La Ruptura de la Bolsa Amniótica: Guía Completa

El Líquido Amniótico y su Función Vital

Mientras el bebé está en el útero, flota en el líquido amniótico. Este líquido se renueva de forma continua y mantiene un volumen constante. Entre el 96-98 % de su composición es agua, y el resto lo constituye un soluto que tiene como componentes proteínas, sales, azúcares, moléculas de grasas, distintos iones, vitaminas y hormonas. El agua y los componentes del líquido amniótico se encuentran en permanente intercambio circulatorio entre los organismos materno y fetal y la cavidad amniótica.

En líneas generales, en un embarazo a término, el líquido amniótico es producido por la orina y los pulmones fetales y eliminado por la digestión del feto y la barrera del saco amniótico hacia la madre. Además, aporta al niño agua y sustancias nutritivas que el feto absorbe a través de la piel o tragándolas.

El bebé conoce antes de nacer el olor de su madre gracias a este líquido. El olor y sabor de este líquido tras el nacimiento le da tranquilidad, ya que ha estado en un prolongado baño de 9 meses en él, además de haberlo saboreado e ingerido en el vientre materno. Por eso mismo, el bebé recién nacido, en sus primeros minutos de vida, suele llevarse los puños a la boca para chuparse las manitas; esto no lo hace por hambre en un principio, sino porque sus manos han retenido el olor y sabor del líquido amniótico de su madre y chuparlas les reconforta, pues les recuerda su vida intrauterina, lo único que había conocido hasta el momento.

Esquema anatómico del útero con el feto y el saco amniótico

¿Qué es la Ruptura de la Bolsa Amniótica?

La amniorexis, o ruptura de la bolsa de las aguas, es el momento en que las membranas que rodean al bebé y contienen el líquido amniótico se rompen. Esta puede ser espontánea o artificial (es decir, cuando te la rompen).

La bolsa o membrana que envuelve al bebé se puede romper antes, durante e incluso después del parto. Si se rompe antes de que comience el trabajo de parto, esto se denomina ruptura de membranas antes del parto, anteriormente llamada ruptura prematura de membranas.

¿Cómo Identificar la Ruptura de Membranas?

No siempre es fácil saber si se ha roto la bolsa. Puedes notar una pérdida brusca y abundante de líquido por la vagina o bien pérdidas más lentas y en pequeñas cantidades. Este líquido se diferencia del flujo vaginal, que suele ser abundante en esta etapa, en que su consistencia es líquida y no mucosa. La pérdida intermitente corresponde generalmente a pequeñas pérdidas de orina o a aumentos puntuales del flujo vaginal, lo que puede dificultar la identificación.

Si experimentas una sensación de humedad en la vagina o en el perineo, una fuga intermitente o constante de pequeñas cantidades de un líquido acuoso de la vagina, o bien un chorro más obvio de líquido amarillo claro o pálido, es importante prestar atención.

Signos de alarma: Si el líquido está teñido de color amarillento o verdoso o es sanguinolento (diferenciar de tapón mucoso), no te demores y acude de inmediato al hospital. Si el agua no es clara y está teñida de meconio, se recomienda directamente comenzar con una inducción al parto. En el hospital, se realizará un examen físico para determinar si estás perdiendo líquido amniótico y, en algunos casos, una ecografía para verificar el volumen de líquido.

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Protocolo y Manejo Tras la Ruptura de Bolsa

¿Qué hacer si la bolsa se rompe a término y el líquido es claro?

La rotura de la bolsa no significa estar de parto. Aunque cuando sucede, es habitual sentir prisa por acudir al hospital pensando que el bebé está a punto de nacer, esto es lo primero que hay que entender. Si estás de más de 37 semanas, no tienes contracciones, el cultivo de estreptococo es negativo, el bebé se mueve bien, no tienes fiebre y el líquido amniótico es claro, no tienes que tener prisa alguna. Puedes avisar a tu pareja si no está en casa, esperar que venga a recogerte, ducharte, comer algo suave, meditar o ponerte en la pelota suiza un rato. Es decir, tienes que ir al hospital, pero sin ninguna prisa.

Si al llegar al hospital tienes contracciones y el trabajo de parto ha comenzado, ingresarás en paritorio para continuar hasta que nazca tu bebé con la atención habitual. En cambio, si al llegar no tienes contracciones (por tanto, no estás de parto) y no tienes factores de riesgo, te ingresarán en planta para ver si en las horas siguientes comienza el parto de forma espontánea. En la mayoría de los casos a término, las mujeres evolucionan a parto espontáneo y solo precisan una actitud expectante por parte de los ginecólogos que las atienden.

Periodo de espera y riesgo de infección

La bolsa amniótica, mientras está íntegra, protege a tu bebé de las infecciones externas. Pero una vez que se rompe, el riesgo de infección es algo mayor. No existe un tope de horas máximo con la bolsa rota para finalizar el parto, aunque esta es una pregunta muy frecuente entre las familias. Antiguamente, se asociaban los partos difíciles y largos a que el bebé se quedaba sin líquido amniótico si habían pasado unas horas desde que se rompía la bolsa; sin embargo, el líquido se va generando y renovando constantemente, por lo que esta preocupación no es válida.

Si en el hospital comprueban que has roto la bolsa amniótica, no estás de parto y no hay ningún problema, ingresarás en la planta de maternidad a la espera de la evolución. Si en 24 horas aproximadamente no te has puesto de parto, te intentarán provocar el parto o estimularlo (inducción). Esto se hace porque, pasado cierto tiempo de bolsa rota, es preferible parir que mantenerse con la bolsa rota por el riesgo de infección que esto conlleva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que un enfoque conservador, apoyado por la evidencia, aconseja una política de observación, sin práctica de exámenes vaginales ni antibióticos, durante las primeras 48 horas después de la ruptura de membranas, siempre y cuando no haya signos de infección. Si la mujer no se ha puesto de parto durante este período de tiempo (cerca del 20% de las mujeres), se podría considerar la utilización de oxitocina. No obstante, estos resultados se han obtenido en poblaciones de mujeres sanas de países desarrollados y en hospitales donde era posible mantener altos niveles de higiene.

Los protocolos de actuación frente a una mujer que ha roto la bolsa pueden cambiar de un hospital a otro. Habitualmente se deja un periodo de espera, ya que en las primeras horas la posibilidad de que el parto se inicie de forma espontánea es mucho más alta. Si no comienza en las primeras horas, la probabilidad de que comience posteriormente va disminuyendo.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda la conducta expectante, que consiste en esperar hasta 96 horas, si no hay signos de infección y tan solo se ha roto la bolsa sin contracciones. La conducta activa, en cambio, consiste en inducir el parto en las primeras 24 horas tras la ruptura de la bolsa. Durante esas horas de espera, conviene controlar el bienestar del bebé y tus constantes vitales.

Uso de antibióticos profilácticos

A veces se inyecta a la embarazada un tratamiento antibiótico profiláctico dependiendo de las características de cada mujer. Si se ha hecho una toma del exudado vaginal rectal y un cultivo del estreptococo del grupo B y este resultado es positivo, se recomienda profilaxis antibiótica ante cualquier sospecha de bolsa rota o con el trabajo de parto establecido. La SEGO también recomienda que se administre antibiótico intravenoso a la mujer que rompe la bolsa.

Amniotomía: La Rotura Artificial de Membranas

La amniorrexis artificial rutinaria, acompañada o no de perfusión de oxitocina, es uno de los procedimientos más comunes en obstetricia. Se practica con el propósito principal de aumentar las contracciones y, por tanto, de disminuir la duración del parto.

Sin embargo, la “Estrategia de Atención al Parto Normal” constata que NO existen pruebas de diferencias en el tipo de nacimiento, uso de epidural, duración del parto o resultados neonatales entre la amniorrexis rutinaria con oxitocina frente a un manejo más conservador de la primera etapa del parto. La OMS aconseja no romper la bolsa a no ser que haya una detención del proceso (unas cuatro horas de detención) y como primer paso para la estimulación del proceso, antes de poner oxitocina (otras cuatro horas, aproximadamente).

El único caso en el que está justificada la rotura artificial de membranas es para extraer sangre al feto y medir el pH del bebé. Esto se hace en caso de grave sospecha de bienestar fetal para confirmar el sufrimiento fetal y ver si se trata de un falso registro o de un verdadero sufrimiento. Esta medida ha comprobado que reduce el número de cesáreas innecesarias.

También se suele justificar la rotura para obtener el registro de la actividad cardíaca del feto adhiriéndole unos electrodos en el cuero cabelludo (para poner el monitor interno), si bien existe el monitor externo.

Instrumental médico para la amniotomía

Rotura Prematura de Membranas (RPM)

La rotura prematura de membranas (RPM) se refiere a la pérdida de líquido amniótico antes del establecimiento del trabajo de parto y antes de la semana 37 de embarazo. Habitualmente, suele acarrear más patología y muchas complicaciones tanto para la madre como para el bebé.

Factores de riesgo de RPM:

  • Antecedentes de rotura prematura de membranas en un embarazo anterior.
  • Inflamación de las membranas fetales (infección intraamniótica).
  • Sangrado vaginal durante el segundo y tercer trimestre.
  • Fumar o consumir drogas ilegales durante el embarazo.
  • Estar por debajo de su peso con una mala alimentación.
  • Cérvix corto.

Complicaciones y manejo según la edad gestacional:

  • Si la ruptura de la bolsa amniótica sucedió antes de la semana 20 de la gestación, posiblemente hablaríamos de un desarrollo fetal incompatible con la vida.
  • Cuando esta rotura se produce más allá de la semana 26, en general, y si el compromiso de la cantidad de líquido amniótico no es relevante, es posible que haya un desarrollo fetal razonablemente normal.
  • Si tienes RPM y estás cursando un embarazo de al menos 34 semanas, se puede recomendar el parto para evitar una infección. Sin embargo, si no hay signos de infección o problemas de salud fetales, la investigación sugiere que se puede permitir que el embarazo continúe de manera segura siempre y cuando se controle atentamente.
  • Si tienes entre 24 y 34 semanas de embarazo, el profesional de atención médica intentará retrasar el parto hasta que el bebé esté más desarrollado. Se administrarán antibióticos para prevenir una infección y una inyección de potentes esteroides (corticoides) para acelerar el desarrollo pulmonar del bebé.
  • Si tienes menos de 32 semanas de embarazo y corres el riesgo de dar a luz en los próximos días, es posible que te administren sulfato de magnesio para proteger el sistema nervioso del bebé. Los corticoides también podrían recomendarse a partir de la semana 23 del embarazo, si estás en riesgo de dar a luz en los siguientes siete días. Además, los corticoides podrían recomendarse si llevas de 34 a 36 semanas y 6 días de embarazo, si corres riesgo de dar a luz en un plazo de 7 días y si no se te administraron antes. Es posible que te administren otra serie de corticoides si llevas menos de 34 semanas de embarazo, corres riesgo de dar a luz en un plazo de 7 días y te administraron una serie de corticoides más de 14 días antes.
  • Si tienes menos de 24 semanas de embarazo, el profesional de atención médica te explicará los riesgos de tener un bebé muy prematuro y los riesgos y beneficios de tratar de retrasar el trabajo de parto.

Complicaciones Asociadas a la Rotura Prolongada de Bolsa

Cuando la bolsa de aguas se rompe, el niño se queda con un poco menos de líquido amniótico, pero como se va regenerando, no suele haber un problema directo por la reducción de volumen. El peligro principal viene porque los microbios normales que viven en la vagina, y que no pueden hacer ningún daño allí, tienen ya la puerta abierta y pueden entrar a la matriz y provocar una infección en las aguas y las membranas.

Si se observan signos de infección en el entorno de la bolsa amniótica y de las membranas, o corioamnionitis, con riesgo cierto de infección fetal, entonces podríamos estar hablando de una posible sepsis neonatal de transmisión vertical. La corioamnionitis es, de hecho, una de las causas fundamentales de la prematuridad, asociándose a secuelas en el bebé.

En este caso, se suele recomendar el frenado (tocolisis) del nacimiento con el fin de disponer de tiempo para trasladar a la madre y su bebé (al menos 48 horas), especialmente si la infección ya está presente. Si hay signos de infección, la SEGO recomienda inducir en el momento en que se detecta (la rotura y la infección), teniendo de margen 12 horas para el nacimiento del bebé, ya que esa espera no supone un aumento de riesgo ni para la madre ni para el bebé. Un parto vaginal es preferible tanto para la mujer como para el bebé, y conlleva menos riesgo intentar una inducción que hacer una cesárea, si hay tiempo.

Riesgos para la madre y el feto:

  • En la madre, las complicaciones incluyen un parto distócico, que requiere instrumental o intervención médica para que nazca el bebé; atonía uterina posparto (falta de contracción del útero, principal causa de hemorragia); y endometriosis con riesgo de peritonitis y sepsis.
  • En el feto, el riesgo de sepsis vertical confirmada microbiológicamente es del 1% de los casos de forma global, siendo mayor cuanto menor sean las semanas de gestación.

Por supuesto, ante la sospecha de infección, normalmente por rotura prolongada de la bolsa amniótica de forma precoz, el tratamiento se focalizará en la colonización bacteriana o de cualquier otro tipo. Cuando el tratamiento antibiótico no se inicia en el momento adecuado o no se prescribe el antibiótico correcto, se llegan a registrar mortalidades neonatales cercanas al 20-30% de los casos. No podemos olvidar que la corioamnionitis es responsable del 35% de las roturas de las membranas amnióticas.

Gráfico ilustrativo de las complicaciones maternas y fetales de la rotura prolongada de membranas

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