La piel del recién nacido, especialmente en los casos de gran prematuridad, puede manifestar diversas alteraciones que, lejos de ser meramente estéticas, a menudo constituyen valiosas pistas diagnósticas para identificar síndromes genéticos, enfermedades con afectación multiorgánica y trastornos del neurodesarrollo. El reconocimiento temprano de estas lesiones cutáneas permite una intervención oportuna, la inclusión en programas de seguimiento y la formulación de planes de tratamiento individualizados, además de facilitar el consejo genético a las familias.
La Piel como Indicador del Desarrollo Neuroevolutivo
La piel, siendo la barrera entre el medio interno y externo, experimenta transformaciones significativas durante el desarrollo fetal. Su examen detallado no solo ayuda a estimar la edad gestacional, sino que también puede revelar la presencia de trastornos cutáneos que señalan posibles alteraciones en el desarrollo del Sistema Nervioso Central (SNC). Esta conexión se explica por el origen embrionario común de la epidermis y el cerebro, ambos derivados del ectodermo primordial.
La epidermis, junto con apéndices como el pelo y las uñas, se origina del ectodermo de superficie. Por otro lado, el neuroectodermo da lugar al SNC, la vesícula óptica, la hipófisis, la glándula pineal y la cresta neural. Las células de la cresta neural, de naturaleza migratoria y multipotenciales, contribuyen a la formación de diversos tejidos durante la embriogénesis. Esta interrelación explica por qué ciertas anomalías cutáneas pueden ser indicativas de riesgo neuroevolutivo.
El conocimiento de estas alteraciones cutáneas es fundamental para:
- Identificar precozmente a recién nacidos con riesgo biológico de epilepsia, trastornos motores y/o cognitivos.
- Incluir a estos neonatos en programas de seguimiento y formular planes de tratamiento.
- Predecir la historia natural de ciertas entidades y ofrecer consejo genético a las familias.
Es importante considerar que algunas manifestaciones cutáneas de enfermedades congénitas pueden no ser evidentes al nacer, sino aparecer semanas o meses después. Asimismo, la expresión cutánea puede variar con la edad, y las alteraciones del SNC pueden manifestarse en el período neonatal, la infancia o la niñez.
Distribución de las Lesiones Cutáneas y su Significado Diagnóstico
La localización de las lesiones cutáneas puede aportar información crucial para el diagnóstico. Ciertas distribuciones sugieren la existencia de mosaicismo cutáneo, un fenómeno que a menudo se asocia con fenotipos heterogéneos y anomalías neurológicas extracutáneas. Estos mosaicismos suelen ser esporádicos y pueden deberse a factores epigenéticos (inactivación del X) o genómicos.
Según Happle, los mosaicismos cutáneos siguen cinco patrones de distribución:
- Líneas de Blaschko: Patrones lineales que reflejan la proliferación clonal de células con alteraciones genéticas. Las bandas de piel anormal (hipo o hiperpigmentadas) siguen trayectos específicos determinados durante la embriogénesis.
- Patrón en tablero de ajedrez: Distribución en grandes áreas bien delimitadas, con clara separación en la línea media.
- Patrón filoide: Máculas hipopigmentadas rectangulares o en forma de hoja, observadas en pacientes con trisomía 13 en mosaico.
- Patrón de mancha grande que atraviesa la línea media: Característico del nevo melanocítico gigante.
- Patrón de lateralización: La alteración cutánea afecta a una mitad del cuerpo sin cruzar la línea media, como en el síndrome CHILD.

Lesiones Cutáneas Focales en la Línea Media del Neuroeje
La presencia de lesiones cutáneas focales en la línea media del neuroeje puede ser indicativa de disrafismo espinal oculto. Estas afecciones, que incluyen lipomas intradurales, diastematomielia, mielocistoceles y médula anclada, a menudo pasan desapercibidas debido a la integridad de la cobertura cutánea.
Las lesiones cutáneas asociadas con el disrafismo espinal oculto incluyen:
- Hipertricosis focal
- Lipoma
- Angioma
- Nevo
- Senos dermoide: Pequeños orificios en la piel que se continúan con un conducto, localizados en la línea media desde el occipucio hasta la región sacra, siendo más frecuentes en la zona lumbar o lumbosacra.
- Fositas: Similares a los senos, pero sin patología intradural asociada.
- Apéndice lumbosacro: Conocido como "rabo humano", se asocia con disrafismo espinal, lipoma y médula anclada.
- "Quemadura de pitillo": Placa de piel atrófica, circular, en la línea media cerca de la unión lumbosacra.

El disrafismo espinal oculto lumbar o lumbosacro puede cursar con alteraciones del cono medular y del filum terminal. La manifestación clínica, aunque rara en el neonato, puede incluir dolor, déficit sensorial y motor en las extremidades inferiores, pies equinovaro, escoliosis y disfunción vesical e intestinal. Es crucial evitar la punción lumbar en estos recién nacidos por el riesgo de lesionar la médula espinal, y no introducir sondas para explorar senos dermoide debido al riesgo de daño neural e infección.
Lesiones Cutáneas Hemorrágicas
Durante el parto, la piel del recién nacido está expuesta a fuerzas mecánicas. Por ello, la aparición de petequias, equimosis, abrasiones y laceraciones en las primeras horas de vida puede ser consecuencia del parto y sugerir un traumatismo obstétrico. En caso de marcas rojas o abrasiones por uso de fórceps, es obligatorio examinar la función del nervio facial para descartar paresia.
La presencia de lesiones cutáneas hemorrágicas generalizadas (petequias y equimosis) puede observarse en:
- Defectos congénitos de la coagulación
- Infecciones fetales sintomáticas (virus o protozoos), como las infecciones por citomegalovirus o rubéola, que pueden cursar con alteraciones del SNC. En la rubéola congénita, además de púrpura o petequias, pueden aparecer pequeñas lesiones purpúricas que dan lugar al síndrome de "blueberry muffin".
Piel Reticulada o Marmórea
Una piel reticulada con aspecto de mármol y vetas azul-violeta sugiere cutis marmorata telangiectásica congénita (CMTC). Las lesiones, presentes desde el nacimiento, pueden ser localizadas o generalizadas y se acentúan con el frío o el estrés. La CMTC se asocia con relativa frecuencia al síndrome de Down, al de Lange y a la homocistinuria, aunque la mayoría de los casos son esporádicos y se cree que se deben a mosaicismo cutáneo.
Las anomalías que pueden asociarse a la CMTC incluyen:
- Asimetría corporal
- Anomalías neurológicas
- Anomalías oculares
Existe una forma específica, la CMTC con macrocefalia al nacer (M-CMTC), que puede asociarse a macrosomía, hemihipertrofia, angiomas, piel hiperelástica y sindactilia. En el 75% de los casos de M-CMTC se observa un nevo flamígero en el filtrum y/o labio, lo que constituye una pista diagnóstica importante. El 61% de los niños con M-CMTC desarrollan hidrocefalia posnatal y el 36% presenta hemimegalencefalia.
Ausencia de Piel - Úlcera Cutánea
La aplasia congénita del cutis (ACC) es un grupo heterogéneo de trastornos caracterizados por la ausencia aislada o múltiple de piel. Las lesiones son úlceras bien delimitadas, de forma oval o circular, más frecuentes en el cuero cabelludo (vértex del occipucio), pero posibles en cualquier localización excepto palmas y plantas. La superficie de la lesión puede ser seca o húmeda, y puede interesar la epidermis, la dermis profunda, el tejido subcutáneo e incluso el hueso subyacente.
La mayoría de las lesiones de ACC son solitarias y esporádicas. Sin embargo, pueden presentarse asociadas a otras anomalías congénitas o síndromes malformativos, incluyendo trastornos del SNC. Numerosas lesiones "en sacabocado" en el cuero cabelludo, en un recién nacido con retraso del crecimiento intrauterino y malformaciones congénitas, pueden sugerir trisomía 13.
La ACC debe diferenciarse de la ausencia congénita localizada de la piel en la cara anterior de las extremidades inferiores y dorso de los pies, que se asocia a vesículas y ampollas mucocutáneas.
Lesiones Cutáneas y de Tejidos Blandos Relacionadas con el Parto
Las lesiones cutáneas menores son frecuentes tras el parto, especialmente en el cuero cabelludo, pero también en otras áreas sometidas a presión. Los instrumentos de parto, como los fórceps, pueden causar lesiones. En partos de cara, pueden aparecer hinchazón y hematomas faciales, y en partos de nalgas, lesiones en los genitales. Generalmente, estas lesiones no requieren tratamiento.
El uso de instrumentos y la tensión sobre el recién nacido pueden dañar la grasa subcutánea, provocando necrosis grasa subcutánea del recién nacido. Se manifiesta como áreas rojas, firmes y elevadas en tronco, brazos, muslos o nalgas, y suele resolverse espontáneamente en semanas o meses.
Cefalohematoma
El cefalohematoma es una colección de sangre localizada entre el periostio y los huesos del cráneo, generalmente en la región parietal. Suele aparecer horas o días después del parto, siendo más frecuente en partos prolongados, traumáticos o instrumentados, aunque también puede ocurrir espontáneamente. Típicamente es unilateral, pero puede ser bilateral (menos del 5% de los casos).

Su evolución es generalmente satisfactoria, con reabsorción completa en las primeras semanas de vida. Las complicaciones son infrecuentes pero posibles, como fractura craneal (más común en cefalohematomas bilaterales), infección, anemia o ictericia. El diagnóstico se confirma mediante ecografía craneal o de partes blandas. El tratamiento principal es la observación, informando a los familiares sobre la benignidad del proceso y vigilando la resolución.
Es importante diferenciar el cefalohematoma del caput succedaneum, que es un edema de los tejidos blandos del cuero cabelludo, no limitado por las suturas, y que suele resolverse en pocos días.
Otras Lesiones Cutáneas y Tisulares
- Moldeado de la cabeza: Cambio normal en la forma de la cabeza del bebé por la presión durante el parto, que se resuelve en pocos días.
- Traumatismo craneal leve: Hinchazón y hematomas en el cuero cabelludo, que desaparecen en pocos días.
- Rasguños en el cuero cabelludo: Pueden ocurrir por el uso de instrumentos o monitores fetales.
- Hemorragia subgaleal: Acumulación de sangre entre el periostio y la capa más profunda del cuero cabelludo. Puede ser extensa y causar pérdida de sangre significativa, requiriendo en ocasiones transfusión.
- Fractura de cráneo: Poco frecuente. Si no es deprimida, suele curar sin tratamiento.
- Lesiones en la cara y genitales: Asociadas a presentaciones de cara o nalgas, respectivamente.
Hemorragias en el Recién Nacido
Las hemorragias en el recién nacido pueden tener diversas causas, incluyendo lesiones durante el parto, enfermedad del recién nacido que reduce el suministro de sangre u oxígeno al cerebro, o trastornos de la coagulación. La prematuridad aumenta significativamente el riesgo de hemorragia intracraneal.
Hemorragia Intracraneal
La hemorragia intracraneal es la rotura de vasos sanguíneos dentro o alrededor del cerebro. En recién nacidos muy prematuros, el cerebro subdesarrollado es más susceptible. Las hemorragias pueden ocurrir en diversas localizaciones:
- Hemorragia subaracnoidea: Sangrado debajo de la membrana más profunda que cubre el cerebro. Es el tipo más común en recién nacidos a término y suele tener buen pronóstico.
- Hemorragia subdural: Sangrado entre las capas del recubrimiento encefálico. Actualmente menos frecuente, puede causar presión sobre el cerebro y convulsiones.
- Hematoma epidural: Hemorragia entre la duramadre y el cráneo, a menudo asociada a fractura craneal. Puede aumentar la presión intracraneal.
- Hemorragia intraventricular (HIV): Sangrado en los ventrículos cerebrales, común en prematuros. Se clasifica en grados I a IV según su magnitud. Los grados I y II suelen tener buen pronóstico, mientras que los grados III y IV implican mayor riesgo de daño cerebral, hidrocefalia y secuelas neurológicas.
- Hemorragias intraparenquimatosas: Ocurren en el propio tejido cerebral. Los grados III y IV de HIV se consideran hemorragias intraparenquimatosas.
HEMORRAGIA INTRACRANEAL BIEN EXPLICADO
Los bebés prematuros con síndrome de dificultad respiratoria, presión arterial inestable u otros problemas de salud tienen mayor riesgo de HIV. El diagnóstico se realiza mediante ecografía transfontanelar. El tratamiento se enfoca en mantener al bebé estable y tratar los síntomas. En casos de acumulación de líquido cefalorraquídeo, puede ser necesaria una derivación quirúrgica.
Trastornos Hemorrágicos del Recién Nacido
La hemostasia en el recién nacido difiere de la del adulto, con concentraciones reducidas de ciertos factores de coagulación dependientes de la vitamina K, especialmente en prematuros. A pesar de estas diferencias, la coagulación es generalmente eficiente en recién nacidos sanos a término.
Causas Adquiridas de Trastornos Hemorrágicos
- Trombocitopenia: La causa más frecuente de sangrado neonatal.
- Déficit de vitamina K: Puede ser precoz (por uso materno de fármacos), clásica (asociada a lactancia materna exclusiva) o tardía (mayor riesgo de hemorragia intracraneal). Se diagnostica por tiempos de protrombina y tromboplastina alargados con fibrinógeno y plaquetas normales. El tratamiento es con vitamina K parenteral.
- Coagulación Intravascular Diseminada (CID): Proceso adquirido con activación y desregulación de la coagulación y fibrinolisis, que conduce a consumo de factores y plaquetas, y riesgo de fallo multiorgánico. Se sospecha ante plaquetopenia, tiempos de coagulación alargados y déficit de fibrinógeno.
Causas Hereditarias de Trastornos Hemorrágicos
Incluyen enfermedades como la hemofilia (deficiencia de factores de coagulación VIII o IX) y otras coagulopatías raras.
Lesiones Nerviosas
Las lesiones nerviosas pueden ocurrir antes o durante el parto, afectando la función de los músculos controlados por el nervio lesionado. La mayoría de los niños se recuperan completamente.
- Lesión del nervio facial: La más frecuente. Causa asimetría facial al llorar. Puede deberse a la posición fetal, presión contra la pelvis materna o uso de fórceps. Generalmente se resuelve en 2-3 meses.
- Lesión del plexo braquial: Afecta los nervios que van al brazo. Causa debilidad o parálisis del brazo y la mano. Se asocia a partos difíciles y bebés grandes. El tratamiento incluye inmovilización, fisioterapia y, en casos graves, cirugía.
- Lesión del nervio frénico: Daña el nervio del diafragma, causando dificultad respiratoria. Suele resolverse en pocas semanas.
- Lesión de la médula espinal: Muy infrecuente, causada por distensión exagerada. Puede provocar parálisis permanente.
Lesiones Óseas
Los huesos pueden fracturarse antes o durante el parto.
- Fractura de clavícula: La más común. Puede causar irritabilidad y limitación del movimiento del brazo afectado. Cura sin tratamiento en pocas semanas.
- Fractura de húmero o fémur: Menos frecuentes. Pueden requerir inmovilización temporal.
Marcas de Nacimiento
Las marcas de nacimiento son áreas de la piel con un aspecto diferente al nacer o que aparecen poco después. Se dividen en dos tipos principales:
Marcas Vasculares (rosas, rojas y azules)
- Nevos simples ("manchas salmón", "besos de ángel", "marcas de la cigüeña"): Acumulaciones de pequeños vasos sanguíneos (capilares). Suelen desaparecer solas entre los 1 y 3 años. Son inofensivas y no requieren tratamiento.
- Manchas en vino de Oporto: Marcas planas de color rosa o rojo, compuestas por capilares adicionales. No desaparecen y crecen con el niño, pudiendo oscurecerse y engrosarse. Si afectan la cara, pueden asociarse al síndrome de Sturge-Weber. El tratamiento con láser puede ser útil.
- Hemangiomas infantiles: Crecimientos benignos de vasos sanguíneos. Suelen crecer rápido y luego encogerse. Si son superficiales, son rojos ("marcas en fresa"); si son profundos, azulados o morados. Requieren seguimiento y tratamiento si son problemáticos.
- Hemangiomas congénitos: Presentes al nacer, no crecen después. Pueden ser de tipo rápidamente involutivo o no involutivo. Generalmente no son peligrosos.
- Malformaciones venosas: Enredo de venas que no se formaron correctamente. Presentes al nacer, se hacen evidentes en la adolescencia. Pueden causar dolor. El tratamiento se considera si hay síntomas.

Marcas Pigmentadas (marrones y grises)
- Nevos melanocíticos congénitos ("lunares"): Pueden estar presentes al nacer o aparecer en el primer año. Varían en tamaño, color y textura. Los nevos grandes/gigantes conllevan un mayor riesgo de melanoma. Requieren protección solar y seguimiento.
- Manchas café con leche: Marcas planas, redondas u ovaladas, de color marrón claro. La mayoría son inofensivas. Múltiples manchas o manchas grandes pueden ser signo de neurofibromatosis u otras afecciones.
- Melanocitosis dérmica ("manchas mongólicas"): Comunes en bebés con piel pigmentada. Suelen encontrarse en la espalda baja y nalgas. Desaparecen gradualmente. Generalmente inofensivas.
- Mosaicismo pigmentario: Patrones únicos de cambios en el color de la piel debidos a variaciones genéticas. Pueden ser sutiles o evidentes. Generalmente inofensivo.