Disforia Lútea: Síntomas, Causas y Tratamiento

Comprender los intrincados detalles del ciclo menstrual es fundamental para la salud femenina. Un aspecto crucial es la fase lútea, periodo que, cuando se ve afectado, puede derivar en condiciones como el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) o el defecto de la fase lútea (DFL).

Esquema del ciclo menstrual con las fases folicular, ovulatoria y lútea, mostrando las fluctuaciones hormonales clave como estrógenos, progesterona, LH y FSH.

La Fase Lútea: Contexto del Ciclo Menstrual

La fase lútea es el tiempo comprendido entre la ovulación y el comienzo de la siguiente menstruación. Su duración promedio es de 14 días, aunque existe un intervalo amplio que se considera normal y puede variar de una mujer a otra e incluso de un ciclo a otro. Durante esta fase, el cuerpo lúteo, que se forma a partir del folículo roto tras la ovulación, secreta progesterona para preparar el revestimiento uterino para un posible embarazo.

La progesterona producida por el cuerpo lúteo después de la ovulación hace que la temperatura corporal basal (TCB) de una mujer aumente ligeramente (entre 0,3 y 0,6 grados Celsius) y permanecerá elevada hasta que se produzca el periodo. La fase lútea es importante porque es cuando el revestimiento del útero tiene la oportunidad de espesarse en preparación para la implantación de un óvulo fecundado.

Es posible que algunas mujeres no noten ningún síntoma durante la fase lútea. Sin embargo, no es raro sentir los síntomas del síndrome premenstrual (SPM) durante las últimas etapas de la fase lútea a medida que disminuyen los niveles de progesterona.

Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM): Una Afección Severa

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM), también conocido como desorden disfórico premenstrual, es una afectación mediante la cual una mujer sufre síntomas físicos y emocionales graves, como cansancio, irritabilidad extrema, depresión y mal humor, antes de la menstruación. Estos síntomas son más intensos y debilitantes que los que se observan con el síndrome premenstrual (SPM) y comprometen la calidad de vida de quien lo padece, suponiendo una limitación funcional importante para las actividades cotidianas.

Alrededor de un 75% de las mujeres en edad fértil experimentan ciertos síntomas físicos y/o psicológicos durante la fase lútea del ciclo menstrual, es decir, aparecen en las dos semanas previas a la menstruación y desaparecen con la llegada de ésta. Sin embargo, hablamos de TDPM cuando estos síntomas se manifiestan de forma severa, interfiriendo en la vida diaria de la mujer y llegando a ser discapacitantes durante el período en el que se desarrollan.

TDPM vs. Síndrome Premenstrual (SPM)

El síndrome premenstrual (SPM) se refiere a una amplia gama de síntomas físicos o emocionales que ocurren con mayor frecuencia de 5 a 11 días antes de que una mujer comience su ciclo menstrual mensual. En la mayoría de los casos, los síntomas cesan cuando, o poco después de que comienza su periodo.

La principal característica principal de ambos síndromes (SPM y TDPM) es la naturaleza cíclica y totalmente predecible de los síntomas, los que se inician siempre en la fase lútea y remiten siempre con la menstruación. Cualquier episodio distinto no es un SPM.

Mientras que el SPM ocurre en alrededor de la mitad de las mujeres en edad fértil, con intensidad variable, el TDPM ocurre en un porcentaje menor, entre el 3% y el 8% de las mujeres. La diferencia esencial entre ellos radica en la gravedad de los síntomas, sobre todo en cuanto a los síntomas anímicos, que son los que predominan en el TDPM, a tal punto que causan una disfunción grave de las relaciones interpersonales en la actividad cotidiana de la afectada.

Síntomas del Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM)

Los síntomas del TDPM son similares a los del SPM, pero casi siempre son más graves y debilitantes. Estos también incluyen al menos un síntoma relacionado con el estado de ánimo y se presentan durante la semana justo antes del sangrado menstrual, mejorando con más frecuencia al cabo de unos cuantos días después de que comienza el período.

A continuación, se presenta una lista de los síntomas más comunes del TDPM:

  • Falta de interés en las actividades diarias y en las relaciones con los demás.
  • Fatiga o falta de energía, adinamia.
  • Tristeza o desesperanza, posibles pensamientos suicidas.
  • Ansiedad o sensación de tensión.
  • Sentimiento de pérdida de control.
  • Deseo vehemente por consumir ciertos alimentos o comer en exceso, tendencia a la bulimia.
  • Altibajos en el estado de ánimo, a veces con ataques de llanto.
  • Ataques de pánico.
  • Irritabilidad o ira persistente que afecta a otras personas, labilidad emocional.
  • Distensión abdominal, sensibilidad en las mamas (mastalgia), dolores de cabeza (cefalea) y dolor muscular o articular.
  • Problemas para dormir (insomnio o somnolencia).
  • Problemas para concentrarse.

Causas y Fisiopatología del TDPM

Los mecanismos exactos por los que se produce el TDPM son desconocidos, y no se han encontrado las causas del SPM ni del TDPM de forma unívoca, lo que apunta a un problema multifactorial. Sin embargo, la investigación sugiere una interacción compleja entre los esteroides ováricos y ciertos neurotransmisores.

Factores Hormonales y Neurotransmisores

  • Fluctuaciones Hormonales: Es indispensable que haya ovulación y formación de cuerpo lúteo para que se desarrolle SPM o TDPM. En ciclos anovulatorios, donde la fluctuación hormonal es muy discreta o inexistente, no ocurre el síndrome. Esto sugiere que no se trata de niveles hormonales anormales per se, sino de una respuesta anormal o sensibilidad diferente a las fluctuaciones hormonales normales (estrógenos y progesterona) en el cerebro de las mujeres afectadas.

    • La secreción lútea de alopregnenolona (un metabolito de la progesterona) es significativamente más baja en pacientes con SPM, quienes además muestran concentraciones de progesterona más bajas en todo el ciclo menstrual.
    • Las mujeres con SPM sintomáticas pueden manifestar una respuesta anormal a la progesterona del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), sin la activación que se observa en la depresión mayor.
    • Algunas investigaciones sugieren que las fluctuaciones en los esteroides endógenos, especialmente la progesterona, causan alteraciones en los receptores GABA, lo que podría provocar cambios en la excitabilidad neuronal. Esto, en parte, podría considerarse un «síndrome de abstinencia» de la progesterona.
    • También se ha hipotetizado que el componente anímico del SPM y del TDPM se basa en una sensibilidad neuronal a los cambios en los valores de estrógenos, con efectos directos sobre el eje HPA.
  • Sistemas de Neurotransmisores: Los sistemas de neurotransmisores relacionados incluyen el sistema de serotonina y el sistema GABA.

    • Se sabe que hay alteraciones en la transmisión serotoninérgica, causadas en especial por la progesterona y sus metabolitos.
    • Los metabolitos de la progesterona, como la pregnenolona y la alopregnenolona, estimulan el receptor GABA A, el principal sistema inhibidor en el sistema nervioso central. Se ha observado que las drogas que activan este sistema pueden inducir estados anímicos negativos, irritabilidad y agresividad.
Infografía ilustrando la interacción de las hormonas ováricas (estrógeno, progesterona) con neurotransmisores clave (serotonina, GABA) en el cerebro, resaltando las diferencias en mujeres con TDPM.

Otros Factores Contribuyentes

  • Factores psicológicos y sociales: Históricamente, se ha relacionado con neuroticismo o trastornos afectivos, aunque la evidencia actual apunta a un modelo biosociopsicosomático, donde la influencia del entorno psicosocial y el efecto placebo son relevantes.
  • Trastornos de la tiroides o niveles elevados de prolactina (hiperprolactinemia), que pueden interferir con el ciclo menstrual normal.
  • Abuso del alcohol o drogas ilícitas.
  • Tener sobrepeso.
  • Antecedentes familiares de TDPM.
  • Falta de ejercicio.
  • Estrés crónico.

Defecto de la Fase Lútea (DFL) o Insuficiencia Lútea

Cuando existe un defecto en la fase lútea, ya sea por una producción insuficiente de progesterona o por una fase lútea acortada, se denomina defecto de la fase lútea (DFL) o insuficiencia lútea. Aunque la causa exacta a menudo se desconoce (DFL primaria idiopática), puede ser secundaria a trastornos de la tiroides, hiperprolactinemia o estrés crónico.

El DFL se relaciona estrechamente con la infertilidad, ya que la incapacidad del cuerpo lúteo para producir suficiente progesterona conduce a una preparación inadecuada del revestimiento uterino, dificultando la implantación y el crecimiento del embrión. Los síntomas del DFL pueden incluir irregularidades menstruales (ciclos más cortos o manchado entre periodos), infertilidad y síntomas premenstruales graves exacerbados por desequilibrios hormonales, así como pérdida recurrente del embarazo.

Diagnóstico del TDPM

El diagnóstico del TDPM es complejo, ya que no se puede realizar con ningún examen físico ni pruebas de laboratorio específicas. Requiere un trabajo conjunto entre equipos médicos y psicológicos y la paciente, así como una etapa de observación y seguimiento.

Los pasos clave incluyen:

  1. Historia Clínica Completa y Examen Físico: Incluye un examen pélvico, pruebas de la tiroides y una evaluación psiquiátrica para descartar otras afecciones subyacentes como depresión o trastornos de ansiedad, que podrían exacerbarse en la fase premenstrual.

  2. Registro Prospectivo de Síntomas: Es el requisito más importante para el diagnóstico. La paciente debe llevar un diario o calendario detallado durante al menos dos ciclos consecutivos para registrar:

    • El tipo de síntomas que experimenta.
    • La intensidad de los síntomas.
    • La duración de los síntomas.

    Esto ayuda a identificar los síntomas más problemáticos, los momentos de mayor probabilidad de aparición y confirmar que los síntomas se presentan con regularidad durante la semana anterior a la menstruación y remiten completamente durante los primeros días de ésta.

  3. Criterios Diagnósticos: Para diagnosticar el TDPM, se deben cumplir criterios específicos, como los de la American Psychiatric Association, que incluyen:

    • La presencia de al menos cinco síntomas, de los cuales al menos uno debe ser: ánimo deprimido o desesperanza, ansiedad o tensión, labilidad emocional, o irritabilidad.
    • Que estos síntomas interfieran significativamente con la actividad cotidiana (trabajo, estudio, actividades sociales o relaciones interpersonales).
    • Que los síntomas no sean una exacerbación de alguna patología subyacente.
    • La confirmación de estos criterios mediante el registro de síntomas en dos ciclos consecutivos.

Diagnóstico del Defecto de la Fase Lútea (DFL)

Para diagnosticar el DFL, además de la historia clínica, se pueden emplear los siguientes métodos:

  • Registro de la Temperatura Corporal Basal (TCB): Controlar la temperatura diariamente al despertarse puede indicar una fase lútea acortada o una respuesta de progesterona insuficiente.
  • Niveles Séricos de Progesterona: Medición mediante análisis de sangre durante la fase lútea.
  • Ecografía Transvaginal: Para controlar el desarrollo folicular y la función del cuerpo lúteo.
  • Biopsia Endometrial: Un método más invasivo pero definitivo para diagnosticar anomalías en el desarrollo del endometrio.

Tratamiento del Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM)

El tratamiento del TDPM a menudo requiere un enfoque multidisciplinar, involucrando a equipos de Ginecología, Psicología y Psiquiatría. Es aconsejable valorar la eficacia de los tratamientos tras dos meses de ser utilizados.

Modificaciones del Estilo de Vida

Un estilo de vida saludable es el primer paso y, en casos de síntomas menos intensos, puede ser la primera opción:

  • Alimentación Balanceada: Consumir granos integrales, verduras y frutas. Disminuir o suspender el consumo de sal, azúcar, alcohol y cafeína. Sin embargo, la reducción del café es un tema controvertido, ya que no se sabe si realmente agrava los síntomas premenstruales y, por el contrario, podría utilizarse para compensar el cansancio y la falta de concentración.

  • Ejercicio Regular: Realizar ejercicio aeróbico a lo largo del mes puede reducir la intensidad de los síntomas.

  • Hábitos de Sueño: Si existen problemas para dormir, se recomienda probar cambiando los hábitos de sueño antes de considerar medicamentos para el insomnio.

Tratamiento Farmacológico

Tratamiento farmacológico para el SPM y el TDPM

  • Antidepresivos Serotoninérgicos (ISRS): Son el tratamiento de elección para la disforia premenstrual. La primera opción casi siempre es un inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS) como la fluoxetina, sertralina, citalopram, escitalopram y paroxetina. Pueden tomarse en la segunda parte del ciclo hasta que comience el periodo, o durante todo el mes, según lo indique el médico.

  • Anticonceptivos Hormonales: Las píldoras anticonceptivas pueden ayudar a disminuir los síntomas, especialmente los tipos de dosis continuas que contienen una hormona como la drospirenona (que tiene un efecto antimineralocorticoide y puede mejorar el edema y la sensación vultuosa). Con la dosis continua, es posible que no se tenga el período cada mes. Sin embargo, la supresión del ciclo hormonal mediante anticonceptivos puede provocar síntomas negativos desde el punto de vista anímico en algunas mujeres, y los estudios sobre su efecto en el SPM y la disforia premenstrual son contradictorios. Es importante probar paciente por paciente la combinación que mejor se ajuste.

  • Diuréticos: Pueden ser útiles para mujeres que experimentan un aumento significativo de peso en poco tiempo debido a la retención de líquidos.

  • Analgésicos: Medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) o ibuprofeno pueden ser recetados para el dolor de cabeza, dolor de espalda, cólicos menstruales y sensibilidad en las mamas.

  • Análogos de GnRH: Se usan en casos graves y son eficaces en el manejo del SPM, manejando la sintomatología física y del comportamiento. La dosificación debe ser supresora, similar a la utilizada para tratar la endometriosis, con una duración limitada (idealmente no más de 6 meses) debido a los posibles efectos secundarios como osteopenia y síndrome climatérico.

  • Otros Medicamentos: Como el Depo-Lupron, inhiben los ovarios y la ovulación, aunque sus efectos secundarios son similares a los de la menopausia.

  • Progesterona y Progestinas: Contrariamente a la intuición, metaanálisis han demostrado que la progesterona sistémica, vaginal u oral, así como otras progestinas (acetato de medroxiprogesterona, noretindrona y didrogesterona) indicadas en la fase lútea, no han mostrado eficacia significativa en el alivio de los síntomas del SPM.

  • Estrógenos: Se ha observado que en la fase lútea fisiológica, niveles más altos de estradiol se relacionan con mayor gravedad de los síntomas. Sin embargo, en casos anecdóticos, la sustitución estrogénica en dosis bajas durante la última semana del ciclo en pacientes con anticonceptivos hormonales ha mostrado mejoría notable en la disforia, sugiriendo un posible papel en la compensación de la privación estrogénica.

Terapias Psicológicas

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Puede emplearse con o en lugar de los antidepresivos. A través de varias sesiones, un profesional de la salud mental guía a la paciente para aplicar esta terapia a sus necesidades, aprendiendo estrategias para manejar los síntomas.

Suplementos Nutricionales

La mayoría de los estudios han demostrado que suplementos nutricionales específicos, como la vitamina B6, el calcio y el magnesio, no ayudan a aliviar los síntomas del TDPM de manera concluyente.

Tratamiento del Defecto de la Fase Lútea (DFL)

El tratamiento del DFL se enfoca en mejorar la función de la fase lútea y la fertilidad:

  • Suplementación con Progesterona: Es el tratamiento más común, administrada mediante inyección, vía oral u óvulos vaginales después de la ovulación.
  • Tratamiento de Afecciones Subyacentes: Abordar trastornos de la tiroides o hiperprolactinemia puede restaurar los ciclos menstruales normales.
  • Terapia con Gonadotropina: Uso de hormonas como FSH y LH para estimular la ovulación y favorecer la fase lútea.
  • Citrato de Clomifeno: Un medicamento que induce la ovulación y puede ser utilizado para tratar el DFL.

Consideraciones Importantes y Complicaciones

Los síntomas del TDPM pueden volverse tan intensos que interfieren gravemente con la vida diaria de una mujer. Las mujeres con depresión pueden presentar síntomas peores durante la segunda mitad de su ciclo menstrual y pueden requerir ajustes en su medicación.

Es crucial destacar que algunas mujeres con TDPM pueden experimentar pensamientos suicidas. El riesgo de suicidio en mujeres con depresión es significativamente mayor durante la segunda mitad de su ciclo menstrual.

Además, el TDPM puede estar asociado con trastornos en la alimentación y el tabaquismo. Si usted o alguien que conoce está pensando en el suicidio, es fundamental buscar ayuda de inmediato. Puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988 o chatear en 988lifeline.org para recibir apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día. También puede llamar al 911 o al número local de emergencias o acudir a la sala de emergencias del hospital.

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