Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Infancia, una fecha dedicada a promover los derechos de los niños y niñas y a sensibilizar sobre la importancia de garantizar su bienestar y desarrollo. A pesar de que la infancia es consciente de su realidad y de los afectos que recibe, a menudo se subestima su capacidad de entendimiento y participación.
Una gran cantidad de niños y niñas no solo enfrentan situaciones de riesgo, sino que viven realidades dramáticas en sus hogares, sufriendo las consecuencias directas de diversas formas de violencia. Entre ellas, la violencia de género es una de las más devastadoras, definida como la violencia que padecen las mujeres por el hecho de serlo, y que se manifiesta como una clara expresión de desigualdad y abuso de poder.

Prevalencia e Impacto de la Violencia de Género en la Infancia
En España, se estima que alrededor de 1.600.000 niños y niñas viven en hogares afectados por la violencia de género. Estos menores no solo presencian o sufren la violencia directamente, sino que se encuentran en situaciones de opresión y control, experimentan relaciones basadas en el abuso de poder y la desigualdad, o son expuestos a la manipulación por parte de sus progenitores.
El sufrimiento de los niños y niñas en estos contextos, las repercusiones en su desarrollo y el coste social derivado de la violencia de género y el maltrato infantil asociado, son una preocupación constante. Estos menores son doblemente vulnerables: por su condición de edad y por ser hijos de madres maltratadas. Los efectos de esta situación no solo son alarmantes, sino que pueden perdurar hasta la adultez, manifestándose en el aprendizaje de ideas sexistas y violentas. Estudios sugieren que entre un 30% y un 40% de estos niños y niñas podrían repetir el ciclo de violencia, con mayor intensidad si han sufrido violencia directa.
Estadísticas Alarmantes en España
Las cifras más recientes en España evidencian un aumento continuo de niños y niñas víctimas de esta problemática. Entre enero de 2013 y agosto de 2021, se confirmaron 42 casos de niños o niñas asesinados por violencia de género. Además, el número de huérfanos menores de 18 años a causa de esta violencia asciende a 320.
Existe una estrecha relación entre el maltrato infantil y la violencia de género. Según un informe de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, el 63,6% de las mujeres que sufrieron maltrato físico, sexual o miedo por parte de sus parejas o exparejas, y que tenían hijos en ese momento, afirmó que sus hijos lo presenciaron. Los niños y niñas hijos de víctimas de violencia de género son también víctimas, incluso cuando no se les considera explícitamente como tales. Ser testigos de estas situaciones puede dejar una marca tan grave como un golpe directo, y cada vez se reconoce más la exposición a la violencia de género contra la madre como una forma específica de maltrato infantil.
Consecuencias Psicológicas y de Desarrollo en Niños y Adolescentes
Los niños expuestos a la violencia doméstica a menudo son también víctimas de abuso físico. Aquellos que presencian la violencia doméstica o son víctimas de abuso enfrentan un grave riesgo de desarrollar problemas de salud mental y física a largo plazo. Además, los niños que son testigos de violencia entre sus padres tienen un mayor riesgo de replicar patrones violentos en sus relaciones futuras.
Los niños que viven en hogares donde uno de los padres es víctima de abuso pueden experimentar miedo y ansiedad, manteniéndose en estado de alerta constante ante la posibilidad de un nuevo episodio de violencia. Sus reacciones pueden variar según la edad:
- Niños en edad preescolar: Pueden regresar a comportamientos de etapas anteriores, como mojar la cama, chuparse el dedo, llorar con más frecuencia y gimotear. Es posible que desarrollen problemas para dormir, muestren signos de terror (tartamudeo, ocultarse) y ansiedad severa de separación.
- Niños en edad escolar: Pueden sentirse culpables y culparse a sí mismos por el abuso, lo que daña su autoestima. Podrían mostrar desinterés en actividades escolares, obtener malas calificaciones, tener menos amigos y meterse en problemas. También pueden sufrir más dolores de cabeza y estómago.
- Adolescentes: Es posible que actúen de manera negativa, peleando con familiares o faltando a la escuela. Pueden involucrarse en comportamientos de riesgo, como relaciones sexuales sin protección o consumo de drogas y alcohol. Es común la baja autoestima y la dificultad para hacer amigos. Pueden iniciar peleas o acosar a otros, y son más propensos a tener problemas. Este comportamiento es más frecuente en chicos adolescentes que fueron víctimas de abuso en la niñez.
Más de 15 millones de niños en los Estados Unidos viven en hogares donde la violencia doméstica ha ocurrido al menos una vez. Estos niños tienen un mayor riesgo de repetir el ciclo de violencia en la adultez, involucrándose en relaciones abusivas o volviéndose abusadores. Por ejemplo, un niño que presencia el abuso hacia su madre es 10 veces más propenso a abusar de su pareja en el futuro, y una niña que crece en un hogar abusivo es seis veces más propensa a ser abusada sexualmente.
Los niños que son testigos o víctimas de abuso emocional, físico o sexual tienen un mayor riesgo de padecer problemas de salud en la adultez, incluyendo afecciones de salud mental como depresión y ansiedad.

Violencia Vicaria: La Manifestación más Cruel
La violencia vicaria es una de las formas más crueles y despiadadas de violencia de género, pues busca causar un daño irreparable a la mujer a través de sus seres queridos, especialmente sus hijas e hijos. El objetivo final es el control y la destrucción de la mujer, superando cualquier afecto que el agresor pueda sentir por sus descendientes.
En esta forma de violencia, el padre ejerce una violencia extrema contra sus hijos, llegando incluso a causarles la muerte y utilizando recursos de particular crueldad para la eliminación de los cadáveres en muchas ocasiones. El asesinato de los hijos es la parte más visible y devastadora de esta violencia, que destruye a la mujer para siempre. No obstante, también es habitual la manipulación de los hijos para que se pongan en contra de la madre o incluso la agredan. Estas hijas e hijos sufren un daño irreparable y son, sin duda, víctimas directas de violencia de género.
Diferencia con el Parricidio
Es fundamental entender que la violencia vicaria no es lo mismo que el parricidio. Mientras el parricidio es el asesinato de un ascendiente por un descendiente, la violencia vicaria se ejerce contra la mujer, y el único objetivo es destruir la vida de la madre, utilizando a los hijos como instrumento para este fin.
La violencia vicaria a menudo cuenta con la complicidad de una sociedad que cuestiona constantemente a las mujeres, las priva de autoridad y pone en duda su palabra. Las madres intentan que su voz sea escuchada en el colegio, entre amistades, en la familia y en los juzgados, pero los imaginarios del "buen padre" y la "mala madre" a menudo se imponen. Se tiende a escuchar y apoyar al varón que se presenta como víctima, en detrimento de las mujeres que, desesperadas, intentan proteger a sus hijos. El caso de Ángela González Carreño, quien presentó más de 30 denuncias por temor a la vida de su hija en las visitas con el padre, y que finalmente fue asesinada por él, es un trágico ejemplo de esta realidad.
¿Qué es la VIOLENCIA VICARIA?
Violencia de Género Específica en Niñas y Adolescentes
Entre los tipos de violencia contra las mujeres, las niñas y adolescentes pueden sufrir diversas manifestaciones. Más allá del ámbito privado y el feminicidio, son comunes la violencia sexual, la trata de personas, la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil o la violencia online. La pandemia ha agravado la situación de millones de chicas a nivel global.
En España, las relaciones de pareja son un ámbito donde se puede generar violencia hacia niñas y adolescentes, manifestándose como control abusivo o abuso emocional (insultos, ridiculización, aislamiento de amistades, control a través del móvil). Las cifras son reveladoras: el 10,9% de las chicas reconoce haberse sentido presionada para situaciones sexuales no deseadas, el 9% admite haber sentido miedo, el 8,4% que le han dicho que "no valía nada", y el 3,4% reconoce haber sido golpeada por su pareja.
La irrupción de las nuevas tecnologías y redes sociales ha añadido una nueva dimensión al maltrato, utilizándose para ejercer violencia de género a través del control abusivo por el móvil o el acoso online. Aunque las generaciones más jóvenes en España (especialmente las chicas) son cada vez más conscientes de la importancia de la igualdad y están más sensibilizadas contra la discriminación y la violencia de género, esto no implica necesariamente un aumento de la violencia, sino una mayor visibilidad y una mayor capacidad para identificarla y denunciarla.
Respuesta Institucional y Marcos Legales
La sensibilización institucional en torno a la violencia de género culminó en 2004 con la aprobación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta ley modificó disposiciones de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que, en casos de órdenes de protección con medidas penales y con indicios de que los hijos menores hubieran presenciado, sufrido o convivido con la violencia de género, la autoridad judicial pudiera suspender de oficio o a instancia de parte el régimen de visitas, estancia, relación o comunicación del inculpado respecto a los menores.
Análisis del Tratamiento Judicial
Un estudio promovido por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, y realizado por la Asociación de Mujeres Juristas Themis, ha analizado el tratamiento judicial de mujeres, sus hijas e hijos en procedimientos de derecho de familia donde se ha constatado violencia de género. El estudio examinó 1.178 resoluciones judiciales dictadas en apelación y casación entre 2022 y 2023 en tribunales de todo el Estado, todas con una denuncia por violencia de género.
Los resultados revelaron deficiencias alarmantes:
- Solo en el 29,82% de las sentencias se hizo mención explícita a dicha violencia.
- En el 88,62% de los casos no se adoptaron medidas para suspender o limitar la patria potestad del progenitor violento.
- En un alarmante 9,6% de los casos, se otorgó la custodia exclusiva al padre denunciado o incluso condenado por violencia machista.
- La custodia compartida, legalmente prohibida cuando existen indicios fundados o un procedimiento penal por violencia de género (artículo 92.7 del Código Civil), se estableció en el 10,11% de las resoluciones, lo que evidencia una infracción sistemática de la ley.
- El artículo 94 del Código Civil, relativo al régimen de visitas, tampoco se aplicó adecuadamente. Solo en el 18,01% de los casos se suspendieron o no se fijaron visitas con el progenitor violento, a pesar de que esta medida está prevista como norma general cuando existe riesgo para la integridad de los menores.
Estos hallazgos subrayan la urgente necesidad de reformar el Código Civil para garantizar que no se pueda otorgar ni custodia exclusiva ni compartida al progenitor que esté siendo investigado o haya sido condenado por violencia de género.
Iniciativas de Apoyo y Prevención
Organizaciones como Cruz Roja llevan años desarrollando proyectos especializados para la infancia en dificultad social y mujeres víctimas de violencia de género. En 2021, Cruz Roja puso en marcha el proyecto estatal 'Alzando la voz: autoexpresión y empoderamiento de hijos e hijas víctimas de violencia de género'. Este programa busca implicar a niños, niñas y adolescentes que han sufrido violencia de género como agentes sociales, para mejorar la respuesta institucional que reciben.
Los objetivos de 'Alzando la voz' incluyen generar un proceso de autoexpresión y participación infantil que les permita tomar conciencia de las dimensiones de las situaciones padecidas, y recoger y difundir su visión sobre la exposición a la violencia y la respuesta institucional recibida. Actualmente, el proyecto se desarrolla en 5 provincias, con más de 70 menores participando en talleres de autoexpresión que buscan mejorar la identificación de situaciones problemáticas, superar obstáculos y conocer sus deseos de futuro.
Otro proyecto significativo es 'Creando ilusiones', impulsado por Cruz Roja Castellón. Este programa trabaja con los hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género para potenciar espacios de ocio junto a sus madres. La iniciativa, que cumple su segundo año, busca crear espacios de ocio terapéutico para reparar vínculos materno-filiales. Se realizan actividades como diarios para casa, cuentacuentos (por ejemplo, 'Qué aburrido ser princesa rosa', para romper estereotipos de género) y excursiones. Estas actividades son cruciales para crear un entorno sano donde las madres puedan compartir experiencias positivas con sus hijos, especialmente considerando el dolor que precede a la denuncia del padre en muchos casos.

Cómo Ayudar a los Hijos Afectados por la Violencia de Género
Para apoyar a los niños que han sido expuestos a la violencia de género, es fundamental centrarse en su seguridad y bienestar. Aunque se crea que los hijos no se verán afectados negativamente si no presencian directamente la violencia, pueden escuchar gritos y golpes, y sentir la tensión y el miedo. Incluso sin presenciar el abuso, la violencia en el hogar puede tener un impacto negativo profundo.
El éxito de un niño para recuperarse del abuso o el trauma depende de varios factores, como:
- Un buen sistema de apoyo o relaciones sólidas con adultos de confianza.
- Alta autoestima.
- Amistades saludables.
Algunos niños nunca olvidarán lo que vieron o experimentaron, pero pueden aprender a manejar sus emociones y recuerdos de manera saludable.
Medidas Prácticas para Apoyar a los Niños
- Ayudarlos a sentirse seguros: Los niños necesitan sentirse protegidos. Evaluar si dejar la relación abusiva podría contribuir a su seguridad.
- Hablar sobre sus miedos: Hacerles saber que la violencia no es su culpa ni la de la madre. Escucharles y hablar sobre la violencia doméstica.
- Enseñar sobre relaciones saludables: Ayudarles a aprender de la experiencia abusiva discutiendo qué caracteriza a las relaciones sanas e insanas, lo que les será útil para sus futuras relaciones románticas.
- Establecer límites: Explicarles que nadie tiene derecho a tocarlos o incomodarlos, incluidos familiares o figuras de autoridad. También, que ellos no deben tocar el cuerpo de otra persona sin consentimiento y deben detenerse si se les pide.
- Facilitar un sistema de apoyo confiable: Además de un padre (no abusador), un consejero escolar, terapeuta u otro adulto de confianza pueden ofrecer apoyo continuo. Los consejeros escolares tienen la obligación de denunciar cualquier sospecha de violencia doméstica o abuso.
- Buscar ayuda profesional: La terapia conductual cognitiva (TCC) es un tipo de terapia efectiva para niños que han experimentado violencia o abuso, especialmente para aquellos con ansiedad u otros problemas de salud mental relacionados con el trauma. Un terapeuta puede ayudar a convertir pensamientos negativos en positivos y a aprender a manejar el estrés. Refugios y organizaciones contra la violencia doméstica a menudo ofrecen grupos de apoyo para niños, lo que les permite saber que no están solos y procesar sus experiencias en un ambiente sin prejuicios.
Si se decide dejar una relación abusiva, es posible que los hijos se sientan más seguros y menos propensos a tolerar el abuso en el futuro. La seguridad de la madre y los hijos es la prioridad. Si aún no se está preparada para dejar la relación, se pueden tomar medidas para ayudar a ambos:
- Elaborar un plan de seguridad.
- Escuchar y hablar con los hijos, haciéndoles saber que el abuso "NO ESTÁ BIEN" y no es su culpa.
- Hablar con una persona de ayuda contra la violencia doméstica para conocer las opciones.
Si se planea dejar una relación abusiva, es preferible no mencionarlo frente a los hijos, ya que los más pequeños podrían revelar accidentalmente el plan, poniendo en riesgo la seguridad.
Compromiso Social y Educativo
La violencia de género es la mayor lacra de las sociedades democráticas. Las múltiples formas de violencia contra las mujeres son visibles, pero la tolerancia social a menudo impide frenarlas: prostitución, trata, acoso sexual, maternidad subrogada, brecha salarial, agresión sexual, humillaciones, torturas, etc. Todo ello ocurre en un marco de violencia simbólica que permite su legitimación.
Se necesita la implicación responsable de todos los poderes públicos, que no deben admitir la negación de la violencia contra las mujeres, una violencia que cuestiona los valores democráticos y tiene efectos devastadores sobre la convivencia social. La educación en todos los ámbitos académicos es esencial para la formación de las nuevas generaciones. Un compromiso firme en la lucha contra la violencia de género implica deconstruir el conocimiento androcéntrico, lo que conlleva un plan de formación exhaustivo en valores democráticos y de género. Esto permitiría romper con la ceguera sobre la naturaleza de la violencia contra las mujeres, sus causas y consecuencias, al tiempo que las instituciones rechazan cualquier manifestación negacionista de la violencia de género.
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- Suárez Ojeda, Magdalena. Profesora Derecho Administrativo UCM.