La presencia de dientes al nacer, o su erupción en los primeros días de vida, es un hecho muy llamativo que con frecuencia alarma a los padres. Aunque todos los bebés nacen con los brotes de los dientes formados durante la gestación, solo en algunos casos estas piezas asoman en el momento del nacimiento, en lugar de hacerlo a partir de los seis meses del parto, como es habitual.
A lo largo de la historia, la presencia de dientes en un recién nacido se ha considerado como la característica de una persona especial, interpretándose tanto positiva como negativamente. Algunos relatos históricos mencionan que personajes como Aníbal, Luis XIV o Ricardo III presentaron dientes al nacer.
Tipos de Dientes Precoces
Existen dos clasificaciones principales para los dientes que aparecen de manera temprana en los bebés:
- Dientes natales: Son los dientes que ya están presentes en la boca del bebé en el momento del nacimiento. También se pueden denominar "dientes congénitos" o "dientes fetales".
- Dientes neonatales: Son aquellos dientes que erupcionan en los primeros 30 días de vida del pequeño.
Aunque los dientes natales y neonatales pueden parecer sinónimos, la principal diferencia entre ambos es el momento de su aparición.
Frecuencia y Prevalencia
La aparición de dientes precoces es poco común. Se estima que ocurre en 1 de cada 2.000 a 3.000 recién nacidos, correspondiendo a entre el 0.03% y el 0.05% de los nacimientos totales. Los dientes natales parecen ser más frecuentes que los neonatales, en una proporción de 3:1. No hay una diferencia clara entre los dos sexos, aunque algunos estudios sugieren una mayor prevalencia en mujeres.
En el caso de pacientes con algún tipo de patología de base, la prevalencia es más alta tanto para dientes natales como para neonatales.
Localización y Características
Cuando un bebé nace con algún diente, lo habitual es que haya erupcionado solo uno. Lo más común es que asome uno de los dos dientes frontales inferiores (incisivos centrales inferiores), que representan aproximadamente el 85% de los casos. En un 5% de los casos, son incisivos centrales superiores. El 10% restante corresponde a dientes supernumerarios o muelas, siendo estas últimas muy raras (inferior al 1%).
Estos dientes suelen ser inmaduros, con menos grosor de esmalte y poca raíz. Al erupcionar sin raíz y/o con poco tejido dentario calcificado o ausencia de cemento, se mantienen en boca por un anillo fibroso al tejido del maxilar. Son pequeños, con esmalte irregular y fijados al alvéolo por un tejido conectivo fibroso. Por cortes, se ha observado que el tejido pulpar es de gran tamaño y muy vascularizado.
Pueden presentarse de diferentes tipos:
- Coronas desarrolladas, aunque sueltas, unidas a algunas estructuras radiculares.
- Dientes sueltos sin raíz: carecen de raíz y están débilmente unidos a la encía, lo que los hace más propensos a desprenderse.
- Dientes pequeños que casi no sobresalen de la encía.
Pueden erupcionar en buena posición y con poca movilidad, o inclinados y movibles.

Causas de la Aparición
Las causas de que ciertos bebés nazcan con un diente asomando a través de su encía no están del todo claras. Se desconoce la causa exacta de su aparición, aunque se cree que pueden influir diversos factores. Lo cierto es que científicamente no se tiene algo definido, pero se le atribuye a que el germen dentario en desarrollo está en una posición superficial, lo que permite que el brote salga antes de lo previsto.
Entre las posibles causas y factores de riesgo se incluyen:
- Mala posición de la raíz: El brote de los dientes natales puede deberse a que la raíz de la pieza crece en una posición incorrecta, lo que provoca su salida prematura durante el desarrollo fetal.
- Factores hereditarios: Alrededor del 15% de los niños que nacen con dientes tienen parientes cercanos (hermanos o progenitores) que también los tuvieron al nacer.
- Problemas médicos subyacentes y síndromes genéticos: Aunque lo habitual es que los dientes natales no se deban a ningún problema de salud, en ocasiones excepcionales pueden estar asociados a enfermedades raras o síndromes como:
- Síndrome de Sotos
- Síndrome de Hallerman-Streiff
- Síndrome de Pierre Robin
- Síndrome Van der Woude
- Enfermedad de Ellis-van Creveld
- Síndromes de displasia condroectodérmica
- Síndromes adenogenital y ciclopía
- Síndrome de Pfeiffer tipo 3
- Progenia neonatal de Wiedemann Rautenstrauch
- Labio leporino y paladar hendido
- Displasia ectodérmica
- Estimulación hormonal: Alteraciones hormonales de la madre durante el embarazo.
- Procesos infecciosos durante el embarazo: Haber padecido algún proceso infeccioso y febril.
- Desnutrición o falta de vitaminas: La desnutrición de la madre o la falta de vitaminas durante el embarazo son también posibles factores de riesgo.
- Contaminación ambiental: Se ha discutido la posibilidad de que algunos factores ambientales, como la exposición a toxinas (por ejemplo, bifenilos policlorados) o la contaminación, afecten a la madre durante la gestación y provoquen la aparición precoz de algún diente en el bebé.
Posibles Complicaciones
En general, los dientes natales no suelen ser un problema grave. Sin embargo, conviene estar atentos porque, a veces, pueden dar lugar a algunas complicaciones, cuyo grado dependerá de lo afilados que estén los dientes y su posición:
- Asfixia o broncoaspiración: Si el diente está muy flojo, sin raíz, existe riesgo de aspiración si llega a desprenderse espontáneamente, especialmente durante la succión al mamar.
- Problemas de alimentación por lesiones en la lengua: El diente puede provocar una ulceración de la cara ventral de la lengua (conocida como úlcera de Riga-Fede) debido a la posición de la lengua hacia adelante durante la succión (chupete, biberón, pulgar o pecho), causando presión sobre el diente. Esto puede interferir en la alimentación y, en casos extremos, causar desnutrición en el niño, ya que el dolor al mamar o chupar el biberón puede llevar al rechazo de la comida.
- Lesiones a la madre durante la lactancia: Aunque son poco probables, a veces pueden producirse heridas o irritación en el pezón de la madre, dificultando la lactancia. No suele suceder, porque normalmente la lengua del niño descansa en los incisivos inferiores cuando se alimenta, y cualquier herida será mayor para su propia lengua que para su madre.

Diagnóstico y Evaluación
Los dientes natales casi siempre son descubiertos por el proveedor de atención médica o los padres poco después del nacimiento. Para decidir qué hacer es fundamental una correcta valoración por parte de un equipo de profesionales, incluyendo al dentista u odontopediatra.
Se pueden tomar radiografías dentales en algunos casos para confirmar si el diente pertenece a la dentición primaria y para analizar la formación de raíces. Esto marcará "qué tratamiento se puede o debe seguir". Si hay signos de otra afección que pueda estar asociada con los dientes natales, puede ser necesario llevar a cabo la evaluación y los exámenes correspondientes para dicha afección.

Manejo y Tratamiento
El manejo de los dientes natales "se debe individualizar siempre en cada caso", dependiendo de múltiples factores. La mayoría de las veces no es necesario plantearse ninguna actuación, y los dientes natales que se encuentren bien implantados deberán conservarse.
Criterios para la Extracción
En general, la extracción es habitual solo si el diente está flojo, sin raíces, y el recién nacido corre alguno de los riesgos citados. Se extraerá si:
- Hay riesgo de aspiración o broncoaspiración, especialmente si el diente tiene una movilidad excesiva.
- Causa heridas en la lengua o en los labios del recién nacido.
- Provoca lesiones en el pezón de la madre, dificultando la lactancia.
- Es un diente supernumerario que interfiere con la dentición normal o el complejo de succión.
La extracción de este tipo de dientes es relativamente fácil, ya que se desprenden fácilmente. Se recomienda que la exodoncia sea, como mínimo, 10 días después del nacimiento. Este plazo tiene su razón de ser en esperar a que la flora intestinal del recién nacido ya produzca vitamina K, esencial para conseguir unos niveles adecuados de protrombina (que interviene en el proceso de coagulación) y así evitar sangrados.
Dientes Natales y Neonatales
Cuidados si No se Extrae el Diente
Si los dientes natales no se extraen o si los movimientos del diente son ligeros, se omite la extracción, pero se mantiene la vigilancia por el odontopediatra, ya que por lo general la situación se va controlando mientras ocurren los siguientes brotes.
Es muy importante mantener una higiene bucal adecuada y cuidadosa:
- Limpieza: Limpiar la boca del bebé las veces que sean necesarias, con un trozo de tela o gasa estéril y húmeda (con agua tibia o solución fisiológica). Cubre tu dedo con la tela y pásala con suavidad sobre la encía y el diente. Esta limpieza puede evitar que se acumulen restos de comida y bacterias en la boca del bebé.
- Vigilancia: Observar si el diente se mueve mucho o si está provocando heridas en la lengua al niño. En estos casos, hay que acudir lo antes posible a su pediatra o dentista.
- Pulido: Si existe algún ángulo agudo en el diente, se puede pulir suavemente para evitar lesiones.
Cuidados Generales de la Salud Bucal del Bebé
Independientemente de la presencia de dientes natales, es fundamental conocer y practicar el cuidado de la salud bucal de tu bebé para sentar las bases de unas encías y dientes sanos durante toda la vida.
- Higiene diaria: Pase un paño suave y limpio por las encías del bebé dos veces al día, después de la comida de la mañana y antes de acostarlo, incluso antes de que aparezcan los primeros dientes.
- Cepillado: Cuando a su bebé le salgan los primeros dientes (sean natales o no), use un cepillo de dientes pequeño de cerdas suaves para lavarle los dientes dos veces al día.
- Pasta dental con flúor: Hasta que su hijo aprenda a escupir (aproximadamente a los 3 años), use una cantidad de pasta dental con flúor que no supere el tamaño de un grano de arroz. Cuando su hijo tenga alrededor de 2 o 3 años, comience a usar una cantidad de pasta dental equivalente al tamaño de un guisante.
- Visitas al dentista: La American Dental Association y la American Academy of Pediatric Dentistry recomiendan programar la primera visita al dentista de un niño en su primer cumpleaños o alrededor de esta fecha. Es muy conveniente realizar revisiones frecuentes con el dentista para ir comprobando que el crecimiento de sus dientes de leche es el adecuado.