Fundamentos Teóricos de la Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica Básica y Avanzada

La reanimación cardiopulmonar (RCP) pediátrica es un conjunto de conocimientos y habilidades esenciales para los profesionales de la salud, especialmente en Atención Primaria. Cuando un niño experimenta una parada cardiorrespiratoria (PCR), cada segundo cuenta, y saber cómo realizar adecuadamente la RCP puede ser la clave para salvar su vida y evitar daños cerebrales irreversibles. Es de vital importancia ser capaz de identificar rápidamente las situaciones de PCR en niños y conocer las maniobras de RCP básica para iniciar la reanimación de manera oportuna y aumentar la probabilidad de supervivencia en estos pacientes.

Esquema de las estadísticas de supervivencia en PCR pediátrica

En las últimas décadas, se ha observado una disminución en la incidencia de PCR extrahospitalaria. En cuanto a la supervivencia, es significativamente menor (11%) en los casos de PCR extrahospitalaria en comparación con la intrahospitalaria (41%). Además, la supervivencia también varía según la edad del paciente. La principal causa de PCR en niños es el fallo respiratorio. En las PCR de origen cardiaco, la bradicardia grave que progresa hacia la actividad eléctrica sin pulso y posterior asistolia es la arritmia más común en la parada cardíaca pediátrica, siendo fundamental realizar una RCP básica de alta calidad.

En RCP pediátrica, se utiliza el término "lactantes" para referirse a los niños menores de 1 año, excluyendo a los recién nacidos (con recomendaciones específicas de reanimación tras el parto), y se utiliza el término "niños" para aquellos con edades comprendidas entre 1 año y la pubertad. No es necesario definir específicamente el inicio de la pubertad.

Definición y Objetivo de la RCP Pediátrica

Una PCR se define como la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la respiración y la circulación espontáneas. La RCP es un tratamiento de emergencia que se realiza cuando una persona dejó de respirar o el corazón ya no late, por ejemplo, debido a un ataque cardíaco repentino o un ahogamiento. La reanimación cardiopulmonar puede mantener la circulación de sangre oxigenada hacia el cerebro y otros órganos hasta que un tratamiento médico de emergencia restablezca el latido del corazón. Cuando el corazón se detiene, el organismo deja de recibir el oxígeno que necesita, lo que en solo unos minutos puede causar daño cerebral.

El objetivo de este artículo es analizar las principales recomendaciones internacionales de RCP pediátrica de 2025, destacando los cambios más relevantes con respecto a las recomendaciones del año 2020 y difundirlas a los profesionales sanitarios y a la sociedad.

Proceso de Revisión de las Recomendaciones

El Consejo Internacional de Resucitación (ILCOR) mantiene un proceso permanente de evaluación crítica de la evidencia científica en RCP. Este análisis se plasma en la publicación de documentos (CoSTR) a lo largo del año y en una síntesis anual de las principales actualizaciones. A finales del año 2025, se publicaron las recomendaciones ILCOR y, basándose en ellas y complementándolas con revisiones metodológicas propias, el Consejo Europeo de Resucitación (ERC), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y otras sociedades científicas han realizado sus recomendaciones específicas de RCP.

El Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal (GERCPPYN), que agrupa a las principales sociedades que trabajan en la RCP pediátrica en España, ha realizado un análisis de las evidencias y recomendaciones y las ha adaptado para su aplicación práctica y la formación en nuestro país.

Prevención de la Parada Cardíaca Pediátrica

En los últimos años, el ILCOR no ha realizado revisiones sistemáticas de las evidencias en la prevención de la parada cardíaca (PC). Las guías del ERC 2025 mantienen prácticamente sin cambios las recomendaciones previas. En los niños que no se encuentran en parada cardíaca no se recomienda administrar atropina de forma rutinaria como premedicación antes de la intubación. Se puede administrar atropina si se produce una bradicardia secundaria a un reflejo vagal, pero si la bradicardia es por hipoxia, se debe administrar adrenalina además de solucionar los problemas de ventilación y oxigenación.

RCP Básica Pediátrica

Tanto en las recomendaciones europeas como en las españolas de RCP básica, en los niños se mantiene el orden en la secuencia de las maniobras ABC (vía aérea, respiración y compresiones torácicas). Se han introducido cambios orientados a simplificar el algoritmo, mejorar la rapidez de actuación y facilitar el aprendizaje. La RCP básica comprende la identificación del individuo que experimenta una PCR, la notificación a los servicios de emergencia médica (SEM) y la asistencia en las funciones respiratorias y circulatorias hasta que el paciente pueda recibir atención sanitaria más especializada. Además del DESA, no se requiere la utilización de más equipamiento específico. Se indica la realización de RCP básica en cualquier niño que no responde a estímulos y presenta alteración en la función respiratoria.

Algoritmo de RCP Básica Pediátrica

Activación del Sistema de Urgencias

  • Se recomienda pedir ayuda al entorno y llamar al 112 inmediatamente después de confirmar la inconsciencia, siempre que se disponga de un teléfono con función de manos libres. Con este cambio, se adelanta la llamada al 112 en ambientes extrahospitalarios, y se unifica el algoritmo en las paradas cardiacas de cualquier causa, lo que facilita el aprendizaje para la población general.
  • Si solo hay un reanimador y no dispone de teléfono, se recomienda realizar la RCP básica durante un minuto y después buscar ayuda.
  • Si hay más de un reanimador, uno de ellos debe iniciar inmediatamente la RCP, mientras que el otro busca la ayuda, llama al 112 y busca un desfibrilador semiautomático (DESA).

Comprobación de la Respiración y los Signos Vitales

Tras activar al 112, se debe evaluar la respiración, utilizando la maniobra frente-mentón, o la tracción de la mandíbula si se sospecha lesión craneocervical, y al mismo tiempo buscar si existen otros signos de vida, durante no más de 10 segundos. Al unir la evaluación de la respiración con la de los otros signos vitales se reducen los pasos, se adelanta el inicio de la reanimación y se simplifica el algoritmo. En la RCP básica, sobre todo en la realizada por la población general, no se recomienda enseñar la evaluación de los pulsos arteriales centrales, sino la valoración de los signos vitales.

Maniobras de Apertura de Vía Aérea

  • Maniobra frente-mentón: Posicionar la palma de una mano en la frente del niño y los dedos de la otra mano sobre su mandíbula, extendiendo el cuello hasta una posición neutra en los lactantes (posición de “olfateo”) y hasta una ligera hiperextensión en los niños.
  • Maniobra de tracción mandibular: Si se sospecha lesión craneocervical, se realiza esta maniobra para abrir la vía aérea sin mover el cuello.
  • Maniobra de elevación mandibular: Se realiza colocando las manos a ambos lados de la cabeza del niño, levantando la mandíbula.
  • En caso de observar un cuerpo extraño, se procederá a extraerlo mediante barrido lateral con un solo dedo, con extrema precaución para no hacer avanzar el cuerpo extraño en la vía aérea superior.
Ilustración de las maniobras de apertura de vía aérea en niños

Ventilación y Compresiones Torácicas

Si el niño no respira normalmente (es importante no confundir la respiración agónica o jadeo con una respiración normal) se recomienda realizar 5 ventilaciones de rescate e, inmediatamente después, iniciar las compresiones torácicas, con una secuencia de 15 compresiones torácicas/2 ventilaciones (30:2 en el caso de la población general). Después de las 5 respiraciones de rescate, ya no se vuelven a comprobar los signos vitales, sino que se inicia directamente la secuencia de compresiones torácicas, salvo que el niño muestre signos evidentes de vida, disminuyendo así las interrupciones en la RCP.

Técnica de las Compresiones Torácicas

Las compresiones salvan vidas y son el paso más importante en la RCP. Para hacer compresiones, empuje rápido y con fuerza de una manera específica sobre el centro del pecho de la persona. La Asociación Americana del Corazón recomienda iniciar la reanimación cardiopulmonar con empujones rápidos y fuertes en el pecho. Estos movimientos se conocen como compresiones. Para un adulto, se presiona hacia abajo sobre el pecho al menos 2 pulgadas (5 centímetros), pero no más de 2,4 pulgadas (6 centímetros), con una frecuencia de 100 a 120 compresiones por minuto. En el caso de un niño, la profundidad es de aproximadamente 2 pulgadas (5 centímetros).

Ilustración de la técnica de compresiones torácicas en lactantes y niños

El cambio más importante es en las compresiones torácicas en el lactante. En las recomendaciones actuales ya no se recomienda la técnica de compresión con los dos dedos, porque se ha comprobado que es menos efectiva que la técnica de compresión con los dos pulgares y abrazando con las dos manos el tórax del lactante. Si no se puede abarcar el tórax con las dos manos, las compresiones torácicas se pueden realizar con el talón de la mano.

No hay cambios en el resto de las características de las compresiones torácicas. La localización debe ser en la mitad inferior del esternón, con un ritmo de 100-120 compresiones por minuto y una profundidad de aproximadamente un tercio del diámetro anteroposterior del tórax. Hay que permitir la reexpansión completa del tórax, minimizar las interrupciones (< 10 s) y no parar las compresiones torácicas, excepto cuando se esté ventilando o cuando lo indique el desfibrilador.

Respiración de Rescate

Si se tiene capacitación en reanimación cardiopulmonar, se debe dar respiración de rescate luego de abrir las vías respiratorias. En los lactantes se utilizará la técnica boca a boca-nariz. Si el tamaño del lactante no lo permitiese, se podrá intentar sellar solo la boca o la nariz del lactante. En los niños se hará boca a boca. Se debe comprobar la efectividad de las respiraciones de rescate, observando que producen elevación y descenso del tórax. La Asociación Americana del Corazón recomienda que, cuando los profesionales capacitados dan respiración de rescate, usen un aparato similar a una máscara con una bolsita con un filtro de alta eficacia para partículas de aire (HEPA, por sus siglas en inglés).

Desfibrilación Semiautomática (DESA)

Cualquier persona, incluso sin entrenamiento, puede utilizar un DESA. En niños se sigue recomendando realizar al menos un minuto de RCP antes de colocar el DESA, excepto en un colapso brusco presenciado con un DESA en el lugar del suceso, en el que se colocará el DESA inmediatamente. El dispositivo emite una señal visual y auditiva, señalando la presencia de un ritmo desfibrilable, y se carga automáticamente con una cantidad predeterminada de energía (normalmente 150-360 julios). Algunos equipos permiten atenuar la dosis de energía (sobre 50-75 julios) para pacientes menores de 8 años; si no dispusiese de atenuadores, se recomienda utilizar el DESA de adulto de todas formas.

Posición de los parches del DESA en niños

La posición de los parches en lactantes y niños pequeños (25kg o menores de 8 años) se recomienda colocar en posición anteroposterior, porque puede facilitar la transmisión de la energía de desfibrilación. En los niños mayores de 25kg y adolescentes se puede colocar en posición anterolateral o anteroposterior.

Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño (OVACE)

No hay cambios importantes en la secuencia de maniobras recomendada para solucionar la obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño sólido. En el niño con tos ineficaz se mantiene la misma secuencia de golpes interescapulares y compresiones (torácicas en el lactante y abdominales en el niño).

El cambio fundamental es que, en el lactante con tos no efectiva, las compresiones torácicas se realizarán con la misma técnica que en la RCP básica (rodeando el tórax con ambas manos y comprimiendo el esternón con los pulgares y si no es posible con el talón de una mano).

Secuencia de OVACE en lactantes y niños

Maniobras para OVACE

  1. Sentarse o arrodillarse para poder sujetar al lactante de manera segura. Colocar al lactante boca abajo sobre el antebrazo, apoyándose sobre su muslo, sujetando la cabeza del lactante, poniendo el pulgar de la mano en un ángulo de la mandíbula y uno o dos dedos de la misma mano en el ángulo contrario de la mandíbula.
  2. Realizar 5 golpes secos con el talón de la otra mano en la región interescapular de la espalda.
  3. Voltear al lactante, pasándolo al otro antebrazo y poniéndolo en posición supina, manteniendo su cabeza sujeta con la mano en una posición inferior. Observar si el cuerpo extraño se ha movilizado hasta la boca y puede extraerse con seguridad. Si no es así, se realizarán 5 compresiones torácicas.
  4. Si el objeto no ha sido expulsado en niños mayores, se situará por detrás del niño, pasando los brazos por debajo de sus axilas y abrazando su torso. Cerrar el puño de la mano dominante y situarlo en el epigastrio. Sujetar el puño con la otra mano y comprimir 5 veces hacia adentro y hacia arriba (maniobra de Heimlich). Asegurarse de que la presión no se aplica sobre la apófisis xifoides ni sobre las costillas.
  5. Abrir la vía aérea y buscar algún objeto visible. Si se ve, se intentará extraerlo de manera segura mediante un barrido con un dedo.

RCP Pediátrica Avanzada

No hay cambios esenciales en los algoritmos generales de la RCP avanzada en el niño, ni en las dosis de los fármacos. Los cambios más importantes en las recomendaciones de RCP avanzada en el niño son:

Detección de la Parada Cardíaca y Comprobación de Signos Vitales durante la RCP

Los profesionales sanitarios deben entrenarse para detectar la parada cardiaca en un niño por la valoración de la ausencia de signos de vida, la ausencia de pulso arterial central o la alteración grave de los parámetros vitales monitorizados (ECG, presión arterial intraarterial, saturación de hemoglobina o CO2 espirado). Es importante subrayar que la alteración exclusiva de los parámetros de monitorización no sirve para el diagnóstico de la parada cardiaca en el niño si esta no se acompaña de manifestaciones clínicas (pérdida de consciencia y ausencia de signos vitales), pero puede ayudar a su detección precoz.

Cada 2 minutos durante la RCP se recomienda comprobar los signos clínicos vitales, el pulso arterial, el ECG y los parámetros de monitorización. Se debe interrumpir lo mínimo posible las maniobras de RCP (idealmente menos de 5 segundos) y, además, si es posible, se debe cambiar la persona que está dando las compresiones torácicas, para asegurar la calidad de las mismas. Alcanzar durante la RCP al menos una PA diastólica de 25mmHg en lactantes y 30mmHg en niños.

Ventilación e Intubación

  • Si la ventilación se realiza con bolsa de ventilación, se sigue recomendando dar ventilación con oxígeno al 100% coordinada con las compresiones torácicas con una secuencia de 15 compresiones y 2 ventilaciones.
  • Si el niño está intubado o tiene colocado un dispositivo supraglótico se recomienda realizar la ventilación no coordinada con las compresiones torácicas con una frecuencia respiratoria en el límite bajo de la normalidad para su edad (25 rpm en el lactante, 20 rpm entre el año y los 8 años, 15 rpm entre los 8 años y los 12 años y 10 rpm en los mayores de 12 años).
  • La intubación solo debe ser realizada por personal experto, reduciendo al máximo la interrupción de las compresiones torácicas y la ventilación. Se recomienda limitar a 2 el número de intentos de intubación.

Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en niños y niñas desde 1 año hasta la pubertad

Fármacos en RCP Pediátrica Avanzada

  • Adrenalina: Se recomienda administrar la primera dosis de adrenalina tan pronto como sea posible y repetirla cada 4 minutos. Se ha cambiado la recomendación del intervalo de administración de la adrenalina a cada 4 minutos, en vez de los 3-5 minutos anteriores, para hacerla coincidir con los intervalos de comprobación de los signos vitales y así facilitar el aprendizaje.
  • Bicarbonato: No hay evidencias que apoyen ni contraindiquen la administración de bicarbonato durante la RCP en niños porque la mayor parte de los estudios realizados (todos con baja calidad metodológica) no han encontrado que la administración de bicarbonato se asocie con un aumento de la recuperación de la circulación espontánea ni la supervivencia. Se debe valorar su administración en la PC secundaria a intoxicación por antidepresivos tricíclicos.

Los cambios en las recomendaciones en RCP pediátrica están orientados a facilitar el aprendizaje y su aplicación práctica. Es importante que la formación en RCP pediátrica en España siga las mismas recomendaciones, adaptándolas a las características asistenciales y las necesidades de los alumnos. El Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal tiene como objetivo coordinar la formación en RCP pediátrica en España contando con la participación de todos los profesionales y grupos que atienden a niños que precisan RCP.

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