En pleno casco histórico de Santiago de Compostela, una iglesia sorprende a todo aquel que se detiene a observar con mayor detenimiento su fachada. Al llegar al número 31 de la rúa Nova, se alza la Iglesia de Santa María Salomé, un templo construido durante el obispado de Diego Xelmírez en el siglo XII, que conserva elementos notables como su pórtico románico original, a pesar de las posteriores remodelaciones barrocas y la adición de su torre campanario en el siglo XVIII.

Una escultura singular: la Virgen de la Anunciación Preñada
El elemento más distintivo de esta iglesia es, sin duda, una de sus tres esculturas de estilo gótico: la imagen de una Virgen María embarazada. Esta figura parece saludar al visitante con una de sus manos levantadas y se encuentra acompañada por las representaciones de la Virgen María sedente y el Ángel de la Anunciación. Estas tallas han sobrevivido al paso del tiempo en un buen estado de conservación, gracias en gran parte al porche que las protege desde el siglo XVI.
La escultura responde a una tradición iconográfica medieval conocida como la "Anunciación Preñada". Esta variante, en la que se representa a María en avanzado estado de gestación en el momento de recibir el anuncio del ángel, tuvo un enorme arraigo en Galicia, el norte de Castilla y Portugal entre los siglos XIII y XV. Aunque sus orígenes más remotos se encuentran en Bizancio, esta iconografía alcanzó su apogeo en el siglo XIV.

Contexto histórico y devocional
La Iglesia de Santa María Salomé posee el honor de ser la única bajo tal advocación en toda España. La iconografía de la Virgen grávida -también denominada Virgen de la O, Virgen de la Esperanza o Nuestra Señora de la Preñada- deriva de las siete antífonas marianas que preceden a la festividad de la Expectación del Parto. Esta festividad, instituida en el X Concilio de Toledo en el año 656, fijó la conmemoración el 18 de diciembre para evitar que coincidiera con la Cuaresma, una tradición que fue recuperada y potenciada con fuerza durante la Edad Media.
Dentro del estilo gótico, este tipo de representaciones buscaba acercar la figura de Dios a los fieles, otorgando mayor peso a la maternidad y a la humanidad de María, alejándose de las imágenes apocalípticas más severas. El realismo con el que se muestra la gestación, a menudo armonizado con la línea en S característica de la escultura gótica de la época, subraya esta voluntad de proximidad espiritual.
La Virgen de la O en la Catedral de Santiago
Más allá de la pieza en la Rúa Nova, la Catedral de Santiago de Compostela también custodia una famosa talla de Nuestra Señora de la Preñada, una obra realizada por el Maestro Pero hacia 1325. Existe la hipótesis, defendida por historiadores como Virginia da Silva, de que esta imagen fue un regalo de la reina Isabel de Portugal durante su peregrinación a la ciudad y que, posiblemente, los rasgos de la escultura podrían estar inspirados en la propia monarca.
Esta pieza, originalmente ubicada en el trascoro de la Catedral, ha sido objeto de múltiples estudios sobre su procedencia. Debido al material empleado -piedra caliza propia de la zona de Coímbra-, se considera que la talla fue importada desde Portugal, consolidando la importancia de los talleres conimbricenses en la estatuaria religiosa de la Galicia medieval.

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