Las fontanelas, también conocidas como puntos blandos o "molleritas", son áreas membranosas que se encuentran entre los huesos del cráneo de un bebé, donde estos aún no se han fusionado completamente. Estas separaciones son una parte normal del desarrollo y cumplen funciones cruciales tanto durante el nacimiento como en el crecimiento posterior del bebé. Es importante conocer cuándo deberían cerrarse y qué signos de alerta relacionados con ellas pueden aparecer, ya que un cierre prematuro o tardío podría afectar negativamente el desarrollo del niño.

Anatomía del cráneo del recién nacido y la función de las fontanelas
El cráneo del recién nacido no es una estructura de una sola pieza, sino que está formado por diferentes huesos que se unen y fusionan con el tiempo. Estos incluyen el hueso frontal, el occipital, dos huesos parietales y dos huesos temporales, el esfenoides y el etmoides. Estos huesos forman una estructura que contiene el espacio donde el cerebro se desarrolla.
La función principal de las fontanelas no es otra que permitir que, durante el parto, los huesos del cráneo del bebé puedan comprimirse, desplazarse ligeramente y montarse unos encima de otros. Esta elasticidad y deformabilidad del cráneo facilitan el paso del pequeño a través del estrecho canal del parto, reduciendo el riesgo de fracturas. Es esta presión la que hace que la cabeza de los recién nacidos suela tener una apariencia un poco puntiaguda o deformada, aunque todo vuelve a la normalidad al cabo de unos días.
Además de facilitar el alumbramiento, las fontanelas permiten que el cráneo del bebé se expanda, dejando espacio para el rápido crecimiento del cerebro durante el primer año y los primeros años de vida. Sin ellas, el desarrollo cerebral se vería restringido.
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Tipos de fontanelas y su ubicación
Aunque a menudo se habla de "la fontanela", en realidad los bebés nacen con varias. Las más importantes y visibles son:
- Fontanela anterior (o bregmática/mayor): Se sitúa en la parte superior del cráneo, justo en la mitad de la cabeza, hacia la parte delantera. Es la más grande, con forma de rombo, y fácil de percibir al tacto (aproximadamente de dos por dos centímetros), incluso se puede notar el latido de la sangre.
- Fontanela posterior (o menor): Recibe este nombre la que se encuentra en la parte posterior de la cabeza. Es triangular y más pequeña que la anterior.
Además de estas dos, hay otras cuatro fontanelas diminutas y apenas perceptibles, repartidas por parejas en los laterales del cráneo y detrás de las orejas:
- Fontanelas mastoideas: Dos fontanelas ubicadas hacia la parte posterior de la cabeza.
- Fontanelas esfenoidales: Dos fontanelas ubicadas a ambos lados del cráneo.
Cuándo se cierran las fontanelas del bebé
El proceso de cierre de las fontanelas varía para cada bebé, pero existen rangos de tiempo generales:
- La fontanela posterior suele cerrarse entre el primer y el segundo mes de vida del bebé, aunque en algunos casos puede estar cerrada antes del nacimiento.
- La fontanela anterior, la más grande, comienza a reducirse a partir de los seis meses y su cierre completo suele darse entre los 12 y los 18 meses, aunque puede tardar hasta los 20 o 24 meses.
- Las fontanelas mastoideas se cierran alrededor de los 12 meses.
- Las fontanelas esfenoidales se cierran alrededor de los 6 meses.
Es fundamental que las fontanelas se cierren correctamente. Un cierre prematuro o tardío puede afectar el crecimiento y desarrollo del cerebro y del cráneo, requiriendo en ocasiones evaluaciones médicas y tratamientos.
Cuidado de las fontanelas y mitos comunes
Muchos padres primerizos sienten aprensión al tocar las fontanelas, pero es importante saber que no son tan frágiles como parecen. La resistente piel de la cabeza y una membrana gruesa y fuerte debajo del cuero cabelludo ofrecen una protección suficiente al cerebro hasta que las fontanelas se cierran con tejido conjuntivo y cartilaginoso. No hay riesgo para el bebé cuando se tocan suavemente, por ejemplo, al sostener su cabeza, al lavarle el cabello o cepillarlo. Se puede lavar, peinar y cepillar como el resto de la cabeza del bebé, usando productos suaves y naturales.
Es importante manejar la cabeza del bebé con cuidado, evitando presiones directas sobre estas áreas. Se recomienda enseñar a hermanos y cuidadores a ser igualmente precavidos. No es necesario cubrir las fontanelas con gorros o sombreros demasiado apretados; deben poder "respirar" y no sobrecalentarse.

Fontanela pulsando
A veces, puede parecer que la fontanela del bebé estuviera latiendo. Esto es completamente normal y se debe a la circulación de la sangre por el cuerpo del bebé, un movimiento que a veces se puede ver en esta zona. No es motivo de preocupación.
Exploración médica de las fontanelas
Mediante la palpación de las fontanelas, el médico o pediatra puede obtener información valiosa. Esta exploración les permite conocer la presión intracraneal del bebé, comprobar el crecimiento del cráneo y detectar determinados problemas. Las fontanelas deben mostrarse firmes y muy ligeramente cóncavas. El nivel de la fontanela puede abombarse un poco cuando el bebé llora y también cambia si el bebé está sentado o acostado.
La fontanela mayor también facilita el trabajo de los médicos al permitirles estudiar el cerebro con ayuda de ultrasonidos de una forma rápida y sencilla. De esta manera, pueden detectar malformaciones, hemorragias o tumores, sin que el bebé sienta ningún dolor.
Señales de alerta y anomalías en las fontanelas
Aunque las fontanelas son normales, ciertas condiciones pueden indicar un problema y requieren atención médica inmediata:
Fontanela hundida
Una fontanela hundida puede ser un signo de deshidratación o desnutrición. La deshidratación puede ocurrir si el bebé no está recibiendo suficiente leche materna o de fórmula, o si tiene fiebre, ha vomitado o tiene diarrea. Otros signos de deshidratación incluyen menos pañales mojados, ojos hundidos, boca seca, piel fría, somnolencia e irritabilidad. Una fontanela hundida puede ser una emergencia médica y debe ser revisada por un proveedor de atención médica de inmediato. Aunque, en ocasiones, puede aparecer en bebés no deshidratados, el diagnóstico siempre debe hacerlo un profesional.
Fontanela abultada
Un abultamiento excesivo o una fontanela que protruye puede indicar un aumento en la presión dentro del cerebro, que podría ser causado por acumulación de líquido en el cerebro (hidrocefalia), una infección (como meningitis) o un tumor. En estos casos, es crucial buscar atención médica inmediatamente. Puede ser necesario el uso de técnicas de imagenología como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (IRM).

Cierre prematuro de las fontanelas (Craneosinostosis)
Si las fontanelas se cierran de forma prematura, incluso antes del nacimiento, puede ocasionar una patología llamada craneosinostosis. Esto ocurre cuando los huesos del cráneo se fusionan antes de lo esperado, lo que puede afectar negativamente al desarrollo craneal del niño y provocar una forma anormal de la cabeza. Algunas posibles causas incluyen factores genéticos y trastornos como el síndrome de Apert, el síndrome de Crouzon y el síndrome de Pfeiffer. Los riesgos asociados con el cierre prematuro de las fontanelas incluyen:
- Anomalías y deformidades faciales y craneales.
- Hipertensión intracraneal, que puede provocar dolores de cabeza, vómitos, cambios en la visión, pérdida de la coordinación y otros síntomas neurológicos.
- Retraso en el desarrollo motor y cognitivo.
- Problemas respiratorios y para alimentarse.
Los tipos más frecuentes de craneosinostosis son:
- Escafocefalia: Es la más frecuente.
- Plagiocefalia.
- Trigonocefalia: Se produce cuando la separación que conecta los huesos frontales (sutura metópica) se cierra de forma prematura.
- Braquicefalia.
- Oxicefalia: Es el tipo de craneosinostosis quizás más complejo y grave de todos.
Si parece que el bebé no tiene fontanelas, si los puntos donde se unen las placas del cráneo sobresalen, o si la forma del cráneo es anormal y no crece con el tiempo, se debe contactar al proveedor de salud de inmediato.
Cierre tardío de las fontanelas
El cierre tardío de las fontanelas es una afección poco común que ocurre cuando las fontanelas no se cierran en el momento esperado. Esto puede ser causado por diversas razones, como una afección genética o una condición médica subyacente que debe ser estudiada por el pediatra. En la mayoría de los casos, no es una causa de preocupación, pero es necesario buscar la opinión de un profesional médico para determinar si existe alguna causa subyacente y garantizar que el niño conserve su buen estado de salud y desarrollo. En ocasiones, puede ser necesaria una cirugía para corregir el problema, permitiendo que el cerebro y el cráneo del niño se desarrollen adecuadamente.
Golpes o traumatismos en la fontanela
Si el bebé recibe un golpe en la fontanela, es crucial contactar al proveedor de salud de inmediato. Si se observa que el bebé tiene la fontanela hinchada o abultada, o moretones alrededor de los ojos o detrás de las orejas, podría ser una señal de conmoción cerebral, lo que requiere llamar a urgencias inmediatamente. Otros signos de una lesión o traumatismo en la cabeza son:
- Llanto incesante.
- Ausencia de apetito.
- Vómitos.
- Convulsiones.
- Secreción o sangre en los oídos o la nariz.
- Dificultad para despertarse después de dormir.
Fontanelas y la forma de la cabeza
Las fontanelas juegan un papel clave en la forma de la cabeza de un bebé, permitiendo que el cráneo se moldee durante el nacimiento y deje espacio para el crecimiento cerebral después. El reajuste temporal de la cabeza que ocurre al pasar por el canal de parto típicamente se resuelve en unos días o semanas. Sin embargo, una cabeza plana, o plagiocefalia posicional, puede desarrollarse cuando la presión prolongada sobre un área del cráneo (generalmente por estar acostado en la misma posición durante períodos prolongados) causa una zona plana.
Proporcionar mucho tiempo boca abajo durante el día (tiempo boca abajo o "tummy time") y alternar la posición de la cabeza del bebé mientras duerme puede ayudar a mejorar gradualmente un aplanamiento leve. Para un sueño seguro, siempre se debe colocar al recién nacido boca arriba.
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Cuándo consultar al pediatra
Es fundamental consultar al pediatra si se observa cualquiera de los siguientes signos:
- Un punto blando abultado.
- Un punto blando hundido.
- Fontanelas agrandadas.
- El niño presenta irritabilidad extrema, disminución de la alimentación o la alerta, u otros síntomas preocupantes.
- Parece que el bebé no tiene fontanelas o si la forma de su cráneo es anormal y no crece con el tiempo.
- Si te preocupa que una de las fontanelas esté hundida o presente algún problema.
- Si el bebé ha recibido un golpe accidental en una fontanela.
Ante cualquier duda o inquietud sobre las fontanelas del bebé, siempre es recomendable comunicarse con el pediatra para obtener apoyo y orientación profesional.