Gorilas, orangutanes, chimpancés y bonobos comparten con nosotros algo más que genética y pasado evolutivo. La fascinante complejidad de la vida se manifiesta en las sorprendentes similitudes genéticas y de desarrollo embrionario que compartimos con diversas especies, no solo con nuestros parientes más cercanos, sino también con organismos aparentemente distantes, que resultan ser modelos cruciales para la ciencia.
Los Grandes Simios y su Cercanía Genética
Gorilas: Un Vínculo Más Estrecho de lo Esperado
Humanos y gorilas compartimos más del 96% del genoma. No solo eso: un 30% de sus genes se parecen más a los nuestros que a los de los chimpancés, según un estudio publicado hace algunos años en Nature. Esta revelación, fruto de la secuenciación completa del genoma del gorila, sugiere que las semejanzas con el genoma del ser humano son más amplias de lo que se creía en un principio.
Existen dos especies de gorila: el gorila oriental (Gorilla beringei) y el gorila occidental (Gorilla gorilla), cada una con dos subespecies: una de llanura y otra de montaña. Normalmente, habitan en grupos familiares de 5 a 10 miembros, pero en ocasiones forman comunidades de más de 50 individuos, dirigidos por un macho dominante, conocido como espalda plateada, que puede mantener su posición durante años.
Su único depredador en estado salvaje es el leopardo, aunque estos felinos solo atacan a los ejemplares juveniles o a las hembras, pues enfrentarse a un macho adulto podría costarles la vida. Sin embargo, el mayor enemigo de estos primates es el hombre, causante del drástico descenso poblacional que estos animales han experimentado a lo largo del siglo XX.

Implicaciones del Genoma del Gorila para la Evolución Humana
La secuenciación del genoma del gorila ha llevado a los investigadores a la conclusión de que ambas especies comparten variantes en los genes relacionados con el sistema auditivo y el habla. Esto pone en duda la supuesta relación exclusiva de estos genes con el lenguaje humano. El investigador Tomás Marqués-Bonet del Instituto de Biología Evolutiva recuerda que una de las hipótesis más aceptadas sostenía que los gorilas no pueden hablar porque, aunque comparten los mismos genes que los humanos, los nuestros habían evolucionado muy rápido y cambiado mucho.
Sin embargo, una de las sorpresas de este trabajo ha sido ver que algunos de estos genes están en el gorila igual de evolucionados que en los humanos. Esto sugiere que "quizá estos genes no estén relacionados con la capacidad del habla de los humanos", lo que hace que entender el origen del habla humana sea "bastante más difícil" de lo que se pensaba. Los científicos creen que hubo, como mínimo, dos especiaciones muy rápidas: una primera que separó al gorila del ancestro común de humanos y chimpancés, y una posterior del chimpancé separándose del humano. Estos eventos ocurrieron tan rápidamente que han dejado una huella distintiva en el genoma de estas especies.
Chimpancés y Bonobos: Nuestros Parientes Más Cercanos
Los chimpancés (Pan troglodytes) y los bonobos (Pan paniscus) son todavía más parecidos a nosotros, pues comparten aproximadamente el 98% de su código genético. Pasan la mayor parte del día en las copas de los árboles de los bosques de África Central, desplazándose a cuatro patas, aunque son capaces de caminar con dos, como empezaron a hacer los ancestros de los humanos hace millones de años.
Como nosotros, estos primates son extremadamente sociales: viven en comunidades muy numerosas y forman jerarquías bien establecidas, compuestas por un macho dominante que en ocasiones establece coaliciones con otros machos del grupo. Sin embargo, en la mayoría de los casos la relación no es de cooperación, sino de conflicto, pues suelen tener disputas territoriales. Sus enfrentamientos pueden llegar a desencadenar una lucha feroz entre distintos miembros del clan, algo que no sucede entre sus primos hermanos: los bonobos.
Un descubrimiento revolucionario en el campo de la etología fue realizado en 1960 por la primatóloga británica Jane Goodall. Mientras realizaba estudios sobre el comportamiento de estos primates en Gombe, Tanzania, observó a un macho introduciendo una brizna de hierba en un termitero para luego llevársela a la boca, demostrando el uso de herramientas.

Distinciones de los Bonobos
Los bonobos fueron bautizados hace años como ‘chimpancés pigmeos’, una denominación incorrecta, pues ni son chimpancés ni son más pequeños que estos, aunque sí son menos corpulentos y tienen los brazos más largos y esbeltos. Los linajes de este género se separaron del de los humanos hace entre 6 y 9 millones de años, aunque ocuparon el mismo nicho ecológico dentro de la selva africana. Sin embargo, su área de distribución quedó separada por una frontera natural: el río Congo, que ejerce de línea divisoria entre ambas especies.
Según los científicos, la clave de esta separación puede haber sido la competencia por los recursos. En la orilla derecha del río, los chimpancés compartían el bosque con los gorilas, compitiendo por los alimentos, mientras que la población de la orilla izquierda se vio favorecida por la ausencia de competidores. Quizá este sea el motivo por el cual los bonobos casi nunca entran en conflicto, a pesar de vivir en grandes comunidades. Por ejemplo, mientras que los chimpancés están liderados por un macho alfa, en las familias de bonobos son las hembras quienes tienen el poder, aunque prefieren compartirlo en lugar de ejercerlo dictatorialmente. En caso de conflicto, renuncian a la lucha en favor del sexo, apareándose de diversas formas con fines sociales más allá de la reproducción, para estrechar lazos y evitar conflictos.
Orangutanes: Los Grandes Simios de Asia
Los orangutanes (género Pongo) son los últimos grandes simios que viven en Asia. Su rasgo más definitorio son sus mejillas grandes y aplanadas, formadas por bolsas de tejido adiposo, que se desarrollan durante las etapas maduras. Generalmente, las usan para demostrar el estatus de macho dominante, como si se tratase de una antena parabólica que les ayuda a dirigir el sonido emitido por los gritos. Los científicos especulan que las hembras y los jóvenes podrían utilizarlas para localizar al patriarca de su grupo.
A diferencia de otras especies de primates, su arco superciliar, la zona de hueso frontal que se encuentra sobre las órbitas de los ojos, no está demasiado desarrollado, lo que le confiere un aspecto inconfundible. Igual que los chimpancés, se alimentan básicamente de fruta, por lo que pasan la vida en lo alto de los árboles, de los que solo descienden para beber agua o para ingerir tierra rica en minerales. Como el resto de primates antropomorfos, como los gorilas o los chimpancés, son animales sociales, aunque forman grupos menos duraderos y numerosos que los de sus parientes.
El Pez Cebra: Un Modelo Clave en Investigación Biomédica
El pez cebra se utiliza mucho como modelo en investigación biomédica, tanto en su estado embrionario y larvario como en su fase adulta. Su genoma es similar al humano en un 70% y más del 84% de los genes que causan enfermedades en el hombre se encuentran también en el pez cebra. Esto lo convierte en un modelo apropiado para obtener información sobre patologías que también afectan a las personas. Su uso permite, además, reducir y complementar el uso de otros animales de experimentación.
La investigación biomédica con embriones de pez cebra se aplica a campos de medicina humana tan distintos como el estudio del cáncer, cardiopatías, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, y el estudio de medicamentos para tratar distintas enfermedades. Una de las múltiples vías de investigación con los peces cebra es el análisis toxicológico de posibles efectos de contaminantes ambientales en su desarrollo.

Fundamentos del Desarrollo Embrionario y la Genética
Al interior de casi toda célula en todo organismo viviente existe una larga molécula escalonada en espiral conocida como ADN. A medida que el organismo se desarrolla, las diferentes partes de la molécula de ADN, llamadas genes, se decodifican y son leídos por las células. A medida que se desarrolla el organismo, los diferentes genes pueden ser leídos en diferentes células. El destino final de cada célula, ya sea si se convierte en una célula de la piel, célula nerviosa, una célula del riñón o una célula ósea, depende de los genes que se lean.
La sincronización de este proceso depende de la fase de desarrollo del embrión y de la ubicación de la célula. Las células del ojo en desarrollo, por ejemplo, usan diferentes combinaciones de genes que las células del cerebro o las células de la piel. Los embriones que aquí aparecen (en el contexto de estudios comparativos) suelen estar todos en la misma fase de desarrollo para permitir una comparación precisa, lo cual es fundamental en investigaciones que buscan entender el desarrollo humano a través de modelos animales.
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Consideraciones Finales sobre la Divergencia Evolutiva
Los genetistas y paleontólogos han mantenido durante más de veinte años una gran discrepancia sobre el momento en que los humanos y los chimpancés empezaron a evolucionar de modo distinto genéticamente. Los primeros sostenían que ese momento tuvo lugar hace cuatro o cinco millones de años, mientras que los segundos calculaban que ocurrió hace siete u ocho millones de años. El estudio del genoma del gorila hace un esfuerzo por intentar conciliar ambas ideas y lanza una hipótesis que, según Marqués-Bonet, se mantendrá durante al menos unos años.
Se ha llegado a la conclusión de que la especiación entre humanos y chimpancés no es ni tan antigua como decían los fósiles ni tan reciente como decían los genetistas, sino una situación intermedia que sitúa ese momento entre los cinco y siete millones de años. Por tanto, el hecho de que el genoma del gorila tenga coincidencias con el del hombre, sugiere que las tres especies (chimpancés, gorilas y humanos) se separaron muy recientemente y de una manera muy rápida.
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