Vitamina D y lactancia materna: causas de deficiencia y recomendaciones

La vitamina D es un nutriente esencial para la salud ósea tanto en niños como en adultos. Debido a su papel crucial en la absorción del calcio, su deficiencia puede llevar a condiciones como el raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos, y a largo plazo, a la osteoporosis.

Esquema de las funciones de la vitamina D en el cuerpo humano

Causas de la baja vitamina D durante la lactancia

La leche materna, aunque es el alimento superior y más completo nutricionalmente e inmunológicamente para los lactantes, presenta una limitación conocida: no contiene suficiente vitamina D para un metabolismo fosfocálcico adecuado del bebé. Esto se debe a varios factores:

Niveles maternos de vitamina D

  • El nivel de vitamina D de la madre durante el embarazo y la lactancia afecta directamente el nivel de vitamina D del bebé al nacer y la capacidad de la madre para transferir esta vitamina a través de la leche.
  • La deficiencia materna de vitamina D conduce a una disminución de sus niveles en la leche. Se ha reportado que un 81% de las mujeres en edad fértil tienen niveles insuficientes de vitamina D.

Exposición solar limitada

  • La principal fuente de vitamina D es la exposición al sol. La síntesis cutánea inducida por la luz ultravioleta B (UVB) provee el 90% de la concentración total de vitamina D en el organismo.
  • Los cambios en el estilo de vida, la menor exposición solar de la población en general (y de los niños en particular), los movimientos migratorios y las campañas de salud pública que aconsejan evitar el sol para prevenir el cáncer de piel, han condicionado la reaparición del déficit de vitamina D y el raquitismo nutricional.
  • Muchas personas viven al norte del paralelo 35, donde, durante la mayoría de los meses del año, los rayos del sol no son lo suficientemente fuertes para producir suficiente vitamina D, incluso con exposición prolongada sin protección.
  • Las personas con tonos de piel más oscuros tienen más probabilidades de tener niveles bajos de vitamina D.
  • Las mujeres gestantes y lactantes a menudo tienen una exposición muy limitada al sol, lo que resulta en un bajo contenido de vitamina D en su leche.

Fuentes dietéticas

  • Existen pocas fuentes dietéticas de vitamina D y no son lo suficientemente significativas para proporcionar la cantidad que la mayoría de los adultos realmente necesitan.
  • La mayoría de los multivitamínicos solo contienen entre 200 y 400 UI de vitamina D, una cantidad que muchos investigadores creen inadecuada para lograr o mantener niveles normales en adultos.

Diagnóstico de la deficiencia de vitamina D

La insuficiencia de vitamina D se representa por un nivel en sangre inferior a 32 ng/ml, mientras que aquellos con niveles inferiores a 20 ng/ml se consideran deficientes. Para medir los niveles de vitamina D en sangre, se debe solicitar la prueba de 25-hidroxi vitamina D [25(OH)D].

Recomendaciones para la suplementación de vitamina D durante la lactancia

No se han identificado guías de práctica clínica (GPC) o protocolos específicos en el contexto sanitario que aborden el manejo de una mujer lactante con deficiencia de vitamina D. Sin embargo, las recomendaciones generales sugieren un abordaje similar al de una mujer que no está amamantando, evitando dosis muy altas.

¿Por qué es importante la VITAMINA D en los bebés?

Suplementación en el lactante

  • La recomendación general para la profilaxis del raquitismo en niños amamantados es la suplementación oral al bebé con 400 UI/día de vitamina D, comenzando en los primeros días de vida.
  • Esta suplementación debe mantenerse hasta que el niño ingiera 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D.
  • Los lactantes alimentados con sucedáneos de leche humana que ingieren menos de 1 litro diario de fórmula también deben recibir un suplemento de 400 UI/día.
  • Los niños prematuros menores de un año de edad corregida precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.
  • La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) modificó su recomendación en 2008, indicando que cualquier bebé lactante, independientemente de si recibe suplementos con fórmula, debe recibir un suplemento de 400 UI de vitamina D.
  • Aunque los niveles óptimos de vitamina D en los bebés amamantados se pueden mantener con esta suplementación, los estudios han mostrado que el cumplimiento de estas recomendaciones suele ser bajo. En una encuesta, solo el 55% de los bebés recibía la suplementación en la semana anterior y únicamente el 42% recibía la dosis recomendada.
  • Si se decide complementar al bebé y no se desea administrar multivitaminas (ya que la leche materna proporciona cantidades óptimas de otros nutrientes), se puede pedir al médico una preparación que contenga solo vitamina D.

Suplementación en la madre lactante

  • Si la madre tiene niveles óptimos de vitamina D (alrededor de 40-50 ng/ml) o se suplementa adecuadamente, no sería necesaria la suplementación directa al bebé.
  • Estudios sugieren que la suplementación de la madre con 6400 UI al día durante la lactancia puede llevar a niveles suficientes de vitamina D en sus bebés amamantados, siendo una estrategia alternativa a la suplementación del bebé.
  • La gran mayoría de las madres lactantes (88.4%) prefieren recibir el suplemento ellas mismas que administrárselo a sus bebés. La suplementación materna puede garantizar una ingesta adecuada tanto para la madre como para el bebé.
  • Dosis de mantenimiento de al menos 1.500-2.000 UI/día de vitamina D pueden ser necesarias para obtener niveles séricos de 25(OH)D superiores a 20 ng/ml (50 nmol/L).
  • Para corregir una deficiencia de vitamina D en la madre lactante, pueden ser necesarias dosis de carga, generalmente sin exceder una dosis total acumulada de 300.000 UI divididas en dosis diarias o semanales durante 6 a 10 semanas.
  • Ante regímenes de dosis de carga con una dosis acumulada mayor de 300.000 UI, se recomienda un seguimiento adicional del lactante, que puede incluir el control de los niveles de calcio del bebé, debido al riesgo de hipercalcemia infantil.
  • Es importante consultar con un médico y evaluar el estado de vitamina D mediante un análisis de sangre antes de tomar suplementos en niveles superiores a la ingesta diaria recomendada (IDR) actual de 600 UI/día.
  • Se recomienda que el suplemento sea colecalciferol, vitamina D3, debido a su absorción superior, a menos que se desee una fuente vegetal como el ergocalciferol, vitamina D2.

Factores de riesgo de deficiencia de vitamina D en niños

La siguiente tabla enumera los grupos de niños con alto riesgo de déficit de vitamina D:

Factor de riesgo Descripción
Deficiencia de vitamina D materna Madres con escasa exposición solar, de piel oscura, que visten con velo, multíparas o con poca ingesta de vitamina D.
Enfermedades del intestino delgado Como la enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, fibrosis quística, que afectan la absorción de nutrientes.
Lactantes amamantados exclusivamente Debido al bajo contenido natural de vitamina D en la leche materna.
Exposición solar limitada del niño Por uso excesivo de protectores solares o vivir en latitudes altas.
Dietas restrictivas Poca ingesta de alimentos ricos en vitamina D o fortificados.

Consideraciones generales

  • En el contexto actual, la insuficiencia y deficiencia de vitamina D a menudo pasan desapercibidas e infradiagnosticadas.
  • La leche materna no es pobre en hierro; contiene la cantidad óptima y de alta biodisponibilidad para el bebé. La anemia en lactantes a partir de los 6 meses está más relacionada con el pinzamiento prematuro del cordón umbilical al nacer.

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