El aborto inducido es la interrupción deliberada de un embarazo mediante un procedimiento o el uso de medicamentos. En Estados Unidos, existen dos tipos principales de aborto: los abortos médicos y los abortos quirúrgicos. Los abortos médicos utilizan fármacos para interrumpir un embarazo, mientras que los abortos quirúrgicos se realizan mediante la apertura del cuello uterino y el uso de instrumentos para extraer el embarazo. Para embarazos de 11 semanas, el método más común es el aborto quirúrgico por aspiración, que se considera un procedimiento seguro y eficaz cuando es realizado por profesionales de la salud capacitados en una clínica.
Métodos de Aborto Inducido
Los métodos de aborto incluyen la extracción del contenido del útero a través del cuello uterino (aborto quirúrgico) o el uso de medicamentos para estimular las contracciones uterinas que expulsan el contenido del útero (aborto con medicamentos). El método utilizado depende en parte de lo avanzado del embarazo y del acceso a la atención médica. Generalmente, se realiza una ecografía para evaluar el tiempo de embarazo.
Aborto con Medicamentos
El aborto con medicamentos utiliza fármacos para interrumpir un embarazo y está aprobado para su uso en mujeres hasta 10 semanas después de la última menstruación (FUM). Se realiza tomando una serie de píldoras que interrumpen la fijación del embrión al útero y provocan calambres uterinos que empujan al embrión hacia el exterior. Este proceso puede completarse en casa durante el primer trimestre (hasta 12 semanas).
La mifepristona (RU 486), administrada por vía oral, neutraliza la acción de la hormona progesterona y hace que el útero sea más sensible a la segunda medicación. Las prostaglandinas, como el misoprostol, estimulan las contracciones uterinas y se pueden usar junto con mifepristona, manteniéndolas en la boca o colocándolas en la vagina. La efectividad de mifepristona y una dosis de misoprostol es aproximadamente del 95% en embarazos de 8 a 9 semanas, y ligeramente menor en embarazos de 9 o más semanas. La efectividad después de 11 semanas de gestación mejora con 2 dosis adicionales de misoprostol.
Los efectos secundarios habituales de este procedimiento son sangrado vaginal abundante (que puede durar hasta 10 días), dolor abdominal tipo cólico, náuseas, vómitos y diarrea. El sangrado puede ser abundante y dura una media de 9-16 días, y una de cada 100 mujeres puede necesitar un raspado quirúrgico para detener la hemorragia.

Aborto Quirúrgico por Aspiración: Especialmente en la Semana 11
El aborto quirúrgico es el método recomendado a partir de las 8 semanas de embarazo y es el principal método utilizado en la semana 11. Este procedimiento se puede emplear hasta la semana 14 de embarazo y se realiza con aspiración. En las semanas 11 y 12, el procedimiento implica la dilatación del cuello del útero y la extracción del contenido uterino con un tubo de succión, bajo anestesia local o general.
El aborto por el método de aspiración (también conocido como legrado por aspiración o método Karman) es el tipo más común de aborto realizado en una clínica médica. Utiliza una aspiración suave para vaciar el útero, es sumamente efectivo, funcionando en más del 99% de los casos, y es muy raro tener que repetir el procedimiento.
Preparación para el Procedimiento
Antes de un aborto quirúrgico, a menudo se emplea una ecografía para determinar la edad del feto. Si la mujer presenta factores de riesgo para problemas relacionados con un aborto (como una enfermedad cardíaca o pulmonar, convulsiones o antecedentes de cesáreas), pueden requerir una evaluación adicional.
Antes de un aborto quirúrgico a las 12 o más semanas de embarazo, las mujeres pueden necesitar usar medicamentos o pequeños dispositivos (dilatadores) para ayudar a ablandar y dilatar el cuello uterino. Esto ayuda a reducir el riesgo de complicaciones. La dilatación se refiere a ensanchar el cuello uterino y se pueden usar diferentes tipos de dilatadores, según la duración del embarazo y el número de hijos que haya tenido la mujer. Para reducir la posibilidad de lesiones en el cuello uterino durante la dilatación, se pueden emplear sustancias que absorben los líquidos, como tallos de algas marinas desecadas (laminaria) o un dilatador sintético. La laminaria se introduce en el orificio cervical y se deja allí al menos 4 horas, algunas veces toda una noche. Cuando los dilatadores absorben grandes cantidades de líquido del cuerpo, aumentan de tamaño y ensanchan la abertura del cuello uterino. También se pueden administrar fármacos como misoprostol (una prostaglandina) para dilatar el cuello uterino.
Antes del aborto, se administran analgésicos para aliviar los calambres. Se administran antibióticos eficaces contra las infecciones del aparato reproductor para prevenirlas. Después de cualquier aborto, las mujeres con sangre Rh negativa reciben una inyección de anticuerpos Rh llamados inmunoglobulina Rho(D) para prevenir problemas en embarazos futuros si el feto tiene sangre Rh positiva.

El Procedimiento de Aspiración Paso a Paso
El procedimiento de aspiración, que suele durar de 10 a 20 minutos, generalmente se realiza con anestesia local o sedación. Los pasos típicos son:
- Se examina el útero y se coloca un espéculo para visualizar el cuello uterino.
- Se inyecta un medicamento anestésico en el cuello uterino o cerca de él para reducir el malestar.
- Se estira la abertura del cuello uterino con una serie de varillas dilatadoras o mediante sustancias que absorben líquidos.
- Se introduce en el útero un tubo delgado y flexible, conectado a una fuente de vacío (jeringa de mano o máquina de aspiración), para extraer el embrión y la placenta.
- A veces, después de usar el instrumento de succión, se introduce un instrumento pequeño y afilado con forma de pala (cureta) para eliminar cualquier tejido restante. Este raspado de las paredes uterinas se controla por ecografía.
Todo este procedimiento se controla por ecografía, lo cual permite un seguimiento visual ininterrumpido desde el primer minuto hasta que la mujer se levanta. En el caso del aborto quirúrgico, el proceso termina el mismo día de la intervención en la clínica, a diferencia del aborto con pastillas, que puede requerir varios días en casa.
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Tipos de Anestesia
Se deben ofrecer opciones de anestesia según la preferencia de la mujer. Para abortos realizados al principio del embarazo, es posible que solo se requiera anestesia local en el cuello del útero, aunque todavía pueden producirse cólicos pélvicos en el momento del procedimiento. Muchas mujeres prefieren la sedación para evitar el dolor físico y la ansiedad. Con la sedación moderada, la mujer está despierta pero relajada, mientras que la sedación profunda o la anestesia general se pueden utilizar en etapas más avanzadas del embarazo o si se prefiere.
La sedación es un procedimiento más simple que la anestesia general, que disminuye la ansiedad a través de un sueño muy superficial y ligero, lo que permite llevar a cabo la intervención de forma muy confortable y sin dolor. La sedación anestésica no es una anestesia general; por vía endovenosa, el médico anestesista administra una pequeña dosis de anestesia, la usuaria se quedará dormida aproximadamente 7 o 8 minutos, no sentirá nada durante el proceso y se administrará un calmante que evitará significativamente el dolor al despertar.
Dilatación y Evacuación (D&E)
La Dilatación y Evacuación (D&E) se utiliza generalmente a partir de las 13 semanas FUM y es el método para la mayoría de los abortos del segundo trimestre. La principal diferencia entre este procedimiento y un aborto del primer trimestre es el uso de fórceps para agarrar las partes fetales y extraer al bebé en pedazos. Se asocia a un riesgo mucho mayor de complicaciones que el aborto quirúrgico del primer trimestre. Para abortos a las 16 semanas o más, se preparará el cuello uterino con medicamentos o dilatadores como la laminaria, que se colocan en la abertura cervical horas antes o durante la noche para abrir lentamente el cuello uterino.
Post-Procedimiento y Recuperación
Una vez finalizado el aborto por aspiración, la mujer descansará en un área de recuperación con personal médico hasta que se sienta mejor y esté lista para partir. Después de la intervención, no es necesario guardar reposo ni estar de baja. La mujer se sentirá como con una regla irregular, tanto en sangrado como en molestias, las cuales mejoran considerablemente con cualquier analgésico habitual.
Los efectos secundarios del aborto quirúrgico incluyen sangrado vaginal (menor que en el aborto con pastillas), dolor abdominal, mareo y cansancio por la anestesia, y náuseas. Podrá trabajar al día siguiente, aunque se recomienda no realizar esfuerzo físico violento, deporte fuerte, movimientos bruscos ni levantar peso.
La primera menstruación suele aparecer entre 30 y 50 días después del procedimiento, y es normal que sea algo más abundante y molesta de lo habitual. La mujer puede quedarse embarazada inmediatamente después del aborto, por lo que es importante considerar un método anticonceptivo lo antes posible.
El proceso concluye con una revisión ginecológica y una ecografía final a las 2 semanas, en la cual se comprueba que las paredes del útero están de nuevo completamente limpias.

Consideraciones Adicionales
Efectividad y Seguridad
Cuando el aborto se practica en un hospital o en una clínica a cargo de un profesional de la salud capacitado, las complicaciones son poco frecuentes. El aborto legal es seguro y las complicaciones son raras, ocurriendo graves complicaciones en menos del 1% de las mujeres que se someten a un aborto, y las tasas son más bajas en las primeras etapas del embarazo y en entornos con acceso seguro a la atención médica.
La interrupción de un embarazo no supone un riesgo añadido para el feto o para la mujer en embarazos posteriores, ni guarda relación alguna con la capacidad reproductiva de la mujer. La mujer puede volver a embarazarse en cuanto lo desee.
Riesgos y Complicaciones
El riesgo de complicaciones está relacionado con el método utilizado y lo avanzado del embarazo. Las complicaciones graves son muy poco frecuentes. Puede haber sangrado e infección si una parte de la placenta se queda dentro del útero. En muy escasas ocasiones, el procedimiento o una infección posterior ocasionan la formación de tejido cicatricial en el revestimiento interior del útero, lo que da lugar a esterilidad (síndrome de Asherman).
Los fármacos abortivos pueden tener efectos adversos como dolor pélvico de tipo cólico, sangrado vaginal y problemas gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea. La perforación del útero o del cuello uterino debido a un instrumento quirúrgico ocurre en menos de 1 de cada 1000 abortos, y una lesión del intestino u otro órgano es aún más rara.
Anticoncepción Post-Aborto
La anticoncepción puede iniciarse inmediatamente después de un aborto realizado antes de las 28 semanas de embarazo. Es una buena idea pensar en un método anticonceptivo lo antes posible. Si se trata de un aborto quirúrgico, una buena opción puede ser la colocación del dispositivo intrauterino (DIU) hormonal (Mirena) en el mismo momento de la intervención. Este método de larga duración (hasta 5 años) tiene una alta tasa de seguridad y puede reducir los días y la cantidad de sangrado menstrual, así como las molestias de la regla.
Marco Legal General
La interrupción voluntaria del embarazo se puede realizar antes de las 14 semanas por decisión propia y libre de la mujer, sin necesidad de justificar los motivos. En muchos lugares, la ley ampara este derecho hasta la semana 14. Después de este plazo, la interrupción del embarazo suele ser legal hasta las 22 semanas de gestación en casos de grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada (física o psíquica) o si se detectan graves anomalías en el feto incompatibles con la vida o que impliquen una enfermedad extremadamente grave e incurable.
Las leyes sobre el aborto varían según el país y el estado, incluyendo restricciones específicas como períodos de espera obligatorios o límites de semanas de embarazo. Es fundamental acudir a centros de salud acreditados o consultar con profesionales para obtener información precisa y acorde a la legislación local.