La fertilidad masculina puede verse afectada por diversos factores, entre ellos, las infecciones y los cambios de temperatura. Una de las enfermedades infecciosas con potencial impacto es la brucelosis, conocida también como fiebre de Malta o fiebre ondulante. Esta afección, de carácter zoonótico, puede transmitirse al ser humano a partir de animales domésticos y, aunque su relación directa con la infertilidad masculina no siempre es evidente, sus efectos febriles y sistémicos pueden comprometer la calidad espermática de manera indirecta.

El seminograma como herramienta diagnóstica de la fertilidad masculina
El seminograma es la prueba diagnóstica inicial para evaluar la fertilidad en el hombre. Consiste en el análisis de una muestra de semen, donde se estudian parámetros clave como la concentración de espermatozoides por mililitro de eyaculado, su morfología y su movilidad, además de otras características bioquímicas y físicas.
Es fundamental estandarizar las condiciones de recogida de la muestra para obtener resultados fiables, considerando factores como los días de abstinencia, el tiempo entre la recogida y el procesamiento, y la ausencia de lubricantes o preservativos que puedan alterar los espermatozoides. Los espermatozoides son particularmente sensibles a los cambios físicos y químicos.
La temperatura y su impacto en la espermatogénesis
Uno de los factores que más influyen en la calidad seminal es la temperatura. Para una producción y nutrición óptima del esperma, los testículos deben mantener una temperatura aproximadamente uno o dos grados Celsius más baja que la del resto del cuerpo. Por esta razón, los testículos se encuentran en el escroto, fuera de la cavidad abdominal. El escroto tiene la capacidad de regular esta temperatura, acercando los testículos al cuerpo en ambientes fríos y alejándolos en ambientes cálidos.
Si esta temperatura ideal no puede mantenerse, como ocurre durante episodios de fiebre, la producción de esperma puede verse obstaculizada o incluso cesar temporalmente. La fiebre se ha asociado con una disminución del recuento, la motilidad y la morfología de los espermatozoides.
El ciclo de la espermatogénesis y el efecto de la fiebre
El proceso de espermatogénesis (producción de espermatozoides) es continuo y cada ciclo completo dura aproximadamente entre 75 y 90 días. Las etapas de producción de espermatozoides más afectadas por el aumento de temperatura son aquellas que ocurren entre 30 y 60 días antes del eyaculado.
Debido a que un ciclo completo de espermatogénesis abarca unos 90 días, un episodio de fiebre alta puede afectar la calidad espermática durante los siguientes tres meses. Pasados estos tres meses, los espermatozoides que sufrieron el aumento de temperatura ya habrán sido reemplazados por nuevas células. Sin embargo, dado que los ciclos son continuos y las etapas más vulnerables son las de 30-60 días previos a la eyaculación, a menudo a las seis semanas de un episodio febril, el resultado del seminograma tiende a normalizarse.
Por ello, se recomienda esperar seis semanas después de un episodio febril antes de realizar un seminograma. Además, se aconseja a los pacientes informar a su médico sobre cualquier episodio de fiebre en los últimos dos o tres meses. Ante un seminograma alterado, es importante repetirlo para confirmar los resultados. La recomendación ideal es repetir el examen a los tres meses (un ciclo completo de espermatogénesis), aunque en la práctica se suele hacer a las cinco o seis semanas para comodidad del paciente y porque, debido a la continuidad de los ciclos, este tiempo puede mostrar cambios significativos si la alteración se debió a un agente externo.

Brucelosis: La fiebre de Malta
La brucelosis es una enfermedad infecciosa caracterizada por una fase febril aguda con pocos signos localizados, seguida de una fase crónica con episodios recurrentes de fiebre, debilidad, sudoración y dolores. Es una zoonosis cuyo reservorio principal son animales domésticos como cabras, ovejas, vacas y cerdos. La transmisión al ser humano suele ser accidental, principalmente por contacto directo con secreciones de animales infectados o por la ingesta de productos lácteos no pasteurizados.
Etiología y epidemiología de la brucelosis
La brucelosis es causada por bacterias del género Brucella spp., cocobacilos aerobios que crecen lentamente. Se reconocen seis especies diferentes, pero B. melitensis, B. abortus, B. suis y B. canis son las principales causantes de enfermedad humana, siendo B. melitensis la más grave. La bacteria puede persistir varias semanas en agua, alimentos y suelo, pero es destruida por el calor y los antisépticos.
La brucelosis tiene una distribución mundial, con mayor prevalencia en áreas rurales. España ha ocupado un lugar destacado en la prevalencia de esta enfermedad en Europa, con la mayor parte de los casos producidos por B. melitensis, y la fuente de infección principal son los ganados caprino y ovino. El queso fresco y no curado de elaboración artesanal es un vehículo común de contagio.
Cuadro clínico y diagnóstico
El cuadro clínico de la brucelosis es muy variable, pudiendo manifestarse como una enfermedad febril aguda con sudoración profusa (de olor característico a "paja mojada"), dolor articular, una enfermedad sistémica o incluso de forma latente y asintomática. La fiebre puede elevarse hasta 40-41 ºC y disminuir por la mañana. Las manifestaciones en localizaciones específicas son características y pueden aparecer en cualquier fase de la enfermedad.
El diagnóstico se basa en el aislamiento del microorganismo en sangre u otros fluidos orgánicos (diagnóstico bacteriológico, siendo el hemocultivo el de elección, con incubación prolongada), o en métodos serológicos para la detección de anticuerpos específicos anti-Brucella. Las pruebas de rosa de Bengala y Coombs anti-Brucella son las más utilizadas.
Tratamiento y profilaxis
El tratamiento adecuado para la brucelosis implica antibióticos con buena penetración intracelular y acción bactericida, mantenidos durante al menos seis semanas. Se suelen utilizar combinaciones de antibióticos con efecto sinérgico o aditivo. Las tetraciclinas (como la doxiciclina) son los antibióticos más eficaces. En niños y mujeres embarazadas, donde la doxiciclina está contraindicada, se puede usar rifampicina.
La profilaxis se centra en el control de la enfermedad animal mediante vacunación masiva de animales jóvenes, separación y sacrificio de los enfermos, y un estricto control sanitario de los productos lácteos.
Otros factores infecciosos y ambientales que afectan la fertilidad masculina
Además de la fiebre de Malta, otras infecciones y factores ambientales pueden impactar la fertilidad masculina:
- Enfermedades de transmisión sexual (ETS): Como la gonorrea, que puede causar afecciones dolorosas en los conductos testiculares, y el Virus del Papiloma Humano (VPH) o el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) que pueden afectar la salud general y, consecuentemente, la fertilidad.
- Parotiditis (paperas): Una enfermedad vírica que puede afectar los testículos, además de las glándulas parótidas.
- Infecciones del tracto seminal: Orquitis, epididimitis o prostatitis pueden cursar con fiebre persistente y causar daño directo a los conductos seminales o a los espermatozoides.
- Olas de calor y temperaturas elevadas: La exposición prolongada a altas temperaturas ambientales puede reducir el número total de espermatozoides, disminuir su movilidad y afectar su morfología. En casos de reproducción asistida, puede aumentar la fragmentación del ADN espermático. Factores cotidianos como el uso de ropa ajustada o dispositivos electrónicos que generan calor también pueden influir negativamente.
- Enfermedades tropicales: Causadas por parásitos o virus (malaria, leishmaniosis, enfermedad del sueño, Zika, dengue, hepatitis A) que pueden afectar los órganos genitales y generar infertilidad. Es crucial la vacunación y la valoración médica antes y después de viajar a zonas de riesgo.
- Microorganismos en el esperma: Se ha observado que la presencia de ciertas bacterias como Lactobacillus iners, Pseudomonas stutzeri y P. fluorescens en el esperma se correlaciona con una menor motilidad o concentración de espermatozoides.
¿Cómo mejorar la calidad del semen?
Consideraciones adicionales para parejas que buscan concebir
Lidiar con una enfermedad o fiebre durante un tratamiento de fertilidad puede ser emocional y físicamente agotador. La fiebre puede interferir con los protocolos de tratamiento, pudiendo incluso causar retrasos o interrupciones. Los efectos de la fiebre en la ovulación femenina, aunque menos comprendidos, sugieren un impacto en las hormonas reproductivas y la calidad de los óvulos.
Cuando se intenta concebir estando enfermo, es vital que las parejas descansen lo suficiente, se mantengan hidratadas y consulten a un médico si los síntomas son graves o la fiebre persiste. Es importante revisar cómo los medicamentos pueden afectar la fertilidad o cómo los fármacos para la fertilidad pueden influir en la recuperación de la enfermedad. Recuperarse completamente de la enfermedad antes de intentar concebir y tomar precauciones para evitar la propagación de la enfermedad son aspectos clave.