Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Manejo de Obstrucción de Vía Aérea por Cuerpos Extraños

Introducción a la Reanimación Cardiopulmonar (RCP) Pediátrica

La reanimación cardiopulmonar (RCP) básica es un conjunto de maniobras esenciales para identificar si un niño se encuentra en situación de parada cardiorrespiratoria (PCR) y para sustituir temporalmente las funciones respiratoria y circulatoria hasta que la víctima reciba atención médica cualificada. La intervención temprana es crucial, ya que cualquier maniobra de RCP, independientemente de su calidad, ha demostrado mejorar el pronóstico de la PCR. El objetivo principal de la RCP básica es proporcionar oxigenación de emergencia para proteger el cerebro y otros órganos vitales.

Las maniobras de RCP básica son relativamente sencillas de aprender y cualquier persona puede realizarlas tras un entrenamiento adecuado. Se recomienda que todos los ciudadanos adquieran estos conocimientos. La RCP básica instrumentalizada, que incluye el uso de dispositivos de barrera o ventilación con bolsa autoinflable y mascarilla facial, debería ser conocida por grupos específicos de la población general. La desfibrilación semiautomática (DESA) también debería integrarse en la formación de RCP básica para el público general.

En el paciente menor de un año, la mayoría de las PCR son de causa respiratoria, incluyendo infecciones respiratorias, obstrucción accidental de la vía aérea o el síndrome de muerte súbita del lactante. La actuación precoz en caso de PCR mejora significativamente el pronóstico del paciente. Detectar a los pacientes con riesgo de sufrir una PCR permite aplicar medidas preventivas.

Esquema general del algoritmo de Reanimación Cardiopulmonar Básica en lactantes y niños

Pasos de la Reanimación Cardiopulmonar Básica

La RCP básica sigue una secuencia de pasos que deben realizarse de forma ordenada y rápida, pero sin apresurarse, para asegurar la efectividad de cada maniobra. Es fundamental no pasar al siguiente paso sin haber completado correctamente el anterior.

1. Garantizar la Seguridad del Reanimador y del Niño

La seguridad del reanimador y de la víctima es primordial. Solo se debe movilizar al niño si se encuentra en un lugar peligroso o si su posición dificulta las maniobras de RCP. En caso de sospecha de traumatismo cervical, la movilización debe realizarse protegiendo la columna cervical.

2. Comprobar la Conciencia

Se evalúa la respuesta del niño ante estímulos verbales (llamándolo por su nombre) o físicos (pellizcos o palmadas en el tórax o abdomen). A los niños con sospecha de lesión cervical se les debe estimular con cuidado, protegiendo el cuello.

  • Si el niño responde: Se le mantiene en su posición, se evalúa su estado clínico y se pide ayuda si es necesario. Se monitoriza su situación periódicamente.
  • Si el niño no responde: Se procede a los siguientes pasos de la RCP básica.

3. Pedir Ayuda y Colocar a la Víctima

Se solicita ayuda a las personas presentes gritando "¡AYUDA!". El niño debe ser movilizado a una superficie dura y plana, en decúbito supino y con la cabeza, cuello, tronco y extremidades alineados, si su posición inicial lo impide. Si solo hay un reanimador, realizará RCP durante 1 minuto antes de buscar ayuda profesional. Si hay dos reanimadores, uno inicia la RCP mientras el otro activa el sistema de emergencias médicas.

4. Abrir la Vía Aérea

En niños inconscientes, la vía aérea puede obstruirse. La maniobra de elección es la maniobra frente-mentón, que consiste en inclinar la cabeza hacia atrás y elevar el mentón. En casos de sospecha de traumatismo cervical, se pueden emplear la elevación mandibular o la tracción mandibular.

Ilustración de la maniobra frente-mentón para abrir la vía aérea

Una vez abierta la vía aérea, se debe revisar la boca en busca de objetos visibles y retirarlos si es posible.

5. Comprobar la Respiración

Manteniendo la vía aérea abierta, se observa si el tórax se mueve, se oyen ruidos respiratorios y se siente el aire exhalado en la mejilla del reanimador. Esta comprobación no debe durar más de 10 segundos.

  • Si el niño respira: Se le coloca en posición lateral de seguridad, a menos que se sospeche traumatismo cervical.
  • Si el niño no respira: Se inicia la ventilación.
Demostración de la posición lateral de seguridad para un niño

6. Ventilación (5 Respiraciones de Rescate)

Se administran cinco insuflaciones de rescate, asegurando un buen sellado bucal. En lactantes, se cubre boca y nariz; en niños mayores de un año, solo la boca, pinzando la nariz.

  • En lactantes: el reanimador cubrirá la boca y nariz del paciente.
  • En niños mayores de un año: se cubrirá solo la boca del paciente, pinzando la nariz para evitar la fuga de aire.

Cada insuflación debe durar aproximadamente un segundo, observando la elevación del tórax. Se deben realizar hasta cinco intentos para lograr una ventilación eficaz. Si tras las cinco insuflaciones no se consigue una adecuada expansión torácica, se debe sospechar una obstrucción por cuerpo extraño.

Ilustración de la técnica de ventilación boca a boca y nariz en lactantes

7. Comprobar Signos de Circulación

Se buscan signos de circulación como movimientos, tos o respiración normal. La palpación del pulso es poco fiable para el público general. Se realiza una comprobación máxima de 10 segundos.

  • Si hay signos de circulación: Se continúa ventilando a una frecuencia adecuada hasta que el niño respire por sí mismo. Si permanece inconsciente, se coloca en posición de seguridad.
  • Si no hay signos de circulación: Se inicia el masaje cardíaco.

8. Compresiones Torácicas (Masaje Cardíaco)

Se aplica presión en el tercio inferior del esternón, deprimiéndolo al menos un tercio del diámetro anteroposterior del tórax. La presión debe liberarse completamente antes de la siguiente compresión.

  • En lactantes: se puede usar la técnica de compresión con dos dedos o abrazando el tórax con dos manos y los pulgares.
  • En niños mayores: se utiliza el talón de una mano o, en niños mayores de 8 años, ambas manos.

La frecuencia de masaje debe ser de aproximadamente 100 compresiones por minuto. La relación recomendada para la población general es de 30 compresiones por 2 ventilaciones.

Ilustración de la técnica de masaje cardíaco con dos dedos en lactantes

9. Llamar a Emergencias

Si solo hay un reanimador y no se ha contactado previamente con el servicio de emergencias, se hará tras un minuto de RCP.

Tratamiento de Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpos Extraños (OVACE)

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño requiere una actuación específica.

Evaluación de la Gravedad

  • Tos eficaz: Animar al niño a toser, ya que es la mejor maniobra de desobstrucción.
  • Tos ineficaz o paciente inconsciente:
    • Paciente consciente y tos inefectiva: Administrar 5 golpes en la espalda. Si no se expulsa el cuerpo extraño, aplicar 5 compresiones torácicas en lactantes o 5 compresiones abdominales (maniobra de Heimlich) en niños mayores.
    • Paciente inconsciente: Colocar al paciente sobre una superficie plana y dura. Abrir la vía aérea y, si se ve un objeto, intentar retirarlo con una maniobra de barrido. Antes de las insuflaciones, comprobar si hay cuerpo extraño en la boca. Si la OVACE se soluciona pero el niño no respira, continuar con las respiraciones.

Maniobras Específicas para OVACE

  • En lactantes: Colocar al niño sobre el antebrazo, con la cabeza más baja que el tronco. Golpear con el talón de la mano en la región interescapular.
  • Ilustración de la técnica de desobstrucción en lactantes (golpes interescapulares)
  • En niños mayores: Realizar compresiones abdominales (maniobra de Heimlich). El reanimador se coloca detrás del niño, rodea el tórax con sus brazos y con el puño cerrado ejerce presión en la región epigástrica en sentido ascendente.
  • Ilustración de la maniobra de Heimlich en niños

Es importante recordar que la RCP iniciada precozmente por personal no entrenado mejora la supervivencia, independientemente de la calidad de la reanimación. En el ámbito extrahospitalario, la presencia de los padres durante la RCP puede ser un factor a considerar.

Un enfermero explica cómo realizar la maniobra de Heimlich a niños y bebés

Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC) en Niños

El Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC) es una entidad clínica caracterizada por dolor intenso, acompañado de otros síntomas como la alodinia (dolor ante estímulos no dolorosos). Aunque bien definido en adultos, su presencia en niños y adolescentes ha sido plenamente aceptada en los últimos años.

El SDRC en niños presenta algunas diferencias con respecto a la población adulta: es más frecuente en niñas y afecta fundamentalmente a las extremidades inferiores. En la mayoría de los casos, el desencadenante es un traumatismo de intensidad leve. El diagnóstico debe ser lo más precoz posible para iniciar el tratamiento de forma temprana.

El tratamiento se basa en el control farmacológico del dolor y la rehabilitación del miembro afectado. En casos refractarios, se pueden considerar técnicas intervencionistas como la infusión epidural de anestesia local o la estimulación eléctrica medular.

Infografía sobre los síntomas y diagnóstico del Síndrome de Dolor Regional Complejo

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