La Adicción a las Compras Online en Plataformas como AliExpress y Otros Comportamientos Compulsivos

Una Ilusión Digital que Conduce a la Decepción

La facilidad para comprar con un solo clic en grandes plataformas de comercio electrónico como Amazon o AliExpress ha transformado los hábitos de consumo modernos. Lo que para muchos es una necesidad básica o una afición, para otros se convierte en un problema de salud mental. Marian Urrestarazu, responsable del Programa de Adicciones Comportamentales de Proyecto Hombre-Fundazión Izan en Gipuzkoa, describe un posible caso de trastorno de compras compulsivas o adicción a las compras online: “Al principio hay una ilusión y una justificación: Me voy a comprar esto porque no tengo ninguno así. Preparo bien la compra, miro precios, lo compro, gasto y cuando llega el paquete, llega la decepción. ¿Qué hago con esto? Una caja más en la habitación de las cajas”. Esta desilusión esconde “las mismas inseguridades y dificultades para gestionar las emociones” que se dan en otro tipo de adicciones. La imagen del repartidor llegando al portal de casa o a la oficina con paquetes es cada vez más habitual en nuestra sociedad. Según la última encuesta sobre hábitos de consumo de Enfokamer, Observatorio del Comercio de Euskadi, la mitad de los vascos consultados (49,57%) había realizado alguna compra online en el trimestre previo a la recogida de datos.

Comprendiendo la Oniomanía o Adicción a las Compras

¿Qué es la Oniomanía?

La oniomanía, también conocida como trastorno de compra compulsiva o adicción a las compras, se refiere a la necesidad descontrolada de ir de compras y gastar, a pesar de las consecuencias negativas. El término proviene del griego - onios, lo que está en venta, y manía, para expresar la locura por algo. Fue utilizado por primera vez en el siglo XIX en una incipiente corriente de la psiquiatría por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, quien lo definió como krankhafte kauflust (deseo patológico de comprar). A pesar del paso de los siglos, los elementos que caracterizan este problema de dependencia, a menudo tildado como el síndrome del comprador compulsivo, se mantienen con el devenir del paso del tiempo: persona con excesiva ansiedad, acomplejada e infravalorada a sí misma, insatisfecha, con una falta de control absoluto sobre la situación que crea, bajo un sentimiento de culpa por sus actos.

Desafíos en el Diagnóstico y Reconocimiento

Una de las claves que explican la escasez de investigaciones respecto a este tipo de trastorno es que no está delimitado por los manuales diagnósticos en Psicología y Psiquiatría y, de hecho, no cuenta con un nombre oficial designado por organismos oficiales como la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Americana de Psiquiatría. La mayor dificultad para identificar a las personas que se beneficiarían de tratamiento es que el trastorno de compra compulsiva no se ha reconocido como patología en la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (el DSM-5), libro de referencia internacional en psiquiatría, publicada en 2013 y revisada en 2022. Por eso, a veces se utilizan diferentes denominaciones para referirse a esta patología: Shopaholismo, oniomanía, aunque “la forma más habitual es compra compulsiva o comportamiento de compra compulsiva”. El NHS declara que es posible volverse adicto a casi cualquier cosa, pero no hay un diagnóstico específico para la adicción a las compras. Los expertos disputan la manera de clasificarla, con algunos creyendo que es una adicción conductual, mientras que otros la asocian con trastornos de ánimo u obsesivos compulsivos. Ian Hamilton, profesor especializado en adicción de la Universidad de York, expresa que la adicción a las compras ha “tomado por sorpresa a la psiquiatría” y cree que todavía estamos a dos o tres años de reconocer el trastorno más ampliamente como un diagnóstico formal.

Esquema sobre el circuito de recompensa cerebral y la adicción

El Comercio Online como Impulsor de la Adicción

El juego entre el vendedor y el comprador siempre ha existido, y los comercios históricamente han usado los recursos a su mano para atraer la atención de los clientes, como la iluminación o la música. Pero con el comercio online se ha ido un paso más allá. Según diversos estudios, el comercio online es el responsable del aumento del 16% de los casos de adicción a las compras, preocupando especialmente a los jóvenes. La proliferación de ofertas y el ‘anonimato’ que aporta situarse detrás de una pantalla para efectuar las compras y no ser señalado o reconocido por los dependientes, máxime cuando se trata de un comercio local o de cercanía, actúa como indudable impulsor de este problema. Poder consumir a cualquier hora del día, evitando cualquier atisbo de interacción social, y lograr una gratificación rápida, constituyen las principales y más que posibles causas para explicar este gran e inquietante incremento de la dependencia al consumo de este segmento poblacional. Según un artículo publicado en PLOS ONE, las compras compulsivas online constituyen y se consolidan ya una variante más de la adicción a Internet. La Comisión Europea ha abierto una investigación sobre el diseño adictivo de la tienda online Temu, uno de los mercados online donde el hospital del Mar ha observado más conductas adictivas, diseñado para tentar a los usuarios a comprar productos de oferta aunque no los necesiten.

Influencia de las Redes Sociales y la Publicidad

Según un estudio de la UE, los jóvenes de hoy día son más vulnerables a padecer esta adicción a las compras: hasta en un 8% se evidencian comportamientos patológicos. Ellos representan a las personas más delicadas hacia la publicidad y los mensajes de consumo. Cada día se reciben millones de impactos, directos o indirectos, a través de los diversos canales de comunicación, que estimula e incita a producir tal despilfarro. Esta exposición coincide además, con una primera disponibilidad de ciertos recursos, ya sea porque los padres les ofrecen una mayor dotación para sus compras o porque consiguen sus primeros trabajos en el mercado laboral. Lucy dice que ver en internet a influenciadores con abundantes cantidades de ropa "normalizó" sus hábitos y sus compras acabaron "disparándose" hasta el punto de que gastaba el equivalente a US$930 a la semana, llegando a acumular una deuda de casi US$16.000. Alyce empezó a usar planes de Compra Ahora Paga Después a los 18 años, una decisión que describe como una "puerta de entrada" a otros créditos, quedando sujeta a casi US$12.000 en deudas después de gastar hasta US$1.000 mensuales en nuevos artículos. “Las redes sociales son esencialmente otra versión de QVC (un canal de televisión multinacional de compras desde casa), pero una que las generaciones más jóvenes miran”, expresa la joven de 25 años. Zaheen Ahmed, director de terapia del Grupo UKAT, señala que el uso de redes sociales como parte de poseer un teléfono inteligente es la "nueva normalidad", e impactan nuestras vidas “a más no poder y están contribuyendo a nuestro impulso de comprar, impulso de gastar, impulso de interactuar todo el tiempo”.

El Efecto de las Redes Sociales | ¿Son Perjudiciales?

El Punto de Inflexión: De la Costumbre al Problema

Pero a pesar de que todos compramos y muchos, cada vez más, a través de Internet, hay un punto de inflexión donde se pasa de realizar un acto habitual a tener un problema. La pérdida de control y el arrepentimiento son síntomas que ya muestran que detrás de esa compra compulsiva hay un problema. La persona se da cuenta de que no siente una gratificación, sino lo contrario. Lucy cuenta que sus experiencias de adicción a las compras son como un "ahogo físico y emocional", sintiéndose "constantemente bajo el peso de la ropa". “Era lo primero en lo que pensaba cuando me despertaba”, reconoce. En este sentido, desde Proyecto Hombre-Fundación Izan, Urrestarazu recuerda el caso de una mujer que acabó el tratamiento a principios de este año y que, al final, solía decir que “tenía su casa llena de cosas, pero que no tenía un hogar”. “Tenía la casa llena de pitxias (adornos) para decorar”. La toma de conciencia de que existe un problema no es un trabajo fácil, ya que las personas “no cuestionan hasta dónde compran y para qué”.

Perfiles y Concomitancias

Cuando la adicción se presenta como exclusiva, son mujeres de entre 35 y 67 años. De las siete que vinieron a pedir información -no todas optaron por seguir el tratamiento-, seis tenían pareja. Pero Urrestarazu reconoce que es “muy angustioso” gestionar el problema: “Llevan a cabo unos tejemanejes para que los que viven con ellas no vean que están comprando, como decirle al carnicero, por ejemplo, que recoja el paquete”. No siempre esta adicción se presenta sola. En algunas ocasiones viene acompañada de otras como adicción a la cocaína, ludopatía, etcétera. “Una de las primeras mujeres que tuvimos en este nuevo tratamiento tenía ludopatía y adicción a las compras”. En el caso de los hombres, normalmente de 35-40 años para arriba, es más habitual que presenten otro tipo de adicciones. Actualmente se ha dado a conocer que es una patología íntimamente relacionada con el estrés, e incluso con trastornos de la personalidad como ocurre con los rasgos obsesivos-compulsivos y maníacos. También se asocia a una baja autoestima, según un estudio publicado en Addiction Research & Theory. Según un metaanálisis publicado en Addiction que sintetiza datos de 40 estudios realizados en 16 países, los trastornos de compra pueden afectar a alrededor del 5% de la población adulta. “Es probable que muchos de los casos no se diagnostiquen y no se traten”, señala Susana Jiménez Murcia, jefa del servicio de psicología clínica del hospital de Bellvitge. Los datos del hospital de Bellvitge indican que el número de personas atendidas por un trastorno de compra compulsiva ha aumentado un 24% en los últimos tres años, siendo dos tercios de los pacientes mujeres, aunque no se sabe si es porque la población femenina es más vulnerable o más propensa a buscar tratamiento.

Adicción a Comportamientos Compulsivos Específicos: El Caso de los Pañales (y su Adquisición Online)

Aunque la adicción a las compras se centra en la adquisición de productos en general, y plataformas como AliExpress facilitan estas compras, es importante destacar que existen comportamientos compulsivos muy específicos, como la obsesión por el uso de pañales, que comparten muchas similitudes con otras adicciones conductuales. La facilidad de las plataformas online permite la adquisición discreta de una amplia variedad de artículos, incluyendo aquellos que sustentan comportamientos compulsivos más específicos, haciendo que el acceso a estos sea más sencillo. Si bien es cierto que podrías disfrutar de utilizar pañales por recreación, comodidad, seguridad, apoyo emocional o satisfacción sexual, podría haber un punto en el que tu comportamiento con los pañales te limite o impida disfrutar de una vida equilibrada. Es posible que notes que piensas continuamente en pañales y en utilizarlos. Si piensas constantemente en ellos y los utilizas de una manera que interfiere con tu vida diaria, esta podría ser una señal de un problema. Es posible que tengas problemas para ocuparte de las cosas porque piensas en pañales. Si has tenido dificultad para relacionarte con las personas debido a que utilizas pañales, esto podría ser un problema. Es posible que tengas dificultades con tu familia o tu pareja debido a que utilizas pañales, pero sigues haciéndolo a pesar de los problemas que te causan en tu vida social. Reflexiona si has experimentado un declive en tus relaciones desde que utilizas pañales con regularidad. Si has notado que han cambiado desde que comenzaste a utilizarlos, reflexiona acerca de su impacto en tu vida. Es posible que sigas utilizándolos incluso cuando es probable que consigas resultados negativos, como no tener suficiente dinero para costearlos a la semana. Si te hacen feliz y son una parte satisfactoria de tu entorno (o de tu pareja), entonces no hay nada de qué temer. Sin embargo, considera dejar de utilizarlos si te hacen sentir triste, aislado socialmente o deprimido. Podría ser un indicador de cierto grado de adicción si has desarrollado una respuesta emocional disfuncional ante el hecho de utilizar pañales. Piensa en la manera en que los pañales te hacen sentir, antes de utilizarlos y mientras los utilizas. Utilizarlos en casa podría generar una sensación de seguridad en este lugar y una sensación de miedo si sales de él. El aislamiento solo ocasiona más aislamiento al punto en el que la interacción social puede volverse incómoda y difícil. Algunas personas confunden el fetiche por los pañales con un fetiche por los niños; es importante aclarar que si eres un padre o hermano y ves que alguien que vive contigo usa pañales, no lo castigues por hacerlo.

Estrategias para Gestionar el Uso Compulsivo de Pañales

  • Crea un Horario: Para el momento en el que utilizarás pañales y para cuando no.
  • Busca Apoyo Profesional: Si tienes dificultades con tu relación con los pañales o quieres cambiar tus hábitos, hablar con un terapeuta puede ser provechoso.
  • Gestiona Pensamientos Obsesivos: Los pensamientos obsesivos acerca de cualquier cosa pueden interferir con la vida diaria y los círculos sociales. Cuando notes que tus pensamientos se distraen por pensar en utilizar pañales, retoma tu camino.
  • Practica la Meditación de Atención Enfocada: Mantén tu atención en un objeto, como tu respiración, una foto o una flor. Cuando notes que tu mente divague, dirígela a donde estaba tu atención. Si notas que tus pensamientos siempre se enfocan en utilizar pañales y no puedes volver a concentrarte, toma un descanso.
  • Disminuye el Uso Gradualmente: Puedes decidir utilizarlos solo en casa, en la cama o en roles sexuales por razones personales, ambientales o económicas. Sé realista financiera y emocionalmente.
  • Usa el Baño: Si quieres disminuir el uso de pañales, utiliza el baño. Esto reducirá los costos y el consumo.
  • Consideración en Público: Limita el uso de pañales a mojarlos o mantente seco para limitar los comentarios negativos o los momentos vergonzosos. Si tu pareja y tú disfrutan de un pañal sucio como fetiche, practícalo en casa y no en lugares públicos. Sé considerado con las personas cuando utilices pañales en público.
  • Orgullo y Sin Vergüenza: Incluso si decides disminuir el uso de pañales, es importante no sentir vergüenza por utilizarlos. Enorgullécete si es tu decisión hacerlo (y quizás la de tu pareja).

Diez Señales de una Persona Adicta a las Compras

La adicción a las compras destruye vidas, familias y parejas. Que en un hogar exista una persona compradora compulsiva puede desembocar en la más absoluta ruina del entorno cercano de quien lo padece. Por eso, no es labor sencilla identificar cuándo es una esporádica acción, una mera afición o cuándo realmente ha traspasado los límites de la adicción. Las temporadas de otoño e invierno son dos de los períodos más críticos para los compradores compulsivos. El "Black Friday" y la campaña de Navidad incentivan y acrecientan el consumismo con la proliferación de ofertas, promociones y rebajas. El mayor hándicap reside en que ni siquiera es necesario salir de la habitación o la vivienda para incurrir en esas compras que realmente no son urgentes ni requeridas. A continuación, se enumeran diez señales indiscutibles que alertan sobre la adicción a las compras:

  1. Utiliza las Compras como Terapia: La persona utiliza las compras que adquiere como terapia cuando algo le va mal, como una ruptura, un fracaso laboral, una discusión, o simplemente por su propia psique. Los psicólogos advierten que adquirir un objeto por el hecho de poseerlo, constituye en la persona pertenencia material, no emocional, y es una de las señales más claras de un problema de dependencia y enganche emocional a las compras.
  2. Ocultamiento de las Compras: Una persona sujeta a la necesidad de comprar es sabedora que lo consumido no es imprescindible en su vida. De ahí que sea una pauta muy común de comportamiento el hecho de ocultar aquello que se ha comprado, especialmente cuando se es mínimamente consciente de que existe un problema económico en el núcleo familiar o en las finanzas personales. Aquí, además, confluye otro aspecto fundamental como es el sentimiento de culpa.
  3. Obtiene Productos que No Adquiriría en Dinero en Efectivo: Otro de los síntomas que delatan a un adepto a las compras se basa en la cuantía de artículos que adquiere. Ante la realización de compras compulsivas, se es más propenso a utilizar y disponer de la tarjeta de crédito, con el plus de que ahora hay otras opciones de pago digital como Bizum o PayPal que amplían las posibilidades de compra sin dejar ningún tipo de prueba evidente en la cuenta o, al menos, no de forma inmediata.
  4. Se Muestra Insatisfecho o Irascible: A menudo, las personas que compran de manera compulsiva se muestran insatisfechas con sus pertenencias adquiridas, llegando incluso a exhibir enfado o frustración. Los psicólogos explican que este hecho está directamente relacionado con su sentimiento de culpa, que penetra en el subconsciente del individuo.
  5. Compra sin Utilización: Además de todos estos síntomas de adicción a las compras, hay un dato revelador y muy significativo: la persona no usará esa compra. Recopilará todas las compras que vaya efectuando, sin hacer uso ni disfrute en momento alguno. Lleno de insatisfacción e incredulidad realizará nuevas compras que calmen su ansiedad. Esta dinámica de bucle es una de las evidencias más perceptibles para la familia y allegados.
  6. Altera sus Hábitos de Alimentación: A medida que estos indicios toman cuerpo y se convierten en rutina y habitualidad, se agrava el comportamiento de la persona. Cuando dicho desorden o alteración entra en fase aguda e incipiente, suele producirse desfases y perjuicios en la alimentación. Bien sea como resultado de la acción, una abundancia en la ingesta de alimentos, bien sea generada en una escasez o falta de consumo de éstos.
  7. Evidencia Problemas para Conciliar el Sueño: Además de la alimentación, también es usual que las personas adictas a las compras tengan problemas para conciliar el sueño. Esto se debe, según los Psicólogos, a la liberación o escape que produce durante todo el día, asumiendo el sentimiento de culpa que les atenaza y les impide, por consiguiente, poder descansar.
  8. Se Muestra Enojado si No Encuentra lo Buscado: Otro indicativo de que esa persona de su entorno puede padecer de adicción a las compras se pone de relieve con su comportamiento. Sobre todo, cuando el producto que tanto desea en ese momento, y busca con anhelo, está agotado o no consigue encontrarlo. Si mantiene una actitud de desesperación o rabia, se enfada con mayor facilidad y se muestra inaccesible al diálogo, se deberá en gran medida a la desazón o alteración que le ocasiona no adquirir lo que tanto desea. Es importante señalar que este hito, por sí mismo, no es concluyente, pero sumado al resto de los vestigios expuestos, podría inducir a una situación de necesidad.
  9. Quebranto Económico: Aunque su familia disponga de unos ingresos estables y suficientes, la presencia de una persona sujeta a las compras, compromete severamente sus finanzas y las de la familia, hasta el punto de llegar a situaciones límite que les deje maltrechos en su economía. Se torna en tema reincidente y, entre las amistades y compañeros de la persona, reseñar sus problemas económicos.
  10. Defensiva al Abordar el Tema: Por último, otro sesgo notorio de la existencia de un problema real, tangible y palpable es el momento en que se intenta entablar una conversación con la persona sobre el tema. El adicto tiende a ponerse a la defensiva, buscar justificaciones e intentar mostrar que tiene toda la situación controlada. Cuando se insiste en ello, la respuesta se gira en ira, cólera, enojo, turbación y negación plena de los hechos que se le imputan.
Infografía: Ciclo de la adicción a las compras (gastar, comprar, placer, remordimiento)

Enfoques Terapéuticos y Recomendaciones para la Prevención

Detrás de la realización de compras compulsivas se esconden problemas emocionales de la persona, relacionados con la tristeza, la apatía o abulia, el hastío o hartazgo, la angustia y la ansiedad. Al evitar afrontar esas carencias personales, esos vacíos y dificultades emocionales, crean “un mundo paralelo”, según mantiene Urrestarazu, “donde desconectan de la realidad”. Por eso, el trabajo terapéutico trata de hacerles entender “de dónde viene todo eso, para aprender y cambiar la respuesta”. Machimbarrena concreta que al ser una adicción que “se parece a otros trastornos adictivos, como puede ser el trastorno del juego, lo que mejor funciona es la terapia cognitivo conductual (TCC)”. Una terapia que trabaja tanto las convicciones, el pensamiento, como la conducta. Lucy dice que no fue hasta que un terapeuta le dijo que podía tener oniomanía cuando se dio cuenta de que era posible ser adicto a las compras, y describe la segunda sesión de TCC del NHS (Sistema de Salud Pública de Reino Unido) como el momento en que "hizo clic". El tratamiento en el hospital de Bellvitge, el hospital con más experiencia de Catalunya en trastornos de conductas de compra, consiste en dieciséis sesiones de psicoterapia orientadas a conseguir la abstinencia de las compras compulsivas. Después se hace un seguimiento de las personas afectadas a lo largo de dos años. El tratamiento se intenta hacer con la colaboración de un familiar que actúa como coterapeuta.

Pautas y Estrategias para Superar la Adicción

A veces es suficiente con establecerse límites a uno mismo, “limitando el gasto de la tarjeta o desactivar el botón para realizar pedidos con un solo click que ofrecen algunas plataformas”. Esto conlleva que haya que realizar más pasos para finalizar la adquisición, lo que puede hacer desistir de la compra. En este punto, el doctor en Psicología señala que esperar a comprar en Black Friday o Cyber Monday un artículo, lo que supone “posponer una compra para lograr la oferta de algo que quieres adquirir” puede considerarse una “característica positiva” porque se está “posponiendo la gratificación”. El polo contrario es cuando no lo puedes controlar, cuando estás gastando más de lo que ingresas o tienes que dejar de hacer otras actividades para hacer ese tipo de compras. Los psicólogos coinciden en señalar que el desarrollo de trabajo de y con las familias es fundamental para que, de ese modo, la persona supere su hábito a realizar compras. De ahí que su intervención deba ser ágil, inmediata y contundente. Pamela Roberts, psicoterapeuta del proveedor de salud Priory Group, es clara al respecto: "Necesitamos adoptar diferentes estrategias de defensa, pero sólo podemos aprenderlas cuando sea reconocida como un problema y eso sólo ocurrirá cuando se haga oficialmente".

Recomendaciones de Especialistas para Evitar Conductas de Compra Compulsiva:

  • Darse un Tiempo: Ante el impulso de comprar de inmediato, se recomienda dejar pasar un tiempo para comprobar si es un producto que realmente necesitamos o deseamos. También se aconseja resistirse a las ofertas que urgen a comprar con rapidez.
  • Fijar un Límite de Gasto: Ayuda a evitar un gasto excesivo o un endeudamiento por productos que no se querían comprar.
  • Pagar en Efectivo: Pagar los gastos con tarjeta de crédito lleva a muchas personas a gastar más que pagar al contado.
  • Evitar Lugares de Riesgo: Si una persona identifica lugares donde tiende a perder el control de las compras, sean físicos (como centros comerciales) o virtuales (como tiendas online), se recomienda no entrar en ellos.
  • Ir Acompañado: Una de las preguntas que se hace en los cuestionarios para diagnosticar si una persona tiene conductas de compra patológicas es precisamente ¿con qué frecuencia oculta a los demás sus hábitos de compra? El trabajo con un familiar que actúa como coterapeuta es crucial.

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