Alicia Miyares, filósofa y escritora feminista, ha dedicado una parte significativa de su tiempo a luchar contra la práctica de la gestación subrogada. Desde su implicación en el movimiento "No Somos Vasijas", junto a otras filósofas como Amelia Valcárcel y Victoria Camps, Miyares se ha posicionado firmemente contra lo que considera un negocio degradante para las mujeres.
Actualmente, el recurso a un vientre de alquiler para tener un hijo es una práctica prohibida en España, aunque su posible regulación ha entrado de lleno en el debate político. Miyares no escatima críticas a lo que entiende que no es más que un eufemismo bajo el que se esconde un negocio que rebaja a las mujeres a meras máquinas reproductivas.

La Red Estatal contra el Alquiler de Vientres: Una Declaración de Principios
Miyares, junto a 50 organizaciones de mujeres y colectivos LGTBI, presentó la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres. La postura de esta red es clara y contundente:
- "No somos incubadoras, ni vasijas, ni úteros o vientres de alquiler."
- "Somos mujeres, vidas humanas con las que pretenden montar un nuevo negocio que lucrará al más fuerte y someterá a las más débiles."
La filósofa también coordina la plataforma "No somos Vasijas", que busca evitar la legalización de esta "explotación reproductiva".
Implicaciones Jurídicas y Morales del Contrato de Subrogación
La Renuncia a Derechos Fundamentales
Según Miyares, si esta práctica se regulara, daría como resultado un contrato -mal llamado de gestación subrogada- por el cual a una de las partes se le exige la renuncia a un derecho fundamental de manera taxativa. Se pide a las mujeres que renuncien a un derecho fundamental que es el de filiación y custodia, una "barbaridad en términos jurídicos". Sería la primera vez que algo así sucede en una sociedad democrática.
La Constitución española declara como derechos fundamentales el derecho a la dignidad y a la integridad física y moral, por lo que las personas no pueden ser sometidas a tratos degradantes. Nuestro Código Civil, a su vez, abunda en estas cuestiones al determinar que no pueden ser objeto de comercio o transacción contractual.
El Mercantilismo y la Cosificación de las Personas
Alicia Miyares enfatiza que la gestación por sustitución es un negocio, un "mercantilismo puro del que no se libra ninguna de las partes contratantes". Las personas no pueden ser objeto de transacción mercantil ni contractual. El límite del comercio y del contrato, de lo que se puede comprar y vender, son las personas.
Además, esta práctica daría validez a algo que es un antivalor moral: "el fin justifica los medios". En este caso, los "daños colaterales" serían las mujeres embarazadas y los hijos. En términos médicos, supone una renuncia a la reproducción humana, calificándola de "aberración".

Desmontando el "Altruismo" y la "Libre Elección"
La Falacia del Altruismo
Miyares cuestiona la viabilidad de la gestación subrogada "altruista", señalando ejemplos como el Reino Unido, donde apenas hay mujeres dispuestas a someterse a esta práctica para ceder a su hijo sin compensación económica. El sistema "altruista" se describe como una "trampa perversa".
En el momento en que en un país se regula de manera favorable, lo que eso permite es que se registre de manera automática a los niños nacidos por maternidad subrogada en otro país. Esto es, lo que permitiría es que los padres salieran al "turismo reproductivo" a terceros países para conseguir un bebé y, después, regularizarlo en España, lo cual es un "subterfugio" y una "trampa en la que no deberíamos caer".
El argumento de que se hace por "ayudar a terceras personas" no oculta la realidad de que es un negocio. Miyares ejemplifica con el caso de una mujer estadounidense que percibió 25.000 dólares, una suma que le garantizaba un año de matrícula universitaria para uno de sus hijos. Para una mujer ucraniana, 6.000 dólares puede ser una fortuna que le permite cubrir las necesidades de su familia durante años. El término monetario debe ponerse en relación con el país del que se habla, evidenciando las disparidades económicas que impulsan esta práctica.
El Límite de la Libertad Individual y el Principio de Elección
Pretenden convertir el deseo en un derecho, pero eso es un "esperpento en términos jurídicos". Si la paternidad o la maternidad fuera un derecho, el Estado tendría que garantizar que todas las personas pudieran acceder a ese derecho. De hecho, no existe legislación en el mundo que diga que tener hijos es un derecho.
La filósofa critica cómo las armas de la reacción neoliberal, como el "principio de mérito" y el "principio de elección", se manipulan para justificar la infrarrepresentación de las mujeres, intensificar su imagen degradante y afirmar la explotación de su cuerpo. El recurso a la capacidad de "elección personal" causa estragos, incluso en el seno del feminismo, al dificultar un consenso sobre una agenda de mínimos.
La "libre elección" concibe la igualdad como un mero juego de intercambios entre personas, donde el simple intercambio legitima una práctica, evitando el análisis de sus causas y consecuencias. Esto se ha utilizado, por ejemplo, para validar el "negocio sexual" de la prostitución o la práctica de "vientres de alquiler".
Sin embargo, un enfoque crítico y feminista revela que los valores de la libertad individual, asociada a mejoras económicas o materiales y satisfacción de deseos individuales, pueden no ser compatibles con los valores de la justicia sexual. Por lo tanto, no se puede invocar la libertad para anunciar que es liberador renunciar a los propios derechos fundamentales, como la filiación y custodia.
Gestación subrogada aspectos éticos y legales - Jennifer Hincapié Sánchez
Consecuencias Sociales y Médicas para las Mujeres Gestantes
El "Traspaso del Dolor" y el Lenguaje Eufemístico
Alicia Miyares ha afirmado tajantemente que "la gestación subrogada es el traspaso del dolor". Recalca que los políticos y personas que apoyan esta iniciativa siempre utilizan el mismo eufemismo: "gestación" en lugar de "embarazo". Explica que este lenguaje está "destinado a alejarnos del concepto de madre e hijo para que se crea que no sucede nada".
De hecho, se alude a que los psicólogos asignados a las mujeres tienen como función "que estas no estrechen vínculos durante el embarazo", sobre todo a partir del quinto mes, momento en el que los sentimientos entre el feto y la madre crecen. Esto ha ocurrido en lugares como Canadá o México, donde la ley ha dado la razón a los padres y "las madres han dejado de tener libertad sobre su cuerpo durante nueve meses". Los contratos que se crean entre la mujer y los padres subrogadores son, desde su punto de vista, "abusivos", ya que el núcleo del que parten es que la madre "renuncie a un derecho fundamental jurídico: el derecho de filiación".
Riesgos Físicos y Psíquicos del Proceso
El proceso de gestación por sustitución no es inocuo. La madre subrogada recibe un tratamiento hormonal previo a la transferencia de embriones, al que no permanece inmune biológicamente. La gestación conseguida se considera de alto riesgo, ya que, al tratarse de un óvulo de donante, el organismo reacciona con un cierto "rechazo", provocando una mayor frecuencia de eclampsia y alteraciones en la placenta. Muy frecuentemente, los embarazos son múltiples, lo que añade otro riesgo.
El parto se realiza por cesárea, tanto para evitar el sufrimiento fetal como para entregar la criatura a las personas comitentes, invisibilizando la tarea reproductiva de las mujeres. Además, se recurre a tratamientos hormonales para suprimir la lactancia. Todo esto exige a la gestante que "aliene sus afectos y se comprometa a reprimir, de forma irreversible, la vinculación emocional que pudiera llegar a sentir por el niño o la niña que engendra", poniendo en peligro el derecho de la mujer para decidir libremente sobre su propio cuerpo.

La "Filiación Intencional": Una Amenaza Jurídica y Social
La teoría de la "filiación intencional", o declaración expresa por contrato de querer tener un hijo, fue utilizada por primera vez por el tribunal supremo de California ante las numerosas reclamaciones de mujeres que, aceptando en principio gestar un hijo para terceras personas, decidían, sin embargo, durante el embarazo o tras el parto, hacer valer sus derechos de filiación y custodia. Esta eventualidad ponía en riesgo el "mercado reproductivo", por lo que el supremo californiano acuñó el concepto para erradicar de raíz la decisión posterior de la madre de quedarse con su hijo.
Este "virus jurídico" de la "filiación intencional" ha traspasado las fronteras y se encuentra presente en todo contrato de alquiler de vientres, sea en su modalidad altruista o comercial. Es la condición por la cual se transfiere un embrión al útero de una mujer y a cambio los potenciales padres receptan un menor.
Regular favorablemente la práctica del alquiler de vientres implica la aceptación de la "filiación intencional", que colisiona frontalmente con la filiación determinada por el parto para las mujeres. Asumir la "filiación intencional" como nuevo paradigma de patria potestad deja sin efecto y en absoluto limbo jurídico la "filiación por adopción"; da por bueno el tráfico de menores; pero sobre todo, y a futuro, el reconocimiento civil y en derecho de familia de la "filiación intencional" contiene un riesgo evidente para todas las mujeres: alguien podría invocar esa supuesta "intencionalidad" o deseo de tener un hijo para obligar a una mujer a llevar un embarazo a término.
El "contrato de gestación subrogada" tiene como única finalidad asegurar la renuncia de la filiación que corresponde a la madre, garantizando así la patria potestad en exclusiva a los subrogantes o "padres intencionales". Los defensores de esta paternidad/maternidad extrema no ignoran que el embarazo conlleva riesgos físicos y psíquicos para la mujer, pero no dudan en ponerla en situación de riesgo.

Refutación de Comparaciones Erróneas
Los defensores de la gestación subrogada han intentado edulcorar su significado mediante comparaciones que Miyares y el movimiento feminista consideran artificiales y erróneas:
Gestación Subrogada vs. Donación de Órganos
Se establece una falsa comparación entre la gestación subrogada y la donación de órganos. Sin embargo, cuando las personas donan una parte de sí, no se les exige además que renuncien a sus derechos fundamentales. Un planteamiento semejante excede el marco del "altruismo" para ser una "cruda apropiación".
Argumentar que la donación del útero sería equiparable a la donación de gametos es, para Miyares, una comparación desproporcionada. Además, las capacidades humanas son, como bien fundamentó Martha Nussbaum, intransferibles. La capacidad reproductiva de las mujeres es un todo indivisible que no se puede trocear a gusto del consumidor (el útero por un lado y aquello que genera, una criatura, por el otro). Considerar a las mujeres como seres fragmentados permite la apropiación de partes de su cuerpo para satisfacer deseos reproductivos o sexuales.
El Contexto Neoliberal y la Lucha Feminista
El Lobby de la Gestación Subrogada en España
Miyares denuncia la existencia de un "lobby evidente" en España que trabaja con "total impunidad" y un "lucro muy llamativo y sustancial". Este negocio explota el deseo de unas personas de tener hijos, ofreciéndoles un medio para alcanzar ese deseo a través de agencias de intermediación, despachos de abogados y clínicas. Se ha llegado al extremo de que un banco potente estaba pensando en sacar una línea de crédito para familias que quisieran recurrir a la gestación subrogada.
La Urgencia de un Debate Racional y la Coherencia Política
El debate sobre la gestación subrogada se ha iniciado en los partidos políticos, y Miyares se involucra activamente para dar a conocer las razones de su oposición. Afirma que si un partido político está en contra de la regulación de la prostitución como un trabajo porque es explotación sexual, por principio de coherencia, deberían estar en contra de la explotación reproductiva de las mujeres.
Es imprescindible hacer una reflexión sobre el contexto en el que se da la demanda de vientres de alquiler, incluyendo las dificultades de conciliación laboral para las mujeres que desean ser madres. Esto lleva a muchas mujeres a buscar formas de vida "alternativas" debido a la pobreza femenina y la desregularización del mercado laboral. Como feministas, se entiende que los avances técnicos no son neutrales al género, por lo que un posicionamiento crítico es fundamental para evitar que se perpetúe la desigualdad y la explotación.
Es crucial escapar del "magma emocional" y de la adhesión primaria que consiste en decir: "Bueno, si ella lo quiere". La filósofa recalca que el tema debe dialogarse, ya que "la sola duda es una muestra de racionalidad política". Miyares concluye que la ley sobre gestación por sustitución "se mantendrá como está" en España.
Otros Problemas de Explotación Reproductiva
Miyares también subraya la "barbarie" de la donación de óvulos en España, que actualmente tiene el mayor índice de toda Europa, sumando el 50% del total europeo. Insta a abordar este tema una vez que se gane el debate sobre la gestación subrogada.
El Comité de Bioética español, en un extenso informe, también optó por su rechazo a nivel mundial, concluyendo que las experiencias en otros países han puesto de manifiesto la explotación que sufren las mujeres gestantes, siendo una razón para prohibir esos contratos a nivel internacional.