La visibilidad del pecho femenino, especialmente en contextos no sexualizados como la lactancia materna, continúa siendo un tema de debate y, a menudo, de censura en la sociedad contemporánea y las plataformas digitales. Como reza la cantante Rigoberta Bandini en su canción Ay mamá, "No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas, sin ellas no habría humanidad ni habría belleza". Esta propuesta de la catalana en el Benidorm Fest de enero pasado abrió un debate significativo sobre el pecho femenino.
El Pecho Femenino en el Espectáculo y las Normativas
Desde que Bandini se postuló para representar a España en Eurovisión, la cantante se mostró dispuesta a enseñar el pecho durante su actuación, tal y como ya hizo en uno de sus conciertos en Logroño. Bandini señalaba en una entrevista publicada en El Español: “Luego está el tema de enseñar las tetas o no, que creo que no se puede, por eso hago esta canción, para que se pueda. [...] Si me dejaran, lo haría. No toda la canción, pero igual en un momento dado sí. Estoy viendo si eso es legal y, si cabe esa posibilidad, decidiré si las enseño o no”.
El reglamento oficial de Eurovisión publicado para la edición de 2021 no menciona explícitamente los desnudos. Según sus normas, no están permitidos los mensajes que “promuevan ninguna organización, institución, causa política, empresas, marcas o productos”, ni las letras, discursos o gestos de carácter político o comercial, ni las palabrotas u otro lenguaje inaceptable en las letras o en la interpretación de las canciones. En respuesta a El Periódico de España sobre la posibilidad de mostrar el pecho, la organización del festival respondió que “Eurovisión es un espectáculo familiar y las reglas establecen que ninguna actuación debe mostrar contenidos que puedan desacreditar al concurso o puedan ser inapropiados para un programa de entretenimiento internacional en horario de máxima audiencia”. Curiosamente, los ganadores de 2021, el grupo italiano Maneskin, actuaron con el torso desnudo (excepto la única mujer del grupo) y ofrecieron la rueda de prensa posterior de esta forma.

La Censura de Pezones Femeninos en Plataformas Digitales
La censura de los pechos femeninos no es un debate nuevo. Un caso reciente fue el cartel de la película de Pedro Almodóvar, Madres Paralelas, que fue eliminado por "incumplir las normas de la comunidad" antes de ser restablecido. De manera similar, Twitch pide en sus reglas de uso a “aquellas personas que se presenten como mujeres” que se cubran los pezones. Esta norma llevó a Twitch a suspender temporalmente el canal de Amazon Prime Video España cuando la cómica Henar Álvarez bromeó con enseñar un pecho durante una retransmisión.
El Algoritmo y las Políticas de Instagram
Instagram recibe continuamente acusaciones de mojigatería y falta de objetividad. Su política prohíbe la publicación de imágenes que muestran pezones femeninos, salvo por motivos artísticos, contenidos vinculados a la salud (imágenes post-mastectomía o concienciación sobre el cáncer de mama), la lactancia o cirugías de cambio de sexo. Sin embargo, el problema, según ha detectado el consejo asesor de Meta, es que el algoritmo a menudo actúa "de forma arbitraria, severa e inconsistente en su modo de evaluar la desnudez".
Durante años de censura, las mujeres han intentado burlar la norma con creatividad. Uno de los frentes más activos ha sido 'Libera el pezón' (#FreeTheNipple), que también protesta contra la prohibición de mostrar el pecho en los espacios públicos. Celebridades como Soko, Cara Delevingne, Miley Cyrus o Naomi Campbell se han sumado al movimiento. Madonna ha retado varias veces a la plataforma, escribiendo: "Me sorprende que vivamos en una cultura que permite mostrar cada centímetro del cuerpo femenino, excepto el pezón. Como si fuese la única parte de la anatomía de una mujer que puede ser sexualizada", después de que se eliminasen unas fotos sugerentes.
En agosto de 2021, Pedro Almodóvar avivó el debate con el cartel de Madres Paralelas, ilustrado con un pezón del que colgaba una gota de leche. Instagram retiró las imágenes y, una vez más, rectificó tras valorar su contexto artístico. Días después, algunas calles de París amanecieron con carteles con pezones y mujeres amamantando como respuesta a la censura sufrida por la firma de ropa de lactancia Tajinebanane por una fotografía con un seno amamantando.
Kevin Systrom, cofundador de Instagram, justificó la censura de los senos desnudos en la política de Apple, que impone sus propias reglas morales en sus aplicaciones y, por tanto, podrían ser eliminados de la Apple Store si las violase. Además, Instagram no permite fotos, vídeos o cualquier otro contenido digital que muestre órganos genitales, nalgas completamente desnudas o relaciones sexuales. La plataforma asegura que tiene "tolerancia cero" con el contenido sexual relacionado con menores o que amenaza con publicar imágenes íntimas de otros usuarios, o imágenes gráficas de prácticas sádicas o que engrandezcan la violencia.
La Lactancia Materna en el Espacio Público: Un Tabú Persistente
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y hasta los dos años o más complementada con otros alimentos, y que la considera crucial por sus beneficios cognitivos y de salud, la restricción a los pechos femeninos ha alcanzado, en ocasiones, a la lactancia en público. La propia OMS lanzó en 2016 una campaña pidiendo apoyo para que las mujeres amamantaran “cuando lo necesiten y estén donde estén”.
Ejemplos de Discriminación y Censura en España y el Mundo
En España, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) explica que solo existen normativas regionales que protegen específicamente el derecho a amamantar en público (como en Euskadi o la Comunidad Valenciana). Sin embargo, casos como el de una mujer a la que un socorrista en Galicia pidió que fuera a los vestuarios para dar el pecho a su hijo en 2021, o el de una mujer holandesa a la que una azafata de KLM pidió que se cubriera en 2019, demuestran la persistencia del problema.
Ante estos casos, surgen preguntas: ¿Por qué dar el pecho en público puede ser motivo de expulsión de un centro comercial, un museo, un supermercado o una cafetería? El argumento suele ser el mismo: “Eso” no se hace aquí porque molesta, incomoda, ofende, da mala imagen o porque “es la política de la empresa”. A menudo, se invita a la mujer a recluirse en un lugar cerrado, como un cuarto de baño o una sala de lactancia, que no siempre son los espacios más agradables. Otras veces, las madres reciben miradas lascivas, de reproche o de censura, y murmullos desagradables, especialmente si el niño es considerado mayor, ignorando la recomendación de la OMS de amamantar hasta los dos años.
Esto es un síntoma de lo poco normalizado que está aún amamantar en nuestra sociedad. De hecho, un 43% de las mamás consideran “incómodo” amamantar en un sitio público, según la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia de 2013, y un 14% lo señaló como la causa principal para abandonar la lactancia. Los casos son múltiples: desde tiendas de ropa, supermercados, museos, restaurantes, hasta piscinas en Salou, Burriana, La Selva del Camp, Erandio o Alcorcón, donde se alegó que “no es sitio para dar de comer” o “se ensucia el recinto”.
Celebridades como la modelo de Victoria’s Secret Candice Swanepoel han señalado esta doble moral, siendo criticadas por amamantar en público, pero no por posar en topless para firmas de moda.

Avances Legislativos y el Debate Social
A raíz de estos casos, se han producido cambios legislativos estatales para proteger a las mujeres que dan el pecho en lugares públicos. En Gran Bretaña, la lactancia materna en espacios públicos está garantizada por la ley de igualdad de 2010. En Brasil, el alcalde de San Pablo promulgó una ley que multa a los establecimientos que prohíban amamantar en público. EE.UU. aprobó una ley federal que ampara a las madres lactantes solo en instalaciones gubernamentales. En Argentina, se reglamentó la Ley de Promoción y Concientización Pública sobre la Lactancia Materna, estableciendo "Espacios Amigos de la Lactancia" en los lugares de trabajo.
En España, la asociación Lactancia en Libertad reivindica el derecho a amamantar donde y cuando sea necesario y trabaja para la creación de una ley que lo permita. Este derecho ya es una realidad en el País Vasco desde 2015, y las Cortes Valencianas aprobaron el año pasado una proposición no de ley al respecto. Recientemente, el Ayuntamiento de Pamplona ha declarado dependencias municipales, bibliotecas, escuelas, centros culturales, parques, jardines y calles como “espacios de lactancia materna”.
La diputada argentina Victoria Donda amamantando a su hija de ocho meses durante una sesión en el Congreso de la Nación se viralizó y generó polémica, mostrando que, a pesar de los beneficios de la lactancia, persiste el tabú. Carolina Gowland, presidenta de la Liga Argentina de la Leche, afirma que "todavía genera cierta incomodidad entre los argentinos ver una mujer amamantando en un colectivo o shopping". Por su parte, la psicóloga Mónica Tesone opina: “En las sociedades donde no hay vergüenza ligada al amamantamiento, el hombre no siente placer por los pechos femeninos. Los pechos son sexys para nuestra cultura porque nos enseñaron que eran sexys. El amamantar en público no es visto como algo nutricional sino de otra manera. Ahí es cuando aparece el tabú o la censura”.
Las Redes Sociales: Apoyo y Restricciones a la Lactancia Materna
Las redes sociales se han convertido en un medio crucial de apoyo para muchas madres lactantes. Los "brelfies", una combinación de "breastfeeding" y "selfie", popularizados por celebridades como Alanis Morissette y las modelos Natalia Vodiánova, Miranda Kerr y Gisele Bündchen, han marcado tendencia. Aunque podría parecer una moda pasajera, esta práctica contribuye a visibilizar la lactancia materna y a desafiar el tabú en los espacios públicos.
Casos Virales y el Papel del Apoyo Online
Casos como la instantánea compartida por Empowered Birth Project, que se hizo viral con más de 14.000 "me gusta" y numerosos comentarios (muchos negativos), evidencian la polémica. Un ejemplo fue el de la sargento Ruby, que fue reprendida por amamantar en público en un restaurante y cuya historia se viralizó en redes sociales.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) afirma que “las redes sociales ofrecen un apoyo decisivo para las madres lactantes”, especialmente en países como China, donde factores como creencias erróneas, falta de instalaciones públicas o la agresividad del mercado de fórmulas ejercen una fuerte presión. En Occidente, hashtags como #YoDoyLaTeta permiten dar visibilidad a quienes reclaman que se deje de censurar a las madres que dan el pecho a sus hijos en espacios públicos.

Restricciones y el Impacto en la Visibilidad
Sin embargo, las mismas redes sociales son criticadas por las restricciones que imponen. Sus normas a menudo especifican la prohibición de contenido "pornográfico, que incite a la violencia o que contenga desnudos o violencia gráfica o injustificada". Esto ha llevado a numerosas denuncias por suprimir fotos de mujeres amamantando. Esta "batalla" continúa, como lo demuestran los casos de Maca Ruiz, directora de Asesoras de lactancia online, y Alba Padró, cofundadora de la aplicación LactApp, cuyas cuentas han sido bloqueadas varias veces por fotos de lactancia.
La Controversia de las Portadas de Revista y la Visión de Género
La edición australiana de Elle estuvo en el centro de una polémica al retirar una portada de la revista que mostraba a la modelo Nicole Trunfio dando el pecho a su hijo. La revista usó dos imágenes distintas para la edición digital y la impresa. En la edición de quiosco, Trunfio sostenía a su hijo, pero sin amamantar, mientras que los suscriptores recibieron una imagen donde su hijo Zion aparecía mamando. La editora de Elle, Justine Cullen, explicó que la foto fue un "momento completamente natural que resultó en una imagen poderosa" y que "exponer el amamantamiento en los medios es una de las cosas que podemos hacer para contrarrestar" la vergüenza que a menudo sienten las mujeres.
La controversia alrededor de la censura de pezones se ha intensificado al incluir a personas no binarias y transgénero. Esto ha llevado a que Meta escuche la advertencia de su Consejo Asesor de Contenidos sobre la necesidad de redefinir su política de desnudez. Este consejo ha instado a evaluar por qué los únicos pezones no sexualizados son los del varón o los mastectomizados, señalando una "visión binaria del género y la distinción patriarcal entre cuerpos masculinos y femeninos" como raíz del problema, según Julie Owono, directora de la ONG Internet sin fronteras y miembro de esta junta. La recomendación no es vinculante, generando expectación sobre si Meta modificará sus condiciones de uso.
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