perales y manzanos, solo los individuos de ciertas variedades tienen la capacidad de autopolinizarse o autofertilizarse; es decir, no necesitan la cercanía de otros frutales de la misma especie para dar frutos. Si en el huerto se cuenta con espacio suficiente para plantar varios árboles frutales se podrán polinizar entre sí.

Pero entonces surge el siguiente problema: muchos frutales no son capaces de polinizar árboles de su misma variedad porque son autoestériles. La razón de esta incompatibilidad viene dada porque, cuando se consigue un cultivar interesante por las cualidades de su fruta, se reproduce mediante esquejes para conservar así sus propiedades intactas. Esto lleva a que normalmente una variedad de frutal sea en realidad un solo individuo genéticamente hablando y, como decíamos, son pocos los árboles que pueden polinizarse a sí mismos. En este caso, la solución pasa por buscar otra variedad que sea químicamente compatible y que florezca a la vez. Esto, que parece muy complicado de gestionar, es en realidad bastante sencillo: tan solo hay que comprobar en el centro de jardinería a la hora de comprar el frutal si es autopolinizante o autofértil o no. Si no lo es habrá que ver con qué otras variedades es compatible y adquirir una de ellas. Existen además variedades que se consideran polinizadores universales: se trata de árboles capaces de polinizar a todas las variedades de su misma especie.

Para asegurarse de que el árbol producirá frutos hay que tener en cuenta las condiciones climáticas del lugar donde se va a plantar. Es evidente que frutales tropicales como la platanera o el aguacate no podrán sobrevivir en regiones donde hiela.

Frutales Adaptados a Diferentes Climas

Norte Atlántico

Prácticamente todas las rosáceas: manzano, ciruelo, níspero, melocotonero. Frutos del bosque: arándano, grosellero, frambueso. Higueras, limoneros (no en zonas altas) y kiwis (en microclimas suaves).

Centro

Ciruelos, perales y membrilleros se dan muy bien en Madrid; los melocotones, en Aragón; los cerezos en el Jerte, en el valle del Ebro y Jiloca (Teruel).

Mediterráneo

Entre las rosáceas se dan bien las que menos horas-frío necesitan: ciruelos, almendros, nísperos, albaricoqueros, melocotoneros.

Consideraciones al Comprar y Plantar Frutales

Elección de la Planta

A la hora de comprar un frutal es importante elegir una buena planta; en tu centro de jardinería obtendrás calidad y asesoramiento. Debes fijarte en la proporción grosor/altura del tronco: es mejor un árbol más bajo pero más grueso que uno más alto y muy fino. Comprueba que las raíces no están espiralizadas, es decir muy enrolladas dentro del cepellón, señal de que ha estado mucho tiempo sin trasplantarse; esta planta tenderá a ser menos estable frente al viento.

Momento de Plantación

Se recomienda evitar que sea época de floración, brotación, heladas o grandes calores. Una helada en el primer año de plantación puede dañar el aparato radicular. Según la especie, el mejor momento puede ser cuando se acaban las heladas fuertes, pero antes de que se empiece a mover la savia; en ese caso, febrero es una época de referencia en la mayor parte de la Península.

Preparación del Hoyo y Sustrato

El hoyo: Se debe hacer un agujero bien ancho, no solo el justo para que entre el cepellón. Es importante asegurarse de que cuenta con buen drenaje, caso contrario es mejor cambiar de emplazamiento o (más complicado) canalizar el agua hacia otra zona del huerto. Sustratos: La tierra que rodea el árbol debe ser de la mejor calidad. Si el suelo es demasiado calizo lo notarás en que las hojas se vuelven amarillas y los nervios muy verdes (clorosis); en este caso se recomienda aplicar quelatos de hierro.

Cuidados Esenciales

El agua: El riego que recibe el césped puede resultar excesivo para muchos frutales haciendo que la fruta tenga menos sabor. Además, si los aspersores mojan demasiado las hojas puede favorecer la aparición de enfermedades fúngicas. Abonado: Se suelen hacer abonados pobres en nitrógeno en otoño y abonados más ricos en este elemento al principio de la primavera. Poda: Se trata de todo un arte. Sería interesante aprender a podar antes de aventurarnos a cortar ramas. Se suele decir que es mejor no podar que una mala poda. Aclareo: También es importante asesorarse sobre cuándo y cómo se deben descargar las ramas del exceso de frutos; depende mucho del tipo de frutal. El pulgón: Es la plaga más común y debilita al árbol año a año; si se controla a las hormigas, que son las que traen y llevan al pulgón, se habrá ganado parte de la batalla.

Esquema de poda de árboles frutales

Frutas que No Nacen de un Árbol

Si quieres cultivar tus propias frutas en casa, pero no tienes suficiente espacio para plantar árboles o incluso tenerlos en maceta, no te preocupes. Existen muchas opciones que puedes empezar a cuidar fácilmente y que darán como resultado deliciosas frutas sin problema. Este tipo de plantas frutales son perfectas para espacios bajos, donde no pueden crecer árboles demasiado altos o espacios reducidos, por ejemplo, jardines pequeños, jardineras o incluso macetas.

Fresas

Las fresas son frutas que crecen en plantas pequeñas y fáciles de cuidar. Existen muchas variedades que puedes plantar en casa sin problema y que van a requerir poco espacio.

Zarzamoras

La planta de zarzamoras es muy fácil de cuidar. Aunque no es un árbol, el arbusto de las zarzamoras puede llegar a crecer lo suficiente para alcanzar una altura considerable. Sin embargo, con los cuidados necesarios, puedes mantenerlo dentro de un espacio pequeño y generar cosechas abundantes fácilmente.

Tunas

La planta de la que nace la tuna puede tardar muchos años en crecer y madurar. No obstante, cosechar esta fruta no es tan difícil como parece. Los nopales que producen tunas son bastante resistentes y requieren cuidados mínimos para crecer de forma correcta.

Sandías y Melones

La planta de las sandías, al igual que la planta de los melones, es de fácil crecimiento. Este cultivo prefiere extenderse sobre el sustrato antes que crecer hacia arriba, a menos que coloques un entutorado donde pueda sostenerse.

Ilustración de plantas de fresas y zarzamoras

El Caso del Plátano: Una Fruta Sorprendente

El plátano es una de las frutas más consumidas en el mundo, presente en desayunos, batidos y meriendas por su sabor dulce y su alto contenido en potasio. Sin embargo, muy pocas personas saben que el plátano no crece en un árbol, como se suele creer. Aunque su aspecto lo sugiera, lo cierto es que esta fruta tropical crece en una planta herbácea gigante, una de las más grandes del planeta.

En realidad, lo que solemos llamar árbol de plátano es un pseudotallo, formado por la superposición de hojas enrolladas entre sí, que pueden alcanzar hasta tres metros de altura. Esta estructura sostiene el racimo de plátanos y, aunque parezca un tronco, no lo es. El verdadero tallo crece bajo tierra y es a partir de ahí que la planta produce una sola vez en su vida.

Además de su curiosa forma de crecimiento, el plátano tiene otras características sorprendentes. A diferencia de muchas frutas, los plátanos no se polinizan para desarrollarse. Se reproducen de forma asexual, lo que significa que todas las plantas comerciales son clones genéticos. Esto facilita su cultivo, pero también los hace más vulnerables a enfermedades, como ocurrió en el pasado con la variedad Gros Michel, que fue prácticamente eliminada por un hongo.

Desde el punto de vista nutricional, el plátano es un alimento muy completo. Contiene fibra, vitaminas del grupo B, vitamina C y minerales como el potasio y el magnesio. Se le asocia con la prevención de calambres musculares, la mejora de la digestión y la regulación del sistema nervioso. Saber que el plátano crece en una planta herbácea y no en un árbol como muchos creen, nos recuerda que incluso los alimentos más cotidianos esconden secretos fascinantes. La próxima vez que comas uno, piensa que estás disfrutando no solo de una fruta rica, sino también de un pequeño milagro botánico. Además, su facilidad para transportarse y conservarse sin necesidad de refrigeración lo convierte en un alimento accesible en cualquier parte del mundo.

Fotografía de una planta de plátano con racimo de fruta

Frutas Sin Semillas: Un Fenómeno Natural y Cultural

Las frutas sin semillas están por todas partes, desde las uvas hasta las sandías, los pepinos y las naranjas. Si bien es cierto que pueden deberse a las acciones humanas, también es algo que se da en la naturaleza. A menudo se debe a la combinación de ambas cosas.

¿Por qué algunas frutas no tienen semillas?

Las frutas sin semilla son el resultado de un proceso natural llamado partenocarpia por el que se desarrollan sin la fertilización del óvulo (lo que normalmente forma las semillas). Esto ocurre naturalmente en algunas plantas, pero los agricultores también pueden fomentarlo a través de diferentes técnicas.

Contrariamente a lo que se suele pensar, la mayoría de las frutas sin semillas no son organismos genéticamente modificados (OGM). La fruta sin semillas lleva cultivándose desde mucho antes de que la ingeniería genética entrara en juego, utilizando técnicas de reproducción naturales. Algunos métodos permiten producir frutos sin semillas. Por ejemplo, algunas variedades de plantas son naturalmente autoestériles. Piensa en la piña: si cultivas una variedad aislándola de otras plantas compatibles, dará frutos sin semillas. Otras veces, los agricultores pueden usar técnicas como la de los árboles de cítricos en red para evitar la polinización, lo que también da lugar a frutos sin semillas. Incluso en los casos en los que se produce la polinización, es posible que las trazas de las semillas no se desarrollen por completo, lo que nos deja con las variedades «medio sin semillas», como las semillas blancas que a veces se ven en las sandías.

¿Las frutas sin semillas pueden ser ecológicas?

¡Sí! Las frutas sin semillas pueden ser absolutamente ecológicas. La falta de semillas es un rasgo biológico que no entra intrínsecamente en conflicto con los principios de la agricultura ecológica. La agricultura ecológica se centra en el uso de procesos naturales sin OMG y en evitar los productos químicos sintéticos, algo que se aplica tanto si la fruta tiene semillas como si no.

Muchas frutas sin semillas se cultivan siguiendo técnicas de cultivo tradicionales. Dado que la producción de frutas sin semillas no suele requerir ninguna modificación genética o intervención química, encaja cómodamente dentro de los parámetros de la agricultura ecológica. Sin embargo, como las plantas sin semillas a menudo no se pueden reproducir por medio de las semillas, por lo general se propagan a través de injertos o esquejes, una práctica común de la agricultura ecológica. Esto permite a los agricultores seguir cultivando variedades sin semillas sin depender de métodos no orgánicos. Los injertos son una técnica hortícola mediante la que los tejidos de las plantas se unen para que sigan creciendo juntos.

¿Las frutas sin semillas son sostenibles?

Hay quien argumenta que las plantas sin semillas, al ser incapaces de reproducirse sin la intervención humana, son menos sostenibles o «naturales». Sin embargo, desde un punto de vista práctico, los agricultores llevan generaciones propagando con éxito frutas sin semillas. Técnicas como la del injerto les permiten mantener la diversidad genética de sus cultivos y reducir la necesidad de pesticidas u otros insumos nocivos. Por lo tanto, aunque las frutas sin semillas pueden requerir un cultivo más manual, sí que se pueden cultivar de forma sostenible. Elegir frutas sin semillas no significa comprometer la sostenibilidad. De hecho, pueden desempeñar un papel fundamental en las prácticas agrícolas eficientes, particularmente en las áreas en las que ciertas plagas o condiciones de crecimiento hagan que los frutos con semillas sean más vulnerables.

¿Quién está impulsando la producción de frutas sin semillas?

Las frutas sin semillas se producen en gran medida porque los consumidores las prefieren por su conveniencia. A lo largo de los años, esta demanda de conveniencia ha hecho que los agricultores y los productores se centren en cultivar más opciones sin semillas para satisfacer las preferencias de los clientes.

A medida que los consumidores buscan cada vez más opciones rápidas y fáciles de comer, las frutas sin semillas se han convertido en un producto básico en los mercados de todo el mundo. Esta demanda crea un ciclo en el que se anima a los agricultores a cultivar estas variedades para seguir siendo competitivos y cumplir las expectativas del mercado. De hecho, algunos tipos de frutas, como las uvas sin semillas, son tan populares que sería incluso raro encontrar sus contrapartes con semillas.

Además, las frutas sin semillas se suelen preferir porque duran más. Como no desperdician energía desarrollando semillas, pueden permanecer más frescas por más tiempo, otra ventaja tanto para los minoristas como para los consumidores. Así que, en resumen, la demanda de los consumidores es un factor importante detrás de la producción de frutas sin semillas. Los agricultores responden a esa demanda cultivando variedades sin semillas.

El Secreto de las Uvas Sin Pepitas ¿Cría Selectiva o Transgénicas?

Una Nota de un Agricultor

«Nuestras uvas provienen de una selección natural que no tiene nada que ver con los OGM. Son variedades producidas naturalmente. El polen de una variedad fertiliza el ovario de otra, por lo que el resultado es diferente al de las plantas progenitoras. Lo que se hace es sembrar estas semillas y observar qué fruto producen. Cada semilla produce una planta diferente, aunque las diferencias sean mínimas, y a veces aparecen características especiales, como no tener semillas o tenerlas muy pequeñas. En lo que respecta al valor nutricional de las semillas, estas son la parte menos nutritiva del fruto, ya que suelen contener hormonas vegetales, para iniciar el desarrollo de la nueva planta, y almidón, que es una de las reservas alimenticias habituales en las plantas. Además, están preparadas para pasar por el intestino de las aves y los mamíferos sin descomponerse ni liberar sus reservas. La pulpa contiene nutrientes que los animales pueden asimilar. Es lo que nos comemos y lo que la naturaleza nos ha preparado para que nos lo comamos y esparzamos las semillas».

Gonzalo Úrculo, agricultor y cofundador de CrowdFarming

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