La transferencia de embriones es uno de los pasos finales y más determinantes en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), ya sea en una FIV convencional, con ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) o con gametos donados. Este procedimiento consiste en colocar uno o varios embriones fecundados en el útero de la mujer, con el objetivo de que implanten y den lugar a un embarazo. Se trata de una intervención sencilla, indolora y que no requiere anestesia, realizándose mediante una cánula fina a través de la vagina.

¿Qué es la transferencia de embriones?
La transferencia embrionaria es el paso final que permite depositar el embrión obtenido en el laboratorio tras la fecundación in vitro en el útero materno. Normalmente, esta acción se realiza en una sala anexa al laboratorio para minimizar riesgos durante la manipulación y el transporte de los embriones. La precisión es fundamental; por ello, siempre se debe comprobar en el laboratorio que el embrión ha sido correctamente depositado y no ha quedado retenido en la cánula.
Factores que influyen en el éxito
El éxito del procedimiento no depende exclusivamente de la calidad del embrión, sino también de otros factores críticos:
- La receptividad y el estado del endometrio.
- La técnica empleada por el ginecólogo.
- La preparación hormonal (ciclo natural o ciclo artificial con estrógenos y progesterona).
- La edad de la paciente y la calidad de los gametos.
Transferencia por ciclo y estado del desarrollo
Es importante diferenciar entre los momentos y formas de realizar la transferencia según la disponibilidad de embriones:
- Transferencia en fresco: los embriones se transfieren en el mismo ciclo en el que se han generado.
- Transferencia diferida (criotransferencia): los embriones se vitrifican (congelan) para ser transferidos en un ciclo posterior.
En cuanto al momento de desarrollo, el especialista decide si realizar la transferencia en día 3 (estadio temprano) o en día 5 (estadio de blastocisto). Diversos estudios indican que las tasas de embarazo y de recién nacido vivo son superiores con la transferencia en estadio de blastocisto, debido a una mejor sincronización endometrial y una selección embrionaria más precisa.

¿Cuántos embriones transferir? La importancia de la individualización
La ley española permite transferir hasta un máximo de tres embriones, sin embargo, la tendencia clínica actual es apostar por la transferencia de un solo embrión (SET). El objetivo es evitar los riesgos asociados a los embarazos múltiples, como la prematuridad, la hipertensión gestacional o la diabetes.
La decisión sobre cuántos embriones transferir debe basarse en:
- Calidad embrionaria (grado A al D).
- Edad de la paciente.
- Resultados de ciclos previos de FIV.
- Estado del endometrio.
Al transferir un único embrión de alta calidad, se maximizan las probabilidades de éxito por transferencia, mientras que los embriones sobrantes de buena calidad se vitrifican para su uso futuro. Esta estrategia permite que, al final del proceso, la tasa de éxito acumulada sea igual o mayor que si se transfirieran varios embriones a la vez, sin comprometer la seguridad de la madre y los bebés.
¿Cuál es el destino de los embriones sobrantes de una FIV?
Recomendaciones para la paciente
Para optimizar el proceso, existen una serie de recomendaciones generales:
- Antes: Acudir con la vejiga llena para facilitar el acceso al útero, mantener la calma y evitar el uso de perfumes o cremas.
- Después: Reposar brevemente (20-30 minutos) en la clínica y, posteriormente, llevar una vida normal evitando esfuerzos físicos intensos, baños de inmersión y relaciones sexuales hasta la prueba de embarazo (la llamada betaespera).
Si la transferencia debe cancelarse, generalmente se debe a la ausencia de embriones viables o a una falta de receptividad endometrial, situaciones que se resuelven iniciando un nuevo ciclo o mediante la transferencia diferida.