Alergia en Niños: Síntomas y Manejo

Las alergias en niños se han incrementado significativamente en los últimos años. En España, la prevalencia se sitúa entre un 6% y un 8% de los lactantes al año de vida y se estabiliza en torno al 4% de la población a los cuatro años. En niños, las alergias y el asma suelen comenzar en la niñez y continuar a lo largo de la vida.

Esquema del sistema inmunitario reaccionando a un alérgeno

¿Qué es una alergia?

La alergia es una reacción patológica del sistema inmune del organismo -que, en condiciones normales, se encarga de proteger ante las infecciones y los tumores- caracterizada por una respuesta inflamatoria exagerada ante algunos estímulos (o antígenos) que son inocuos y perfectamente tolerados por la mayor parte de la población. Estas sustancias se llaman "alérgenos". La respuesta inmunológica exagerada es perjudicial para el organismo y puede ser aguda o crónica, y más o menos intensa, según cuál sea el órgano o tejido donde se desarrolla la alergia o respuesta inmunitaria anómala.

Las alergias provocan que el sistema inmunitario reaccione a sustancias inofensivas como si estuvieran atacando al cuerpo. El sistema inmunitario identifica a la sustancia como un invasor y trata de combatirla. Para proteger al cuerpo, el sistema inmunitario fabrica unos anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE). Estos anticuerpos pueden hacer que ciertas células liberen unas sustancias químicas (como la histamina) dentro del torrente sanguíneo para defenderse del alérgeno "invasor". Es precisamente la liberación de estas sustancias químicas lo que causa las reacciones alérgicas.

¿Cómo ocurren las alergias en los niños?

Si un niño alérgico se expone a un determinado alérgeno, su sistema inmunitario lo identifica erróneamente como una sustancia nociva. Las futuras exposiciones al mismo alérgeno volverán a desencadenar reacciones alérgicas. Los niños no nacen alérgicos; las reacciones de hipersensibilidad o las alergias se van desarrollando con el paso de los años, en ocasiones van sumando alergias. Aunque las pruebas indiquen la presencia de una alergia, el niño también debe presentar síntomas alérgicos para que le puedan diagnosticar una alergia.

Síntomas de Alergia en Niños

Los síntomas de la alergia dependen de qué parte del cuerpo esté reaccionando a un alérgeno. Las reacciones alérgicas pueden afectar a los ojos, la nariz, la garganta, los pulmones, la piel y el tubo digestivo. Algunos indicios frecuentes que podrían hacer sospechar que su hijo padece una alergia incluyen:

  • Síntomas respiratorios: Secreción nasal, congestión nasal, estornudos, carraspeo, necesidad de frotarse la nariz, bufidos o sonidos de ronquera. También pueden presentarse tos, sibilancias (pitidos al respirar) y dificultad para respirar.
  • Síntomas oculares: Picazón y secreción en los ojos, lagrimeo.
  • Síntomas orales y faríngeos: Sensación de picazón u hormigueo en la boca y la garganta. La picazón no suele ser una queja asociada con un resfrío, pero es la característica distintiva de un problema de alergia.
  • Síntomas cutáneos: Sarpullidos recurrentes rojos, pruriginosos, secos y, a veces, escamosos en los pliegues de la piel, las muñecas y los tobillos. Pueden manifestarse como vesículas, pápulas (o habones), hinchazón u otras lesiones. Rojeces o lesiones que cambian de localización y provocan picor o escozor. Hinchazón o tumefacción de la piel, especialmente si afecta a labios o párpados.
  • Síntomas digestivos: Vómitos, diarrea, dolor abdominal (comunes en alergias alimentarias).
  • Síntomas generales: Malestar general, hipotensión arterial, colapso (en casos graves).

En otoño, Luke (de 5 años de edad) tiene secreción nasal, picazón e hinchazón en los ojos y ataques de estornudos. Sus síntomas no son inusuales entre los niños, ya que las alergias son comunes.

¿Cuándo hay que sospechar que existe una alergia?

Debe sospecharse una alergia si aparecen síntomas repetidos o crónicos de resfrío que duran más de una o dos semanas, o que aparecen más o menos en la misma época cada año. Si su hijo presenta síntomas similares a los de un resfriado que persisten durante más de una o dos semanas, o si desarrolla un «resfriado» en la misma época cada año, hable con su médico. La picazón en los ojos y la secreción nasal acuosa son más indicativos de alergia que de un resfriado común.

Las diferencias entre una alergia y un resfriado | Al Rojo Vivo | Telemundo

Anafilaxia: Reacción Alérgica Grave

Las reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia, requieren atención médica de emergencia. Signos y síntomas de anafilaxia incluyen:

  • Opresión o hinchazón de la garganta o la lengua.
  • Sibilancias, dificultad para respirar u opresión en el pecho.
  • Sarpullido o urticaria generalizados.
  • Picazón severa de la piel.
  • Dolor de estómago, vómitos o diarrea.
  • Pulso o latido cardíaco débil.
  • Pérdida del control de la vejiga.
  • Confusión o agitación.
  • Mareos o desmayos.

La anafilaxia puede ocurrir segundos, minutos u horas después de la exposición a un desencadenante, pero requiere atención médica inmediata. Una persona con anafilaxia necesita epinefrina inyectable y ayuda de emergencia de inmediato. Si su hijo tiene riesgo de anafilaxia, debe llevar una identificación médica de emergencia (como una pulsera MedicAlert).

Tipos de Alergias y Alérgenos

Existen muchos alérgenos comunes que pueden desencadenar reacciones en los niños. Las alergias pueden ser estacionales (exterior) o perennes (interior).

Alérgenos de Interior (Perennes)

Muchos alérgenos de interior ocasionan problemas a los niños porque están más tiempo dentro de casa y en la escuela. Los alérgenos de interior incluyen:

  • Ácaros del polvo: Son criaturas diminutas que viven en el polvo y se alimentan de células muertas de la piel. Se encuentran en la ropa de cama, alfombras, muebles y otros artículos del hogar.
  • Hongos y moho: Incluidos los mohos que son demasiado pequeños para verse a simple vista. Crecen en ambientes húmedos.
  • Animales con pelaje: Caspa, saliva u orina de gatos, perros, conejillos de indias, jerbos, conejos y otras mascotas.
  • Cucarachas: Plagas que pueden producir alérgenos que desencadenan alergias y asma.
  • Látex: Artículos domésticos y escolares, tales como guantes de goma, juguetes, globos; elástico en los calcetines, la ropa interior y otras prendas; partículas suspendidas en el aire.
  • Enzimas bacterianas: Se utilizan para fabricar lejías enzimáticas y productos de limpieza.
  • Productos químicos: Presentes en algunos cosméticos, detergentes para la ropa, jabones, tintes, productos de limpieza para el hogar y pesticidas.

Alérgenos de Exterior (Estacionales)

Las alergias al polen tienden a ser peores en primavera, verano y principios del otoño, dependiendo del tipo de polen al que su hijo sea sensible. Los alérgenos comunes de exterior/estacionales incluyen:

  • Polen de árboles: Prevalente en primavera.
  • Polen de gramíneas: Prevalente a finales de primavera.
  • Polen de ambrosía: Prevalente en otoño.
  • Esporas de moho: Pueden estar presentes durante todo el año, aunque muchas se inactivan en los meses más fríos.
  • Insectos: Picaduras de insectos (abejas, avispas).

Alergias Alimentarias y Medicamentosas

Las alergias alimentarias sin embargo sí se suelen manifestar en los primeros meses de vida. En los bebés, las alergias alimentarias más frecuentes suelen ser a la proteína de la leche de vaca, el huevo y el pescado. En niños más mayores son más comunes las alergias a los frutos secos, las legumbres, el marisco y las frutas. En el caso de las alergias alimentarias, se intenta la desensibilización mediante inmunoterapia oral.

Ciertos medicamentos, como antibióticos, analgésicos o vacunas, también pueden causar reacciones alérgicas.

Relación entre Alergias y Asma

Aunque las alergias y el asma suelen presentarse a la vez, en realidad son dos afecciones médicas diferentes. Las alergias son reacciones que comienzan en el sistema inmunitario, mientras que el asma es una afección crónica que comienza en los pulmones. No todas las personas con alergias tienen asma, pero la mayoría de las personas con asma tienen alergias. Alrededor del 80% de los niños con asma también tienen alergias y, para ellos, los alérgenos suelen ser los desencadenantes más frecuentes del asma.

¿Qué es un ataque de asma?

Las vías respiratorias de un niño asmático típico están inflamadas o hinchadas, lo que las hace hipersensibles. Cuando entran en contacto con un "desencadenante" del asma, las vías respiratorias (bronquios) reaccionan de forma exagerada y se contraen (se estrechan). Esto se conoce como un ataque de asma.

Existen muchas sustancias y situaciones que pueden "desencadenar" un ataque de asma, como el ejercicio, el aire frío, virus, la contaminación del aire, ciertos gases y otros alérgenos. La rinitis alérgica y el asma están muy relacionadas; el 40-50% de pacientes con rinitis alérgica tienen asma y el 80-90% de asmáticos tienen rinitis alérgica. Ante un niño que empieza con síntomas de rinitis alérgica y/o conjuntivitis, se debe explorar siempre la posibilidad de que desarrolle un asma.

Diagrama de vías respiratorias normales y asmáticas

Eccema (Dermatitis Atópica)

En cuanto a los sarpullidos, la enfermedad inflamatoria crónica de la piel más frecuente en los niños es el eccema, también llamado "dermatitis atópica". Aunque no es estrictamente un trastorno alérgico, el eccema en los niños pequeños tiene muchas de las características de las alergias y suele ser un signo de que podría desarrollar fiebre del heno y asma. La incidencia del eccema, al igual que la del asma, está aumentando en todo el mundo. Cuando el asma es poco frecuente, la incidencia del eccema también es baja. La dermatitis atópica severa en los lactantes puede asociarse a alergia a la proteína de la leche de vaca o al huevo, entre otros alimentos. Un niño con dermatitis atópica tiene más riesgo de sufrir alergias, aunque no necesariamente las tiene que desarrollar.

Causas y Factores de Riesgo de las Alergias en Niños

Los médicos no están seguros de cuál es la causa última de las alergias, pero la tendencia a desarrollarlas suele ser hereditaria. Si uno de los padres tiene alergias, hay un 25% de posibilidades de que sus hijos las tengan. Si ambos padres tienen alergias, la probabilidad salta a un 60-70%. No se hereda una alergia específica, sino la probabilidad de tener alergias. La exposición a diferentes agentes antigénicos y la posterior sensibilización del organismo son los determinantes para que se inicie el proceso alérgico. Las vías de exposición pueden ser digestiva, cutánea o respiratoria.

Algunos niños también tienen reacciones cruzadas. Por ejemplo, los niños alérgicos al polen del abedul pueden presentar síntomas alérgicos cuando comen manzanas porque las manzanas contienen una proteína similar a la del polen. Y las personas con alergia al látex tienen más probabilidades de ser alérgicas a alimentos como el kiwi, las castañas, los aguacates y los plátanos.

Diagnóstico de Alergias en Niños

El tratamiento de la alergia o el asma de su hijo debe comenzar con su pediatra. Si fuera necesario, el pediatra podría derivar a su hijo a un especialista en alergias pediátricas para realizar evaluaciones y tratamientos adicionales. Para conseguir un diagnóstico preciso, se pueden realizar:

  • Test cutáneos (pruebas de punción): Se aplican pequeñas cantidades de alérgenos en la piel para observar la reacción.
  • Análisis de sangre de IgE total o IgE específica: Se mide el nivel de anticuerpos IgE en la sangre, que se elevan en presencia de alergias.
  • Tests de provocación: Se administra el fármaco o alimento a estudiar para evaluar los síntomas que aparecen.

Para un correcto diagnóstico, es fundamental una buena historia clínica. Uno no puede ir a la consulta del alergólogo a que le hagan las pruebas de la alergia “a todo”. Es importante contextualizar los síntomas: ¿Tiene síntomas en primavera? ¿Hay humedad en su casa? ¿Convive con animales? ¿Hay alfombras y peluches en la habitación? ¿Síntomas tras tomar algún alimento en concreto? ¿Tos nocturna? ¿Dificultad para respirar en el campo? ¿Y en zonas poco ventiladas y cerradas? ¿Moqueo continuo? ¿Estornudos en salvas nada más levantarse?

¿A qué edad se pueden hacer las pruebas de la alergia?

No hay una edad mínima para hacer las pruebas de alergia. Las podemos hacer a cualquier edad. Las alergias a alérgenos ambientales como son los pólenes o los ácaros no se suelen desarrollar en la época de lactantes, sino más adelante, y aunque las hagamos y nos den negativas, no quiere decir que en un futuro no las vayan a desarrollar. Las alergias alimentarias, sin embargo, sí se suelen manifestar en los primeros meses de vida y son remitidos convenientemente para hacer estudio.

Tratamiento y Manejo de las Alergias en Niños

Las alergias no se pueden curar, pero se pueden controlar sus síntomas. La mejor forma de abordarlas consiste en evitar los alérgenos. Si evitar los alérgenos ambientales no es posible o no resulta útil, los médicos podrían recomendar medicamentos o inmunoterapia.

Medidas de Evitación y Control Ambiental

Controlar las alergias evitando los alérgenos tanto como sea posible es crucial. Aquí se presentan algunas medidas:

Para Ácaros del Polvo:

  • Disminuir la humedad de las habitaciones (<50%), preferiblemente ambientes secos y soleados.
  • Buena ventilación de casa y usar deshumidificadores si se necesitan.
  • Edredón sintético, no de plumas.
  • Lavar la ropa de cama semanalmente a 60°C y las mantas cada dos semanas.
  • Usar tejidos de algodón.
  • No barrer; realizar limpieza diaria con aspirador (filtro HEPA) y trapo húmedo, siempre en ausencia de la persona alérgica.
  • Usar acaricidas en colchones, sofás, alfombras y moquetas.
  • El paciente debe estar ausente en las maniobras de limpieza, pintado, barnizado o encerado de parqué.
  • Fundas antiácaros en colchones y almohadas.
  • Evitar alfombras, peluches, estanterías con libros en el dormitorio y todo aquello que pueda acumular polvo con facilidad. Usar preferiblemente estanterías cerradas con puertas.

Para Polen:

  • Evitar ir al campo o excursiones al aire libre durante los meses de polinización.
  • Los peores días son los ventosos y soleados, cuando más polen se concentra.
  • En el coche, ventanillas cerradas siempre.
  • No cortar el césped.
  • Utilizar gafas de sol.
  • Evitar viajar en bicicleta o moto.
  • Utilizar purificadores de aire o filtros antipolen.
  • Cerrar las puertas y las ventanas del dormitorio.
  • Quitarse la ropa al llegar a casa y evitar tenderla al aire libre.
  • Animar a su hijo a bañarse o ducharse después de estar al aire libre.

Para Moho:

  • Evitar las zonas húmedas, como los sótanos.
  • Mantener los baños limpios y secos.
  • Los deshumidificadores pueden ayudar a mantener secas las áreas húmedas.

Para Animales con Pelaje:

  • Mantener las mascotas de la familia fuera del dormitorio del niño.
  • Pedir a otra persona que bañe y cepille a la mascota una vez a la semana.
  • En casos de síntomas graves, es posible que no convenga tener mascotas.

Para Alergias Alimentarias:

  • Evitar el alérgeno por completo y leer las etiquetas de los alimentos.
  • Informar a todos los cuidadores del niño (guardería, profesores, familia, etc.) sobre la alergia.
  • Enseñar al niño a leer la composición de los alimentos.

Tratamiento Farmacológico

En el tratamiento farmacológico existen tres grupos de fármacos:

  1. Los que impiden que se liberen las sustancias responsables de la reacción alérgica.
  2. Los que disminuyen la inflamación de la mucosa (antiinflamatorios), como los corticoides (orales o nasales).
  3. Fármacos que disminuyen la obstrucción bronquial, como los broncodilatadores.

También se utilizan antihistamínicos orales, gotas para los ojos y aerosoles nasales. Es muy importante consultar a un pediatra para asegurarse de que la alergia y el asma de su hijo se diagnostiquen correctamente y se traten los síntomas de forma adecuada. Los corticoides nasales a las dosis establecidas en pediatría son seguros y efectivos para la rinitis alérgica.

Inmunoterapia (Vacunas para la Alergia)

En algunos casos, los médicos recomiendan la inmunoterapia, que consiste en que un alergólogo ayude a desensibilizar a una persona ante un alérgeno. Para las alergias al polvo, el moho, el polen, los animales y los insectos, esto adopta la forma de inyecciones antialérgicas. Para las alergias alimentarias, los alergólogos pueden recomendar la inmunoterapia oral, administrando cuidadosamente cantidades muy pequeñas del alimento, aumentándolas gradualmente.

La inmunoterapia se utilizará en pacientes concretos con rinitis alérgica moderada-grave (con o sin asma) en los que los síntomas clínicos no se controlan a pesar de las medidas estrictas de control ambiental y tratamiento farmacológico o cuando haya una afectación permanente de la calidad de vida del paciente. La inmunoterapia puede ayudar a frenar la progresión de la "marcha atópica" (dermatitis atópica - rinoconjuntivitis - asma).

Las diferencias entre una alergia y un resfriado | Al Rojo Vivo | Telemundo

Colaboración con el Pediatra

El tratamiento de la alergia o el asma de su hijo debe comenzar con su pediatra. Es fundamental trabajar con su pediatra para asegurar un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuados. El pediatra podría derivar a un alergólogo infantil si es necesario. Hable con su pediatra sobre cualquier medicamento o tratamiento que esté considerando para su hijo.

La información contenida en este artículo no debe usarse como sustituto del consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basándose en hechos y circunstancias individuales.

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