Cuando hablamos de alimentar a nuestro bebé, existen varias opciones: lactancia materna, lactancia artificial o lactancia mixta. Cada una tiene sus ventajas, desafíos y particularidades. Lo importante es saber que la decisión sobre cómo alimentar a tu bebé es personal y debe basarse en tus circunstancias, tu salud y tus preferencias.
La lactancia materna es el alimento más completo que puede recibir un recién nacido y es el alimento de elección desde el nacimiento para un correcto crecimiento y desarrollo. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años de edad. Sin embargo, no siempre puede llevarse a cabo o algunas mujeres prefieren la lactancia artificial. Esta opción no es perjudicial ni para el bebé ni para la madre, pero, al igual que la lactancia natural, genera dudas y tiene sus ventajas e inconvenientes.

Comprendiendo la Lactancia Artificial
El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. Las leches artificiales actuales están diseñadas para ofrecer una nutrición lo más parecida posible a la leche materna.
Regulación y Seguridad
El Comité Científico para la Alimentación (CCA) de la Unión Europea dicta las normas para la industria farmacéutica, cubriendo todos los alimentos para lactantes y niños de corta edad. Por tanto, todas las fórmulas que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas. Se prohíbe la denominación de "humanizado", "maternizado" o "adaptada", porque podría llevar a confusión.
Diferencias con la Leche Materna
La diferencia esencial entre la leche materna y las fórmulas infantiles radica en su composición. La leche materna aporta anticuerpos y probióticos que no contienen las leches infantiles de formulación, las cuales están elaboradas a partir de proteínas de la leche de vaca. La leche materna también está adaptada al sistema digestivo inmaduro del bebé, especialmente en las primeras semanas. Además de los nutrientes, la leche materna contiene compuestos bioactivos responsables de una amplia gama de efectos beneficiosos, como la promoción de la maduración del sistema inmune, la protección contra infecciones y el desarrollo cognitivo, entre otras funciones.
Mitos y Realidades de la Lactancia Artificial
- ¿Es verdad que los niños alimentados con biberón crecen más rápido y suelen estar más rellenitos? No. Si seguimos las recomendaciones en cuanto a cantidades y regularidad de las tomas, los niños alimentados con pecho y biberón crecen al mismo ritmo. Lo normal es ganar entre 150g y 200g de peso a la semana, de media. La digestión de la leche artificial es más lenta, pero no difícil. Por ello, los bebés alimentados con biberón suelen aguantar más tiempo entre toma y toma.
- ¿La lactancia artificial puede favorecer el desarrollo de cólicos? No tiene por qué. Pero puede ocurrir si el bebé no succiona bien y traga aire o ingiere muy rápidamente el alimento. Por eso es importante mantener la frecuencia de las tomas establecida, de manera que no coma con ansia ni nervioso. También hay que vigilar que la tetina sea adecuada a su edad. Existen fórmulas anticólicos que ayudan a facilitar la digestión.
- Deposiciones: Normalmente las deposiciones de los bebés alimentados con fórmula son más duras y menos frecuentes que las de los bebés alimentados con leche materna. Si el bebé parece estreñido, es importante informar al pediatra para que lo confirme e indique alternativas, como fórmulas anti-estreñimiento.
Tipos Principales de Fórmulas Artificiales
Existen 3 tipos de fórmulas artificiales que serán recomendadas por tu pediatra, en función de la edad y necesidades del bebé:

Fórmulas de Inicio (Tipo 1)
Estos preparados para lactantes se recomiendan hasta los 6 meses de vida. Pueden utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida. Son las primeras fórmulas que se utilizan al nacer el bebé.
Fórmulas de Continuación (Tipo 2)
También conocidas como “leche 2”, están recomendadas desde los 6 hasta los 12 o 15 meses de vida. Posteriormente, se combinarán con otro tipo de alimentos.
Leches de Crecimiento (Tipo 3)
Estas fórmulas actúan como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Se utilizan desde los 12 meses hasta los 3 años. A partir de los 12-15 meses, siempre consultando previamente con el pediatra, se puede empezar a utilizar leche entera de vaca, es decir, la que normalmente toma toda la familia.
Ambos tipos de leche (de inicio y de continuación) se encuentran en el mercado en forma líquida y en forma de polvo. La presentación líquida es más sencilla de manejar, mientras que la presentación en polvo es bastante más barata.
Fórmulas Especiales y sus Indicaciones
Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.
Fórmulas Anti-cólicos
Para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
Fórmulas Anti-estreñimiento
Estas fórmulas mejoran la proporción de β-palmitato, asemejándose a la leche materna, lo que disminuye la cantidad de ácidos grasos en posición alfa que, al unirse al calcio, forman jabones cálcicos insolubles que aumentan la consistencia de las heces. Por otro lado, aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal. Algunas de ellas añaden probióticos (como el Lactobacillus reuteri) o incorporan oligosacáridos con efecto prebiótico (GOS y FOS) que favorecen el tránsito digestivo al aumentar el volumen del bolo digestivo.
Fórmulas Anti-regurgitación (Fórmulas AR)
Incorporan dos tipos de espesantes (harina de algarrobo y almidones) que aumentan la viscosidad de la leche. También aumentan la proporción de caseína frente a seroproteínas, la cual precipita en el estómago, disminuyendo las regurgitaciones y neutralizando la acidez gástrica. Además, suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga para favorecer el vaciado gástrico y menor proporción de lactosa.
Fórmulas Sin Lactosa
Indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma. La lactosa es el disacárido fundamental de la lactancia artificial, con un contenido mínimo de 4,5 g/100 kcal, excepto en estas fórmulas.
Fórmulas para Prematuros o Bajo Peso
Destinadas a prematuros o a recién nacidos con bajo peso (menor de 2.500 g) en los que la lactancia materna no es posible. Se caracterizan por:
- Hidratos de carbono: entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal. Sustitución parcial de la lactosa por polímeros de glucosa, debido a la deficiencia relativa de lactasa que presentan.
- Lípidos: se recomienda entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal. Mayor proporción de triglicéridos de cadena media (TCM) para facilitar su absorción, sin sobrepasar el 40% de la grasa administrada.
- Proteínas: en mayor cantidad (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte hidrolizadas. Añaden mayor cantidad de taurina.

Fórmulas Parcialmente Hidrolizadas (HA)
Con proteínas hidrolizadas entre 5.000-12.000 daltons, pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada) como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.
Fórmulas Extensamente Hidrolizadas (EH)
Las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.
Fórmulas Elementales
Llevan en su composición L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.
Fórmulas de Soja
La proteína de soja es deficitaria en metionina, lisina, prolina y carnitina. Contienen lípidos de origen vegetal y un aporte calórico similar al de las fórmulas de leche de vaca. Sus indicaciones incluyen la intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).
Lo que nunca debes hacer es dar a un bebé menor de 6 meses una bebida vegetal de consumo general en tetra brik o hecha en casa, ¡ni se te ocurra! Son muy perjudiciales porque contienen más calorías y azúcar, y no están adaptadas a las necesidades nutricionales del bebé. Siempre debes utilizar fórmulas adaptadas a su edad y preparadas especialmente para la alimentación infantil. En cuanto a las alternativas para APLV, existen fórmulas infantiles cuya composición evita la proteína de vaca entera.
Composición Nutricional de las Fórmulas
La composición de las fórmulas artificiales ha evolucionado conforme ha avanzado la investigación para simular la leche materna.
Proteínas
La tendencia de las fórmulas artificiales ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.
La proporción seroproteínas/caseína varía en la leche materna desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40). El lactosuero materno contiene alfa-lactoalbúmina (exclusiva en la leche materna), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas (fundamentalmente IgA secretora).
La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico que representa el 20-25% del contenido proteico de la leche materna. Se compone de 63% de aminoácidos esenciales y es una fuente rica en triptófano, precursor de serotonina y melatonina, fundamentales en el desarrollo cognitivo, el estado de ánimo y el bienestar de los lactantes. Además, aporta otros aminoácidos esenciales (cisteína y lisina), tiene actividad inmunomoduladora, favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc), modifica de forma beneficiosa la microbiota, estimulando el crecimiento de bifidobacterias, y promueve una mayor saciedad.
Carbohidratos
La lactosa (glucosa + galactosa) debe ser el disacárido fundamental de las fórmulas artificiales, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa.
La leche materna no es estéril, es una de las principales fuentes de bacterias y, además, es muy rica en oligosacáridos, siendo la mayoría no digeridos y actuando como “fibra dietética”. Estos tienen actividad antiinfecciosa, acidificando el medio a partir de su fermentación por las bacterias del colon, promoviendo el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias, como Bifidobacterium bifidum. La fermentación de los prebióticos por las bacterias del intestino también genera ácidos grasos de cadena corta, que tienen un efecto antiinflamatorio directo y promueven la integridad de la barrera intestinal.
Los prebióticos se definen como oligosacáridos no digeribles, que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos. Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.
Lípidos
Las fórmulas artificiales deben contener entre 4,4-6 g/100 kcal (2,9-4,1/100 ml) de lípidos. La absorción de la grasa de leche de vaca es mucho menor que la de la leche materna (60% frente al 90%). Dentro de los ácidos grasos poliinsaturados (AG esenciales), los más importantes son el ácido linoleico (15%) y el ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como el ácido araquidónico o ARA (omega 6) y el ácido docosahexanoico o DHA (omega 3).
Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad. El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina.
Los ácidos grasos predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos, constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM - Milk Fat Globule Membrane). El núcleo está compuesto por triglicéridos y ácidos grasos de cadena larga. El tamaño mucho mayor (3-6 micras) que el glóbulo graso de leche de vaca, garantiza mejor absorción de la grasa en la leche materna. Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral. El aporte de compuestos proteicos y lípidos complejos (fosfolípidos como esfingomielina y gangliósidos) es necesario para la formación de membranas celulares del SNC y para el desarrollo del sistema inmunitario. Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas.
Vitaminas y Minerales
La ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D, debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal. La mayoría de las fórmulas están enriquecidas con vitamina D y calcio.
Probióticos
En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento. Sin embargo, no se conocen efectos a largo plazo y la escasa calidad de los estudios metodológicos hacen que el Comité crea que aún hay demasiada incertidumbre. Por tanto, el Comité llegó a la conclusión de que actualmente no hay datos suficientes para recomendar el uso sistemático de fórmulas infantiles suplementadas con probióticos y/o prebióticos para el lactante sano. A pesar de ello, puntualiza que es posible que la adición de determinadas cepas bacterianas pueda ser recomendable. La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.
Preparación del Biberón y Medidas de Higiene
La lactancia artificial requiere la preparación de un biberón, siguiendo estrictas medidas de higiene.
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Utensilios: Biberones y Tetinas
Es muy importante lavar el biberón con agua y jabón tras cada toma, eliminando los restos de leche que puedan quedar. No es importante el tipo de material con que se fabrica el biberón, aunque los de vidrio termorresistente son más fáciles de limpiar y los de plástico se rompen menos, por lo que se recomiendan a partir de los 4 meses. Lo primero que debes hacer es limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
En el mercado existen múltiples modelos de tetinas homologadas (redondas, aplanadas, con forma de pezón) sin que existan diferencias significativas entre ellas. No se ha encontrado ninguna relación entre los tipos de tetinas y la aparición de problemas dentales posteriores. El orificio de la tetina debe permitir una salida lenta y continua de leche; si es muy pequeño el bebé se cansará y si es muy grande podría atragantarse. Escoged una tetina que le guste al bebé y comprobad si le va bien; si no, se cambia por otra, pero no hay que dar muchas vueltas a este tema.
Preparación de la Fórmula en Polvo
Las leches en polvo no son estériles, por lo que la higiene es fundamental. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son Enterobacter sakasakii y otras enterobacterias que pueden infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos, y se las ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.
- Se puede utilizar agua del grifo si es apta para el consumo humano.
- Calienta el agua hervida a una temperatura inferior a 40º para que las propiedades de la fórmula se conserven.
- Se añade la leche en polvo, un cacito raso de leche en polvo por cada 30ml (30cc) de agua, manteniendo siempre esa proporción (ejemplo: 60ml de agua con 2 cazos rasos de leche o 90ml con 3 cazos rasos). Es fundamental que la cuchara de medida incluida por la casa comercial quede bien enrasada y no sobrepasada.
- La cantidad se prepara en función del peso del niño y según las indicaciones del pediatra. Estos productos están elaborados para cubrir las necesidades y no sobrealimentarlos, por lo que se deben seguir las pautas de dilución que marca el envase.
Preparación de la Fórmula Líquida
Si se va a utilizar leche artificial en forma de presentación líquida (se vende en tetrabrik lista para usar), solo hay que rellenar el biberón con la cantidad indicada por el pediatra. Lo mejor es que esté a temperatura ambiente, aunque se puede calentar si es necesario.
Almacenamiento
Se pueden preparar varios biberones a la vez y guardarlos en la nevera para agitarlos y calentarlos en el momento de usarlos. Si es de noche, no es necesario calentar la toma, aunque hay que estar pendiente por si el bebé se despierta.
El Vínculo Durante la Toma
Aunque des un biberón a tu bebé, acércale a ti como si se alimentara de tu pecho para que sienta el olor y calor de tu piel. De este modo, fomentas el vínculo afectivo con la madre desde los primeros días de vida. La pareja también debe realizar este contacto desde el principio.
Señales de Saciedad
Para saber si el bebé está lleno o satisfecho, debemos observar su comportamiento. Si juega, se distrae o muerde la tetina, es señal de que está satisfecho. Por el contrario, si vacía el biberón y sigue relamiéndose, es posible que tenga más hambre; prueba con el chupete para ver si se calma. En caso contrario, si el bebé muestra tener más hambre de forma habitual, no debemos alimentarle en exceso, ya que está demostrado que la obesidad puede comenzar en la infancia.
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