Los sistemas de infusión elastoméricos, conocidos comúnmente como infusores, son dispositivos médicos de un solo uso diseñados para la administración continua o intermitente de medicamentos de forma controlada. Estos dispositivos han supuesto un avance significativo en la administración de fármacos tanto en el ámbito hospitalario como en la atención ambulatoria y domiciliaria.

Funcionamiento del dispositivo
El mecanismo básico de funcionamiento de un infusor consiste en un sistema que ejerce una presión constante sobre un reservorio o balón elástico. Este depósito se encuentra en el interior de una carcasa rígida y se «hincha» al introducir la medicación y el suero fisiológico. La retracción mecánica del balón elástico genera una presión constante que empuja el fármaco líquido hacia el catéter del paciente.
La velocidad de infusión se controla mediante un restrictor o regulador de flujo. Este es un capilar de calibre y longitud determinados situado en la línea de perfusión que garantiza una velocidad constante (por ejemplo, 2 ml/h o 5 ml/h). Existen también infusores de flujo variable, que permiten al profesional ajustar la velocidad mediante un selector con diferentes posiciones.
Partes de un infusor elastomérico
- Carcasa rígida graduada: Protege el sistema y permite visualizar el volumen restante. Existen capacidades desde 50 ml hasta 320 ml.
- Depósito elastomérico (balón): Fabricado normalmente en silicona, es donde se almacena el fármaco.
- Lugar de llenado: Punto de acceso con tapón a rosca para cargar el dispositivo.
- Línea de perfusión: Tubo que conecta el reservorio con el paciente.
- Filtro: Elemento que evita el paso de partículas (normalmente de 5 micras).
- Clamp de Robert: Pinza para controlar el flujo durante la carga o antes de la colocación.
- Conector tipo Luer-Lock: Asegura una conexión estanca con el catéter del paciente.

Aplicaciones clínicas
Aunque su uso es fundamental en el control de síntomas en pacientes oncológicos y en la administración de quimioterapia, su aplicación se extiende a otras áreas:
- Cuidados paliativos: Gestión del dolor, disnea o agitación, a menudo mediante la vía subcutánea.
- Enfermedades crónicas avanzadas: EPOC, insuficiencia cardíaca refractaria, demencia avanzada o insuficiencia renal terminal.
- Terapia antibiótica: Administración segura de diversos antibióticos en pacientes ambulatorios.
Una de las grandes ventajas es la posibilidad de combinar fármacos (generalmente hasta tres) en un mismo infusor, así como la opción de administrar bolos de rescate ante crisis de síntomas, desconectando temporalmente el infusor para aplicar la medicación extra.
Consideraciones técnicas y de uso
El éxito del tratamiento depende de factores críticos como la temperatura. La viscosidad de los fármacos varía con el frío; por ello, si el infusor ha sido almacenado en refrigeración (2-8ºC), es necesario atemperarlo antes de su uso para evitar alteraciones en el tiempo de perfusión.
En cuanto al mantenimiento, es fundamental realizar una revisión diaria del punto de inserción para detectar signos de infección, edema o enrojecimiento. El dispositivo es ligero y permite al paciente realizar actividades cotidianas, ejercicio ligero y mantener su autonomía, siempre que se sigan las instrucciones de seguridad para evitar que la línea de infusión se doble o que el limitador de flujo se separe de la piel.
¿Como funciona un catéter?
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