Tensión Dural en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Abordajes Terapéuticos

La salud y el bienestar de los bebés son preocupaciones primordiales para padres y profesionales de la salud. Uno de los aspectos menos conocidos, pero igualmente importantes, es la tensión dural en los bebés. Se estima que alrededor del 30% de la población está afectada, y de aquellos que necesitan ayuda, solo el 1% la recibe. El motivo de este fenómeno es que en ocasiones no es conocido ni siquiera para algunos profesionales.

Los padres a menudo restan su importancia con palabras como: “Esto desaparecerá con el crecimiento”. Sin embargo, un tema poco discutido pero crucial es la tensión dural en bebés, siendo un tema poco abordado ya que, muchas veces, las señales y los síntomas se interpretan de manera errónea, dando lugar a un tratamiento poco o nada efectivo. Comprender los síntomas y abordar este problema de manera adecuada es esencial para las familias que viven con la angustia y la duda sobre el bienestar de su bebé (llantos, dureza corporal, etc.). Si eres padre o madre, entender y abordar esta condición desde un enfoque osteopático puede ser el primer paso hacia el bienestar y desarrollo saludable de tu hijo.

¿Qué es la Tensión Dural en Bebés?

La tensión dural se refiere a la tensión o rigidez en la duramadre, una membrana que rodea el cerebro y la médula espinal. La duramadre es una de las tres membranas (meninges) que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. Es la capa más externa, gruesa y resistente, y está en contacto con el interior del cráneo y el canal medular, anclándose por un lado en el sacro y por el otro en las vértebras cervicales y el cráneo.

Esta membrana no es muy elástica y, ante una tracción o una posición mantenida en el tiempo, puede presentar restricciones, dando unos síntomas muy característicos en el recién nacido. En bebés recién nacidos, esta tensión puede manifestarse en músculos y tejidos conectivos, afectando su postura y movimiento, su posición corporal natural (fetal, redondeada) y el aumento de llanto espontáneo.

Diagrama de la duramadre envolviendo el cerebro y la médula espinal

Causas de la Tensión Dural en Bebés

La tensión dural en bebés puede surgir debido a diversas razones, como el proceso de nacimiento o posturas intrauterinas. Hay tensión dural cuando se produce una alteración de los tejidos que recubren la médula debido a microrroturas que se producen, normalmente, en la fase de expulsión del parto, y que se cicatrizan generando un tejido rígido e inflexible.

Factores Durante el Embarazo

  • Posición intrauterina: En situaciones en las que antes de nacer el bebé está mucho tiempo encajado en la pelvis de la madre, tiene poco espacio o está en una posición incómoda, la duramadre puede estar más acortada de lo normal.

Factores Durante el Parto

  • Partos prolongados o instrumentados: Durante el parto, el cuerpo del bebé frecuentemente se ve sometido a tracciones excesivas. Estas tracciones serán todavía más potentes cuando se usa fórceps o ventosa.
  • Tracción durante el nacimiento: Durante la tracción que se realiza para ayudar en el nacimiento del bebé, la duramadre puede sufrir un estiramiento excesivo, provocando una retracción de su tejido como respuesta, derivando en tensión dural.
Ilustración de un bebé en el canal de parto o siendo asistido con fórceps/ventosa

Síntomas Comunes de la Tensión Dural en Recién Nacidos

Identificar la tensión dural no es tan fácil, especialmente en niños que se muestran más irritables. Esta tensión provoca un gran malestar en el bebé, ya que le obliga a adoptar una postura corporal en extensión, arqueando su cuerpo, en lugar de la posición en flexión natural del recién nacido.

Un bebé con tensión dural puede presentar las siguientes características:

  • Irritabilidad y llanto inconsolable: El bebé está irritable, llora con frecuencia y de forma inconsolable.
  • Rigidez muscular y posturas anómalas:
    • Muestran rigidez en los músculos, especialmente alrededor del cuello y la espalda.
    • Están muy rígidos (tensos) y estiran todo el cuerpo arqueándose hacia atrás, no admitiendo estar "enrolladitos" como un recién nacido hecho bolita.
    • Inclinación de la cabeza hasta el punto de una postura forzada, debilidad en la postura de la cabeza y/o inclinación pronunciada de la cabeza hacia atrás. Algunos padres confunden la capacidad de levantar la cabeza desde los primeros días con un logro prematuro; sin embargo, un recién nacido no tiene sostén cefálico y su posición es de flexión del cuello.
    • Duermen boca arriba con la cabeza mirando al techo o se estiran de lado formando un arco con su cuerpo, o en una postura para dormir como una "C" doblada hacia atrás. Al tener la espalda más arqueada, tienen tendencia a caerse hacia un lado.
    • Postura unilateral del tronco.
  • Dificultades en la alimentación:
    • Problemas de agarre y succión.
    • La posición arqueada y rígida del bebé dificulta la lactancia, haciendo las tomas largas, con arqueos, llanto y quejas. La rigidez muscular puede afectar la succión y deglución natural del bebé.
  • Alteraciones del sueño: Tienen alteraciones en el sueño y no descansan bien, mostrándose muy irritable mientras duerme.
  • Hipersensibilidad: Pueden presentar hipersensibilidad al tacto (a veces rechazan los masajes o el baño) y a los sonidos.
  • Asimetrías posturales: Asimetría en los movimientos de brazos y piernas. La parte postural de la cabeza muestra un aplanamiento de un lado o en el medio; en algunos casos, deja de crecer pelito en esa zona. Desalineación de los pies.
  • Alteraciones del neurodesarrollo: Esta tensión no les permite desarrollar la musculatura flexora tan necesaria para, por ejemplo, el gateo.
  • Problemas digestivos: Muchos vienen diagnosticados de cólicos.
Infografía con los síntomas de tensión dural en recién nacidos (arqueamiento, rigidez, irritabilidad, dificultad para alimentarse)

Condiciones Relacionadas con el Malestar del Bebé

El llanto irritativo e inconsolable del bebé puede convertirse en una gran preocupación en la familia de un recién nacido. Una vez atendidas las necesidades básicas del bebé, y sin ningún diagnóstico médico, el desconcierto está asegurado. Lo más común es pensar que pueden ser cólicos del lactante, y es posible, pero ¿qué ocurre cuando el bebé no tiene ningún síntoma digestivo ni de alimentación? La osteopatía pediátrica contempla una serie de cuadros que no suelen diagnosticarse en la medicina convencional y que puede abordar para solucionar el malestar del bebé.

Tensión Miofascial

Esta condición se refiere a la tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos, que puede ocurrir en los recién nacidos debido a diversos factores durante el embarazo y el proceso de parto.

Causas de Tensión Miofascial en el Recién Nacido:

  • Posición Intrauterina: Durante el embarazo, la posición del feto puede influir en el desarrollo de la tensión miofascial. Si el bebé está en una posición poco óptima, puede experimentar compresión en ciertas áreas, lo que puede llevar a tensiones musculares.
  • Parto Difícil: Un parto prolongado o complicado, que implique el uso de fórceps o ventosas, puede causar tensiones en los músculos y la fascia del bebé. Estas intervenciones pueden generar estrés físico en el cuerpo del recién nacido.

Consecuencias de Tensiones Miofasciales en el Nacimiento:

  • Bebé irritable y llanto prolongado.
  • Disminución de la libertad de movimiento.
  • Alteraciones del neurodesarrollo.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Dificultades en la lactancia.
  • Disfunción craneal.
Ilustración de la anatomía muscular y fascial de un bebé

Disfunción Craneal

En el parto o durante las últimas semanas del embarazo, el bebé puede sufrir una presión excesiva en su cráneo. Aunque varias semanas después del nacimiento los efectos de esta compresión se suelen resolver de manera natural, en numerosas ocasiones estas tensiones en las membranas y huesos del cráneo no se resuelven solas y requieren tratamiento de osteopatía pediátrica. Estas disfunciones son más probables tras un parto difícil, cuando el bebé es muy grande, por una posición fetal complicada o en partos instrumentados.

Cuando esta compresión en el parto no se corrige de forma natural, puede desencadenar una serie de consecuencias que suelen manifestarse en el bebé como un malestar general, a pesar de que el cráneo tenga una apariencia simétrica. En este caso, el bebé puede presentar estas características:

  • El recién nacido está irritado y llora constantemente.
  • Se lleva las manos a la cabeza o se estira del pelo.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Alteraciones digestivas por compresión en el agujero rasgado posterior, por donde sale el nervio Vago, lo que puede causar cólicos.
  • Dificultades en la lactancia por compresión de algunos nervios craneales que intervienen en la función de la lengua, músculos de la deglución y músculos orofaciales.
  • Deformidades craneales por presión sobre una zona ósea, por acabalgamientos entre huesos o compresión en las suturas craneales.
Esquema de las suturas craneales de un recién nacido

Diagnóstico y Abordaje Terapéutico

La tensión dural en bebés es un fenómeno que puede tener implicaciones en su desarrollo físico y bienestar general. La osteopatía pediátrica es una herramienta invaluable para asegurar un desarrollo saludable y feliz.

Identificación y Valoración

Para saber si tu bebé puede tener tensión dural, se puede observar cómo se mueve: la tensión muscular que tiene genera un estado de rigidez constante, con movimientos espasmódicos de brazos y piernas, o a veces estiran todo el cuerpo arqueándose hacia atrás. El bebé ofrece resistencia a los movimientos que se le quieren hacer en alguna articulación del cuerpo.

Dos pruebas para identificar tensión dural son:

  1. Tomar al bebé con una mano en la nuca y otra en el sacro.
  2. Colocar al bebé boca abajo, sujetándolo por la barriga.

La osteopatía pediátrica se centra en el uso de técnicas manuales suaves y específicas para aliviar la tensión y restaurar el equilibrio en el cuerpo del bebé. Una evaluación osteopática exhaustiva, que incluye historia clínica y examen físico, puede revelar signos de tensión dural. Se observa si el bebé está arqueado hacia atrás y en qué condiciones prefiere esta posición, o si el bebé adopta una posición de coma hacia un lado. Mediante técnicas de escucha craneal (técnicas de palpación muy sutiles), se observa si existe movimiento en toda la estructura del cráneo. Estas técnicas de diagnóstico ayudan a entender la biomecánica del cráneo y a descartar o confirmar un origen más severo de la tensión dural, como por ejemplo, una sinostosis.

Tras el nacimiento, es conveniente realizar una revisión de osteopatía pediátrica para detectar posibles disfunciones que deben resolverse lo antes posible. Se recomienda esperar hasta las dos semanas de vida para dejar que algunas disfunciones se puedan solucionar de forma natural. Ahora bien, si el bebé muestra signos y síntomas importantes como llanto prolongado sin un diagnóstico médico, dificultades en la lactancia materna o deformidad craneal importante, se debe realizar una consulta antes de este periodo.

Osteopatía Pediátrica y Fisioterapia

Después de una valoración minuciosa, se procederá al tratamiento mediante terapia manual. Las técnicas son suaves y no invasivas. Siempre se procede a la terapia tras explicar a la familia las disfunciones halladas y el tipo de tratamiento indicado. Con la Fisioterapia Pediátrica, se puede ayudar a liberar las tensiones de la duramadre, dándole la elasticidad que necesita y recolocando las estructuras que hay entre el cráneo y el sacro, permitiendo que el bebé se mueva libremente.

Los profesionales de la fisioterapia emplean enfoques suaves y no invasivos para tratar la tensión dural en bebés. Estos pueden incluir técnicas de liberación miofascial, ejercicios terapéuticos y estiramientos adaptados a la edad del bebé. Se conseguirá un buen agarre, un mejor descanso, y mejorarán las digestiones, con lo que se verán reducidos sus momentos de irritabilidad.

La prontitud del diagnóstico normalmente pronostica una resolución más rápida de los problemas, por ello es importante una detección precoz de cualquier alteración. La osteopatía pediátrica es una ventana de esperanza y alivio para numerosas familias que enfrentan trastornos y afecciones desde los primeros días de vida de sus pequeños. La intervención temprana en casos de tensión dural es crucial para prevenir posibles complicaciones a largo plazo.

Las sesiones varían según el caso y, al principio, las visitas para tratar al bebé serán más frecuentes, es decir, ocurrirán con poco tiempo de separación entre ellas. En otras palabras, se brindará tratamiento al bebé varias veces en un período corto para poder abordar de manera efectiva y temprana cualquier problema o para monitorear de cerca la progresión y respuesta del bebé al tratamiento. Por ejemplo, en vez de tener una sesión cada 3 o 4 semanas, se podría tener una sesión por semana al principio.

Fotografía de un fisioterapeuta o osteópata pediátrico realizando terapia manual suave en un bebé

El Porteo Ergonómico como Herramienta Complementaria

La combinación de enfoques fisioterapéuticos, posicionamiento ergonómico y el uso cuidadoso de portabebés puede ser fundamental para aliviar los síntomas y promover un desarrollo saludable en los primeros años de vida. La colaboración estrecha con profesionales de la salud asegurará un enfoque integral y personalizado para abordar las necesidades específicas de cada bebé con tensión dural. La visita con la fisioterapeuta permitirá tratar y aliviar los síntomas del bebé con tensión dural, pudiendo seguir gozando del porteo ergonómico, tan necesario para el sistema digestivo y la posición corporal natural del bebé.

Pautas para una Posición Ergonómica en el Porteo:

Es crucial adoptar una posición ergonómica, dado que contribuye al correcto desarrollo de la pelvis, además de evitar tensión en las cervicales y columna del bebé. También es crucial para mitigar la tensión dural en los bebés (tratamiento con fisio indispensable + masajes diarios con aceite). Aquí hay algunas pautas esenciales:

  • Espalda redondeada (no una "C" exagerada): Fomentar una ligera curva en la espalda del bebé, imitando la posición natural del bebé.
  • Rodillas más altas que las caderas (posición de ranita): Mantener las rodillas del bebé ligeramente elevadas para promover una posición de ranita.
  • Soporte de cabeza y cuello (tela o portabebés hasta la nuca): Verificar que la cabeza del bebé esté bien apoyada, especialmente en los primeros meses de vida.
Infografía sobre la posición ergonómica correcta en el porteo (espalda en C, rodillas altas)

Tipos de Portabebés Ergonómicos Recomendados:

  • Fular Elástico o Rígido:
    • Ventajas: Ajuste personalizado, adecuado para recién nacidos y posparto, la tela se amolda al cuerpo permitiendo un ajuste por zonas.
    • Consejos: Asegurar un soporte adecuado de la cabeza y la pelvis del bebé (posición en cuclillas).
  • Mochilas Portabebés Ergonómicas:
    • Ventajas: Distribuyen el peso de manera uniforme, adecuadas para bebés con tensión dural por la facilidad de uso y rapidez.
    • Consejos: Verificar la posición de las piernas del bebé para evitar tensiones innecesarias.
  • Mei Tai:
    • Ventajas: Versatilidad y adaptabilidad, permiten ajuste sencillo sin correas ni hebillas.
    • Consejos: Asegurar que el bebé esté centrado y cerca del cuerpo del portador/a, abrir las tiras del hombro para mayor comodidad.
Collage de diferentes tipos de portabebés ergonómicos (fular, mochila, Mei Tai) con bebés

Reflexiones para Padres

Es frecuente escuchar que los bebés solo comen, duermen y "ensucian el pañal", pero al llegar a casa se observa que las cosas no son como se cuentan y se empieza a notar que el bebé está muy irritable, llora desconsoladamente, cuesta acomodarlo en el regazo, no hace un buen agarre, tiene dificultades para expulsar los gases, etc. Ante un bebé que “rechaza el pecho” con un fuerte tirón hacia atrás, que está muy espabilado y "eleva la cabeza como un caracol" con solo dos semanas, que duerme o se pasa el día con la cabeza del mismo lado y adopta una postura de coma, o que no para de llorar, es posible que no se esté ante episodios de cólicos, sino que sea necesario indagar un poco más. La tensión dural en bebés es un desafío que requiere atención y tratamiento adecuados con fisioterapeutas que trabajen con bebés y mamás.

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