El embarazo es una etapa de cambios físicos y emocionales que afectan a la mujer y a su relación con la comida. Muchas embarazadas experimentan no solo antojos, sino también aversiones alimentarias, es decir, un rechazo intenso o una repulsión hacia ciertos alimentos o sabores que antes eran tolerados o incluso apreciados. Estos fenómenos son muy comunes y pueden variar en intensidad y duración a lo largo de la gestación. La aversión alimentaria se define como una reacción negativa o rechazo hacia alimentos que previamente eran consumidos, y que ocurre específicamente durante la gestación.
Durante la gestación, una de cada cuatro embarazadas experimenta cambios en la percepción del sabor. Hay quien podría pensar que se trata de un mito más del embarazo, pero estos cambios en el gusto de la embarazada existen realmente, y están respaldados por evidencia científica que demuestra su alta prevalencia y su relación con cambios fisiológicos, sensoriales y culturales en la gestación.

Prevalencia y Momento de Aparición de Náuseas y Aversiones
Las náuseas y el vómito son bastante comunes en la gestación, afectando hasta a un 80% de las embarazadas. Estas molestias suelen aparecer tan pronto como alrededor de la 4ª-7ª semana de gestación, siendo uno de los primeros síntomas del embarazo. Esta incomodidad puede estar presente durante el primer trimestre e ir desapareciendo sobre la semana 10 a la 16. No obstante, es posible que algunas embarazadas tengan náuseas y vómitos prácticamente durante toda la gestación.
La evidencia clínica y epidemiológica indica que las aversiones alimentarias alcanzan su máxima intensidad alrededor de la semana 9. En la mayoría de las mujeres, el cambio en el sentido del gusto desaparece antes de la semana 20. Sin embargo, en casos de náuseas y vómitos graves, como en la hiperémesis gravídica, las aversiones pueden persistir durante toda la gestación.
Causas de las Aversiones y Náuseas en el Embarazo
La causa que produce las náuseas y vómitos en el embarazo no está clara por completo, pero se piensa que el motivo puede estar relacionado con múltiples factores, tanto biológicos como psicológicos.
Cambios Hormonales
Las hormonas juegan un papel central en la aparición de aversiones alimentarias. El aumento de algunas hormonas relacionadas directamente con el embarazo puede hacer que ciertos olores o sabores resulten desagradables. Algunos factores que pueden influir son los cambios hormonales, las necesidades nutricionales, el estado de ánimo, las creencias culturales, las experiencias previas y las expectativas sociales. No hay una explicación única ni definitiva para estos comportamientos, sino que dependen de cada mujer y de cada embarazo. Dos de las hormonas implicadas son:
- Hormona GDF15: El aumento de esta hormona, secretada por el trofoblasto (lo que semanas más tarde se convertirá en la placenta), induce cambios en la percepción del sabor y el apetito. Su concentración se correlaciona con la intensidad de la aversión alimentaria, náuseas y vómitos, especialmente en el primer trimestre.
- Gonadotropina Coriónica Humana (hCG): Esta es la hormona que mide el test de embarazo. Sus niveles aumentan progresivamente desde el comienzo del embarazo hasta la semana 11ª de gestación, cuando se estabilizan. Niveles elevados de hCG se asocian con una mayor intensidad de náuseas y vómitos.
Además, el aumento de los niveles de estrógenos y progesterona causa un mayor olfato. Por ello, es posible que la mujer perciba olores fuertes y desagradables que antes del embarazo resultaban agradables o que pasaban inadvertidos. Esto es lo que se conoce como hiperosmia y suele ocurrir en el primer trimestre del embarazo y, en ocasiones, cuando la gestación está finalizando. Los cambios a nivel olfativo y gustativo que ocurren durante el embarazo, como consecuencia de los cambios hormonales, también se relacionan con otros síntomas típicos del embarazo como las náuseas y los vómitos.
Mecanismo de Autoprotección Evolutiva
Las aversiones pueden tener un origen evolutivo, ya que podrían proteger a la mujer y al feto de ingerir sustancias tóxicas, contaminadas o alergénicas. Algunas teorías sugieren que los cambios en los sabores de algunos alimentos se tratan de un mecanismo de autoprotección del cuerpo de la mujer ante sustancias que entiende que pueden ser perjudiciales para el bebé.
Las aversiones alimentarias y las náuseas durante el embarazo se consideran adaptaciones evolutivas que promueven que la madre no consuma alimentos con riesgo de causar malformaciones en el feto o una infección, especialmente en el primer trimestre, cuando el embrión es más vulnerable. Normalmente se siente asco o aversión a productos que podrían ser tóxicos para nuestro organismo. De hecho, es un sistema defensivo: el mal olor de los alimentos en descomposición nos provoca repugnancia para que no los comamos y así no ingerir bacterias que perjudicarían nuestra salud.
Impacto de las Náuseas
Las características náuseas, típicas de los primeros momentos de embarazo, pueden provocar o agravar las aversiones. Si la mujer se encuentra “revuelta” o con malestar con ciertos alimentos, es normal que no le apetezca ingerirlos. La presencia de náuseas incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar aversiones alimentarias.
Alimentos Comunes que Generan Aversión durante la Gestación
Al igual que una mujer embarazada puede tener el antojo más inesperado, un síntoma muy característico también es el contrario: el sentir rechazo por una comida, incluso cuando antes del embarazo era de sus favoritas. Las aversiones pueden provocar náuseas, vómitos, arcadas o asco al ver, oler o probar el alimento en cuestión. De un día para otro se puede aborrecer el café o el pollo. Las aversiones alimentarias son uno de los primeros síntomas que las embarazadas experimentan. Veamos los alimentos que las mujeres odian con mayor frecuencia durante la gestación:
- Carnes: Son muchas las embarazadas que no soportan la carne, ya sea porque no pueden aguantar el olor o porque una vez las han consumido tienen fatigas o una digestión muy pesada. En este sentido entran todo tipo de carnes, incluyendo las de ave, e incluso también pueden incluirse algunos pescados y mariscos. La aversión a carnes y productos animales es la más consistente y prevalente, probablemente por el riesgo de exposición a patógenos y toxinas, especialmente en el primer trimestre, cuando la vulnerabilidad fetal es máxima.
- Huevos: Tanto a las embarazadas como a cualquier persona que sufre de cólicos, los huevos no suelen ser precisamente su alimento preferido debido a los gases que les pueden causar. Para las mujeres gestantes, el asco al huevo es una aversión común que puede surgir de repente, haciéndolo un alimento rechazado.
- Café y otras bebidas con cafeína: Se trata de una aversión común. De repente, la embarazada no puede ni oler el café ni ninguna bebida con cafeína. Según algunos estudios, el cuerpo “sabe lo que hace” y de manera natural puede hacer que las mujeres en estado sientan rechazo por estas bebidas, ya que durante la gestación pueden ser poco saludables o incluso perjudiciales si se consumen en exceso. Algunas mujeres también pueden acabar reduciendo su ingesta de té.
- Comidas picantes y muy especiadas: Si en cualquier momento de la vida hay quien no puede ni ver los alimentos picantes, en el caso de las embarazadas, es habitual que sean reacias a ellos por las náuseas y los vómitos que les pueden producir, especialmente durante el primer trimestre.
- Alimentos fritos y grasos: Muchos de los alimentos que producen aversión en las mujeres gestantes tienen olores fuertes. Los alimentos fritos y su característico aroma a “fritanga” se incluyen en la lista de comidas que producen rechazo entre muchas futuras mamás, además de ser propensos a provocar gases y acidez.
- Pan: El pan es ese alimento que para muchas mujeres es indispensable en cualquier comida. Sin embargo, durante el embarazo hay quienes no pueden comerlo porque les produce reflujo, gases, e incluso dolor de estómago, a menudo causado por la harina de su composición.
- Verduras: Si lo que provoca la repugnancia es la textura (como ocurre con algunas verduras cocidas) se pueden tomar crudas en ensaladas, o en puré. La cebolla y el ajo, por su característico olor, también despiertan fuertes aversiones.
Manejo de las Aversiones y Náuseas en el Embarazo
Las aversiones y los antojos no son perjudiciales en sí mismos, siempre y cuando se mantenga una alimentación equilibrada y saludable. Sin embargo, pueden generar ansiedad, culpa, frustración o conflicto en algunas embarazadas, especialmente si se sienten presionadas por cumplir o rechazar sus deseos. Por ello, es importante conocer algunas estrategias para manejarlos de forma positiva y adaptativa.
Combatir las náuseas durante el embarazo
Consejos Generales para Aversiones:
- No forzarse ni sentirse culpable: Las aversiones son normales y no implican una falta de responsabilidad o de cuidado.
- Evitar la exposición al alimento: Se puede evitar ver, oler o tocar el alimento que causa aversión, así como los lugares o las situaciones donde se encuentre. Mantener los espacios bien ventilados si un olor es el desencadenante.
- Sustituir el alimento por otro equivalente: Reemplazar el alimento que causa aversión por otro que aporte los mismos nutrientes, pero que sea más tolerable o apetecible. Por ejemplo, si se rechaza la carne, se pueden tomar huevos, legumbres, tofu o frutos secos. Si se rechaza el huevo en una preparación, buscar alternativas proteicas adecuadas.
- Modificar la forma de preparación o de consumo: Cambiar el aspecto, el sabor, la textura o la temperatura del alimento que causa aversión, para hacerlo más atractivo o menos repulsivo. Algunas formas de preparar los alimentos desprenden olores intensos que pueden aumentar las aversiones, como los asados al horno, los fritos o los guisos, por lo que una cocina ligera podría ayudar.
Estrategias Específicas para Náuseas y Vómitos:
El primer punto que deben tener en cuenta las futuras mamás para evitar las náuseas es que estas aparecen cuando el estómago está vacío o ha tenido una comida muy copiosa. Para remediar y reducir las náuseas, se aconseja:
- Comer poca cantidad, pero de manera frecuente, para evitar el ayuno prolongado o la saciedad excesiva, que pueden agravar las aversiones.
- Beber líquido en sorbos pequeños, pero a menudo, para evitar la deshidratación. Es bueno tomar bebidas isotónicas y, por supuesto, agua, recomendando dos litros al día a pequeños sorbos y de forma continuada.
- Optar por alimentos suaves y blandos. Una buena opción son los alimentos nutritivos con proteínas y carbohidratos complejos (pan integral, cereales integrales, legumbres, patata...).
- Evitar las grasas, los fritos y los alimentos picantes y muy condimentados.
- No tomar las comidas ni las bebidas demasiado calientes, ya que quizá se toleran mejor los alimentos y bebidas fríos.
- Dejar en la mesita de noche una galleta (las de tipo cracker o saladas suelen funcionar) y comérsela en ayunas antes de levantarse de la cama por la mañana.
- No tumbarse justo después de haber comido.
- Consultar al especialista acerca de la toma de jengibre, por ejemplo, en cápsulas, o vitamina B6, ya que pueden ayudar a reducir los síntomas.
- Es muy importante que la embarazada no se automedique nunca y que consulte con el médico la situación antes de tomar cualquier medicamento.
- Estar distraídas, evitar el estrés, las situaciones de ansiedad y realizar ejercicio físico, ya que la forma de vida también influye en la aparición de las náuseas.
Hiperémesis Gravídica: Cuando las Náuseas son Graves
Las náuseas y el vómito se consideran normales en el embarazo y no afectan a la evolución de la gestación, pese a que son incómodas y molestas. Sin embargo, hay ocasiones en las que las náuseas y vómitos son continuos, intensos e impiden que la embarazada retenga cualquier alimento o líquido. Esta situación llevaría a la mujer a la pérdida de peso, a padecer deshidratación y puede llegar a causar ciertas complicaciones para la madre y el bebé. Esta expresión más grave de las náuseas y vómitos se denomina hiperémesis gravídica.
La hiperémesis gravídica es una forma menos común de las náuseas y vómitos del embarazo, presentándose entre un 0,3 y un 3,6% de los casos. No es lo mismo que las náuseas matutinas (que pueden aparecer en cualquier momento del día). La hiperémesis gravídica se trata de una afectación más severa, ya que los vómitos son constantes e intensos y pueden llevar a la pérdida de peso y a la deshidratación de la embarazada, afectando la salud de la madre y la del bebé al sufrir alteraciones en el equilibrio electrolítico de las sales del organismo.
¿Cuándo Consultar al Especialista?
Si las náuseas y vómitos son intensos y no mejoran con estos remedios, o si hay pérdida de peso, la embarazada deberá acudir al especialista. En este caso, puede tratarse de hiperémesis gravídica, pero se realizará una valoración para descartar también otras posibles causas.
De igual modo, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista si hay presencia de sangre en el vómito o si las náuseas se producen junto a otros síntomas como fiebre o dolor abdominal.