Historia de los Sonajeros y Chupetes Antiguos

La historia de los juguetes infantiles y los objetos destinados a la calma de los bebés es tan antigua como la humanidad misma. Recientes descubrimientos arqueológicos y reanálisis de artefactos olvidados están arrojando luz sobre cómo las civilizaciones antiguas cuidaban y entretenían a sus hijos, revelando la sorprendente sofisticación de sus objetos cotidianos.

Descubrimientos Milenarios: Los Sonajeros de la Edad del Bronce

El Hallazgo en Siria: Un Misterio Desvelado

A principios de la década de 1930, un equipo de arqueólogos liderado por el profesor danés de arqueología Harald Ingholt excavó en una antigua ciudad al oeste de Siria lo que parecían ser los restos de un barrio de gente del pueblo, común, junto a un centro de producción de cerámica y un templo. Sin embargo, un pequeño misterio se escondía entre todos esos objetos.

Ahora, muchas décadas después de dicho hallazgo, los artefactos que fueron almacenados como piezas de cerámica sin mucho valor informativo, han sido reanalizadas con una conclusión fascinante: entre las piezas de cerámica se encontraron 19 objetos de la Edad del Bronce que resultaron ser asas de unas estructuras orbiculares que, según los expertos, formarían una especie de maraca, un sonajero para bebés.

El hallazgo de los sonajeros fue una coincidencia afortunada: Georges Mouamar vio las asas en la colección de Hama y las reconoció al instante como fragmentos del mismo tipo de sonajeros que había visto previamente en el Museo Nacional de Damasco. Este tipo de sonajeros se han encontrado en Hama, Al-Zalaqiyat, Qatna, Tell 'As y Tell Araq.

Mapa arqueológico que señala los sitios de excavación de sonajeros de la Edad del Bronce en Siria

Características de los Sonajeros Antiguos

La mayoría de las piezas de sonajeros halladas eran huecas y se dividían en dos categorías principales: decoradas con pintura o sin ornamentación. Predominaban las de forma cilíndrica, a menudo rematadas con un pomo sobresaliente, aunque también se identificaron ejemplares con base plana. Solo una pieza presentaba una base redondeada sin adorno alguno. En cuanto a los sonajeros decorados, exhibían patrones variados, como bandas en tonos beige oscuro, rojizo o negro, además de motivos en espiral o diagonales.

Los orbes probablemente contenían pequeños trozos de arcilla o pequeñas piedrecitas, lo que permitía la producción de sonido. No obstante, el ruido que producen es tan bajo que los investigadores descartaron la posibilidad de que se usaran como instrumentos musicales, según el comunicado. Los expertos aclaran que "el material interior es piedra o arcilla cocida, ninguno de los cuales se degrada, y los agujeros en el cuerpo del sonajero son demasiado pequeños para que la piedra o la arcilla se caigan".

En general, los sonajeros no se encontraron en habitaciones, según los investigadores, sino en la capa de relleno entre los niveles del edificio. De hecho, la mezcla de arcilla, una arcilla calcárea con otros minerales esenciales, con la que se fabricaron los objetos, es la misma que usaban los hábiles alfareros en el taller. El más antiguo está datado en el año 2450 a.C. Los primeros juguetes podrían haber tenido tanto un propósito práctico como simbólico, revelando cómo las civilizaciones antiguas integraban el juego en su vida diaria.

Ilustración de cómo lucirían los sonajeros de la Edad del Bronce, mostrando sus formas y posibles decoraciones

Reclasificación y Análisis Moderno

Una serie de sonajas de arcilla descubiertas en la ciudad siria de Hama, y reanalizadas recientemente por el Museo Nacional de Dinamarca, podrían ser algunos de los juguetes infantiles más antiguos conocidos. Según National Geographic, estos objetos, datados entre 4.500 y 4.000 años atrás, habrían sido fabricados para entretener a niños pequeños en la Edad de Bronce, y no con fines rituales como se pensaba inicialmente. El hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre la vida cotidiana en las antiguas urbes del Oriente Próximo.

Las piezas fueron excavadas en la década de 1930 en un montículo arqueológico de Hama, un importante centro urbano del suroeste de Asia durante la Edad del Bronce Temprana. Muchos de los artefactos fueron trasladados al Museo Nacional de Damasco, mientras que otros quedaron almacenados en Dinamarca, donde recientemente fueron sometidos a una nueva evaluación.

La arqueóloga Mette Marie Hald, responsable del estudio, identificó al menos 21 fragmentos de sonajas que comparten características con un ejemplar completo hallado en el cementerio de Al-Zalaqiyat. Todas las piezas presentan un diseño similar, con cavidades internas rellenas de pequeñas piedras o bolitas de arcilla, pensadas para producir un sonido leve al ser agitadas.

Algunos de los fragmentos habían sido mal clasificados por décadas: partes perforadas fueron interpretadas como coladores y mangos huecos se catalogaron como tuberías. El análisis del material reveló que estaban hechos con la misma arcilla que la cerámica comercial de la ciudad, lo que sugiere una producción especializada y profesional, posiblemente destinada a la venta en mercados locales. Este nuevo enfoque sobre piezas olvidadas demuestra cómo los errores de clasificación pueden ocultar aspectos fundamentales de culturas milenarias.

Los investigadores sostienen que el tamaño y forma de las sonajas indican que fueron diseñadas para manos pequeñas, lo que refuerza su vínculo con la infancia. “Tienen mangos demasiado pequeños incluso para mis manos, y yo tengo manos pequeñas”, declaró Hald a National Geographic. Además, la ubicación de los hallazgos -en un barrio doméstico, no en templos ni tumbas- refuerza la hipótesis de un uso familiar y cotidiano.

El arqueólogo Georges Mouamar, coautor del estudio, experimentó con una sonaja intacta y concluyó que su sonido era muy tenue. “Solo hacía un pequeño ruido”, señaló Hald, lo que debilita su posible uso como instrumento musical en ceremonias. También destacó el cuidado en los acabados y la decoración, indicadores de que estos objetos no eran improvisados, sino productos manufacturados con destreza.

El hallazgo generó debate entre especialistas. Algunos arqueólogos creen que estas sonajas pudieron tener una función apotropaica, es decir, servir para espantar malos espíritus, o formar parte de rituales religiosos. Elynn Gorris, de la Universidad de Lovaina, manifestó dudas sobre su uso exclusivo por bebés, dado que podrían ser pesadas para su edad. No obstante, consideró viable su empleo por niños un poco mayores. Gorris recordó que en otras culturas, como la americana, se encontraron objetos similares con funciones tanto lúdicas como ceremoniales. Por su parte, la profesora Kristine Garroway, del Hebrew Union College-Jewish Institute of Religion, consideró que las sonajas pudieron tener un uso dual: primero como amuletos protectores, y luego como juguetes. “Pudieron haber cumplido diferentes roles a lo largo de su vida útil”, afirmó.

Infografía que compara el uso lúdico y apotropaico de los sonajeros en diferentes culturas antiguas

Impacto en la Arqueología de la Infancia

En su época, Hama fue un centro regional con una activa producción de cerámica. Las sonajas analizadas muestran un alto nivel técnico, compatible con una distribución masiva. Según National Geographic, objetos similares fueron hallados en otras partes del mundo, como un carrito de juguete de 5.000 años en Turquía o una posible muñeca de piedra de 4.000 años en una isla italiana. En el norte de Siria también se encontraron sonajas con forma de animales, lo que refleja una diversidad cultural en el diseño de juguetes antiguos.

Este tipo de investigaciones permite a la arqueología explorar aspectos menos atendidos del pasado, como la infancia, tradicionalmente eclipsada por el estudio de la religión, la política o la guerra. La aparición de objetos lúdicos sugiere que la necesidad de cuidar y distraer a los niños era una preocupación común en las sociedades antiguas. Más allá de la utilidad inmediata, los juguetes antiguos reflejan identidad cultural, creatividad y redes de intercambio entre ciudades del Levante.

Para Kristine Garroway, incluir a los niños en el análisis arqueológico es fundamental. “Los niños suelen ser ignorados en el registro arqueológico”, declaró a National Geographic, “así que detenerse a pensar que pudieron haber usado estos objetos es asombroso”. La interpretación del equipo danés apunta a que las sonajas fueron diseñadas para tranquilizar y entretener a los más pequeños. “Los padres en el pasado amaban a sus hijos, igual que nosotros hoy”, reflexionó Hald. “Pero quizá también necesitaban distraerlos de vez en cuando para tener algo de paz”.

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La Evolución del Chupete: Desde lo Antiguo hasta lo Moderno

El Origen de la Succión y sus Alternativas Históricas

Cuando a un recién nacido se le introduce algo en la boca, ya sea el pezón de la madre, una tetina, su propia mano o el dedo de un familiar, el bebé tiende a succionar. Esa succión suele llevar al niño a un estado de calma y tranquilidad, debido a que el bebé segrega una sustancia química que le produce sensación de tranquilidad y bienestar. De hecho, durante la Edad Moderna y la Edad Contemporánea era habitual usar juguetes hechos de coral, marfil o huesos o trozos de tela con algo dulce en su interior para que los niños succionaran.

El Chupete Moderno y sus Implicaciones

Sin embargo, tuvimos que esperar hasta comienzos del siglo XX para descubrir el chupete tal y como lo conocemos ahora. El farmacéutico neoyorkino Christian W. Meinecke presentó una patente que, podríamos decir, es el primer chupete moderno de la historia. Consistía en una tetina de goma adherida a un escudo que impide que el bebé se la trague y que tiene asas en la parte trasera.

Todo invento suele acarrear algún que otro inconveniente, y los chupetes tienen la capacidad de deformar la cavidad oral y la posición de los dientes en la mandíbula. Esto es algo que se observó muy pronto tras el invento de los primeros chupetes modernos. Con ánimo de evitar que los chupetes deformen la cavidad oral de los bebés, los fabricantes desarrollaron con el tiempo diferentes tipos de tetinas que prometen ser más respetuosas con la boca del bebé.

El uso del chupete para calmar el deseo de succión del bebé es una práctica muy habitual. No obstante, no debe recurrirse al chupete cada vez que el niño llore e intente no utilizarlo en los primeros días de vida. Para que el chupete sea seguro debe cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca y la tetina no puede ser superior a 3,3 cm. Nunca mojes el chupete en miel u otra sustancia dulce antes de dárselo al niño, esto le puede causar caries de biberón. Un chupete sucio constituye un foco de infecciones. Nunca limpies el chupete con tu propia saliva, metiéndolo en tu boca antes de dárselo al niño.

Diagrama de un chupete moderno con las características de seguridad según normativas, resaltando la tetina, escudo y anilla

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