Abordar un trastorno depresivo durante el embarazo y la lactancia requiere considerar una serie de aspectos importantes. La decisión de utilizar antidepresivos en estos periodos se basa fundamentalmente en el equilibrio entre los riesgos y los beneficios, tanto para la madre como para el bebé.
Es crucial que las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia consulten con su equipo de atención médica para discutir sus síntomas y las opciones de medicamentos disponibles. Esta información facilita la toma de decisiones informadas, ya que interrumpir abruptamente la medicación sin supervisión puede llevar a una reaparición de los síntomas (recaída). De hecho, estudios demuestran que la depresión no tratada durante el embarazo puede aumentar la probabilidad de complicaciones.

Antidepresivos durante el Embarazo
Consideraciones Generales y el Papel de los ISRS
Los fármacos antidepresivos del grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son los más estudiados y utilizados en la práctica clínica debido a su perfil de efectos secundarios generalmente bajo. Sin embargo, en el embarazo, la principal preocupación es el riesgo de defectos de nacimiento al exponer al feto a medicamentos. A pesar de esto, en general, el riesgo de anomalías congénitas y otros problemas para los bebés de personas que toman antidepresivos durante el embarazo es muy bajo.
Para minimizar la exposición del bebé al medicamento, el equipo de atención médica podría recetar un único medicamento en la dosis eficaz más baja, especialmente durante el primer trimestre. Si una mujer en tratamiento por depresión mayor leve está tomando un antidepresivo, se considera la retirada gradual del medicamento bajo control médico.
Riesgos Asociados a los ISRS y Paroxetina en el Embarazo
Las complicaciones perinatales han sido ampliamente descritas tras la exposición a ISRS en el tercer trimestre de embarazo. Estas incluyen la necesidad de cuidados especiales, aumento de la estancia hospitalaria o ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) debido a bajo peso al nacimiento, prematuridad, puntuaciones más bajas en la escala APGAR y el síndrome de lenta adaptación neonatal. El síndrome de abstinencia neonatal puede ocurrir hasta en el 30% de los bebés expuestos a ISRS en el útero, aunque no siempre se sabe si se debe a abstinencia, toxicidad u otras causas.
En algunos estudios, aunque no en todos, se ha sugerido que la exposición a ISRS durante la segunda mitad del embarazo podría aumentar la probabilidad de una afección pulmonar grave en los bebés, conocida como hipertensión pulmonar persistente, que se presenta en 1 o 2 de cada 1.000 nacimientos. Una ecografía prenatal, incluyendo un ecocardiograma fetal, puede usarse para detectar algunos defectos de nacimiento, como los cardíacos, y monitorear el desarrollo del embarazo.
En cuanto a la paroxetina específicamente, algunos antidepresivos, como el bupropión y la paroxetina, no se recomiendan durante el primer trimestre de embarazo por la posibilidad de un aumento en el riesgo de anomalía cardíaca. Algunos estudios han sugerido que la exposición a paroxetina en el primer trimestre podría asociarse con un pequeño aumento en la probabilidad de defectos de nacimiento, especialmente cardíacos, con una tasa de fondo de defectos cardíacos en cualquier embarazo de alrededor del 1%. Otros estudios no han encontrado un aumento significativo en esta probabilidad. Por estas dudas sobre su teratogenicidad, la paroxetina no se recomienda como antidepresivo de primera línea en el embarazo, a pesar de que se transfiere en baja tasa a través de la leche materna.
También se ha sugerido en algunos estudios que tomar paroxetina durante el embarazo puede aumentar complicaciones como el parto prematuro (antes de la semana 37). Sin embargo, la depresión no tratada también se asocia con un aumento de estas complicaciones, lo que dificulta determinar la causa exacta. El uso de paroxetina durante el embarazo puede causar síntomas temporales en los recién nacidos poco después del nacimiento, a veces llamados abstinencia, como nerviosismo, aumento del tono muscular, irritabilidad, cambios en los patrones de sueño, temblores, dificultad para comer y respirar. Estos síntomas suelen ser leves y autolimitados, aunque algunos bebés podrían requerir permanecer en una sala de cuidados especiales.
Se desconoce si la paroxetina puede aumentar el riesgo de problemas de conducta o aprendizaje en el niño. Estudios sobre el trastorno del espectro autista en relación con ISRS, incluida la paroxetina, han mostrado resultados mixtos, y la causalidad es difícil de establecer debido a la complejidad de los factores.
Otras Opciones Farmacológicas y No Farmacológicas en el Embarazo
Sobre los fármacos tricíclicos, existen pocos estudios. Los IMAO generalmente se contraindican por el potencial de efectos secundarios graves y la falta de información.
Las benzodiazepinas (BZD) no deben prescribirse rutinariamente a mujeres embarazadas, excepto para el tratamiento a corto plazo de ansiedad y agitación extrema, debido a riesgos como hendidura del paladar en el feto o síndrome del bebé hipotónico en el recién nacido. Se debe considerar retirarlas gradualmente en mujeres embarazadas. Para problemas de sueño en mujeres embarazadas con trastornos mentales, se aconseja inicialmente la higiene del sueño, y en casos graves, dosis bajas de clorpromazina o amitriptilina podrían ser consideradas.
Además del tratamiento farmacológico, la psicoterapia, como la terapia cognitivo conductual, y el ejercicio regular pueden ayudar a tratar la depresión durante el embarazo. Es importante consultar con el equipo de atención médica sobre el tipo de ejercicio seguro.

Antidepresivos durante la Lactancia
Beneficios de la Lactancia y Decisiones Terapéuticas
La lactancia materna ofrece beneficios importantes tanto para la madre (vínculo madre-hijo) como para el bebé (beneficios inmunológicos). Por ello, la decisión sobre el tratamiento con antidepresivos en este periodo es compleja y debe basarse en un análisis del balance riesgo-beneficio. Para muchas mujeres, renunciar a la lactancia materna puede generar sentimientos de culpa, lo que requiere un abordaje delicado.
La principal preocupación para las madres es la seguridad del medicamento para el bebé. Debemos explicar que la mayoría de los antidepresivos se consideran seguros durante la lactancia, ya que la cantidad de medicamento que pasa a la leche materna es generalmente baja y no suele causar efectos adversos significativos en los lactantes. Existen opciones de tratamiento que permiten a la mujer amamantar si así lo desea.
ISRS en la Lactancia: Seguridad y Comparación
Los ISRS, incluyendo la sertralina, paroxetina y fluoxetina, son ampliamente utilizados y se consideran opciones seguras durante la lactancia. Tienen una baja transferencia a la leche materna y se ha observado poco o ningún efecto en los lactantes. Los estudios más rigurosos, con muestras repetidas de leche materna y sangre infantil, han acumulado datos alentadores. Generalmente, se detectan niveles muy bajos o indetectables de fármaco en el suero del lactante. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), como la venlafaxina, también se consideran razonablemente seguros.
Al elegir un antidepresivo durante la lactancia, siempre se debe tener en cuenta el perfil clínico de la madre. Si la madre ha tenido una buena respuesta previa a un antidepresivo, esa puede ser la mejor opción, ya que la mayoría pueden utilizarse en la lactancia sin demasiado riesgo. Los fármacos más antiguos suelen tener más evidencia de seguridad en la lactancia.
Entre los ISRS:
- La sertralina es el fármaco que mejor se ha estudiado en la lactancia y es el antidepresivo con menos paso a la leche, siendo para muchos autores la elección preferente.
- La fluoxetina tiene una vida media muy prolongada, lo que ha generado preocupaciones por el posible aumento de efectos adversos en los lactantes. Se han reportado más casos de sedación y cólicos con fluoxetina que con otros ISRS. Sin embargo, si una madre ha tenido una buena respuesta a la fluoxetina, no se recomienda suspenderla basándose únicamente en esta preocupación, ya que la respuesta individual a los antidepresivos varía.
- La paroxetina pasa a la leche materna en pequeñas cantidades, y en algunos casos se han informado efectos secundarios leves. Si se sospecha que el bebé presenta síntomas como dificultad para dormir, inquietud o aumento del llanto, se debe contactar al proveedor de atención médica del niño.
Como ejemplo de decisión clínica, en un escenario donde una paciente no ha tenido respuesta previa a sertralina o citalopram, pero ha tenido estabilidad con fluoxetina durante años, se podría iniciar fluoxetina, recomendando a la madre que monitoree la somnolencia en el bebé y comunicándose con el pediatra para el seguimiento.
Otros Antidepresivos y Casos Específicos
Los antidepresivos tricíclicos también se han estudiado en la lactancia sin evidenciar grandes efectos adversos significativos, especialmente a partir de la décima semana de vida del bebé, donde el riesgo de efectos secundarios parece bajo.
Para el bupropión, aunque usado en mujeres en edad fértil, existe la preocupación de que pueda reducir el umbral convulsivo en dosis altas. Solo se ha publicado un reporte de caso de un bebé que tuvo una convulsión.
Sobre la mirtazapina, la información es limitada al ser un fármaco más nuevo, pero los datos disponibles no muestran evidencia de efectos adversos. Los IMAO generalmente se evitan durante la lactancia debido a un mayor riesgo de efectos secundarios y una mayor transferencia a través de la leche materna.

Depresión Postparto (DPP) y Antidepresivos
El posparto es un periodo de riesgo elevado para el desarrollo de nuevos episodios de enfermedad mental o recaídas de trastornos afectivos, como la depresión y la psicosis posparto. La prevalencia de la DPP ha aumentado, convirtiéndose en un problema de salud pública global. La medicación para tratar la DPP, especialmente en periodo de lactancia, debe ser valorada cuidadosamente.
Recientemente, la FDA ha aprobado Zurzuvae (zuranolona), el primer medicamento oral indicado para tratar la depresión posparto en adultos, lo que representa una innovación importante al ofrecer una opción oral en comparación con tratamientos previos que requerían inyecciones intravenosas.
Píldora promete combatir rápidamente la depresión postparto: lo que debes saber de la Zuranolona
Información Específica sobre Paroxetina
La paroxetina es un medicamento de la clase de los ISRS que se usa para tratar la depresión y diversos trastornos de ansiedad, incluyendo el trastorno de ansiedad generalizada, de ansiedad social, obsesivo compulsivo, disfórico premenstrual, de estrés postraumático y de pánico. Algunas marcas comunes son Paxil®, Aropax®, Brisdelle®, Pexeva® y Seroxat®.
Es un tratamiento sintomático que actúa sobre los síntomas. Los antidepresivos no tienen capacidad adictiva y no generan dependencia ni síntomas de abstinencia al retirarlos correctamente. En trastornos depresivos con ansiedad, es frecuente iniciar con un antidepresivo y un ansiolítico a la vez para controlar la ansiedad durante el tiempo de latencia del antidepresivo. Esta fase de tratamiento suele durar entre 6 y 12 meses en el primer episodio.
En algunas personas, la paroxetina puede elevar los niveles de la hormona prolactina, lo que podría afectar la ovulación y dificultar el embarazo. Aunque el aborto espontáneo es común por diversas razones, algunos estudios han sugerido que la paroxetina podría aumentar esta probabilidad, si bien la propia depresión también se asocia con un mayor riesgo.
Consideraciones para Hombres
El uso de paroxetina también puede afectar la fertilidad masculina al aumentar los niveles de prolactina, lo que podría influir en la capacidad de concebir. Además, los hombres con depresión pueden experimentar una disminución del deseo sexual. Sin embargo, no se espera un mayor riesgo de defectos de nacimiento cuando un hombre toma paroxetina, y en general, es poco probable que las exposiciones masculinas aumenten los riesgos del embarazo.
tags: #paroxetina #embarazo #y #lactancia