Dar el pecho puede ser el modo más natural de alimentar a tu bebé, pero puede requerir tiempo y práctica para que ambos os acostumbréis. Entender cómo debe ser un buen agarre para dar el pecho, también conocido como acoplamiento de lactancia, puede ser de gran ayuda para establecer la alimentación.
Es una buena idea recibir toda la ayuda posible durante los primeros días y semanas después del nacimiento. Pide que comprueben el agarre de tu recién nacido, preferiblemente a un profesional sanitario con formación en lactancia, o a un especialista o consultora de lactancia. Hacer las cosas bien al principio te ayudará a evitar problemas futuros.
Además de ser frustrante y molesto para tu bebé, un agarre deficiente puede provocarte pezones doloridos. También puede hacer que el bebé no vacíe tu pecho de forma eficaz, lo que puede suponer una ganancia de peso reducida, un menor suministro de leche y un mayor riesgo de sufrir obstrucciones en los conductos galactóforos y mastitis.
Un experto también comprobará si tu bebé tiene anquiloglosia o cualquier otro problema que pueda dificultar aún más el proceso de agarre.
Sophie, madre de un hijo en el Reino Unido, comparte su experiencia: «Mi consejo principal es que solicites a un experto en lactancia que compruebe el agarre de tu bebé antes de salir del hospital. Hasta pasados cinco días, no supe que mi bebé no se estaba agarrando bien. Solo succionaba en el extremo de mis pezones, por lo que no conseguía suficiente leche y me provocaba dolor».
Camilla, madre de un hijo en Australia, también descubrió que pedir consejos sobre el agarre fue de gran ayuda: «Pedí a todas las matronas que vi durante los primeros dos días en el hospital que me enseñaran cómo ayudar a mi bebé a agarrarse», nos cuenta. «La mayoría de ellas tenían técnicas o consejos ligeramente diferentes, y de ese modo pude averiguar qué era lo mejor para Frankie y para mí».

Pasos para un agarre exitoso
Por si no puedes hablar con un profesional sanitario, un especialista o una consultora de lactancia de forma inmediata, o si tu bebé deja de agarrarse de forma repentina, hemos dividido el proceso de agarre en seis sencillos pasos que te ayudarán a ir por buen camino.
1. Comprueba tu posición de agarre
Antes de empezar, y sea cual sea la posición que elijas para dar el pecho, asegúrate de que la cabeza, el cuello y la columna del bebé estén alineados y que no estén torcidos. Su mentón debe mirar hacia arriba, y no estar caído hacia el pecho. Asegúrate de estar cómoda tú también; puedes utilizar almohadas o cojines para apoyar la espalda, los brazos o al bebé.
2. Estimula al bebé para que abra la boca
Sujeta al bebé cerca de ti, con el pezón a la altura de su nariz. Pasa el pezón con delicadeza por su labio superior para animarle a abrir bien la boca. Cuanto más abierta esté la boca, más fácil será conseguir un agarre correcto.
3. Acerca el bebé a tu pecho
Cuando el bebé haya abierto bien la boca y tenga la lengua por encima de la encía inferior, acércalo a tu pecho, apuntando el pezón hacia la parte superior de la boca. El mentón del bebé debe ser lo primero que entre en contacto con tu pecho. Debería introducir una buena parte de la areola en la boca, con el labio inferior y la mandíbula cubriendo la mayoría de la parte inferior de la areola.
No pasa nada si ves que parte de la areola está fuera de la boca, todos tenemos areolas (y bebés) de diferentes tamaños. Algunas madres encuentran útil cogerse el pecho con cuidado al mismo tiempo que acercan al bebé para alimentarlo. Experimenta y comprueba qué es lo que funciona.
4. Mantén al bebé cerca durante el agarre
Recuerda que cada madre tiene los pechos con una forma diferente y distintas posiciones de los pezones, así que no siempre conseguirás un agarre «de libro». Siempre que sea posible, mantén al bebé cerca de ti, con el mentón en contacto con tu pecho. La nariz de un recién nacido puede girar hacia arriba para poder respirar fácilmente mientras está enganchado al pecho, y puede aprender a coordinar la succión y la respiración de forma sencilla.
5. Mira y escucha
Cuando tu bebé se alimente, tu pezón estará colocado contra su paladar y agarrado suavemente por debajo con su lengua. El agarre debe resultar cómodo: debería ser algo parecido a un pequeño tirón. Observa a tu bebé: al principio realizará succiones cortas y rápidas para estimular el flujo de leche (reflejo de eyección de la leche). Cuando la leche empiece a fluir, succionará de un modo más lento y profundo, con algunas pausas, lo que puede indicar que está tomando leche. ¡Una buena señal! Deberías ver su mandíbula moviéndose y puede que escuches la succión y la deglución mientras se alimenta. Todas estas son buenas señales, pero también es importante comprobar si tu bebé produce una buena cantidad de pañales mojados y sucios, y si gana el peso esperado.
6. Cómo interrumpir el agarre de tu bebé en el pecho
Si el agarre de tu bebé es flojo o duele, o si empieza a morder el pezón o a pasar la lengua por su extremo, retíralo del pecho y vuelve a intentarlo. Si fuera necesario, introduce con cuidado un dedo limpio por una esquina de la boca para interrumpir la succión.
Señales de un agarre correcto
Cada vez que des el pecho a tu bebé, comprueba:
- Que su mentón esté en contacto con tu pecho y que pueda respirar por la nariz.
- Que su boca esté bien abierta y que haya introducido en ella una buena parte de la areola (no solo el pezón).
- Que el agarre no sea doloroso.
- Que empiece con succiones cortas antes de succionar de un modo más lento y profundo.
Si tienes los pezones planos o invertidos, puede que tu bebé tenga más dificultades; lee nuestro artículo sobre los diferentes tipos de pezones para obtener más información.
Recuerda: si dar el pecho te provoca dolor, si tu bebé parece hambriento después de las tomas o si no gana peso, puede que la causa sea un agarre deficiente. Para que la lactancia materna sea exitosa, una de las claves es que exista una buena succión del bebé al pecho, esto va a hacer que el estímulo sea adecuado y eso favorezca la producción de leche.

La importancia de la postura en la lactancia
La adaptación física entre madre y bebé desempeña un papel fundamental en el bienestar de ambos durante el periodo de lactancia. Nuestros profesionales médicos consideran que la postura en la lactancia es muy importante, y además, tener una buena postura influye en la eficacia de la succión, el confort de la madre y la prevención de complicaciones.
Si el bebé está bien posicionado, puede hacer un agarre profundo estimulando así la producción de leche y evitando molestias a la madre como dolor en los pezones o la aparición de grietas en los pezones. Una buena postura es aquella en la que el bebé está relajado, con su cabeza, cuello y columna alineados, de manera que no tiene que girar la cabeza o estirar el cuello para alcanzar el pezón. Esto le permite respirar correctamente durante la toma y reduce el riesgo de que trague aire y, así, evitar gases.
Desde el punto de vista músculo-esquelético, mantener de forma repetida una mala postura puede provocar tensiones acumulativas en la madre, muy especialmente en la zona lumbar, cervical y dorsal. A largo plazo, esto puede desembocar en dolores crónicos que afectan al bienestar general de la mujer.
Con un buen agarre, el lactante vacía el pecho de forma eficiente, algo que es esencial para mantener la producción y prevenir obstrucciones o mastitis. Por todo esto, las matronas y médicos recomiendan dedicar tiempo a aprender y probar con diferentes posturas para dar el pecho, hasta encontrar aquellas que mejor se adaptan a la anatomía de la madre y del bebé, así como a sus necesidades físicas y emocionales.
Posturas de lactancia más utilizadas
Estas son algunas de las más recomendadas:
Posición cuna
Es la más intuitiva y tradicional y da buenos resultados cuando el bebé ya tiene un agarre aprendido. Se reposa el cuerpo del niño sobre el antebrazo de la madre y su cabeza en la curva del codo. Para un buen agarre es necesario que el cuerpo del bebé esté correctamente alineado, de manera que el abdomen del niño quede frente al de la madre.
Posición de cuna cruzada
En esta variante, el bebé se sostiene con el brazo contrario al pecho que se ofrece. Esto permite un mayor control de la cabeza y facilita la corrección del agarre. Por eso, es muy recomendada durante los primeros días de lactancia y también resulta de mucha utilidad en madres con pezones planos o invertidos.
Postura rugby (balón de fútbol americano)
La postura rugby o de balón de fútbol americano está indicada para madres con pechos voluminosos, así como en los casos de bebés prematuros o tras una cesárea. En este caso, se coloca el bebé a un lado del cuerpo de la madre, con sus piernas apuntando hacia atrás, bajo el brazo. Así puede tener bien apoyada la cabeza y la madre puede corregir el agarre fácilmente si es necesario. Se considera una de las mejores posturas para evitar los gases, porque el vientre del bebé está comprimido y alineado con el pecho, lo que reduce la entrada de aire.
Posición acostada
Recomendada para las tomas nocturnas y para las madres que tienen movilidad reducida. En esta postura, tanto la madre como el bebé se recuestan quedando cara a cara. Es muy cómoda, pero en el caso de los recién nacidos hay que prestar especial atención al agarre para evitar el riesgo de asfixia o una mala transferencia de la leche.
Posición de caballito
Otra postura que también se recomienda para evitar los gases, ideal para niños con reflujo gastroesofágico, fisura palatina o alteraciones neurológicas que dificultan la coordinación succión-deglución-respiración. En esta posición, el bebé se sienta a horcajadas sobre una de las piernas de su madre o sobre un cojín. Esto le permite mantener una postura erguida y tener la espalda apoyada, mejorando así la postura esofágica. Es conveniente que al introducir el pezón en la boca del bebé este apunte hacia arriba, en dirección a su paladar. De esta manera, una buena porción del pecho descansa sobre el labio inferior del niño, lo que le facilita el agarre.
Posición de gemelos o doble rugby
En caso de parto gemelar, esta postura permite amamantar a dos bebés a la vez, uno en cada brazo. Requiere un poco de práctica, pero puede mejorar mucho la calidad de vida de la madre si tiene que hacer frente a una lactancia múltiple.

Consideraciones sobre el agarre y la alimentación
Si un bebé vomita un poco en el lapso de una hora aproximadamente después de comer, seguramente significa que comió demasiado o muy apurado. Si aumenta de peso, los vómitos son la consecuencia de un exceso de alimento o de un ritmo apurado de comer. Pero si baja de peso, seguramente se está alimentando mal. Algunos bebés son lentos para comer; a veces se debe a un exceso de abrigo. Si el bebé es lento y el problema se mantiene, es bueno consultar al pediatra.
Si es una madre primeriza, es posible que amamantar a su recién nacido le parezca complicado hasta que tenga algo de práctica. Pero un poco de preparación puede ayudarla a sentirse más cómoda. Antes de comenzar a amamantar, observe su entorno. A muchas madres les gusta sentarse en una mecedora o en un sillón acogedor con apoyabrazos. Los escabeles y los almohadones pueden ofrecer más comodidad (pruebe los almohadones especiales para amamantar o los almohadones con apoyabrazos para amamantar en la cama). Para amamantar o alzar al bebé, también es importante encontrar una posición cómoda para los dos.
Cuando el bebé se agarre bien al pecho, es posible que sienta dolor durante 30 a 60 segundos (debido a que el bebé tira del pezón y la areola hacia el interior de la boca). Después, el dolor debería desaparecer. A continuación, cuando el bebé esté succionando, sentirá un tirón. Si continúa sintiendo dolor, interrumpa la toma momentáneamente y vuelva a colocar al bebé en el pecho.
El bebé debe succionar cuatro o cinco veces y después hacer una pausa de 5 a 10 segundos. Su bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando la cantidad de leche que salga del pezón. Conforme vaya descendiendo el flujo de la leche, probablemente su bebé cambiará el patrón de succión a tres o cuatro succiones seguidas, con pausas de más de 10 segundos.
La mayoría de los bebés sueltan el pecho por iniciativa propia. Si su bebé no suelta el pecho y sus succiones parecen limitarse a la parte anterior de la boca, puede introducir un dedo por la comisura de los labios (entre las encías) y luego girar el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. A continuación, trate de hacer eructar al bebé y ofrézcale el otro pecho.
Si el bebé no se agarra bien al pecho sistemáticamente y succiona en el pezón sin introducir una parte considerable de la areola en la boca, es posible que sienta molestias a lo largo de toda la toma. Algunas madres experimentan dolor o sienten pellizcos cuando les dan de mamar a sus bebés. Los bebés que se agarran incorrectamente al pecho a menudo se quedan dormidos durante las tomas y pueden parecer insatisfechos porque no están ingiriendo suficiente cantidad de leche. Si le ocurre alguna de estas cosas, interrumpa la succión y vuelva a ofrecerle el pecho al bebé modificando la postura para que su bebé abarque el pezón y la areola con la boca.

¿Cómo saber si mi bebé come lo suficiente?
Los pañales de su bebé son excelentes indicadores de si está ingiriendo lo que necesita. Puesto que la primera leche que su recién nacido recibe (llamada calostro) es concentrada, es posible que el bebé solo moje uno o dos pañales hasta que comience a bajar la leche, lo que suele ocurrir unos 3 o 4 días después del nacimiento.
- El bebé mueve el vientre dos o más veces por día y su excremento tiene el aspecto de semillas amarillentas. En general, esto ocurre después de cada toma durante las primeras 4 semanas de vida. Después de aproximadamente un mes, los bebés amamantados mueven menos veces el vientre y muchos tal vez no lo hagan todos los días.
- Hace entre ocho y doce tomas al día. Este es un buen punto de referencia al principio, generalmente durante el primer mes porque las tomas frecuentes ayudarán a estimular su producción de leche. Una vez que la producción de leche esté bien establecida, la lactancia debe ser a demanda (cada vez que el bebé tenga hambre), aproximadamente cada 1 a 4 horas. Pero recuerde que, si tiene suerte, es posible que su bebé se alimente cada hora durante un tiempo y que después duerma unas 4 o 5 horas seguidas.
Si el bebé parece estar tomando una cantidad suficiente de leche, pero continúa succionando durante una hora o más, es posible que esté mamando para consolarse más que para alimentarse. Si su bebé muestra estas señales de succión no nutritiva (o tranquilizadora), tal vez desee ofrecerle el pulgar o la mano para que succione. Considere la posibilidad de darle un chupete, pero hágalo únicamente una vez que la lactancia esté correctamente establecida (en general, después del primer mes).
Amamantar puede ser una de las experiencias más desafiantes pero gratificantes que tendrá como madre. A medida que se vaya acostumbrando a amamantar a su bebé, puede probar diferentes posiciones o modificar las cuatro posiciones básicas. Experimente con distintas formas de acomodar al bebé hasta que encuentre una posición en la que el bebé pueda mamar correctamente y usted se sienta cómoda. Sea paciente consigo misma a medida que aprende a amamantar. Tenga en mente que amamantar requiere práctica. Dese de 2 a 3 semanas para familiarizarse con esto.
Aprenda a colocar al bebé para amamantarlo. Sepa cómo sostenerlo en diferentes posiciones para que sus pezones no queden adoloridos y para vaciar la leche de las mamas. Usted estará más cómoda al amamantar si sabe cómo colocar al bebé en el pecho. Encuentre una posición que funcione bien para usted y para su bebé.
Recursos y ayuda para la lactancia materna
Aprender sobre la lactancia materna es un proceso continuo. Asistir a una clase sobre lactancia materna, observar a otra persona que esté amamantando o practicar con una madre lactante con experiencia puede ser de gran ayuda.
Hablar con un especialista en lactancia materna es fundamental. Un especialista en lactancia materna es un experto en amamantamiento. Esta persona puede enseñarle a usted y a su bebé cómo amamantar. Dicho especialista puede ayudarle con las posiciones y ofrecer consejos cuando su bebé tenga problemas para succionar.

Cuidado de los pezones
Sus pezones producen de manera natural un lubricante para evitar secarse, agrietarse o que se presenten infecciones. Para poder mantener sus pezones saludables:
- Evite los jabones y el lavado o secado fuerte de los senos y de los pezones. Esto puede causar resequedad y agrietamiento.
- Frote un poco de leche materna sobre el pezón después de amamantar para protegerlo.
- Mantenga sus pezones secos para evitar el agrietamiento y la infección.
- Si tiene pezones agrietados, aplique lanolina al 100% después de cada toma del bebé.
- Pruebe las almohadillas de glicerina para el pezón que pueden enfriarse y colocarse sobre sus pezones para ayudar a aliviar y curar pezones adoloridos o agrietados.
- Puede necesitar dispositivos de ayuda para la lactancia si sus pezones son planos y su bebé tiene problemas para agarrarlos.