La lactancia materna es un proceso complejo que involucra aspectos instintivos, biológicos y socioculturales. Requiere un período de aprendizaje y adaptación mutua entre la madre y el bebé. Diversos factores, relacionados con la madre, el bebé, la técnica de amamantamiento, las prácticas hospitalarias o las primeras experiencias orales del lactante, pueden dificultar el inicio de la lactancia e incluso llevarla al fracaso. Estas dificultades pueden manifestarse como perturbaciones de la función oral, conocidas como disfunciones orales.
Es común observar que bebés a término, sanos y sin problemas aparentes, presenten conductas o movimientos orales atípicos durante la toma. Esta situación se acentúa en bebés prematuros, inmaduros o que han sufrido algún tipo de trauma durante el nacimiento. Las madres suelen describir que el bebé rechaza el pecho, se muestra inquieto, lo coge y lo suelta, se pone nervioso, llora o parece no saber cómo actuar con él. Esta succión inadecuada puede transformarse rápidamente en hábitos difíciles de corregir, aunque es posible revertirlos si las dificultades se detectan en el período neonatal.
El concepto de disfunción oral es amplio y engloba un mismo problema con diversos orígenes y causas, que pueden requerir enfoques y tratamientos específicos para cada caso. Algunas disfunciones orales se denominan según su causa, como anquiloglosia (frenillo sublingual corto) o síndrome de confusión del pezón (introducción de biberones o chupetes en el período neonatal).
Clasificación y evaluación de las disfunciones orales
Las disfunciones orales se clasifican en primarias y secundarias. Las disfunciones orales secundarias ocurren cuando el bebé modifica su patrón original de succión-deglución debido a factores externos que le han influido negativamente.
Para evaluar la función oral del recién nacido, es importante considerar varios aspectos:
- El bebé debe estar en estado de alerta tranquila, preferiblemente con un poco de hambre y nunca después de una toma.
- La evaluación se realiza con el bebé en brazos, ligeramente flexionado, con la cabeza, el cuello y la cintura escapular alineados.
- Se debe observar el aspecto y el tono muscular global del recién nacido, así como su comportamiento durante la succión.
- Es fundamental evaluar los reflejos orales, las estructuras orofaciales (labios, lengua, mandíbula, mejillas, paladar, velo del paladar) y la coordinación entre succión, deglución y respiración.
Es importante destacar que un mismo bebé puede presentar respuestas atípicas a diversos ítems evaluados, siendo poco probable que tenga una única anomalía o que todas estén presentes.

Causas de las disfunciones orales
Las causas detrás de una disfunción oral son variadas. Entre ellas se incluyen:
- Anomalías anatómicas: como la anquiloglosia (frenillo sublingual corto), macroglosia (lengua demasiado grande), retrognatia (mandíbula inferior retrasada), paladar hendido o labio leporino.
- Problemas neurológicos: que pueden afectar el control de los músculos involucrados en la succión y deglución.
- Inmadurez o retraso en la maduración funcional: especialmente en bebés prematuros.
- Traumatismos durante el parto: que pueden afectar nervios craneales o la estructura craneofacial.
- Factores externos: como la introducción temprana de biberones o chupetes, que pueden generar el "síndrome de confusión del pezón".
- Condiciones médicas: como ictericia, infecciones, enfermedades cardíacas o el efecto de medicamentos maternos.
- Hipertonía o hipotonia: tono muscular excesivo o insuficiente que afecta la coordinación.
Enfoques y tratamientos para las disfunciones orales
La evidencia científica sobre técnicas específicas para el tratamiento de las disfunciones orales es limitada. Sin embargo, se sabe que la corrección del agarre, la postura y la posición durante la toma pueden mejorar la eficacia de la succión-deglución. Algunas intervenciones profesionales, como la frenetomía en casos de anquiloglosia, han demostrado ser beneficiosas.
Desde el campo de la fisioterapia, se han propuesto tratamientos que pueden ser útiles:
- Estimulación de la cavidad oral en el recién nacido: Su objetivo es favorecer, optimizar o mejorar la función motriz oral, lograr un proceso deglutorio óptimo y coordinar la función respiratoria con la actividad deglutoria.
Es crucial que la estimulación peri e intraoral se realice de manera respetuosa, no invasiva y precedida por una cuidadosa observación y evaluación de cada díada madre/hijo para determinar la necesidad y el tipo de intervención.

Profesionales y terapias especializadas
En España, la disponibilidad de profesionales especializados en dificultades de succión puede ser limitada. Campos como la fonoaudiología (terapia miofuncional) y la osteopatía pediátrica ofrecen enfoques terapéuticos valiosos.
- Fonoaudiología (Terapia Miofuncional): Se enfoca en la estimulación y reeducación de la musculatura orofacial para mejorar la función motriz oral, la deglución y la coordinación respiratoria.
- Osteopatía Pediátrica: Especialmente útil para tratar dificultades derivadas de traumas durante el parto, ya sea con o sin uso de instrumental. La osteopatía puede abordar disfunciones craneales y somáticas que afectan la succión.
- Terapia Craneo-Sacral: Considerada por algunos como una especialización de la osteopatía, se centra en la armonización del sistema cráneo-sacral, que incluye las membranas meníngeas, los huesos del cráneo y el sacro, y el líquido cefalorraquídeo.
Estas terapias, aunque menos conocidas en España, pueden requerir formación especializada en el extranjero. La osteopatía, en particular, puede ser beneficiosa para tratar dificultades derivadas de traumas relacionados con el parto.
Alteraciones neurológicas y su impacto en la succión
Los trastornos de la succión-deglución pueden estar relacionados con anomalías neurológicas. Los nervios craneales que pueden afectar la lactancia materna incluyen el glosofaríngeo (músculos de la faringe), el nervio vago (músculos del paladar blando) y el nervio hipogloso (músculos de la lengua). La compresión de estos nervios puede causar disfunción en la succión-deglución. La succión y deglución dependen de la función normal de los músculos intrínsecos y extrínsecos de la lengua; si los músculos extrínsecos no proporcionan una base estable, los músculos intrínsecos no serán efectivos, resultando en una succión disfuncional.

Fisiología de la succión nutricia
La succión nutricia (SN) es el proceso mediante el cual el lactante obtiene su alimento. Este proceso se integra por tres fases altamente relacionadas: expresión/succión (E/S), deglución (D) y respiración (R). La coordinación de las dos primeras fases permite obtener un volumen adecuado de alimento y dirigirlo a la vía digestiva sin riesgo de aspiración.
La secuencia de estas fases varía con la edad del niño. En condiciones normales, la succión nutricia es un proceso aeróbico que se logra con movimientos mandibulares y linguales capaces de generar las presiones necesarias para la extracción y succión de la leche.
Fases de la succión nutricia:
- Expresión/Succión (E/S): El lactante genera una presión para extraer el fluido hacia su cavidad oral. Esto implica la compresión del pezón o tetina y la retracción de la mandíbula y la lengua para crear una presión negativa.
- Deglución (D): Paso del bolo de la cavidad oral al esófago. Se coordina con la inhibición de la respiración (apnea de deglución).
- Respiración (R): La respiración no se detiene por completo durante la succión nutricia; se integra con el ritmo de la succión, manteniendo un componente aeróbico.
La eficacia de la succión depende de la sincronización de las estructuras orales (labios, mejillas, lengua, paladar). En recién nacidos a término sanos, este proceso es rítmico y continuo para asegurar una ingesta suficiente.
Aspectos anatómicos que facilitan la succión:
- Relación nariz-boca: Facilita la respiración mientras se alimenta.
- Mandíbula: Mayor movilidad anteroposterior y de elevación.
- Cavidad oral: Espacio reducido con cojinetes grasos en las mejillas que controlan la ingesta y facilitan el envío del bolo.
- Lengua: Proporcionalmente más grande, con movimientos que facilitan el desplazamiento de la leche.
- Laringe: Corta y fácilmente desplazable, ofrece protección a la vía aérea.
- Respiración nasal: Vía respiratoria más directa y corta.
Signos de succión ineficaz
Es crucial reconocer los signos que indican que un bebé no puede extraer leche de forma eficaz. Estos pueden manifestarse tanto en el bebé como en la madre:
En el bebé:
- Poca frecuencia de tomas (menos de 8 en 24 horas) o tomas muy frecuentes (14 o más).
- Se agarra y suelta el pecho repetidamente, se aparta o resiste a mamar.
- Se duerme a los pocos minutos de prenderse o tras mamar brevemente.
- Succión no continua durante los primeros minutos de la toma.
- Tomas muy largas (más de 45 minutos) sin saciedad aparente.
- Menos de 3-4 deposiciones en 24 horas (después de la primera semana).
- Dificultad para extraer leche por otros métodos de alimentación.
- Moja menos de 6 pañales en 24 horas (al final de la primera semana).
En la madre:
- Pezones o areola doloridos, amoratados, rojos, raspados o agrietados.
- Pezones deformados (arrugados o aplanados) después de las tomas.
- Pechos que rara vez se sienten llenos antes de amamantar y blandos después.
- Episodios recurrentes de obstrucción de conductos galactóforos o mastitis.

Intervenciones y apoyo para mejorar la succión
Cuando los problemas de agarre o succión persisten, es fundamental buscar ayuda profesional. Un especialista en lactancia certificado (IBCLC) o el proveedor de atención médica del bebé pueden ofrecer orientación y apoyo.
Estrategias de ayuda:
- Despertar al bebé para alimentarlo: Cada 2-3 horas si está somnoliento.
- Masaje del pecho: Para dirigir la leche a la boca del bebé mientras mama.
- Registro de tomas y eliminación: Llevar un control de pañales y deposiciones para asegurar una ingesta adecuada.
- Uso de sacaleches: Para asegurar la extracción completa de leche, especialmente si el bebé no la extrae eficientemente.
- Pesar al bebé con frecuencia: Para monitorizar la ganancia de peso.
- Dispositivos de lactancia y métodos alternativos de alimentación: Protectores de pezón, sistemas de sonda de alimentación, alimentación con taza, jeringuilla, cuchara o cuentagotas. El uso de biberones con flujo lento puede ser preferible.
- Corrección de cambios estructurales: Colaboración con el proveedor de atención médica para tratar anomalías orales.
- Contacto piel con piel: Fomenta la lactancia y la producción de leche.
- Extracción de leche simultánea: Extraer leche de un pecho mientras el bebé mama del otro.
- Limitar el tiempo de las tomas: Si hay frustración o las tomas son excesivamente largas.
- Apoyo familiar: Permitir que otros miembros de la familia se encarguen de la alimentación alternativa.
- Persistencia y positividad: No descartar dispositivos o métodos de inmediato, ya que pueden funcionar más adelante. Mantener una actitud positiva y tener sentido del humor.
- Buscar apoyo: Contactar con organizaciones de asesoría de lactancia para obtener información y apoyo moral.