Diferencias en los tipos de leche para lactantes

La alimentación de un bebé es un aspecto fundamental para su desarrollo, y la elección de la leche adecuada puede marcar la diferencia. Aunque la lactancia materna es el alimento de elección desde el nacimiento, recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de forma exclusiva hasta los 6 meses y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años, existen situaciones en las que se debe recurrir a la lactancia artificial.

La variedad de leches de fórmula puede parecer abrumadora, pero es importante saber que cada tipo se clasifica según la etapa de desarrollo del bebé y sus necesidades específicas. La composición de la leche artificial está regulada por ley, asegurando que todas las industrias fabriquen la leche bajo unos parámetros mínimos.

Esquema comparativo de leche materna vs. fórmula

Tipos de fórmulas artificiales según la edad

Existen principalmente tres tipos de fórmulas artificiales adaptadas a las diferentes etapas de crecimiento del lactante:

Fórmulas de inicio (Tipo 1 o preparados para lactantes)

  • Están diseñadas para satisfacer por sí solas los requerimientos nutricionales del lactante durante los primeros 4-6 meses de vida.
  • Son lo más parecidas posible a la leche materna, conteniendo hierro, niacina, fósforo, calcio y vitaminas, entre otros.
  • La proporción de proteínas (caseína/seroproteínas) se modifica para asemejarse a la leche humana madura.
  • Contienen hierro: 0,1-0,2 mg./100 kcal. y calcio: 60 mg./100 kcal.
  • La leche de fórmula para recién nacido, también conocida como leche de etapa 1, es la opción más recomendada para los bebés de 0 a 6 meses, sustituyendo a la leche materna cuando no es posible.

Fórmulas de continuación (Tipo 2)

  • Son preparados destinados a bebés a partir del sexto mes.
  • Forman parte de una alimentación mixta, donde los nutrientes también son aportados por la alimentación complementaria que se introduce paulatinamente.
  • Están indicadas para lactantes de 5-12 meses de edad y para niños de entre uno y tres años.
  • Las proteínas deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína.
  • Aportan proteínas: 3,4-5 g./100 kcal., hidratos de carbono: 8-12 gr./100 kcal. y hierro: 1-1,7 mg./100 kcal.
  • La leche para bebé a partir de los seis meses es una fuente equilibrada y variada. En esta etapa, puede combinarse con la leche materna.

Fórmulas de crecimiento (Tipo 3 o Junior)

  • Funcionan como transición entre la leche de fórmula adaptada y la leche entera de vaca.
  • Desde los 12 meses de edad hasta los 3 años, pueden tomarlas para mejorar el aporte de nutrientes en niños con necesidades particulares.
  • Tienen un gran aporte no solo de energía, también de proteínas, calcio o Vitamina D respecto a la leche de continuación.
  • Son preparados lácteos nutricionalmente adecuados y preferibles en comparación a la leche de vaca para los niños de corta edad, con un menor contenido en proteínas y sodio para evitar la sobrecarga renal.
  • Están indicadas para ser consumidas por niños preescolares y escolares.

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Leches de fórmula especiales

Dentro de los tipos mencionados, hay leches especiales diseñadas para cubrir las necesidades nutritivas de los lactantes y niños con algún tipo de trastorno fisiológico o metabólico que pueda alterar la absorción, digestión o metabolismo de alguna sustancia. Estas fórmulas especiales deben reservarse para su uso en menores que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional.

  • Fórmulas anticólicos o AC: Facilitan la digestión del lactante con tendencia a sufrir cólicos.
  • Fórmulas antirregurgitación o AR: Incorporan espesantes como harina de algarrobo y almidones, que aumentan la viscosidad de la leche, disminuyen las regurgitaciones y neutralizan la acidez gástrica.
  • Fórmulas antiestreñimiento o AE: Intentan asemejarse a la leche materna, aumentando la cantidad de lactosa para producir un efecto laxante. Algunas añaden probióticos y prebióticos que favorecen el tránsito digestivo.
  • Fórmulas sin lactosa: Indicadas en lactantes con intolerancia transitoria, secundaria o congénita a la lactosa. Proporciona todos los nutrientes esenciales sin el componente lácteo.
  • Fórmulas extensamente hidrolizadas: Están indicadas en bebés y niños con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), casos de malabsorción intestinal y situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Estas fórmulas, hechas con aminoácidos sintéticos o proteínas fraccionadas, han perdido su capacidad de causar alergias y solo se pueden adquirir con receta médica.
  • Fórmulas de soja: Sustituyen las proteínas de la leche por proteína aislada de la harina de soja. Están indicadas en intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y alergia a la proteína de la leche de vaca no mediada por inmunoglobulina E (IgE) y no sensibilizada a la proteína de soja. Pueden o no contener fitoestrógenos vegetales.
  • Fórmulas de prematuros: Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacer (menor de 2.500 gramos) en los que no es posible la lactancia materna. Estos bebés requieren un mayor aporte calórico y unas condiciones nutricionales concretas debido a su inmadurez y menor reserva de nutrientes.

Consideraciones sobre la leche de vaca y otras leches de mamíferos

Antiguamente, la leche de vaca rebajada con agua y mezclada con otros alimentos se usaba como sustituto de la leche materna. Sin embargo, en la actualidad, se desaconseja introducir lácteos de rumiantes directamente hasta después del primer año de vida, ya que el sistema renal de los lactantes no está suficientemente maduro para procesar el contenido excesivo de calcio o yodo de estas leches.

La leche de los rumiantes contiene una proporción de proteínas (caseínas/seroproteínas) que puede variar. La beta-lactoglobulina (β-Lactoglobulina), una seroproteína, es la principal causante de la alergia a la leche. Por similitud genética, no se debe ofrecer ningún lácteo de rumiante (vaca, cabra u oveja) a una persona con alergia a las proteínas de la leche.

Se ha observado que la leche de cabra u oveja tienen una menor proporción de caseínas A1 y mayor de A2 en comparación con la leche de vaca, lo que se traduce en una asociación más favorable para la salud, sobre todo a nivel de síntomas digestivos.

Tabla comparativa de nutrientes en diferentes tipos de leche de fórmula

Leche materna: la opción ideal

La OMS es contundente: la leche materna es la mejor opción para alimentar a los lactantes debido a su aporte nutricional incuestionable. La leche materna aporta compuestos bioactivos de gran interés para la salud materno-infantil que la leche de fórmula no posee. Además, la lactancia, con una buena red de apoyo, favorece el estado emocional de la mujer, mejorando su salud mental y reduciendo la ansiedad y previniendo la depresión postparto.

La leche materna es única por sus propiedades. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia. En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna:

Precalostro y leche pretérmino

  • El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación, ofreciendo protección inmunológica al bebé.
  • Las mujeres con parto prematuro producen leche pretérmino, que contiene mayor cantidad de proteínas para el bebé prematuro. Sin embargo, para bebés con menos de 1,5 kg, pueden ser necesarios suplementos de leche artificial.

Calostro

  • Se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto.
  • Es espeso, denso y de color amarillento, con un volumen de 2 a 20 ml por toma, suficiente para el recién nacido.
  • Facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos, y contiene enzimas que ayudan a la digestión y evacuación de las primeras heces, previniendo la ictericia neonatal.

Leche de transición

  • Aparece en torno al cuarto o quinto día del parto, durante la "subida de leche".
  • Es más líquida que el calostro pero menos que la leche madura, con una duración de unos 15 días y una producción de 600-700 ml/día.
  • Tiene mayor contenido de grasa, lactosa, vitaminas hidrosolubles y proteínas hidrosolubles que el calostro, aportando más calorías al recién nacido.

Leche madura

  • Comienza a madurar alrededor de dos semanas después del parto, siendo considerada leche madura a las 4 semanas de vida del bebé.
  • Tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida. Está compuesta por un 88% de agua, con menor contenido en proteínas que el calostro o la leche de transición, pero mayor cantidad de carbohidratos y grasas para aportar más calorías.
  • Es ligera al principio de la toma para saciar la sed, y se vuelve cremosa al final por la grasa para saciar el apetito.
  • Su administración se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.

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