La leche materna es un alimento fundamental para el desarrollo del bebé, siendo fácil de digerir, rica en nutrientes esenciales y con propiedades que protegen contra enfermedades. Por estas razones, muchas mujeres optan por amamantar a sus hijos, y la capacidad de almacenar la leche extraída juega un papel crucial para mantener estos beneficios.
Una de las dudas más comunes entre padres y madres primerizos es cómo conservar la leche materna de forma segura. Ya sea que la madre necesite tiempo para descansar, dedicarse a un hobby, o regresar al trabajo, surge la pregunta de cómo asegurar que el lactante reciba alimento siempre que lo necesite. Almacenar la leche materna extraída permite flexibilidad, pero requiere atención a ciertos aspectos clave para garantizar su calidad y seguridad.
Principios Clave para la Conservación de la Leche Materna
Para asegurar una correcta conservación de la leche materna, es fundamental seguir ciertas directrices. La leche recién extraída es la opción más recomendada, ya que algunas de sus propiedades antibacterianas y nutrientes pueden disminuir con la refrigeración o congelación. Por ello, siempre se debe considerar cuándo se necesitará la siguiente porción de leche para elegir el método de almacenamiento más adecuado.
- Etiquetado: Es crucial etiquetar siempre los envases con la fecha y hora de extracción, así como el volumen de leche. Esto permite llevar un control exacto del tiempo de almacenamiento y la rotación del inventario.
- Higiene: Para asegurar que todo esté listo y preparado para alimentar al hijo después de la extracción, deben observarse algunos aspectos de higiene.
- Mezcla de capas: La leche almacenada forma diferentes capas con el paso del tiempo, asentándose la grasa en la parte superior. Por lo tanto, antes de la alimentación, todo debe mezclarse bien de nuevo removiendo suavemente. Sin embargo, no se debe agitar demasiado la leche materna, ya que esto puede introducir un exceso de aire y alterar la estructura de la grasa y el sabor, afectando también a las vitaminas liposolubles.

Tiempos y Temperaturas de Conservación
La duración de la conservación de la leche materna depende directamente de la temperatura de almacenamiento:
- A temperatura ambiente (aproximadamente 20 °C a 29 °C): la leche materna puede conservarse un máximo de 4 horas.
- En el refrigerador:
- A unos 7 °C: un máximo de 2 días.
- A unos 4 °C o menos: por un máximo de 4 días (si la temperatura es constante).
- En el compartimento BioFresh Meat & Dairy safe de un frigorífico Liebherr a aproximadamente 1 °C: hasta 4 días.
- En el compartimento BioFresh Professional Fish & Seafood safe de un frigorífico Liebherr a aproximadamente -2 °C: hasta 5 días.
- En el congelador a -18 °C: un máximo de 3 meses.
Envases Adecuados para Almacenar la Leche Materna
El envase elegido para almacenar la leche materna es más importante de lo que parece. Es fundamental que los recipientes sean limpios y secos, y preferiblemente libres de BPA (bisfenol A), un componente químico que ha sido eliminado progresivamente por muchas empresas debido a sus posibles efectos a largo plazo en la salud.
Tipos de Envases
- Bolsas específicas para leche materna: Son una excelente opción porque suelen venir preesterilizadas, lo que minimiza el riesgo de contaminación. Tienen la ventaja de que pueden guardarse ahorrando espacio y permiten porcionar mejor la leche. Sin embargo, no son reutilizables.
- Recipientes de vidrio o plástico: Deben ser aptos para alimentos y estar libres de BPA. Los biberones de leche materna tienen la ventaja de que pueden reutilizarse varias veces y también pueden conectarse directamente al extractor de leche.
Preparación de los Envases
Antes de utilizar cualquier tipo de envase para guardar la leche materna en la nevera o congelador, es crucial lavarlos con agua caliente y jabón (o recurrir a un esterilizador), y dejar que se sequen completamente al aire antes de almacenar la leche en ellos.
Si se planea congelar la leche, es importante dejar un poco de espacio en la parte superior del envase (aproximadamente hasta tres cuartas partes en el caso de recipientes de cristal) dado que la leche se expandirá al congelarse, evitando así que los recipientes revienten.

Almacenamiento en el Refrigerador
La leche materna debe enfriarse lo antes posible tras la extracción. Lo mejor es guardar las botellas o bolsas en la parte más fría del frigorífico. En ningún caso debe guardarse en la puerta del frigorífico, ya que las fluctuaciones de temperatura causadas por su apertura y cierre no son deseables para la leche materna.
Combinar Leche Extraída en Diferentes Momentos
Una pregunta muy común es cómo combinar leche extraída en diferentes momentos del día:
- Iguala la temperatura: La leche recién extraída debe enfriarse antes de combinarla con la que ya está en la nevera.
- Fecha de caducidad: La leche combinada debe respetar el tiempo de almacenamiento de la leche más antigua.
Conservación a Largo Plazo: Congelación de la Leche Materna
Si se desea conservar la leche materna más de 5 días, la congelación es la opción adecuada. Para ello, se recomiendan pequeñas porciones de unos 60 ml. Al igual que en el frigorífico, la leche materna debe guardarse en el congelador donde las oscilaciones de temperatura y la temperatura misma sean lo más bajas posible.
Descongelación y Calentamiento de la Leche Materna
La leche previamente congelada debe descongelarse de forma segura para preservar sus propiedades y evitar la proliferación de gérmenes. Una vez descongelada, la leche materna no debe congelarse de nuevo.
Métodos de Descongelación
- Dejar la leche en el refrigerador durante unas doce horas (por ejemplo, toda la noche).
- Colocar el envase con la leche bajo agua tibia corriente hasta que la leche esté medio derretida.
- Dejar el envase con la leche abierta a temperatura ambiente por un máximo de dos horas.
Se debe evitar el calentamiento prolongado a temperatura ambiente debido al riesgo de formación de gérmenes.
Métodos de Calentamiento
- Calienta biberones: Es una opción cómoda para recalentar la leche materna.
- Baño maría: Llena un recipiente con agua tibia (nunca hirviendo) y coloca dentro el envase con la leche. Remueve el envase suavemente para distribuir el calor de manera uniforme hasta que alcance una temperatura corporal de unos 37 grados.
¡Advertencia importante! El microondas puede calentar la leche de forma desigual, creando puntos calientes que pueden quemar la boca del bebé. Aunque el recalentamiento suave en el microondas "no plantea problemas" si se hace con extremo cuidado, es fundamental evitar la aparición de los llamados "puntos calientes". Si se usa, se debe asegurar de distribuir cuidadosamente el calor removiendo suavemente y comprobando el exterior de la botella con la mano. La leche calentada debe consumirse en un máximo de 2 horas. Si el bebé no termina toda la leche, lo que sobre debe desecharse.
Información básica sobre cómo congelar leche materna: cuándo extraerla, cómo almacenarla y cómo u...
Gestión de la Leche Sobrante
Dado que las bacterias de la boca del bebé siempre pasan a la leche a través del biberón cuando bebe, la leche que no se haya consumido debe retirarse al cabo de una o dos horas. Para no desperdiciar nada, es recomendable alimentar con pequeñas cantidades cada vez; siempre se puede conseguir más si no es suficiente.
Cómo Saber si la Leche Materna Sigue Siendo Adecuada
La leche almacenada en el frigorífico o congelada suele tener un olor ligeramente diferente al de la leche fresca. Esto se debe a que la enzima lipasa descompone las grasas y libera ácidos grasos para evitar que las bacterias se multipliquen, cambiando un poco la composición de la leche. Este cambio de olor no es un signo de deterioro, sino un proceso bioquímico natural. Si se han observado todas las instrucciones de higiene para la conservación de la leche materna, se puede alimentar al bebé con esta leche sin dudarlo a pesar del cambio de olor.
Las propiedades antioxidantes y otras propiedades protectoras de la leche materna tienen la mayor importancia y beneficios para el bebé cuando la leche es fresca, y sus componentes protectores disminuyen con la refrigeración y la congelación.