Vida Útil y Manejo de Recipientes para la Leche Materna

La leche materna es la alimentación óptima para tu bebé y contiene todo lo que necesita. Cuando no puedes alimentar a tu bebé directamente, la leche materna extraída es el mejor alimento que le puedes ofrecer. Para garantizar su seguridad y calidad, es fundamental conocer las mejores prácticas para su extracción, almacenamiento y manipulación, así como la vida útil de los recipientes y de la propia leche.

Esquema visual con los tiempos de conservación de la leche materna según el lugar de almacenamiento

Importancia de la Leche Materna Extraída

¿Por qué almacenar leche materna?

Si das el pecho, hay muchos motivos para conservar la leche materna. Por ejemplo, puedes extraerla mientras estás en el trabajo y almacenarla para dársela al bebé más tarde. Saber cuándo y cómo limpiar y desinfectar las piezas del extractor de leche es fundamental para garantizar un consumo seguro de tu leche.

La buena noticia es que, si dominas los aspectos básicos de la limpieza y desinfección de los componentes utilizados durante la extracción, podrás guardar tu leche de forma segura en el frigorífico durante un máximo de cinco días, o en el congelador durante un máximo de nueve meses. Consulta nuestra guía de conservación, congelación y descongelación de la leche materna para obtener más información.

Recipientes adecuados para el almacenamiento

En el mercado existen diversos envases diseñados especialmente para este fin, los clasificamos en dos grandes grupos: bolsas y recipientes. Los recipientes pueden ser indistintamente de plástico o de cristal (con una tapa que cierre con eficacia) y preferiblemente de uso alimentario que están marcados con el correspondiente símbolo.

  • Deben ser de boca ancha, para facilitar la limpieza y evitar que queden restos de leche que puedan ser fuente de contaminación.
  • En el caso de ser de plástico, deben ser de uso alimentario. Lo sabrás porque en la parte inferior del recipiente, podrás observar el símbolo de “apto para uso alimentario”, que es un tenedor y una cuchara.
  • Las bolsas de almacenamiento de leche materna no son aptas para descongelar al microondas o para descongelar en agua caliente.
  • Es preferible guardar la leche en doble bolsa para mayor seguridad.

El set de conservación y alimentación para leche materna de Medela es un complemento perfecto para todos los sacaleches de Medela, ofreciendo una solución integral para recoger, almacenar y dar al bebé la leche de forma sencilla.

Preparación y Almacenamiento Seguro de la Leche Materna

Higiene antes y después de la extracción

Para evitar la transmisión de bacterias a la leche materna y a tu bebé, es crucial seguir unas estrictas pautas de higiene.

Antes de extraer leche

  • Todas las piezas del extractor de leche que entren en contacto con tus pechos o con la leche materna se deben limpiar y secar totalmente.
  • Antes de cada sesión de extracción, recuerda que debes lavarte bien las manos con jabón durante al menos 20 segundos, enjuagarlas y secarlas con una toalla limpia.
  • No es necesario que te laves los pechos, a menos que hayas utilizado cremas o productos cosméticos que no sean compatibles con la lactancia. Muchas cremas para pezones que contienen lanolina se pueden dejar en los pechos durante la extracción.
  • Antes de usar el extractor de leche por primera vez, esteriliza todas las piezas, incluidas las tetinas, los biberones y cualquier parte que entre en contacto con tus pechos o la leche. Para ello, hierve las piezas de 5 a 10 minutos. Consulta las instrucciones del fabricante y respeta el tiempo de ebullición recomendado en caso de que difiera.

Limpieza de los componentes del extractor de leche después de su uso

Tras realizar la extracción, lava siempre todos los componentes, como biberones, válvulas y embudos, que hayan estado en contacto con tus pechos o la leche y, a continuación, sécalos de forma adecuada para poder utilizarlos en la siguiente sesión.

  1. En primer lugar, enjuaga los componentes del sistema de extracción con agua potable (aproximadamente a 20 °C) para eliminar las proteínas de la leche que puedan haber quedado.
  2. A continuación, lava todas las piezas con agua templada (aproximadamente a 30 °C) y líquido detergente.
  3. Vuelve a enjuagar las piezas con agua potable durante 15-20 segundos.
  4. De forma alternativa, puedes lavar las piezas del extractor en la rejilla superior de tu lavavajillas con tu detergente habitual. Las piezas más pequeñas se pueden colocar en el espacio dedicado a la cubertería. Asegúrate de que los biberones para leche materna, los embudos y las tetinas estén orientados hacia abajo.
  5. Seca las piezas con un paño limpio o deja que se sequen al aire sobre un paño de cocina limpio.

No olvides consultar el manual de instrucciones de tu extractor de leche para leer las instrucciones de limpieza específicas.

Desinfección de los componentes del extractor de leche

Al menos una vez al día, tendrás que desinfectar las piezas del extractor después de lavarlas. También tendrás que hacer esto si los componentes del extractor de leche son nuevos o si no se han utilizado durante algún tiempo.

La desinfección significa la eliminación completa de los gérmenes y bacterias presentes en los componentes del extractor. Puede que a menudo hayas oído hablar de la «esterilización» de los productos para bebés, pero desinfección es un término más preciso. Es imposible esterilizar totalmente estos componentes en el hogar, aunque los hiervas, ya que nuestros hogares no son entornos totalmente estériles. No obstante, la desinfección garantiza que los componentes son totalmente seguros tanto para ti como para tu bebé.

Cada producto es diferente, por lo que debes asegurarte de seguir el método de desinfección recomendado por el fabricante del extractor. No obstante, normalmente utilizarás uno de estos métodos:

  • Hervido: Coloca las piezas del extractor en una cazuela grande y cúbrelas con agua. Lleva el agua a la temperatura de ebullición y deja que hierva al menos cinco minutos; asegúrate de que todas las piezas permanezcan sumergidas.
  • Microondas: Coloca las piezas del extractor en una bolsa de desinfección para microondas o en un esterilizador de microondas y sigue las instrucciones de uso del fabricante.
  • Vapor: Utiliza un esterilizador de vapor eléctrico; asegúrate de que los biberones, embudos y tetinas queden mirando hacia abajo en su interior.
  • Fluido o pastillas de esterilización: Algunas personas deciden utilizar una solución de esterilización para agua fría. Si utilizas este sistema, asegúrate de que todas las piezas se mantengan sumergidas, sin burbujas de aire, durante al menos 30 minutos (y desecha la solución después de 24 horas). De forma alternativa, puedes utilizar un pulverizador desinfectante.

Después de la desinfección

Tras desinfectar los componentes del extractor de leche, deja que se sequen bien antes de su uso:

  1. Retira las piezas del extractor de la cazuela, bolsa de desinfección o esterilizador utilizando las manos limpias o unas pinzas limpias. ¡Ten cuidado para no quemarte!
  2. Elimina el agua sobrante y seca las piezas con un paño limpio o al aire.
  3. Coloca las piezas sobre una superficie desinfectada o en un recipiente de almacenamiento desinfectado.

La limpieza de las piezas del extractor de leche después de su uso y su correcta desinfección al menos una vez al día te permitirán asegurarte de que tu leche materna es segura para tu bebé.

Ilustración de una madre lavando piezas de extractor de leche

Pautas para el almacenamiento de la leche

Para un almacenamiento óptimo de la leche materna, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Usa etiquetas y tinta a prueba de agua, y etiqueta cada recipiente con la fecha en que se extrajo la leche materna. Si almacenas la leche extraída en la guardería de tu bebé, añade el nombre de tu bebé a la etiqueta.
  • Coloca los recipientes en la parte trasera del refrigerador o congelador, donde la temperatura es más fresca y constante.
  • Si no tienes acceso a un refrigerador o congelador, guarda la leche temporalmente en un refrigerador aislado con bolsas de hielo hasta por 24 horas.
  • Llena los recipientes individuales con la leche que tu bebé necesitará para una sola toma. Podrías empezar con 2 a 4 onzas (60 a 120 mililitros), y luego ajustar según sea necesario. Considera también la posibilidad de almacenar porciones más pequeñas, de 30 a 60 mililitros (1 a 2 onzas), para situaciones inesperadas o retrasos en la alimentación regular.
  • La leche materna se expande cuando se congela, así que no llenes los recipientes hasta el borde. Deja un espacio de 2,5 cm en la parte de arriba.
  • Una vez descongelada la leche, remuévela bien antes de usar.

Tiempos de conservación de la leche materna

La leche materna extraída se puede guardar de varias maneras. Echa un vistazo a esta tabla para saber cuánto tiempo puedes almacenarla de forma segura:

Lugar de almacenamiento Tiempo de almacenamiento
A temperatura ambiente (aproximadamente 25 °C) Hasta 4 horas
Nevera portátil con bolsas de hielo Hasta 24 horas
Frigorífico a menos de 4 °C Hasta 3 días
Congelador a -17 °C o menos Hasta 6 meses
Congelador a -20 °C Hasta 12 meses

Si sobra leche de una toma anterior, no la guardes. Consúmela en dos horas o tírala.

Descongelación y Calentamiento de la Leche Materna

Cómo descongelar la leche materna

Sigue estos consejos para descongelar la leche materna de forma segura:

  • Descongela la leche dejando el recipiente bajo un chorro de agua fría. Cuando empiece a descongelarse, cambia a agua tibia.
  • También puedes dejar que se descongele en el frigorífico, lo que suele tardar unas 24 horas.
  • Una vez que la leche se haya descongelado, dásela a tu bebé durante las 24 horas posteriores.
  • No descongeles la leche materna congelada a temperatura ambiente.
  • No vuelvas a congelarla en ningún caso.

Información básica sobre cómo congelar leche materna: cuándo extraerla, cómo almacenarla y cómo u...

Cómo calentar la leche materna

La leche materna que se ha guardado en el frigorífico, independientemente de que se haya congelado antes o no, puede calentarse. No obstante, no hay necesidad de que los bebés tomen leche materna tibia. Está bien dársela fría o a temperatura ambiente.

Si deseas calentar la leche materna después de guardarla en el frigorífico, sigue estos pasos:

  1. Sumerge el biberón en agua tibia. Usa una cacerola o un recipiente con agua tibia para calentar el biberón. También puedes emplear un calentador de biberones.
  2. No calientes los biberones en los fogones ni en el microondas. Las altas temperaturas pueden matar los anticuerpos de la leche que combaten las enfermedades, así como crear puntos calientes que pueden quemar la boca de tu hijo.
  3. Comprueba que la leche no esté demasiado caliente. Antes de alimentar a tu bebé, comprueba la temperatura de la leche. Para ello, rocíala en el interior de la muñeca. Debe estar caliente, pero no en exceso.
  4. No esperes demasiado para dar la leche. Una vez que hayas calentado la leche, debes usarla durante las dos horas posteriores.

Aspecto y sabor de la leche conservada

La leche materna que ha estado guardada, ya sea en el frigorífico o en el congelador, puede tener un aspecto diferente al de la leche materna recién extraída. Incluso puede separarse en una capa cremosa y otra lechosa. Esto es completamente normal; agítala suavemente para volver a mezclarla.

La leche descongelada también puede oler o tener un sabor diferente debido a la descomposición de las grasas de la leche. Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancio. Hay madres en que la lipasa actúa muy rápidamente y en pocas horas la leche huele a agria.

A pesar de ello, sigue siendo segura para tu bebé, y lo más seguro es que no note la diferencia. No obstante, si el olor es muy fuerte, para estos casos la madre puede hacer lo siguiente:

  1. Introducir su leche en un cazo y poner al fuego.
  2. Si tiene termómetro (especial para cocina), debe esperar que la leche llegue a 60ºC.
  3. Una vez alcanzada la temperatura, hay que sacarla del fuego, guardarla en el recipiente donde va a ser congelada.
  4. Enfriar rápidamente (un poco de agua fría con hielo sirve) y congelarla.

Puedes mezclar la leche materna previamente enfriada con leche materna fresca en una proporción de 1:1. Es mejor que las dos leches tengan una temperatura similar cuando hagas esto.

Si tu peque no se termina el biberón de leche conservada, la cantidad sobrante se puede usar durante las dos horas posteriores. De lo contrario, tendrás que tirarla.

Si has sacado la leche del frigorífico después de un tiempo, cuando alcance la temperatura ambiente puede conservarse a 25 °C hasta cuatro horas.

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