Hormonas Clave Durante la Gestación: Producción y Funciones de Estrógenos y Progesterona

Llevar a término un embarazo es un proceso extraordinariamente complejo para el cuerpo humano. Se desencadenan multitud de cambios fisiológicos y hormonales que están perfectamente encadenados para que todo el proceso pueda llevarse a cabo sin problemas, dando lugar a una nueva vida. Las hormonas son un elemento fundamental, ya que no solo consiguen que se produzca el embarazo, sino que también lo sostienen y lo protegen para que llegue hasta el final.

En España, se calcula que entre un 5% y un 10% de las mujeres en edad reproductiva podrían presentar dificultades para concebir debidas a desequilibrios hormonales. Cuando una mujer se queda embarazada, su cuerpo empieza a producir una serie de hormonas que desempeñan funciones totalmente esenciales.

infografía detallando las hormonas principales del embarazo y sus funciones

¿Qué son las Hormonas y su Papel en el Embarazo?

Las hormonas son sustancias químicas producidas por las glándulas de nuestro cuerpo. Estas hormonas circulan por la sangre y controlan las funciones de otros órganos. Son mensajeros químicos que comunican a diferentes células qué deben hacer, según las distintas necesidades del organismo en cada momento. Intervienen en procesos metabólicos, de crecimiento y desarrollo, reproductivos, e incluso afectan al estado de ánimo.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios físicos y fisiológicos que permiten el desarrollo del feto. El papel de las hormonas es imprescindible en estos procesos. Algunas hormonas se sintetizan únicamente durante este periodo, otras aumentan sus niveles y otras, por el contrario, los disminuyen. Por ello, controlar las concentraciones de las hormonas durante el embarazo puede ayudar a detectar posibles complicaciones.

Hormonas Fundamentales Durante la Gestación

Existen diversas hormonas que juegan un papel crucial durante todo el proceso de gestación. A continuación, se detallan las más importantes, con especial énfasis en los estrógenos y la progesterona, así como otras relevantes para el desarrollo fetal y la preparación para el parto y la lactancia.

1. Gonadotropina Coriónica Humana (hCG)

La gonadotropina coriónica humana (hCG), también conocida como la "hormona del embarazo", es una de las primeras hormonas que aparecen una vez se ha producido la fecundación. Se trata de una hormona reproducida únicamente durante el embarazo, por eso es conocida como “hormona del embarazo”. Esta hormona suprime la menstruación, evita la desintegración del cuerpo lúteo del ovario y produce progesterona. Es producida por el embrión y su función principal es mantener el cuerpo lúteo en el ovario. Su presencia permite que los test de embarazo detecten si una mujer está embarazada, identificándola en sangre y orina unos días después de la fecundación, en torno a la implantación embrionaria.

La hormona hCG aumenta rápidamente su nivel nada más producirse la implantación del embrión en el útero, y normalmente es detectable en sangre u orina pasados unos ocho días tras la fecundación. Por este motivo es la hormona que se detecta en los test de embarazo. Además, se ha señalado como la responsable de las típicas molestas náuseas y vómitos de este periodo. A partir de la implantación, la hormona hCG irá aumentando de forma exponencial, duplicando sus niveles cada cuarenta y ocho horas. No es hasta aproximadamente la décima semana de embarazo cuando el nivel de hCG se estabiliza y comienza a disminuir poco a poco.

La gonadotropina coriónica humana también tiene otro papel fundamental en las pruebas de cribado prenatal del primer trimestre, como el triple screening, que determinan el riesgo de que el feto presente ciertas alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down. Cuando un feto presenta una alteración cromosómica, los parámetros están fuera de los rangos normales; en el caso de la hCG, se ve aumentado.

2. Progesterona

La progesterona es una hormona sexual fundamental para la consecución y mantenimiento del embarazo. Presente a lo largo de toda la vida fértil de una mujer, es involucrada en el ciclo menstrual normal, ya que prepara el endometrio para la adecuada implantación del embrión. Su misión principal es preparar al útero de manera que se favorezca la implantación del embrión en caso de que se produzca la fecundación.

En caso de embarazo, la progesterona tiene un papel fundamental en las primeras semanas, ya que ayuda al endometrio para acoger y nutrir al embrión y que crezca de forma adecuada. Además, actúa como relajante del músculo uterino, evitando que se contraiga durante el transcurso del embarazo, y disminuye la resistencia vascular del organismo. Está implicada en el control de la respuesta inmune materna.

Tras la ovulación, la progesterona es producida por el cuerpo lúteo, y a partir de la semana 12 de embarazo, por la placenta. Su principal precursor es el colesterol materno. Es responsable del aumento del volumen de sangre, necesario para que puedan llevarse a cabo todos los procesos y cambios necesarios para la gestación. Por ello la piel y el cabello estarán revitalizados y sanos, pero también causa algunos síntomas menos deseados, como las digestiones lentas, el estreñimiento, el ardor de estómago, el cansancio y el sueño.

Si se produce la fecundación y el embarazo progresa, la progesterona sigue teniendo un papel principal en los primeros meses, ya que esta hormona es justamente decisiva en la gestación. Además de preparar el útero para favorecer la implantación del embrión, la progesterona tiene otros cometidos para asegurar que el embarazo progresa adecuadamente.

imagen microscópica del endometrio uterino

3. Estrógenos

Los estrógenos son otro grupo de hormonas, íntimamente relacionadas con la progesterona, que están presentes durante toda la vida fértil de la mujer y son responsables de desarrollar las características del sexo femenino. Su función durante el embarazo es la de asegurar la vascularización y el aporte sanguíneo adecuado al útero, ayudando a su crecimiento y a mantener, junto a la progesterona, el revestimiento endometrial en perfectas condiciones para la adecuada implantación y crecimiento del embrión. Proporcionan oxígeno, nutrición y un lugar confortable para el crecimiento fetal.

Los estrógenos son también los responsables de promover el crecimiento del útero y ayudan en el desarrollo de las mamas. Son importantes para la hora del parto, ya que se encargan de relajar los ligamentos de la pelvis y ablandar el cuello uterino para facilitar el parto. Su protagonismo es mayor en el parto y la lactancia, pero comienzan a aumentar durante el embarazo.

Además, estimulan la mama para su adecuado desarrollo y función posterior (la lactancia materna), relajan y flexibilizan los ligamentos pélvicos y la articulación sacroilíaca, e inducen los cambios necesarios en los genitales externos para el parto. Son la responsable de los síntomas de tensión mamaria, molestias o congestión pélvica, y de la congestión nasal, tan frecuentes en el embarazo.

El ciclo menstrual | Animación 3D

4. Relaxina

La relaxina es una hormona cuya función principal es la de relajar el músculo liso presente en nuestro organismo. Así mantiene el músculo uterino relajado, evitando que se contraiga y con ello previene tanto el aborto como el parto prematuro. También relaja el músculo liso arterial, con lo que asegura un adecuado aporte de sangre a los principales órganos y a la placenta. Sus niveles aumentan fundamentalmente durante el primer trimestre del embarazo, aunque después sigue presente a lo largo de toda la gestación. Durante el embarazo, la relaxina tiene dos picos, uno durante el primer trimestre y otro al final del embarazo, durante el parto. Entre sus funciones, parece participar en aumentar el flujo renal y la elasticidad de las arterias, y favorecer la relajación de los ligamentos pélvicos.

5. Lactógeno Placentario Humano (hPL)

El lactógeno placentario humano (hPL), también denominado somatomamotropina coriónica humana, se sintetiza en la placenta y puede detectarse en sangre unos días después de la implantación, aumentando sus niveles de manera progresiva. Tiene una estructura muy similar a la hormona del crecimiento, por lo que se puede considerar la hormona de crecimiento fetal. Ayuda al crecimiento del feto alterando el metabolismo de la madre, ya que restringe el aporte de carbohidratos, dejándolos disponibles para el crecimiento fetal. La mayor concentración de esta hormona se da al término de la gestación, por lo que también parece participar en la preparación del tejido mamario de cara a la lactancia.

6. Prolactina

La prolactina es una hormona producida por la hipófisis. Ayuda a estimular la producción de leche materna, por lo que los niveles aumentan de 10 a 20 veces durante el embarazo. Tras el nacimiento, los valores se mantienen elevados si la madre da el pecho. De lo contrario, los niveles de prolactina vuelven a los valores normales poco después de dar a luz.

7. Oxitocina

La oxitocina se produce durante todo el embarazo, aunque tiene un papel fundamental al final del mismo, momento en el que aumenta su concentración. Es responsable de inducir las contracciones durante el parto para dilatar el cuello del útero y activar la liberación de la leche materna dando comienzo a la lactancia. Tras el parto también es importante para ayudar a que el útero se contraiga y recupere su tamaño habitual. La oxitocina es sintetizada por la hipófisis, glándula localizada en el cerebro, y ejerce otras muchas funciones en el organismo.

Otras Hormonas Relevantes

Existen otras hormonas importantes que, aunque no son las principales productoras de estrógenos y progesterona, desempeñan roles esenciales durante el embarazo. Las hormonas tiroideas trabajan con la progesterona y los estrógenos para que los ovarios funcionen con normalidad y así los óvulos maduren a su debido tiempo.

Otras hormonas importantes son la FSH (hormona estimuladora del folículo), que ayuda a la regulación de estrógenos y tiene control sobre varios procesos reproductivos, y la LH (hormona luteinizante), que trabaja en la regulación del ciclo menstrual, produce andrógenos y es la encargada de desencadenar la ovulación.

Desequilibrios Hormonales y su Impacto

Los desequilibrios hormonales durante el embarazo pueden tener consecuencias tanto para la madre como para el bebé. Reconocer los signos de alerta no siempre es fácil, pero existen algunos factores que pueden hacer sospechar que algo no está funcionando a la perfección. Los desequilibrios hormonales pueden suponer un freno a la gestación de forma natural. Entre ellos, el más habitual es el síndrome del ovario poliquístico (SOP), que puede alterar la ovulación y, por tanto, impedir que se produzca el embarazo.

Los desequilibrios hormonales pueden suponer un freno a los tratamientos de reproducción asistida. Controlarlos y tratarlos pueden mejorar las probabilidades de embarazo. Por eso, como parte del proceso, los especialistas en medicina reproductiva pueden aconsejar tratamientos previos para corregir estos desequilibrios. En estos casos, no siempre es necesario el uso de fármacos. En ocasiones, cambiando los hábitos de vida (como dejar de fumar) o reduciendo el peso, puede ser suficiente. En otros, por supuesto, será necesario ayudar a la ovulación con medicación, como el citrato de clomifeno, que induce la ovulación, o la inyección de gonadotropina (FSH).

gráfico comparativo de niveles hormonales durante el embarazo y el ciclo menstrual

Ahora que ya sabemos más acerca de las principales hormonas del embarazo, podemos entender más fácilmente por qué se producen esos efectos secundarios característicos, en ocasiones tan molestos. Y también el hecho de que estés más sensible, tengas ganas de llorar sin un motivo aparente y estés más irritable de lo normal. Todo es debido a esta revolución hormonal tan importante que debe producirse para que el organismo de la futura mamá pueda funcionar de manera perfecta.

Los niveles de determinadas hormonas se combinan con otros parámetros en la prueba del cribado combinado del primer trimestre, lo que permite conocer el riesgo de cromosomopatías en el feto como el síndrome de Down. Esta prueba presenta una tasa de detección del 90%. Gracias al avance de la tecnología, hoy en día contamos con un cribado prenatal mucho más completo y fiable, en el que se analiza directamente ADN libre fetal presente en la sangre de la madre (test prenatales no invasivos o NIPT).

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