Guía práctica sobre la fiebre en lactantes y niños

La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa natural del organismo ante infecciones causadas por virus o bacterias. Es uno de los motivos más frecuentes de consulta en pediatría y, aunque suele generar preocupación en las familias, en la mayoría de los casos es una respuesta beneficiosa del cuerpo que ayuda a producir más glóbulos blancos.

Esquema explicativo sobre el mecanismo de defensa del cuerpo frente a las infecciones y la aparición de la fiebre.

¿Qué se considera fiebre?

Para determinar la presencia de fiebre es fundamental utilizar un termómetro, siendo el digital el más indicado. Se considera fiebre cuando la temperatura rectal es superior a 38 °C o la axilar supera los 37,5 °C.

  • Uso del termómetro: En axila, debe mantenerse durante aproximadamente dos minutos hasta que suene la alarma.
  • Lactantes: Se puede introducir en el recto, recordando que el umbral febril en esta vía es de 38 °C.

Pautas de manejo en casa

El objetivo principal no es eliminar la fiebre, sino aliviar el malestar del menor. Se deben seguir las siguientes recomendaciones:

  • Hidratación: Es fundamental que el niño esté bien hidratado; ofrezca agua o zumos con frecuencia.
  • Alimentación: Si el niño no desea comer, no se le debe forzar.
  • Ambiente y ropa: Mantenga una temperatura agradable en el domicilio. Es importante no desabrigar en exceso ni cubrir demasiado al niño. Se debe tapar si presenta escalofríos y destapar si empieza a sudar.
  • Medidas desaconsejadas: No se recomienda el uso de paños húmedos, friegas de alcohol, baños fríos o desnudar al niño para bajar la temperatura.
Infografía sobre las medidas correctas para el control térmico y el manejo del confort del niño con fiebre.

Uso de antitérmicos

Solo se deben administrar medicamentos si el niño presenta malestar o dolor, generalmente cuando la temperatura supera los 38 °C - 38,5 °C.

Recomendación Detalle
Dosificación Siempre debe calcularse según el peso del niño, no la edad.
Vía de administración Es preferible la vía oral frente a la rectal, ya que el cuerpo absorbe mejor el fármaco.
Combinación No es aconsejable alternar o combinar paracetamol e ibuprofeno; la alternancia puede inducir errores en la administración.

Nota: El ibuprofeno puede emplearse a partir de los 6 meses. En menores de 3 meses, es imprescindible que el pediatra evalúe al bebé antes de administrar cualquier medicamento. Nunca se debe administrar aspirina debido a su relación con el síndrome de Reye.

Cuándo acudir a Urgencias

Es necesario buscar atención médica profesional si se presenta alguna de las siguientes situaciones:

  • Bebés menores de 3 meses.
  • Presencia de convulsiones.
  • Dificultad para respirar.
  • Niño muy irritable, aletargado o con somnolencia excesiva.
  • Vómitos o diarrea persistentes que sugieran deshidratación.
  • Dolor de cabeza intenso asociado a vómitos.
  • Aparición de manchas en la piel que no desaparecen al hacer presión.
  • Fiebre igual o superior a 39 °C o que persiste más de dos días.

FIEBRE EN NIÑOS. MANEJO Y SIGNOS DE ALARMA.

Consideraciones para profesionales sanitarios

El manejo clínico de la fiebre en entornos hospitalarios se rige por protocolos específicos de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, enfocados en la estabilización del paciente:

  1. A1 (Vía aérea): Administración de oxígeno al 100% y monitorización de SatO2 y CO2 espirado.
  2. B1 (Ventilación): Monitorización de la frecuencia respiratoria.
  3. C1 (Circulación): Canalización de vía periférica, monitorización cardiaca y presión arterial; inicio precoz de bolos de cristaloides (10-20 ml/kg).
  4. D1 (Estado neurológico): Determinación de glucemia capilar y valoración pupilar.
  5. E1 (Exposición): Toma de temperatura y pautas antibióticas ajustadas por edad y prevalencia de patógenos (ej. Ampicilina/Cefotaxima en menores de 1 mes).

tags: #decalogo #fiebre #en #lactante