Este artículo ofrece información detallada sobre la exposición a la amoxicilina, sola o en combinación con ácido clavulánico, tanto durante el embarazo como durante la lactancia. Es fundamental que las personas que están embarazadas o amamantando consulten con sus proveedores de atención de salud antes de realizar cualquier cambio en la forma en que toman sus medicamentos.
¿Qué son la Amoxicilina y el Ácido Clavulánico?
La amoxicilina es un antibiótico similar a la penicilina, utilizado para tratar diversas infecciones bacterianas. El ácido clavulánico es un fármaco que, al combinarse con la amoxicilina, aumenta su efectividad contra ciertas bacterias. Estos dos medicamentos se combinan para formar un antibiótico que se usa para tratar infecciones bacterianas. Algunas marcas comerciales que incluyen esta combinación son Amoclav®, Augmentin XR® y Clavamox®.

Uso de Amoxicilina (con o sin Ácido Clavulánico) Durante el Embarazo
Consideraciones Generales y Riesgo Base
En cualquier embarazo puede ocurrir un aborto espontáneo, y cada embarazo comienza con un 3-5% de probabilidad de tener un defecto de nacimiento, conocido como el riesgo de fondo. Es crucial hablar con los proveedores de atención de salud antes de cambiar o suspender medicamentos durante el embarazo, ya que a veces, al descubrir que están embarazadas, las personas consideran cambiar la forma en que toman sus medicamentos o suspenderlos por completo.
Primer Trimestre
La mayoría de los estudios no han encontrado un aumento en el riesgo de defectos congénitos cuando se toman amoxicilina y ácido clavulánico durante el primer trimestre, aunque existen muy pocos estudios disponibles sobre esta combinación. Sin embargo, hay más estudios sobre el uso de amoxicilina sola durante el embarazo. Algunos de estos estudios han demostrado una mayor probabilidad de labio hendido o paladar hendido (una abertura en el labio superior o el techo de la boca que necesita cirugía para corregirse) cuando se toma amoxicilina durante el primer trimestre. No obstante, otros estudios sobre el uso de amoxicilina no han encontrado un mayor riesgo de labio hendido o paladar hendido. En general, los datos limitados sobre el uso de amoxicilina en el embarazo en humanos no indican un aumento del riesgo de malformaciones congénitas.
Segundo y Tercer Trimestre
Existe poca información sobre el uso de amoxicilina y ácido clavulanato durante el segundo trimestre; no obstante, los estudios realizados hasta el momento no informan una mayor probabilidad de problemas durante el embarazo, tales como el parto prematuro (parto antes de la semana 37) o el bajo peso al nacer (que pesa menos de 2500 gramos). En cuanto al uso en el tercer trimestre, un amplio estudio encontró una mayor probabilidad de parto prematuro, una condición en la que las primeras etapas del parto comienzan antes de las 37 semanas de embarazo. Se encontró que las personas tratadas con amoxicilina y ácido clavulanato tenían una probabilidad ligeramente mayor de contraer una infección bacteriana grave conocida como enterocolitis necrosante (ECN) en sus recién nacidos. Esta es una condición que puede dañar los intestinos del bebé, aunque un análisis posterior encontró algunos estudios que confirman esta posibilidad y otros que no. Un estudio que ha seguido a cientos de niños hasta la edad de 11 años no encontró que la exposición prenatal a la amoxicilina y ácido clavulanato estuviera relacionada con problemas de aprendizaje o de conducta. Los estudios también han analizado los resultados del embarazo en personas tratadas con antibióticos para ayudar a prevenir la infección después de una ruptura prematura de membranas (PPROM), que ocurre cuando el saco lleno de líquido que rodea al feto se rompe antes de las 37 semanas de embarazo.

Amoxicilina y Lactancia Materna
Paso a la Leche Materna y Efectos en el Bebé
La amoxicilina y el ácido clavulánico pasan a la leche materna en pequeñas cantidades. Según un número limitado de estudios, no se ha demostrado que estas pequeñas cantidades aumenten la probabilidad de efectos secundarios en el bebé lactante. Un estudio realizado a 67 infantes que estaban amamantando no encontró una alta probabilidad de efectos secundarios graves de este medicamento en la leche materna. Si bien algunos bebés tuvieron efectos secundarios como sarpullido, diarrea, irritabilidad y estreñimiento, estas reacciones no duraron mucho. El nivel de amoxicilina en la leche materna es de 0,9 mg/l, centenares de veces inferior a la dosis terapéutica para un lactante.
Consideraciones para Bebés Prematuros o Muy Jóvenes
Los bebés que nacen prematuros o son menores de un mes de edad tienen un estómago y un intestino que son menos maduros que los bebés mayores. Esto podría permitir que más medicamentos entren en su torrente sanguíneo. Si cree que su bebé ha desarrollado un efecto secundario a causa de un medicamento que podría estar en su leche, debe hablar con el proveedor de atención de salud de su hijo.
Propiedades Farmacocinéticas de las Penicilinas en la Lactancia
Todos los antibióticos penicilínicos pueden utilizarse durante la lactancia con un control precautorio del lactante. La flucloxacilina, la fenoximetilpenicilina (penicilina V) y las penicilinas de amplio espectro, como la amoxicilina y la ampicilina, son las opciones preferidas, ya que hay más pruebas y experiencia que respaldan su uso. Las propiedades y características farmacocinéticas de todas las penicilinas son muy similares; aunque la unión a proteínas y la biodisponibilidad varían entre las distintas penicilinas, todas son de naturaleza ácida y, por lo tanto, solo cantidades insignificantes pasan a la leche. Los medicamentos atraviesan las membranas en forma no ionizada. La leche suele ser ligeramente más ácida (pH 7,2) que el plasma materno (pH 7,4), por lo que atrae bases orgánicas débiles, que se ionizan y quedan "atrapadas" en la leche. A la inversa, los ácidos orgánicos débiles, como la penicilina, tienden a ionizarse y quedar retenidos en el plasma materno, reduciendo su paso a la leche.

Riesgo de Hipersensibilidad y Monitorización del Lactante
Existe un riesgo teórico de hipersensibilidad en el lactante tras la exposición a las penicilinas a través de la leche materna. La exposición fetal a los antibióticos a través de la placenta puede causar sensibilización, y una exposición posterior, incluso a partir de las cantidades insignificantes observadas en la leche materna, puede provocar reacciones alérgicas. Por lo tanto, como medida de precaución, debe vigilarse al lactante para detectar signos de hipersensibilidad, como erupciones cutáneas y problemas respiratorios. Ocasionalmente, se han notificado casos de alteración de la flora gastrointestinal del lactante con penicilinas, que han provocado diarrea o aftas, así como erupción cutánea, náuseas, irritabilidad y somnolencia; por lo general, estos efectos fueron leves y autolimitados y podrían atribuirse a otras causas. La vigilancia preventiva del lactante detectará rápidamente cualquier problema potencial, aunque por lo general, es necesario investigar más a fondo antes de poder atribuir al medicamento cualquier problema o efecto secundario.
Si el lactante necesita tratamiento con penicilina u otro antibiótico, debe recibir la dosis terapéutica infantil adecuada, independientemente de la exposición concomitante a través de la leche materna.
Información General sobre Amoxicilina
La siguiente información detalla las indicaciones y contraindicaciones de la amoxicilina, basada en monografías de principio activo de medicamentos autorizados y comercializados en España.
Indicaciones Terapéuticas
La amoxicilina es un bactericida indicado para infecciones causadas por cepas sensibles, incluyendo:
- Infecciones de garganta, nariz y oídos (amigdalitis, otitis media, sinusitis).
- Infecciones del tracto respiratorio inferior (bronquitis aguda y crónica, neumonías bacterianas).
- Infecciones del tracto genitourinario sin complicaciones urológicas (cistitis y uretritis).
- Infecciones de la piel y tejidos blandos (incluyendo infecciones de la herida quirúrgica).
- Infecciones en odontoestomatología e infecciones del tracto biliar.
- Enfermedad o borreliosis de Lyme: en el tratamiento de la infección precoz localizada (primer estadio o eritema migratorio localizado) y de la infección diseminada o segundo estadio.
- Fiebres tifoidea y paratifoidea (especialmente indicado para el tratamiento de los portadores biliares crónicos).
- Tratamiento de erradicación de Helicobacter pylori en asociación con IBP y, en su caso, a otros antibióticos: úlcera péptica y linfoma gástrico de tejido linfoide asociado a mucosa, de bajo grado.
- Profilaxis de endocarditis producida por bacteriemia post-manipulación/extracción dental.
El tratamiento puede comenzarse por vía parenteral de acuerdo con las recomendaciones de dosis para la formulación parenteral y continuarse con una formulación oral. Las cápsulas deben tragarse con agua sin abrir, y los comprimidos recubiertos, también con agua.
Contraindicaciones y Precauciones
La amoxicilina está contraindicada en casos de hipersensibilidad a ß-lactámicos o antecedentes de una reacción de hipersensibilidad inmediata grave (ej., anafilaxis) a otro agente ß-lactámico (p. ej., cefalosporina, carbapenem o monobactam).
Se deben tomar precauciones en pacientes con insuficiencia renal (ajustar dosis) y monitorizar la función hepática en aquellos con disfunción hepática. Se debe prever una posible reacción anafiláctica, y en caso de reacción alérgica, interrumpir la administración e instaurar tratamiento de soporte o de urgencia. Existe riesgo de convulsiones en pacientes con función renal alterada, con antecedentes de convulsiones, con epilepsia tratada o con trastornos de las meninges, o a dosis altas. Se debe suspender el tratamiento si aparece eritema febril generalizado asociado a pústulas. Existe riesgo de reacción de Jarisch-Herxheimer tras el tratamiento de la enfermedad de Lyme y de sobrecrecimiento de microorganismos no sensibles en tratamiento prolongado (se han notificado casos de colitis, por lo que se debe interrumpir el tratamiento si aparece). En tratamientos prolongados, es necesario realizar una evaluación periódica de las funciones orgánicas (renal, hepática y hematopoyética). Con dosis elevadas, se debe mantener un aporte de líquidos y una diuresis adecuada para reducir el riesgo de cristaluria, la cual se ha observado y en algunos casos ha provocado fallo renal.
Es importante monitorizar el tiempo de protrombina o el INR en concomitancia con anticoagulantes y ajustar su dosis si es preciso. Se debe evitar el tratamiento en caso de mononucleosis infecciosa. En pruebas de laboratorio, puede dar falso positivo de glucosa en orina con métodos químicos (se recomienda emplear métodos enzimáticos) e interfiere en la determinación de ácidos. No se han realizado estudios sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas, pero pueden aparecer efectos adversos como diarrea, náuseas o erupciones cutáneas.
Fiabilidad de la Información sobre Fármacos y Lactancia
Se ha observado que la información sobre fármacos y lactancia en algunas fuentes de referencia puede presentar discrepancias y, en ocasiones, recomendaciones que podrían llevar a destetes precoces e innecesarios, así como a que las madres lactantes se priven de tratamientos necesarios e inocuos. Como ejemplo de esta confusión, la American Academy of Pediatrics (AAP) considera la amoxicilina compatible con la lactancia materna. Sin embargo, en el Vademécum Internacional en España, de las 17 marcas de amoxicilina analizadas, varias no ofrecían información clara o daban advertencias contradictorias (por ejemplo, algunas no mencionan la lactancia, otras solo dicen que «pasa a la leche materna», mientras que una «no recomienda su utilización durante el embarazo y la lactancia» y otra advierte que «puede dar lugar a sensibilización, diarrea, candidiasis y exantema cutáneo en el lactante, por lo que no se recomienda su empleo durante la lactancia»).
Un fármaco solo debería estar contraindicado durante la lactancia cuando sus efectos adversos sobre el lactante son más frecuentes y graves que los efectos de la lactancia artificial (como alergia, infecciones respiratorias y urinarias, otitis o meningitis, sin mencionar los aspectos psicológicos y de la satisfacción personal). La presencia de afirmaciones contradictorias sobre el mismo fármaco es preocupante, y la falta de unificación de la información puede llevar a que las madres, al leer erróneas advertencias en los prospectos, decidan no iniciar un tratamiento correctamente prescrito, acortar su duración o tomar una dosis insuficiente, con riesgo para su salud. Es necesario incluir en el Vademécum y en los prospectos de los medicamentos información sobre la lactancia materna actualizada, fiable y basada en los datos científicos conocidos, permitiendo a los médicos tomar decisiones terapéuticas razonadas.
Consideraciones Generales sobre Otros Antibióticos y la Lactancia
Durante la lactancia, el cuerpo puede experimentar cambios, especialmente en relación con los medicamentos. En la mayoría de los casos, los antibióticos son seguros de usar durante la lactancia, pero es importante elegir el tipo adecuado. Algunos antibióticos pueden pasar a través de la leche materna, pero varios se consideran seguros tanto para la madre como para el bebé. Es fundamental supervisar al bebé en caso de cualquier cambio en su comportamiento o en sus hábitos alimenticios mientras la madre está tomando antibióticos. Si se está pensando en tomar un antibiótico que no está en las listas de seguridad, lo mejor es consultar con el pediatra del bebé.
Aunque la mayoría de los antibióticos suelen ser seguros para las madres que dan de lactar, puede que los médicos recomienden alternativas para ciertos medicamentos. Según un estudio, algunos antibióticos pueden pasar a través de la leche materna y probablemente afectar el crecimiento óseo y el desarrollo dental del bebé. Para reducir cualquier riesgo para el bebé, se puede considerar la posibilidad de tomar antibióticos después de una toma, usar leche que ya se haya extraído o preguntar al médico si existen antibióticos alternativos. En general, la elección del tratamiento debe basarse principalmente en las indicaciones clínicas y en consonancia con la política nacional y local en materia de antimicrobianos, siendo la idoneidad para la lactancia materna una consideración secundaria. Idealmente, el tratamiento debe ser a la dosis terapéutica más baja durante el menor tiempo posible.
Efecto en la Producción de Leche
Los antibióticos pueden afectar la lactancia y la producción de leche. En algunos casos, pueden causar efectos secundarios que afectan la lactancia, provocando una disminución temporal en la producción de leche. Sin embargo, varias madres continúan amamantando sin problemas mientras toman antibióticos.

Amoxicilina y Fertilidad
No se han realizado estudios para determinar si la amoxicilina y el ácido clavulánico podrían afectar la fertilidad masculina (capacidad de embarazar a la pareja) o aumentar las probabilidades de defectos de nacimiento por encima del riesgo de fondo. Los estudios en animales no han demostrado efectos perjudiciales directos o indirectos con respecto a la toxicidad reproductiva. En general, es poco probable que las exposiciones de padres o donantes de esperma aumenten los riesgos para un embarazo.
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