La pérdida de un ser no nacido representa un dolor inmenso y una circunstancia que, desafortunadamente, a muchos les ha negado la posibilidad de experimentar la vida. Ante esta terrible situación, comprender el trauma es fundamental. Se ha podido observar el profundo pesar de una joven pareja que se despidió de su hijo, enterrado en una maceta. Aquel dolor era la contrición por una pérdida humana, un desconsuelo que a menudo se vive en la más profunda soledad.
Cada vez más, se reconoce la necesidad de un ritual de despedida que ofrezca consuelo y un espacio para honrar a estos pequeños seres.
El Ritual de Despedida: Cómo Honrar al Ser No Nacido
Este es un ritual de entierro sagrado que busca ofrecer un cierre y un reconocimiento al ser que no llegó a nacer.
Preparación y Simbolismo del Objeto Sagrado
- Escoge un objeto preciado: Puede ser el que desees, pero se recomienda una piedra. Las piedras son comparables con un "pendrive gigantesco", ya que guardan la intención y lo que intencionamos en ellas. Todas las culturas de la antigüedad han dejado sus enseñanzas sobre piedras y, hasta el día de hoy, irradian lo que se les ha grabado.
- Dale un nombre: Es importante que le des un nombre, el que sientas, de hombre, de mujer o un nombre lindo y genérico que sea de ambos sexos como Alma, Caminante, etc. Puedes escribir el nombre sobre la piedra con marcador indeleble o adjuntarle un papelito donde esté escrito.
- Impregna el objeto de energía: Puedes escoger la piedra y tenerla junto a ti en un bolsillo para que se impregne de tu energía. Algunas mujeres la llevan en la cartera y la cuelgan a la altura del vientre. También puedes colocarla unos días en un ambiente central de la casa, como el living o el comedor, para que absorba la energía familiar, la energía del lugar.
- Conexión energética: Otra opción hermosa es sostener la piedra con la mano delante del tercer ojo a unos treinta centímetros y emitir por unos segundos un sonido propio, el que cada uno sienta. Puede ser desde un sonido cualquiera hasta una canción de cuna; todo está bien.

El Lugar del Entierro: Conexión con la Madre Tierra
Este entierro se realiza en línea con los viejos rituales, para que ese ser vuelva a la Madre Tierra; por lo tanto, habrá que hacerlo EN TIERRA. No en el agua, no en un balcón, sino de manera real y directa en la Tierra. El lugar puede ser un sitio especial de nuestra vida, el parque de casa, el patio de la casa materna, una plaza, la orilla de un río o una montaña. Lo importante es que se haga en la tierra, desde un patio hasta el Himalaya. La Madre Tierra recibe y transmuta, permite la elevación, el paso y la continuidad del camino.
Sin embargo, si no es posible hacerlo en Tierra, se puede optar por hacerlo en una maceta poniéndole un cartel que diga: "Sucursal de la Madre Tierra"; y esto será suficiente para nuestro inconsciente.

La Ceremonia del Entierro
El entierro es tal cual su nombre lo indica. Hay que realizar un pequeño pozo en la Tierra, depositar allí la piedra o el objeto que hayamos elegido. Encima se pone un poquito de azúcar (símbolo de Amor), y estar en total conexión con ese ser que no nació. Olvidarse por unos momentos de los otros, de los que nacieron, de los que pudieron hacer, como sea, su experiencia terrena.
Al realizar el entierro puedes decir unas palabras sentidas, como por ejemplo: "Aquí estás, sos mi hijo número…. Mi otro hijo es entonces el número….. Perdón, no sabía que aún estabas esperando esta ceremonia, te agradezco el haberme esperado y entiendo que te hayas mostrado para que te vea. Te reconozco, sos mi hijo, y yo soy tu madre/padre. Ya puedes descansar en paz y dar el siguiente paso en tu camino, todo el clan te reconoce. A mis otros hijos les hablé/hablaré de vos y cada uno tendrá y conocerá su verdadero lugar porque aquí estás vos, su hermano/a. Gracias por haberme permitido vivir esta experiencia que seguramente me ha hecho crecer."
Estas son solo palabras de ejemplo de lo mucho que se le puede decir a un hijo no nacido. Mientras le haces llegar el mensaje a este hijo representado por la piedra, se la va tapando con la tierra y se la entierra. No es un acto "reglado"; es un acto intuitivo, hazlo como te resuene y di lo que le resuene.
Un nuevo ser ha vuelto a la Tierra, un nuevo ser puede ahora, en concordancia con el inconsciente colectivo, continuar su camino. Ya no necesita transitar junto con el siguiente hermano/a porque no encuentra su lugar. Ya es libre y ya libera a su hermano/a. Una vez que hayas terminado el entierro, se recomienda cerrar los ojos e imaginar visualmente cómo ese ser asciende por un camino de luz hasta el cielo. Hasta aquí el trabajo de reconocimiento casi ha finalizado.
La Importancia de la Visibilidad y el Reconocimiento Familiar
Digo "casi" porque aún falta algo más y es que sus hermanos nacidos sepan de él. Según cuenta Pablo Almazán, este paso puede ser difícil en muchos casos, pero la experiencia demuestra que los hijos, al ser informados, suelen reaccionar de manera comprensiva. Algunos han dicho "ya lo sabía mamá", otros han llorado con sus madres, e incluso algunos han revelado que ellos mismos tenían un "no nacido". Se han dado casos de niños que juegan con amigos invisibles, a quienes dan el nombre del hermano no nacido, lo que sugiere una conexión intuitiva. Esto subraya la importancia de dar visibilidad a estas pérdidas y permitir que todos los miembros de la familia conozcan su verdadero lugar.
Duelo Perinatal: Iniciativas de Acompañamiento
La pérdida de un embarazo, especialmente en etapas tempranas, es una realidad dolorosa y a menudo invisible que afecta a un significativo porcentaje de embarazos. Ante esta situación, muchas familias se encuentran sin saber cómo actuar en un momento de profunda desolación.
El caso de Juan y Cristina, quienes perdieron a su hija María José en julio de 2020, ilustra la falta de protocolos y el desconocimiento sobre cómo despedir a estos pequeños. Ellos buscaron respuestas en la Iglesia y otras instituciones, encontrando poca orientación.
Esta necesidad ha impulsado iniciativas como la funeraria María Puerta del Paraíso, puesta en marcha por Helena Acín de la Comunidad del Cordero, y el proyecto "En Vela". Estas iniciativas buscan ofrecer un acompañamiento digno y un espacio para el duelo perinatal. Asesoran a los padres para recoger a su hijo si la expulsión ocurre en casa o para reclamarlo si es en el hospital, mediando con el personal sanitario que a menudo desconoce estas posibilidades.
Proporcionan una pequeña caja de madera donde se deposita el cuerpo envuelto en lienzos, invitando a los padres a velarlo en casa con oraciones que incluyen a los hermanos. Al día siguiente, el niño es llevado al cementerio. Gracias a ser una funeraria autorizada, pueden hacerse cargo del cuerpo y facilitar el entierro en una sepultura familiar o en un lugar adquirido por ellos, como en la sacramental de San Lorenzo y San José en Madrid. Se fomenta poner nombre a estos niños y hacerles fotos, en línea con los nuevos protocolos médicos que empiezan a tener en cuenta esta realidad para un mejor proceso de duelo.

Recuperando el Vínculo: La Placenta y el Respeto a los Restos
La placenta, ese órgano fascinante que se crea dentro del cuerpo y es genéticamente idéntica al bebé, cumple funciones vitales durante el embarazo. Es su "hermano gemelo" y eterna compañera, anclando sus raíces, alimentando y proveyendo. Es un árbol de la vida que nos recuerda que nuestro cuerpo es sagrado y poderoso. Al igual que el bebé, su placenta tiene un significado profundo.
El Derecho a Decidir sobre los Restos
Una vez alumbrada, la placenta (y por extensión, otros restos de un embarazo no viable) no debe ser considerada simplemente un residuo biológico. Muchas culturas le otorgan un significado espiritual y cultural especial, considerándola desde un centro energético hasta un ángel guardián. En lugares como la sociedad malaya, la placenta es tratada con reverencia y enterrada con rituales específicos, mientras que los maoríes la llaman "whenua", que significa "Tierra", reflejando una visión filosófica de que la tierra y la placenta proporcionan nutrición física, emocional y espiritual.

Cómo Solicitar la Entrega de la Placenta (y Otros Restos) en el Hospital
Puedes solicitar la placenta en el hospital para llevarla a casa, aunque esto no garantiza que te la entreguen, ya que para muchos es un mero residuo biológico. Sin embargo, hay lugares donde sí la facilitan. La adaptación de protocolos es un desafío, especialmente cuando el motivo tiene que ver con creencias espirituales y culturales que merecen ser respetadas.
Se recomienda no esperar al momento del parto. Lo más prudente es tener esta conversación con la matrona y/o obstetra que sigue tu embarazo para informarte sobre la predisposición del hospital a este tema. Aunque te digan que sí te entregan la placenta, solicítalo en tu plan de parto, el cual deberías entregar en el Servicio de Atención al Paciente antes de tu fecha de parto. Pide que te sellen una copia con la que te quedes tú.
En el caso de que te digan que no, puedes realizar una solicitud formal de entrega de placenta que debes llevar al Servicio de Atención al Paciente de ese hospital. También lleva copia y pide que te la sellen. Existen modelos de cartas redactados por abogadas como Francisca Fernández Guillén o Marta Busquets (para la Asociación Dona Llum) que pueden ser de gran ayuda.
Lo que no suelen negar es marcar su huella dejando una impresión de la placenta en una cartulina. Si bien para quien desea llevarse su placenta a casa esto no es suficiente, puede ser un detalle especial para quien no tenga un vínculo tan espiritual con ella, pero desee tener la placenta impresa para siempre.