El vómito es la expulsión del contenido gástrico a través de la boca. En neonatos y lactantes, los vómitos pueden ser una manifestación de malestar, incluyendo infecciones, dolor, bajadas de azúcar, empachos o reflujo gastroesofágico. Es importante distinguir el vómito de la regurgitación, ya que esta última es una expulsión menos violenta y sin esfuerzo que suele ocurrir después de las tomas y no siempre es indicativa de un problema grave.
La presencia de sangre en el vómito de un bebé lactante, aunque alarmante para los padres y el personal sanitario, no siempre implica una condición grave. Sin embargo, requiere una evaluación médica para determinar la causa y asegurar el bienestar del infante.

Diferenciación entre regurgitación y vómito
En los bebés, es crucial distinguir entre regurgitación y vómito. La regurgitación o reflujo gastroesofágico es muy común durante el primer año de vida, ya que el organismo y el sistema digestivo del bebé no están completamente desarrollados. El esfínter esofágico inferior, que es el músculo entre el esófago y el estómago, no se cierra completamente, permitiendo que el contenido estomacal regrese al esófago. La regurgitación aparece de forma espontánea, sin causar dolor y se realiza sin apenas esfuerzo, no afectando el bienestar del bebé.
Por otro lado, el vómito es una situación más violenta y desagradable, a menudo acompañada de llantos. Un vómito siempre es algo patológico que requiere atención. Si un bebé no aumenta de peso, está muy irritado o se retuerce de dolor después de las tomas, es fundamental consultar a un pediatra.
Causas del reflujo gastroesofágico
El reflujo gastroesofágico (RGE) es una afección común en la que los alimentos y el ácido del estómago suben por el esófago y, en algunos casos, salen por la boca o la nariz. Este fenómeno es normal en los bebés debido a la inmadurez de su sistema digestivo. El músculo del esfínter esofágico inferior puede relajarse en el momento incorrecto o no cerrar bien cuando el estómago está lleno, permitiendo que la comida suba por el esófago.
Aunque se considera un trastorno fisiológico, es importante estar atentos a la aparición de signos de alarma que sugieran complicaciones o enfermedades que puedan agravarlo. Ciertos fármacos pueden provocar la disminución del tono del esfínter esofágico, facilitando el reflujo.
Reflujo gastroesofágico vs. Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE)
Cuando el reflujo ocurre con frecuencia, causa problemas como crecimiento deficiente, vómitos y daños en el esófago, o dura más allá del primer cumpleaños, se denomina Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE). La ERGE puede dificultar la nutrición adecuada durante la primera infancia.
Vómito con sangre en el bebé lactante: etiología y manejo
Ver sangre en la regurgitación o el vómito de un bebé puede ser preocupante. Las causas pueden variar desde irritaciones leves hasta problemas más serios. Mantener la calma y estar informado ayuda a un manejo adecuado.
Causas frecuentes de vómito con sangre
- Ingesta de sangre materna durante el parto: En recién nacidos, es habitual que sea algo transitorio durante las primeras horas de vida, ya que pudieron tragar sangre y secreciones maternas durante el parto, lo que puede provocar náuseas y vómitos.
- Grietas en los pezones maternos: Durante los primeros días de lactancia materna, si la madre presenta grietas en los pezones, el recién nacido puede vomitar pequeños hilos de sangre. Este es un hecho sin importancia, ya que la sangre proviene de las heridas de la madre y no es perjudicial para el bebé.
- Irritación local: Pequeñas irritaciones en el esófago o estómago del bebé.
- Sensibilidades digestivas transitorias: Reacciones temporales del sistema digestivo del bebé.
Tipos de vómito según su color y consistencia
El color y la consistencia del vómito pueden proporcionar pistas importantes sobre la causa subyacente:
- Blanco o cremoso: Es el más común y se asemeja a la leche cuajada debido a la interacción de los ácidos estomacales con la leche materna o de fórmula.
- Rojo, rosado o color óxido: Indica la presencia de sangre. Un color rojo vivo y fresco suele indicar que la hemorragia es reciente, mientras que un color marrón oscuro o negro, como "café molido", podría significar que la sangre lleva algún tiempo en el estómago y ha interactuado con los ácidos estomacales.
- Mocosidad marrón: Podría indicar la presencia de sangre antigua, leche digerida u otros factores. Si aparece una vez y el bebé parece sano, solo hay que estar atento. Si se repite o se acompaña de fiebre, letargo o problemas para alimentarse, se debe consultar a un médico.
- Verde: Puede tratarse de bilis, lo que podría indicar una obstrucción intestinal, como estenosis pilórica o malrotación intestinal, y requiere atención médica urgente.

Pasos a seguir si un bebé vomita sangre
Tener un plan claro ayuda a mantener la calma y asegurar que el bebé reciba la atención adecuada:
- Comprobar la fuente de la sangre: Antes de alarmarse, verifique si la sangre podría provenir de grietas en los pezones de la madre durante la lactancia, lo cual es común y no perjudicial para el bebé.
- Evaluar el color del vómito: Un color rojo vivo indica hemorragia reciente, mientras que un color marrón oscuro o como "posos de café" sugiere sangre digerida en el estómago.
- Observar el estado general del bebé: Verifique si el bebé está alerta y receptivo, si su respiración es normal y si muestra los niveles de actividad habituales.
- Buscar signos de alarma urgentes: Preste atención a letargo, palidez, rechazo a comer, signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, hundimiento de la fontanela) o si el vómito es persistente.
- Mantener una postura adecuada: Mantenga al bebé en posición erguida para evitar más vómitos y para que se sienta seguro. Después de que deje de vomitar, y si el médico lo aprueba, ofrezca pequeños sorbos de agua (si es la edad adecuada para ello).
- Registro de los episodios: Anote la hora y la cantidad de vómitos sanguinolentos, junto con cualquier otro síntoma inusual.
- Consultar al pediatra: En casos leves, llame a su pediatra, quien conoce el historial de su bebé y podrá orientarle mejor. Si es posible, guarde una muestra del vómito para mostrarla al médico.
- Atención médica inmediata: Si los episodios se repiten, la cantidad de sangre aumenta, o aparecen signos de alarma, busque atención médica inmediata. Nunca retrase la atención si su instinto le dice que algo no va bien.
Vómitos del bebé, ¿cómo se producen y cómo actuar?
Otras causas importantes de vómitos en lactantes
Aunque no todas las siguientes causas se asocian directamente con vómito con sangre, son importantes en el diagnóstico diferencial de un lactante con vómitos:
Obstrucción intestinal
La aparición de vómitos en la primera semana de vida, especialmente si son biliosos (verdes), debe hacer pensar en una anomalía congénita del tracto digestivo que cause obstrucción intestinal. Estas causas constituyen una urgencia quirúrgica debido al compromiso agudo de la vascularización regional. La clínica principal son los vómitos, que pueden ser inicialmente alimenticios, acompañados de distensión abdominal. El vómito y las heces pueden contener cantidades variables de sangre según la etiología. El diagnóstico inicial se realiza con radiografía y ecografía abdominal. La vigilancia clínica es obligada, ya que la normalidad de las pruebas de imagen no descarta una obstrucción.
Estenosis hipertrófica de píloro
Es una obstrucción al vaciamiento gástrico causada por la hiperplasia e hipertrofia de las capas musculares del píloro. Típica del lactante pequeño, aparece frecuentemente alrededor de la tercera a quinta semana de vida. Los vómitos son de carácter propulsivo, de contenido alimenticio, repetidos y se presentan después de las tomas. A menudo mantienen el apetito. El diagnóstico se basa en la ecografía abdominal, que muestra un píloro engrosado. El tratamiento es quirúrgico (pilorotomía extramucosa de Ramstedt) previa corrección de las alteraciones hidroelectrolíticas.
Alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV)
Es una reacción de hipersensibilidad mediada por mecanismo inmunológico que está aumentando en los últimos años. Suele aparecer en los primeros meses de vida. Los síntomas digestivos, incluyendo los vómitos, son comunes. En bebés con lactancia materna exclusiva, la madre debe excluir las proteínas de leche de vaca de su dieta. En bebés alimentados con fórmula, se cambia a una fórmula extensamente hidrolizada.
Sepsis
Una importante causa de morbimortalidad en recién nacidos. Los vómitos pueden ser un síntoma. El diagnóstico inicial es clínico, apoyado en analíticas de sangre y cultivos. La procalcitonina es un marcador precoz. El tratamiento con antibióticos debe iniciarse rápidamente ante la sospecha clínica.
Hiperplasia suprarrenal congénita (HSC)
Es un conjunto de trastornos genéticos que causan un déficit de cortisol. La forma clásica con pérdida salina debuta en el periodo neonatal con un cuadro digestivo que incluye vómitos, disminución del apetito y escasa ganancia ponderal. El tratamiento sustitutivo con corticoides (hidrocortisona y fludrocortisona) es vital.
Enfermedades congénitas del metabolismo
Son alteraciones genéticas que causan defectos en la síntesis de enzimas. El debut neonatal implica mayor gravedad, con un intervalo libre de síntomas seguido de una presentación aguda (urgencia metabólica) que puede incluir vómitos. El tratamiento inicial consiste en la suspensión de la alimentación enteral, aporte parenteral y restricción proteica, y en casos graves, soporte respiratorio y hemodinámico.
Síndrome de abstinencia neonatal
Conjunto de signos y síntomas sistémicos secundarios a la interrupción brusca de la exposición a fármacos o drogas. Los vómitos pueden ser uno de los síntomas. El manejo incluye medidas no farmacológicas (ambiente tranquilo, lactancia materna si es posible) y, si es necesario, farmacológicas.
Diagnóstico y tratamiento general de los vómitos
El diagnóstico de los vómitos en lactantes se basa en la clínica, la historia clínica y la exploración física. En la mayoría de los casos, estos elementos son suficientes para llegar a un diagnóstico.
Medidas terapéuticas
- Hidratación: Es fundamental asegurar una buena hidratación. Se utilizan soluciones de rehidratación oral en pequeñas cantidades y de forma frecuente.
- Medidas posturales: Mantener una inclinación máxima de 30º del plano del colchón y mantener al bebé en posición vertical después de las tomas.
- Alimentación: Ofrecer tomas más frecuentes pero menos cuantiosas. En neonatos hospitalizados, especialmente prematuros, las tomas pueden realizarse de manera más lenta con bombas de infusión para mejorar el vaciamiento gástrico.
- Evitar sobrealimentación: Alimentar al bebé lentamente y hacerle eructar después de cada onza de leche.
- Entorno: Un lugar tranquilo y relajado durante las tomas. Evitar el tabaco cerca del bebé, ya que el humo puede empeorar el reflujo.
- Medicamentos: Los antieméticos no se usan en neonatos y lactantes pequeños. En casos de ERGE grave o refractaria a medidas conservadoras, se puede considerar tratamiento farmacológico bajo supervisión médica. En neonatos, sin embargo, los fármacos no han demostrado ser eficaces para el RGE y pueden tener efectos secundarios graves.