La provincia de Huesca, en España, alberga una serie de manipulaciones líticas que, por sus morfologías y la tradición oral asociada, se relacionan directamente con el mundo de la fertilidad. Estas cavidades, conocidas popularmente como "templos sagrados de la fecundidad", fueron horadadas por la mano del hombre, posiblemente en época árabe o anterior, imitando el aparato reproductor femenino y, en ocasiones, el masculino.
Nuestros antepasados, con un gran conocimiento en ginecología y obstetricia, realizaban estas aberturas en las piedras. Las mujeres que se consideraban infértiles o que no podían tener hijos acudían a estos lugares a "recoger" o a que esas "piedras" les transmitieran la fertilidad que no tenían. Se cree que eran sitios donde se ejecutaban rituales vinculados a la fertilidad, a los que acudían mujeres con dificultades para concebir o parejas para imbuirse de su "energía" o realizar actos simbólicos de regeneración.

El origen temporal de estas aperturas, evidenciado por la erosión observada en las areniscas, se estima que se remonta a más de 1.000 años atrás. Entre los siglos IX y X, se detecta la presencia de canteros musulmanes que fortificaban la frontera de Al-Ándalus. La perfección y similitud entre algunas de estas cuevas sugiere que la destreza de estos piqueros podría estar relacionada con su ejecución.
Las Cuevas de Fecundidad en Alberuela de Tubo
Cueva Fecundante del Tozal Moro (Descripción 1)
Al observar la entrada de esta cavidad, se aprecia cómo se desprendió parte de la roca que alargaba la galería de embocadura. Este desprendimiento provocó que la galería se alargara aproximadamente 70 centímetros, alcanzando así una longitud total de 1.5 a 2 metros. El interior es pequeño, con un techo bastante bajo, lo que genera una sensación opresiva y apenas permite estar sentado. Una de las paredes de la cámara es totalmente lisa, rompiendo la forma circular del espacio.
Acceso: Desde Alberuela de Tubo, se toma el camino hacia la Fuente Mora. Dejando esta a la izquierda, se llega a una bifurcación donde se debe tomar la pista de la izquierda, que es el camino hacia Usón. Un indicador a Peña Mora sirve de referencia.
Otra Cueva Fecundante en el Tozal Moro (Descripción 2)
La entrada de esta cueva se encuentra erosionada a ras de suelo en la base de un peñasco conocido como Tozal Moro, estando casi taponada debido a los movimientos de tierra. La forma del túnel sugiere que la entrada original venía hacia la derecha, formando una "S" invertida. La embocadura de acceso a la cámara es perfectamente ovalada, aludiendo simbólicamente a la vulva femenina. Son visibles las marcas de las picadas en la piedra, testimonio del trabajo de quien excavó esta cueva. La cámara interior es pequeña y su techo es bastante bajo, y se ha sugerido que podría haber alojado una lucerna.

Acceso: Se toma la carretera que desde Alberuela de Tubo conduce al cruce con la carretera de Sariñena. Una vez pasado el canal, se encuentra una pista a la izquierda que pasa junto a una granja. Aproximadamente 600 metros después del cruce, se divisa un roquedo a la izquierda con un pequeño camino que accede a los campos.
La Cueva "La Copera": Túnel al Útero Simbólico
La Cueva de "La Copera", también conocida como "Cueva Fecundante de La Copera", es una cueva artificial excavada en una gran plataforma de arenisca y rodeada de campos de cultivo. Estas cavidades, horadadas por la mano del hombre, presentan una morfología que emula el aparato reproductor femenino. Se cree que eran lugares donde se realizaban rituales vinculados a la fertilidad.
Presenta una estructura característica de "túnel y cámara". La entrada suele ser estrecha, obligando a un paso angosto que desemboca en una sala interior más amplia, simulando un útero. Una peculiaridad de esta cueva es una abertura ovalada hacia el exterior que permite la entrada de luz y cuya forma recuerda explícitamente a una vulva femenina.
No obstante, existe una opinión alternativa que sugiere un uso más pragmático para estas cuevas: podrían haber servido como pequeños refugios, para guardar aperos de labranza o como reservas de grano.

Peña "Tinaja": La Roca que Concede Deseos
La Peña Tinaja es una formación rocosa con forma de tinaja, resultado de la erosión natural (viento y lluvia) sobre la arenisca. Al igual que la cercana Cueva de la Copera, es un punto fundamental de las creencias populares relacionadas con la fertilidad en el Alto Aragón. Es considerada un "templo de fecundidad" donde, según la tradición, las mujeres que deseaban concebir acudían para realizar rituales que consistían en sentarse o dejar que sus partes íntimas tocaran la roca. Estas prácticas, de origen pagano, se cristianizaron con el tiempo, vinculándose a menudo con la peregrinación a la Ermita de Nuestra Señora del Castillo.
"Piedra de los Moros" en Ayera: Un Contexto Regional
En el pueblo de Ayera, en medio de un bosque de carrascas, se encuentra la "Piedra de los Moros". Para llegar a ella, hay que tomar la pista forestal que sale de esta localidad; a unos 400 metros aparece la señalización para tomar el camino hacia las ruinas de la ermita de San Esteban. Allí se puede reconocer fácilmente una gran piedra que imita un falo. Al lado de esta se halla otra roca con una pequeña cavidad excavada. Adicionalmente, se ha descrito otra roca en la región que imita la forma de una mujer embarazada, ampliando el repertorio de estas representaciones liticas de la fertilidad. El estado de conservación de estas formaciones es bastante bueno.

La Ermita de Nuestra Señora del Castillo y los Rituales de Fecundidad
El Tozal Moro y la Peña Mora se elevan a muy poca distancia del castillo de Alberuela de Tubo, sobre el cual se construyó la ermita en honor a la Virgen del Castillo. Un sorprendente hallazgo relacionado con esta ermita proviene de una encuesta realizada en todo el estado por el Ateneo de Madrid, dirigida por Rafael Salillas y Joaquín Costa entre 1901 y 1902.
En la respuesta enviada desde el pueblo de Alberuela de Tubo, en Huesca, se documentó que «las mujeres que se creen infecundas peregrinan a la ermita de Nuestra Señora del Castillo y tras rezar ante la imagen y dar dos vueltas alrededor de la ermita, vuelven a entrar en ella de nuevo, parándose sobre un ladrillo del suelo». Este testimonio demuestra la cristianización de prácticas ancestrales y la continuidad de las creencias de fertilidad ligadas a lugares sagrados.