Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, España, 1475 - Acla, actual Panamá, 1519) fue un conquistador español, explorador y administrador colonial, reconocido principalmente por el descubrimiento del Océano Pacífico en 1513, al que denominó Mar del Sur.
Orígenes y primeros años en el Nuevo Mundo
Vasco Núñez de Balboa nació en Jerez de los Caballeros, Badajoz, España, alrededor de 1475. Su familia, de linaje incierto, pertenecía a la nobleza menor, siendo probable que fuera hijo del hidalgo Nuño Arias de Balboa y una dama de Badajoz. Sus antepasados fueron los señores del castillo galaico-leonés de Balboa, cerca de Villafranca del Bierzo.
Siendo joven, sirvió en la casa de los Portocarrero, nobles de alta alcurnia de Jerez de los Caballeros y señores de Moguer, una villa marinera que adquirió protagonismo en las expediciones al Nuevo Mundo. Allí, el joven Vasco aprendió a leer, escribir y manejar la espada.
En marzo de 1501, a los veinticinco años, Núñez de Balboa emprendió su primer viaje al Nuevo Mundo, estimulado por el ejemplo de Cristóbal Colón. Se enroló como escudero en la expedición de Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa, que buscaba explorar las costas del Caribe, desde el este de Panamá hasta el Cabo de la Vela, en la actual Colombia. Durante esta expedición, se exploró el litoral de lo que hoy es Colombia y Panamá.
Tras la expedición de Bastidas, Núñez de Balboa intentó establecerse en La Española (actual Santo Domingo y Haití), donde el gobernador Nicolás de Ovando le concedió terrenos. Sin embargo, la fortuna no le acompañó en su intento de rentabilizar una propiedad por medio de la agricultura, y pronto las deudas le obligaron a buscar otras vías de subsistencia. Durante los siete años siguientes, participó en la conquista de algunos territorios de la isla y contribuyó a fundar Salvatierra de la Sabana (hoy Les Cayes, en Haití).
La travesía clandestina y el establecimiento en Darién

Huyendo de sus acreedores en Santo Domingo, en 1509, Vasco Núñez de Balboa y su perro Leoncico se embarcaron clandestinamente como polizones en una expedición comandada por Martín Fernández de Enciso, Alcalde Mayor de Nueva Andalucía. Esta expedición tenía como objetivo socorrer a Alonso de Ojeda, quien había fundado el fuerte de San Sebastián de Urabá en el golfo del mismo nombre, dejando a Francisco Pizarro al mando de un grupo de hombres tras huir a La Española.
Cuando el "ilustre polizón" fue descubierto en la bodega del barco, se libró de la muerte arguyendo que su gran conocimiento territorial podría ser de utilidad en acciones militares y de exploración. La flotilla del bachiller Enciso, al arribar a las costas colombianas, encontró el fuerte de San Sebastián de Urabá asediado por los nativos. La situación era desesperada, y los pocos supervivientes, liderados por Francisco Pizarro, se unieron a la expedición de Enciso.
Ante el fracaso del asentamiento y las malas noticias, los hombres dudaron sobre si regresar a La Española. Fue entonces cuando Balboa intervino, proponiendo el traslado del regimiento a una zona más segura que él conocía: una exuberante llanura a orillas de un río en la zona panameña del Darién. Su liderazgo comenzó a imponerse sobre el de Fernández de Enciso, a quien se consideraba avaro y autoritario.
En 1510, el regimiento se trasladó a Darién, donde Núñez de Balboa fundó Santa María la Antigua del Darién, el primer establecimiento permanente español en tierra continental americana. La fundación del asentamiento vino precedida de un breve combate con los nativos, liderados por el cacique Cémaco, donde Balboa demostró sus cualidades como soldado y un manejo sin igual de la espada, ganándose el mote de "el Esgrimidor" y consolidando su liderazgo.
Poco tiempo pasó para que el Alcalde Mayor Fernández de Enciso fuera derrocado por la acusación de Balboa de mala gestión, siendo enviado de vuelta a La Española con grilletes. Tras el primer Cabildo abierto del Nuevo Mundo, Vasco Núñez de Balboa fue electo alcalde de Santa María la Antigua del Darién. Su poder político se amplió, llegando a ser gobernador de Veragua en 1511, en lugar de Diego de Nicuesa, quien se perdió en el mar tras ser abandonado en un barco.
El descubrimiento del Mar del Sur (Océano Pacífico)
La conquista del mar del Sur: la expedición que cambió la historia - Vasco Núñez de Balboa
En su faceta de conquistador, Núñez de Balboa recorrió el istmo de Panamá, sometiendo tribus indígenas y aliándose con otras. Se internó en el continente, atravesando ríos, montañas y pantanos en busca de oro y esclavos. Logró la siembra del maíz y recibió provisiones, haciendo que sus soldados se habituaran a la vida de exploradores. Balboa logró recoger un cuantioso botín de oro, en parte de los adornos de las mujeres indígenas y el resto obtenido por formas violentas.
A finales de 1512 e inicios de 1513, Balboa llegó a la comarca donde dominaba el cacique Careta. Este fue derrotado y luego se hizo amigo de Balboa, recibiendo el bautismo cristiano y pactando una alianza que aseguró la subsistencia de la colonia. En esta comarca, Núñez de Balboa escuchó por primera vez de la existencia de "otro mar" al otro lado de las montañas, rico en oro. Aquellos anuncios venían acompañados con la necesidad de contar con más de mil hombres para conquistar a las tribus indígenas, siendo estas las primeras referencias al Imperio Inca.
Entusiasmado por la noticia, Balboa regresó a Santa María a comienzos de 1513, con la intención de reclutar más hombres. Sin embargo, se enteró de que Fernández de Enciso había persuadido a las autoridades coloniales de su versión de lo ocurrido en Santa María, y su petición de más hombres y suministros desde España fue denegada.
A pesar de este contratiempo, Núñez de Balboa, echando mano de sus propios recursos y apoyándose en gran medida en los indígenas, emprendió su gran expedición. El 1 de septiembre de 1513, inició su viaje expedicionario a través del istmo de Panamá, junto con 190 españoles (entre ellos Francisco Pizarro, su segundo al mando), algunos guías indígenas y una jauría de perros.
Navegaron en un pequeño bergantín y diez canoas indígenas hasta las tierras del cacique Careta. El 6 de septiembre, desde lo que después se llamó Acla, remontaron la espesa selva. Tras diecisiete días de marcha y enfrentamientos con nativos, el 23 de septiembre de 1513, los guías indígenas informaron a Balboa y a sus hombres que el ansiado mar se encontraba tras una cordillera, a pocos kilómetros de distancia.
El 25 de septiembre de 1513, a las diez de la mañana, desde la cima de alguna de las montañas Urrucallala, Balboa contempló a lo lejos el inmenso océano. Fue el primer español en avistar el Océano Pacífico, un hito crucial en la historia de los descubrimientos. Los restantes expedicionarios, con el capellán Andrés de Vera, entonaron un Te Deum Laudamus, mientras levantaban pirámides de piedras o grababan cruces en los árboles para dejar constancia del descubrimiento.
Cuatro días después, el 29 de septiembre de 1513, Núñez de Balboa, acompañado por 26 hombres, se adentró en las aguas del océano en lo que bautizó como "Golfo de San Miguel" (porque fue descubierto el día de San Miguel Arcángel). Con una espada en una mano y un estandarte con una imagen de la Virgen en la otra, tomó posesión de aquel mar en nombre de los reyes de Castilla, Juana y Fernando, y lo llamó "Mar del Sur", por la dirección en que habían caminado desde Darién.
Este gran descubrimiento supuso que se retomara el reto de encontrar una ruta marítima hacia China y un fácil acceso a las especias de Asia. Más tarde, en 1520, Fernando de Magallanes rebautizaría aquel Mar del Sur como Océano Pacífico, por sus aparentemente calmadas aguas.

Llegada de Pedrarias Dávila y caída de Balboa
A principios de 1514, el conquistador y su hueste habían reunido un cuantioso botín, del que se extrajo un quinto para entregarlo como tributo al Rey, quien supo con beneplácito del descubrimiento de un nuevo océano. Sin embargo, en julio de ese mismo año, llegó a América Pedro Arias de Ávila, conocido como Pedrarias Dávila, para ocuparse del gobierno de la nueva provincia de Castilla de Oro, que abarcaba los territorios entre el golfo de Urabá y parte de la vertiente caribeña de la actual Nicaragua.
La llegada de Pedrarias, ya infame como un administrador colonial cruel y apodado "Ira de Dios", complicó la situación de Balboa. La Corona española, considerando vulnerados sus poderes tras la destitución de Enciso y el trato a Nicuesa, apoyó las quejas de Enciso y envió a Pedrarias para llevar a Balboa ante la justicia. A pesar del nuevo estatus elevado de Balboa por el descubrimiento del Pacífico, Pedrarias tuvo que actuar con cautela.
Al principio, se forjaron relaciones amistosas entre los dos hombres. El arzobispo de Quevedo y la influyente Isabel de Bobadilla, esposa de Pedrarias, se confabularon para casar a Balboa con María de Peñalosa, hija del gobernador (aunque la chica permaneció en España). La suerte parecía sonreírle, pues la Corona lo invistió como Adelantado del Mar del Sur y Gobernador de Panamá y Coiba, en reconocimiento a sus servicios.
A regañadientes, Pedrarias consintió que Núñez de Balboa realizara una gran expedición por los mares recién descubiertos entre 1517 y 1518. Sin embargo, la estrategia de Pedrarias era alejar a Balboa del centro del poder. Se hicieron denuncias a las autoridades de España sobre la gestión de Pedrarias, prometiéndose una revisión formal de su mandato.
Antes de que Balboa pudiera aportar un testimonio negativo en esta revisión, Pedrarias actuó para eliminar a su principal rival. Ordenó el arresto de Balboa en 1519. La acusación, muy dudosa, era de intentar crear un gobierno independiente y de conspirar contra su suegro.
Francisco Pizarro fue el hombre elegido para arrestar a Balboa. Tras un tiempo hecho prisionero y probablemente sometido a torturas, Núñez de Balboa fue juzgado, declarado culpable de traición y ejecutado por decapitación el 12 de enero de 1519, en Acla, actual Panamá. Contaba con 44 años. Sus restos se desconocen.