Introducción a la Selección Embrionaria
La selección embrionaria es un proceso esencial en los tratamientos de fertilidad que permite identificar aquellos embriones con mejores probabilidades de implantación para dar lugar a un embarazo exitoso. Este procedimiento, llevado a cabo en el laboratorio mediante la observación detallada de diferentes parámetros, aporta información crucial para seleccionar el embrión con mayor probabilidad de éxito, reduciendo los tiempos para lograr el embarazo de forma segura.

¿Qué es la Selección Embrionaria y en qué Consiste?
La selección embrionaria es un proceso esencial en los tratamientos de fertilidad, evaluándose los embriones para determinar cuáles tienen las mejores posibilidades de implantación exitosa y desarrollo en un embarazo saludable. Este procedimiento se lleva a cabo en el laboratorio, mediante la observación detallada de diferentes parámetros, aportando información para seleccionar el embrión con mayor probabilidad de éxito.
Criterios y Técnicas de Selección Embrionaria
La selección embrionaria puede llevarse a cabo mediante distintas técnicas que permiten evaluar los embriones con mejor pronóstico post-transferencia:
Valoración Morfológica
La valoración morfológica es la técnica más estandarizada en los laboratorios de embriología por su éxito demostrado. Esta técnica de selección embrionaria evalúa a los embriones en base a criterios morfológicos como el tamaño del embrión, número de células, simetría celular, además de otros parámetros que permiten establecer una clasificación de los embriones para seleccionar aquel con mejor probabilidad de éxito.
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Embrión en Día 1: Cigoto
El día siguiente a la ICSI o la fecundación in vitro es fundamental para evaluar el éxito del procedimiento, observando la formación del cigoto (o zigoto), lo cual tendrá lugar entre las 16 y 20 horas post-fecundación. Aunque las características morfológicas en esta etapa no predicen la evolución futura del embrión, son cruciales para obtener información relevante sobre el ovocito y los espermatozoides.
Embrión en Día 2 y Día 3
Tras la fecundación, el embrión debe comenzar a dividirse, superando la fase de la primera división embrionaria. La evaluación del embrión se lleva a cabo alrededor de las 44 y 68 horas post-fecundación, durante el segundo y tercer día de desarrollo respectivamente, buscando identificar aquellos embriones de buena calidad morfológica. Esta clasificación embrionaria se basa en factores como el número de células, su simetría, la multinucleación, la presencia de vacuolas, la fragmentación celular y el tamaño de la zona pelúcida, elementos todos ellos determinantes en el éxito del tratamiento de reproducción asistida.
Embrión en Día 4: Mórula
El cuarto día de desarrollo embrionario, aunque aporta menos información sobre el estado del embrión, es crucial ya que marca la transición de un embrión en estadio de células a una compactación más compleja que será el blastocisto. Alrededor de las 92 horas post-fecundación, las células empiezan a agruparse y adherirse en un proceso donde las membranas celulares se fusionan. Esta compactación culmina cuando las células ya no se distinguen individualmente y forman una masa uniforme conocida como mórula.
Embrión en Día 5 y Día 6: Blastocisto
Un embrión que logra alcanzar el estadio de blastocisto generalmente presenta un buen pronóstico de implantación. El desarrollo hasta blastocisto puede estar influenciado por diversos factores como el factor masculino (por ejemplo: biopsia testicular, Oligoastenoteratozoospermia o índice de fragmentación espermático alterado) y/o la edad ovocitaria. En esta etapa, debido al gran número de células con las que cuenta esta estructura, no pueden analizarse los mismos parámetros que para la clasificación de los embriones durante los días D+2 y D+3. Por ello, los parámetros que se emplean para poder establecer un orden de selección en estadio de blastocistos son: el tamaño (que se valora según el diámetro, zona pelúcida e indirectamente el blastocele), masa celular interna y trofoectodermo.

Cinética Embrionaria
Es una técnica que permite valorar los embriones según sus tiempos de división. Esta metodología emplea algoritmos basadas en análisis de datos que permiten predecir y seleccionar el mejor embrión para transferir.
Análisis Genético Preimplantacional (PGT)
El análisis genético constituye una de las técnicas más estandarizadas en reproducción asistida. Consiste en realizar una biopsia del trofoectodermo para determinar si existe alguna alteración, pudiendo ser cromosómica o genética. Para la realización de la transferencia embrionaria se lleva a cabo la selección genética para obtener los embriones normales para este estudio genético.
Inteligencia Artificial en la Selección Embrionaria
La inteligencia artificial utiliza algoritmos avanzados basados en análisis de imágenes y bases de datos previamente establecidas para la selección embrionaria.
Clasificación Morfológica Embrionaria
La calidad morfológica embrionaria debe entenderse como la capacidad de un embrión de dar lugar a un embarazo, y solo se asumirá que es de buena calidad si hay gestación y un recién nacido vivo.
Sistemas de Clasificación (ASEBIR y Gardner)
Existen diferentes tipos de clasificaciones embrionarias, siendo las más extendidas las de la Asociación para el Estudio de la Biología Reproductiva (ASEBIR) y la de Gardner. Los criterios que emplean para clasificar los embriones son similares, siendo la variación principal el nombre que se da a la categoría asignada a cada embrión.
- En el caso de ASEBIR, las cuatro categorías se nombran con letras que van desde la A a la D, siendo los embriones categorizados como A, los de mejor calidad morfológica.
- En el caso de la clasificación de Gardner, existe una variación, especialmente en el estadio de blastocisto. Emplean un número para valorar el tamaño (desde el 1, que se considera blastocisto temprano, hasta el 6, que es un blastocisto que ha salido completamente de la zona pelúcida), la masa celular interna (que se categoriza de A a C) y el trofoectodermo (que se categoriza también de A a C).
Estas categorizaciones morfológicas embrionarias están basadas y avaladas por estudios científicos. En este sentido, las clasificaciones morfológicas de los embriones van a facilitar la selección del embrión con mejor pronóstico, con independencia de la clasificación empleada.
Causas de la Baja Calidad Morfológica Embrionaria
Existen principalmente dos causas que pueden afectar a la calidad morfológica embrionaria:
- La edad de la mujer: Tradicionalmente la edad de la mujer se ha considerado como el principal factor que afecta la calidad de los óvulos. Esto se debe a que existe un aumento en el porcentaje de embriones cromosómicamente anormales a medida que la mujer envejece.
- El factor masculino: La fertilidad masculina también puede verse alterada por la edad, especialmente en algunos de los parámetros del seminograma. También se ha asociado la edad masculina con alteraciones epigenéticas que se asocian con alteraciones como esquizofrenia o autismo. Además, la fragmentación del ADN espermático alterada contribuye al desarrollo de los embriones con una mala calidad morfológica.
Preguntas Frecuentes sobre la Selección Embrionaria
Hablamos con la Dra. Beatriz Lozano, directora de laboratorio de una clínica de fertilidad, quien responde a las dudas más frecuentes sobre calidad embrionaria y selección:
¿Cuántos embriones se transfieren en un tratamiento de reproducción asistida?
En España, la legislación permite la transferencia de hasta tres embriones en mujeres menores de 35 años en su primer ciclo de FIV, aunque la tendencia general es transferir uno o dos para reducir el riesgo de embarazos múltiples y sus complicaciones asociadas. La recomendación en Vida Fertility, por ejemplo, es realizar la transferencia de un único embrión, debido a las buenas condiciones de cultivo y éxito de los embriones del laboratorio, así como la preocupación por los riesgos asociados a los embarazos múltiples que puedan afectar a los pacientes.
¿Cómo saber si los embriones son de buena calidad?
La calidad morfológica embrionaria se evalúa de forma distinta según el desarrollo embrionario. Durante los días D+2 y D+3 se observa la morfología de los embriones mediante la observación de distintos parámetros como el número y simetría de las células, el porcentaje de fragmentación celular o la presencia de varios núcleos. Los embriones se clasifican generalmente en grados de A a D, siendo A y B considerados de buena calidad ya que muestran mayor probabilidad de implantación. En el caso de los blastocistos (día D+5, D+6 o D+7), la clasificación es distinta, ya que no se puede realizar el contaje debido al alto número de células. Para esta clasificación morfológica de los blastocistos, se emplea para valorar el tamaño (desde el 1 hasta el 6, siendo 4 y 5 los mejor valorados), la masa celular interna (que se categoriza de A a C) y el trofoectodermo (que se categoriza también de A a C).
Embrión Mosaico: Qué significa y cómo detectarlo
Un embrión mosaico contiene tanto células normales como células con anormalidades cromosómicas. Cuando se habla de mosaico, se debe imaginar el embrión a modo de mosaico romano, con pequeñas piezas -células- de diferentes colores -que representan la genética. Estos embriones mosaico aparecen tras la realización de una biopsia y análisis genético PGT-A (Prueba Genética Preimplantacional para Aneuploidías), que se realiza antes de la transferencia del embrión. La decisión de transferir un embrión mosaico se toma en base a la evaluación clínica y al asesoramiento genético correspondiente. Este embrión, por tanto, no será el primero en ser seleccionado si hay embriones euploides en el resultado del tratamiento.
Calidad Morfológica de Embriones de Ovodonación
En los tratamientos de ovodonación los embriones resultantes suelen ser de mejor categoría morfológica. Esto es debido a que se evita que la calidad ovocitaria (patologías o por edad) pueda afectar a la morfología embrionaria, ya que los óvulos provienen de donantes jóvenes y sanas que han pasado por un riguroso proceso de selección. Por tanto, es de esperar que esta situación se vea reflejada en las altas tasas de éxito en los tratamientos que utilizan óvulos donados.
¿Es posible lograr un embarazo utilizando embriones de baja calidad morfológica?
Todos los embriones que mantienen capacidad de desarrollo tienen potencial de implantación. La valoración morfológica de los embriones permite hacer una clasificación en base a su categoría, siendo seleccionados primero aquellos que tienen mejor valoración -con mejor pronóstico de embarazo-, y siendo seleccionados posteriormente los embriones de baja calidad. El hecho de relegar los embriones de baja calidad morfológica a un segundo plano es la búsqueda del bebé lo antes posible, por lo que se seleccionan primero los embriones con mejor categoría morfológica, debido a su mejor pronóstico. Pese a ello, debemos tener en cuenta que todo embrión que no detenga su desarrollo tiene capacidad de implantación, siendo mayor o menor según las características de cada caso.
Nivel de Calidad Morfológica de Embriones Congelados
La congelación y descongelación embrionaria no afecta a la categoría morfológica de los embriones. En cuanto al proceso de congelación-descongelación, el embrión puede verse afectado en términos de supervivencia, pero no su calidad morfológica. Además, la vitrificación ha mejorado significativamente las tasas de supervivencia y éxito de los embriones congelados.
El Dilema Ético de los "Bebés a la Carta" y la Selección de Rasgos
La posibilidad de la selección embrionaria ha dado lugar a un debate ético significativo, especialmente con el surgimiento de empresas que ofrecen la selección genética de embriones para elegir rasgos específicos, acercándose cada vez más al concepto de "bebés a la carta".

Selección Genética para Rasgos Deseados
Empresas estadounidenses como Nucleus IVF+ (conocida también por el dominio pickyourbaby.com) han lanzado campañas publicitarias con mensajes tan directos como "Height is 80% genetic" (la altura es 80% genética), "Have your best baby" (ten a tu mejor bebé) o "IQ is 50% genetic" (el coeficiente intelectual es 50% genético), prometiendo seleccionar el mejor embrión posible a partir de análisis genéticos avanzados.
En la práctica, lo que estas empresas ofrecen se acerca al concepto de "bebés a la carta". A las parejas que realizan el proceso se les entrega un informe detallado de 20 embriones donde se estiman probabilidades sobre características como color de pelo, predisposición a la ansiedad, riesgo de enfermedades o incluso proyecciones de capacidad intelectual. La idea es que los futuros padres puedan elegir cuál consideran "mejor" entre todos ellos.
Este terreno, mucho más permisivo en Estados Unidos que en Europa, ha sido adoptado por figuras influyentes de Silicon Valley. Entre los ejemplos más conocidos están los Collins, un matrimonio de empresarios tecnológicos que han seleccionado genéticamente a sus cinco hijos, a unos 43.000 euros por embrión, obsesionados con garantizar un alto coeficiente intelectual. Incluso Elon Musk ha mostrado públicamente interés por estos enfoques.
Ya en 2009, la clínica de fertilidad LA Fertility Institutes en Estados Unidos anunció que ofrecería la opción de elegir embriones no solo para evitar que posean genes relacionados con determinadas enfermedades hereditarias, sino también con los rasgos estéticos preferidos por los padres, como el color de ojos o de pelo. El doctor Jeff Steinberg, director de LA Fertility Institute, describió su técnica como "medicina cosmética". Según él, habría padres que decidirían tener un bebé con la piel más oscura para protegerlo del riesgo de cáncer de piel, o simplemente elegirían tener un niño rubio porque les gusta más este color de pelo.
El procedimiento es similar a otros que ya se usan en reproducción asistida y se basa en el diagnóstico genético preimplantacional (DGP). Para realizar esta técnica se extrae y analiza una célula de cada embrión para detectar determinadas enfermedades de origen genético e implantar en el útero de la madre solo los embriones sanos. Al mismo tiempo, la técnica permite descubrir qué embriones desarrollarán rasgos genéticos como pelo rubio u ojos verdes y seleccionar solo los que tengan las características deseadas.
La técnica, innegablemente, genera una enorme controversia, especialmente por la pregunta de qué ocurrirá con los embriones que posean los rasgos físicos no deseados. La opinión pública estadounidense, según una encuesta de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, es mayoritariamente partidaria de la preselección genética en reproducción asistida para evitar enfermedades, y un número considerable de personas aprueba también la selección de rasgos físicos, con un 13% que utilizaría esta tecnología para conseguir bebés más inteligentes y un 10% para seleccionar embriones que serán más altos.
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Perspectiva Ética y Legal en la Edición Genética Humana
Vicente Bellver, presidente del Comité de Bioética de la Comunidad Valenciana, ha participado en jornadas donde se abordan las posibilidades y riesgos que plantea la investigación genética. Ha señalado que peligros como el de los "hijos a la carta" o escenarios futuros en que un Estado pueda obligar a los padres a tener una descendencia con determinadas características físicas o intelectuales ya no parecen solo tramas de ciencia ficción.
Debate sobre la Edición Genética en la Línea Germinal
En 2018, el investigador chino He Jiankui anunció haber editado genéticamente a unas gemelas nacidas mediante fecundación in vitro para evitar que desarrollaran el SIDA, enfermedad que aquejaba a sus progenitores. Este experimento fue censurado de manera muy contundente, aunque la mayoría de las críticas estaban basadas en la imposibilidad de controlar la técnica.
El consenso universal es mantener la prohibición de la edición genética en la línea germinal humana; es decir, intervenir en los genes de las células sexuales (gametos) o del embrión temprano, no solo para modificar las características de ese individuo recién constituido, sino de toda su descendencia. Bellver argumenta que la biología del ser humano tiene una riqueza y una complejidad que la hacen difícilmente reducible a un mecanismo que pueda ser alterado con facilidad, como si fuese un ejercicio de ingeniería.
Nadie debería hacer uso de la edición genética por los innumerables riesgos que pueden aparecer a partir de un mal uso, empezando por la instauración de nuevas formas de eugenesia, editando personas que tengan unas características que se consideren socialmente más valiosas. A este riesgo lo acompaña el de ver reducida la 'variedad' genética de la humanidad. A largo plazo, las ediciones genéticas presuntamente bienintencionadas, pueden tener efectos colaterales inesperados, incluso para futuras generaciones.
Existen diferentes perspectivas sobre el tema:
- Una postura defiende la edición genética como un avance tecnológico con gran beneficio para el ser humano, que entraña riesgos, y hay que combatirlos para no perder las ventajas.
- En la otra posición se encuentran quienes afirman que editar seres humanos es un desatino y que no debe hacerse, como Habermas. Él entiende que nadie está legitimado para definir las características genéticas de otra persona, lo que llevaría a perder la simetría en la concepción de la que participa toda la humanidad, convirtiendo a algunos en seres previstos con características definidas por otros.
- Hay otra manera de plantearse el asunto, que también considera un desatino la edición de humanos, pero matiza que podría aceptarse de manera excepcional para evitar enfermedades congénitas, especialmente aquellas con un pronóstico fatal y un desarrollo gravísimo, como la anemia falciforme, que podría solucionarse con una intervención genética relativamente sencilla.
Considerar la edición genética como una oportunidad de los padres para tener hijos a la carta, definiendo las características que consideran mejores para sus hijos y su descendencia, es, según Bellver, un simple ejercicio de arrogancia y la clara expresión de la cultura capitalista en el ámbito procreativo, en la que uno busca productos de calidad, seguros y que le satisfagan. Los hijos han de ser una sorpresa para el mundo y una sorpresa para los padres. Editar a un hijo supondría socavar las bases de una relación paternofilial correcta, en la que los padres se ponen al servicio de los hijos para facilitarles su desarrollo libre.
Utilización de Embriones para Investigación
El Convenio Europeo de Derechos Humanos y Biomedicina dice que hay que tratar con el debido respeto al embrión humano y prohíbe la creación de estos con fines de investigación. Es decir, el embrión humano no es un simple amasijo de células que se puede utilizar sin problemas. Es cierto que existen muchos de esos embriones y no se sabe bien qué hacer con ellos; entre la opción de descartarlos o utilizarlos para la investigación, algunos en el mundo de la bioética se inclinan por lo segundo. En opinión de Bellver, esa postura legitima su consideración como instrumentos, lo que le parece inaceptable en sí mismo y también por las consecuencias que podría traer.
Con respecto a la edición genética, es obvio que esta tecnología no podrá desarrollarse con seguridad si no se hace suficiente investigación con embriones tempranos. Si uno entiende que el embrión humano merece una consideración análoga al ser humano o que, aún siendo inferior, en todo caso la merece, parece difícil que se autoricen investigaciones conducentes a garantizar una edición genética humana segura. Bellver aclara que, si bien un embrión no es "lo" mismo que un ser humano adulto, sí es "el" mismo; en ese instante se forma una nueva entidad con un código genético completamente original y con la potencialidad para desarrollarse por sí mismo hasta alcanzar su madurez y luego su paulatina decadencia y morir.
Marco Legal de la Selección Embrionaria en España
En España, la selección embrionaria mediante diagnóstico genético preimplantacional (DGP) para la prevención de enfermedades se rige por la Ley de Reproducción Asistida del año 2006.
El Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) en España
La ley española tan solo tiene legalizada esta técnica para los pacientes que sufren enfermedades raras graves, de aparición precoz y sin tratamiento curativo posnatal, y en ningún caso, para seleccionar los rasgos físicos de los embriones o el sexo de los bebés. Aquí también tienen cabida determinados cánceres hereditarios, siempre y cuando los facultativos conozcan el gen afectado.
Expertos como Joaquín Rueda, integrante de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, han señalado que, aunque el DGP puede generar controversias bioéticas, su aplicación en España está muy limitada. Actualmente, hay aprobadas más de un centenar de enfermedades para ser susceptibles de acceder a la selección embrionaria y la intención es poder ampliar esa lista. Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad, se han realizado más de 6.000 procedimientos de DGP en el último año.
Esta técnica ha supuesto un cambio radical porque las enfermedades hereditarias se transmiten con un riesgo muy alto. Antes, la única alternativa era asumir ese riesgo o hacer un diagnóstico prenatal e interrumpir una gestación, que, a veces, depende del tipo de enfermedad que sea, tampoco es éticamente aceptable. El DGP permite a las familias frenar la transmisión de la enfermedad.
Más allá de las opciones que ya se brindan a los pacientes, esta técnica de reproducción asistida tiene una proyección de futuro que pasa, según los especialistas, por combinarse con otras técnicas de edición genómica. Esto implicaría no solo seleccionar embriones que no tengan la mutación, sino la opción de modificar genéticamente los embriones afectados, lo cual, según un especialista, difumina la línea entre la enfermedad y la no enfermedad, abriendo la puerta a elegir características humanas y "mejorar" al humano.
El órgano encargado de la emisión de los informes preceptivos para el DGP en España es la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida. De hecho, los casos propuestos se analizan uno a uno. Según el registro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), un 20% de los más de 4.000 casos que se hacen anualmente tienen que ver con portadores de enfermedad monogénica o alteración cromosómica, mientras que la indicación más frecuente es la edad materna o los abortos de repetición.