El contacto piel con piel inmediato e ininterrumpido con tu bebé tras el nacimiento es una práctica de suma importancia, conocida también como el método canguro. Además de favorecer el inicio de la lactancia y la adaptación del bebé a la vida extrauterina, es un momento placentero que ayuda a establecer el vínculo afectivo que unirá a la madre (o al padre) y al recién nacido durante el resto de sus vidas.

¿Qué es el Contacto Piel con Piel?
El contacto piel con piel se define como el contacto directo del recién nacido desnudo, o con solo un pañal y un gorrito, sobre el pecho o abdomen desnudo de su madre o padre. Esta práctica ancestral ha sido fundamental en todas las culturas, donde la supervivencia del bebé dependía de la continuidad del contacto materno. Actualmente, la práctica original se está retomando, reconociendo su valor no solo para la supervivencia sino para el bienestar integral del binomio madre-hijo.
Durante el embarazo, el bebé se siente acunado, cálido y seguro. Al nacer, estas sensaciones se transforman, y el contacto físico se convierte en la forma principal de reconocimiento y adaptación al nuevo entorno. El contacto piel con piel es el primer cuidado que recibe el bebé al nacer, idealmente antes de cortar el cordón umbilical, manteniéndolo en esta posición el mayor tiempo posible, al menos durante las dos primeras horas de vida de manera ininterrumpida, y prolongándolo el máximo tiempo que sea factible.
Instintivamente, muchas madres sujetan a su bebé cerca del pecho, al lado del corazón, una acción que se ha demostrado científicamente ser vital.
La "Hora Sagrada" y el Período Sensitivo
La primera hora después del parto se conoce como la “hora sagrada”. Es un momento especial en el que se crean lazos afectivos profundos. Los profesionales médicos actuales reconocen la importancia de esta "hora de oro", y por ello, suelen permitir el contacto piel con piel y la lactancia materna poco después del nacimiento. Procedimientos rutinarios como el examen médico, el pesaje del bebé, o incluso el baño, pueden esperar hasta después de este valioso período.
Durante las dos primeras horas después del nacimiento, el recién nacido se encuentra en una fase de alerta tranquila, provocada por la descarga de noradrenalina durante el parto. Este estado facilita el reconocimiento temprano del olor materno, lo que es crucial para establecer el vínculo y la adaptación al ambiente postnatal. Este lapso es conocido como el período sensitivo.
En esta fase, posicionando al bebé en decúbito prono (boca abajo) sobre el pecho de la madre, el recién nacido puede reptar poco a poco hacia los pechos mediante movimientos de flexión-extensión de las extremidades inferiores, pataleo y cabeceo, poniendo en marcha los reflejos de búsqueda y succión. Es importante que este proceso sea espontáneo y no forzado, ya que su duración natural es de aproximadamente 70 minutos en el 90% de los casos. La separación madre-recién nacido durante este tiempo altera este proceso y disminuye la frecuencia de las tomas de lactancia exitosas.
Beneficios para el Bebé
El contacto piel con piel ofrece numerosas ventajas para el recién nacido, tanto para bebés a término como para prematuros:
- Regula la temperatura corporal: El cuerpo de la madre se convierte en una incubadora natural, ajustando su temperatura según las necesidades del bebé, aumentándola si tiene frío y reduciéndola si tiene calor.
- Estabiliza la respiración y los latidos del corazón: Este contacto regula la respiración y los latidos del bebé, estabiliza sus niveles de azúcar en sangre, favorece el sueño y tiene un efecto positivo en el desarrollo cerebral.
- Favorece la lactancia materna y el buen agarre: Al sincronizar el ritmo cardíaco del bebé con el de la madre, se libera una hormona calmante que le permite mamar antes y durante más tiempo. Los recién nacidos colocados inmediatamente sobre el pecho de su madre y a los que se les permitió realizar movimientos de búsqueda y agarrarse por sí mismos, tienen más probabilidades de conseguir una lactancia exitosa. También ayuda a que el calostro fluya más fácilmente.
- Reduce el llanto y el estrés: Se ha demostrado que el contacto piel con piel reduce significativamente el llanto, disminuye los niveles de estrés en el recién nacido al reducir el cortisol en sangre, y mejora notablemente las constantes vitales como la frecuencia cardíaca y respiratoria. El bebé se calmará al escuchar el latido del corazón de su madre y al oler la leche materna.
- Ayuda al bebé a sentirse seguro: Tras dejar el calor y la seguridad del útero, el contacto piel con piel proporciona al bebé una sensación de seguridad. Siente el calor de la piel de sus padres, reconoce su olor, escucha su respiración y sonidos familiares como los latidos del corazón y la voz.
- Favorece la colonización por gérmenes maternos: Ayuda al desarrollo de la microbiota del bebé.
- Mejora la adaptación metabólica: Al disminuir el consumo energético, reduce el riesgo de hipoglucemia.

Beneficios para los Padres
El contacto piel con piel no solo beneficia al bebé, sino también a la madre y al padre:
- Fomenta el vínculo afectivo: Tanto la madre como el padre liberan hormonas como la oxitocina, la prolactina y las endorfinas. Estas hormonas establecen un vínculo emocional con el bebé, provocando intensos sentimientos de amor y protección, y junto con la disminución de las hormonas del estrés, impulsan la creación de un fuerte vínculo familiar.
- Reduce el riesgo de depresión posparto: Algunos estudios indican que el contacto piel con piel reduce el riesgo de depresión posparto y alivia el estrés y la ansiedad en la madre.
- Aumenta la confianza parental: En el caso de los padres, esta práctica también fomenta un vínculo afectivo que les hace sentirse más seguros en su nuevo rol.
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El Rol del Padre en el Contacto Piel con Piel
¡Por supuesto que los padres deben tener contacto piel con piel con sus recién nacidos! Los padres también experimentan una descarga de hormonas y alegría, y ofrecen las mismas ventajas que las madres en cuanto a la regulación de la temperatura y los latidos del corazón del bebé. Si la madre no puede realizar el contacto piel con piel, se ofrecerá al padre la posibilidad de hacerlo.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, si la pareja está recibiendo cuidados o suturas tras una cesárea o una episiotomía. Es una excelente oportunidad para que el padre establezca un vínculo temprano con el recién nacido mientras la madre se recupera. Se debe informar previamente al padre sobre la práctica y sus ventajas, procurando un ambiente íntimo y agradable, con luz tenue y un sillón cómodo.
Además del contacto piel con piel, existen otras formas en que los padres pueden establecer un vínculo con sus hijos, como hablar, jugar juntos e interactuar durante los cambios de pañal.
Cuándo y Cómo Mantener el Contacto Piel con Piel
No hay una edad concreta a la que se deba dejar de practicar el contacto piel con piel. Puedes seguir manteniéndolo durante meses, siempre que tu bebé lo disfrute. Cuando el bebé crezca y se muestre inquieto o intente alejarse, puede ser el momento de darle un poco de espacio. A partir de entonces, el vínculo afectivo puede establecerse de otras maneras, como acurrucándose o cogiéndose de la mano.
Para facilitar el contacto piel con piel en el momento del parto, es fundamental informar a la madre durante el período de dilatación sobre los beneficios y el procedimiento, resolviendo sus dudas y respetando siempre su decisión.
Preparación y Ambiente
El parto es un acto íntimo que requiere un entorno que favorezca la tranquilidad y la privacidad. El ambiente en la sala de partos debe ser silencioso, cálido, con poca luz, con un acompañante para la madre y con el menor número posible de profesionales sanitarios. Para ello, se debe mantener una temperatura adecuada en el paritorio, y mantener calientes paños, muletones, gorros y pañales en la cuna térmica.
En los últimos minutos del expulsivo, se debe invitar a la madre a descubrir su abdomen y pecho, cubriéndola con un muletón caliente que se retirará en el momento del nacimiento.
Procedimiento Inmediato al Nacimiento
Un bebé sano debería ser colocado inmediatamente tras el nacimiento, boca abajo y con la cabeza ladeada, sobre el abdomen y pecho desnudo de la madre. Los criterios para un contacto piel con piel sin restricciones son:
- El recién nacido es a término o pretérmino tardío (35-37 semanas de gestación).
- El líquido amniótico es claro.
- El bebé respira o llora sin dificultad.
- El bebé presenta buen tono muscular y sus labios están sonrosados.
Una vez colocado, se le seca suavemente la espalda con un paño precalentado, comprobando que respira sin dificultad, que tenga buenos movimientos torácicos y buen color. Es aconsejable no secar las manos del recién nacido para conservar el olor a líquido amniótico, que le ayudará a buscar el pecho. Una vez secado, se retira el paño usado y se cubre a la madre y al bebé con un muletón seco y caliente que no sobrepase los hombros del bebé, facilitando así el contacto visual entre ambos.
Se debe permitir que el recién nacido se agarre al pecho espontáneamente, sin forzar la primera toma, dejando que se mueva hacia el pecho y ponga en marcha los reflejos de arraigo (succión del puño, búsqueda, lametones).
La postura más adecuada para la madre es semiincorporada, abrazando a su hijo, en un ángulo cercano a los 45 grados, con el recién nacido en posición prona entre sus pechos. El bebé puede mantener las extremidades abiertas y flexionadas, y la cabeza ladeada y ligeramente extendida, apoyada en el pecho materno, evitando la flexión e hiperextensión del cuello.
El contacto piel con piel no debe interferir con otros procedimientos necesarios como el alumbramiento dirigido, la recogida de sangre de cordón, la colocación de la pinza umbilical o la identificación del recién nacido. El test de Apgar debe realizarse sobre el cuerpo de la madre, y el pinzamiento tardío del cordón umbilical se aconseja a los dos minutos o cuando deje de latir.
En Partos por Cesárea o Complicaciones
El contacto piel con piel puede y debe realizarse siempre que sea posible, tanto en partos vaginales como por cesárea. Si la madre y el bebé se encuentran bien tras una cesárea, pueden practicarlo. Incluso en cesáreas programadas, con la colaboración del personal médico y de enfermería, es posible implementarlo.
Si la madre no puede realizar el contacto piel con piel en el mismo quirófano, el padre puede iniciarlo. Una vez que la madre se recupera en la sala de reanimación postquirúrgica, se llevará a cabo el contacto piel con piel lo más precoz posible. En algunos casos, como cuando se necesita suturar después de una cesárea o una episiotomía, o si el bebé necesita cuidados médicos, el contacto piel con piel podría retrasarse. Si el bebé tiene una urgencia médica, el personal puede permitir a los padres cogerle de la mano o pasar su mano por encima de su cabeza para que perciba su presencia.
Es importante destacar que precisamente los bebés que presentan algún problema médico son los que más necesitan de su madre y del contacto piel con piel para obtener sus beneficios, sin que ello impida que reciban los cuidados necesarios.
Seguridad durante el Contacto Piel con Piel
Aunque el contacto piel con piel es generalmente seguro y beneficioso, existen aspectos importantes a considerar para garantizar la seguridad del bebé:
- Vigilancia constante: Es crucial asegurarse de que el bebé pueda respirar adecuadamente. Su barbilla no debe estar demasiado inclinada hacia adelante, y su nariz y boca deben permanecer siempre descubiertas.
- Estado de alerta de los padres: Realiza el contacto piel con piel cuando estés seguro de que no te vas a quedar dormido. Si te durmieras, podrías bloquear las vías respiratorias del bebé. Si existe preocupación por el cansancio o mareo de los padres, el equipo médico puede recomendar retrasar el contacto o la presencia de un miembro del personal hospitalario.
- Comodidad del bebé: Cubre la espalda del bebé con una cobija o un muletón para que ambos estén a gusto y calientitos.
- Evitar distracciones: Ignora el teléfono y céntrate únicamente en tu pequeño.
- Higiene y salud:
- No utilices perfumes, ya que pueden irritar la delicada piel del bebé.
- Asegúrate de que tu piel esté libre de sarpullidos, lesiones cutáneas y herpes labiales.
- Evita fumar antes y durante el contacto piel con piel.
- Si te sientes mal o tienes una enfermedad, como un resfriado, es recomendable esperar para no transmitir nada al bebé.
Si el bebé presenta algún problema médico después del parto, recibe una puntuación de Apgar baja o el personal médico sospecha problemas respiratorios, podría ser necesario retrasar el contacto hasta que se estabilice y supervise. El equipo médico se asegurará de que se tenga la oportunidad de mantener el contacto piel con piel en cuanto sea seguro hacerlo.
Evidencia Científica y Recomendaciones Actuales
La evidencia científica a favor del contacto piel con piel es abrumadora. Una revisión Cochrane, que actualizó 20 guías internacionales (incluida una recomendación de la Organización Mundial de la Salud), analizó 69 estudios con más de 7000 parejas de madres e hijos, mostrando beneficios claros para los bebés. Estos incluyen mayores probabilidades de lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y una temperatura corporal y concentraciones de glucosa en sangre óptimas.
Los resultados indican que las madres que tienen contacto piel con piel en las primeras horas tras el parto tienen más probabilidades de dar el pecho de forma exclusiva. La revisión observó que alrededor del 75% de los bebés que tienen contacto piel con piel se alimentan de leche materna en exclusiva al mes de vida, comparado con el 55% de los bebés de los grupos que no tuvieron este contacto. Además, se vincularon mejoras en los niveles de glucosa en sangre, la temperatura corporal, la respiración y la frecuencia cardíaca.
Históricamente, se ha separado a los bebés de sus madres inmediatamente después del parto para llevar a cabo procedimientos rutinarios como su exploración física, pesaje y baño, lo que ha evitado un contacto piel con piel inmediato. Sin embargo, la evidencia es tan sólida que ahora se considera poco ético realizar ensayos controlados aleatorizados que comparen el contacto piel con piel con una "atención habitual" que lo omita. Impedir el contacto piel con piel actualmente se consideraría poco ético, ya que hay suficientes pruebas para demostrar que su práctica mejora la salud y la supervivencia del bebé, especialmente en neonatos de bajo peso al nacer.
A pesar de las recomendaciones de iniciar de forma inmediata e ininterrumpida el contacto piel con piel hasta después de la primera toma, muchos sistemas de salud aún luchan por que esta práctica se convierta en la norma habitual.