La preconcepción, ese periodo crucial antes de la concepción, es una etapa en la que la nutrición juega un papel fundamental. Entre los alimentos que suelen generar dudas y debates se encuentra la soja.
Como dietistas-nutricionistas, nuestro objetivo es proporcionar a las futuras madres y familias información rigurosa y basada en evidencia científica para que puedan tomar decisiones informadas sobre su alimentación en esta etapa tan importante.
¿Qué es la soja y por qué genera controversia?
La soja es una legumbre originaria de Asia Oriental, rica en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Su versatilidad culinaria la ha convertido en un ingrediente popular en todo el mundo, presente en alimentos como el tofu, el tempeh, el miso y la leche de soja.

Sin embargo, la soja también ha sido objeto de controversia debido a su contenido de isoflavonas, unos compuestos vegetales con actividad estrogénica débil. Esta característica ha llevado a preocupaciones sobre su posible impacto en las hormonas y la salud reproductiva, especialmente en el periodo de preconcepción.
Compuestos clave de la soja que podrían afectar la fertilidad
La soja y productos derivados contienen isoflavonas, un tipo de fitoestrógeno, es decir, compuestos de origen vegetal con estructura similar al estrógeno, la hormona sexual femenina. Estas isoflavonas pueden interactuar con los receptores hormonales del cuerpo, alterando la señalización normal.
- Isoflavonas (genisteína y daidzeína): Son las más estudiadas por su capacidad para mimetizar o modular la acción del estrógeno.
- Saponinas y fitatos: También presentes, aunque con menos impacto hormonal, pueden influir en la absorción de nutrientes esenciales para la fertilidad, como el zinc y el calcio.
La capacidad de la soja para aumentar estrógeno en el cuerpo es uno de los puntos clave para entender su posible influencia sobre la fertilidad.
La soja y la fertilidad masculina
Uno de los mitos más persistentes es que la soja, debido a sus isoflavonas, puede alterar las hormonas masculinas, disminuir los niveles de testosterona y afectar negativamente la fertilidad. La relación entre soja y estrógenos en hombres es una de las áreas más debatidas, aunque la soja no contiene estrógenos humanos, las isoflavonas pueden tener un efecto modulador.
¿Los hombres pueden comer soja? Sus efectos en la salud masculina.
Desmontando mitos sobre la soja y las hormonas masculinas
Numerosos estudios han investigado la relación entre el consumo de soja y los niveles hormonales masculinos. Una revisión exhaustiva de más de 40 estudios, publicada en la revista Fertility and Sterility, no encontró ninguna evidencia de que la soja tenga un impacto negativo en los niveles de testosterona, la calidad del esperma o la función reproductiva masculina. De hecho, algunos estudios sugieren que la soja podría tener efectos beneficiosos en la salud masculina, como reducir el riesgo de cáncer de próstata y mejorar la salud cardiovascular.
Estudios que sugieren cautela
Un estudio publicado recientemente en la revista Human Reproduction, líder en Europa en el tema de la medicina reproductiva, ha divulgado que la concentración de espermatozoides de los hombres que consumen un promedio de media ración de soja al día es menor que la de quienes no consumen alimentos a base de soja. Si bien los productos alimentarios a base de semillas de soja han sido un alimento básico en la dieta de gran parte de Asia por siglos, su popularidad en el resto del mundo está aumentando debido a su alto contenido en proteínas. Sin embargo, este estudio, uno de los más amplios jamás llevados a cabo sobre el consumo de soja en hombres, ha concluido que, si bien se trata de una opción saludable en ciertos aspectos, también puede asociarse a niveles más bajos de espermatozoides.
El Dr. Jorge Chavarro, investigador del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, examinó la relación entre la calidad del semen y los fitoestrógenos. Los estrógenos son comunes a hombres y mujeres, pero las mujeres los tienen en mayor concentración, puesto que promueven el desarrollo femenino. En el estudio se investigó a 99 hombres que habían acudido a una clínica de fertilidad entre los años 2000 y 2006. Estos hombres se dividieron en cuatro grupos diferenciados por la cantidad de alimentos derivados de la soja que consumían.
Se observó que los catalogados en el grupo de hombres que más soja consumía, tenían 41 millones de espermatozoides por mililitro menos que los que no consumían productos de soja en absoluto. Considerando que la cantidad de espermatozoides suele variar entre 80 y 120 millones por mililitro, la reducción observada en algunos hombres es de casi la mitad. Estos resultados se publicaron en la revista sobre medicina Human Reproduction, editada por la Asociación Europea de Reproducción y Embriología Humana (ESHRE).
De acuerdo con el Dr. Chavarro, «los hombres incluidos en el grupo de mayor ingesta consumieron de promedio media ración de soja al día. Esto, traducido a contenido de isoflavonas, es comparable a tomar una taza de leche de soja o una ración de tofu, tempeh o hamburguesas de soja día sí día no». Para obtener estos resultados se tuvieron en cuenta factores variables como edad, periodo de abstinencia, índice de masa corporal (IMC), consumo de alcohol, cafeína y tabaco. También se les encuestó sobre la cantidad de soja que habían consumido, y con qué frecuencia, durante los meses anteriores. Entre los alimentos figuraban tofu, tempeh, salchichas, panceta, hamburguesas y masas a base de soja o tofu, leche, queso, yogur y helados de soja, y otros productos que contuvieran soja como frutos secos horneados, bebidas, compuestos en polvo y barritas energéticas. También se catalogaron estos alimentos en función de la cantidad de isoflavonas que contenían.
Estudios anteriores con animales establecieron un nexo de unión entre el consumo de isoflavonas y la infertilidad. No obstante, hasta ahora eran escasos los indicios sobre su efecto en personas. Gracias a esta catalogación fue más fácil comparar la ingesta de productos derivados de la soja. Por ejemplo: la ración media de tofu es de 115 g de tofu, mientras que la de la leche de soja es una taza. Con este sistema fue fácil determinar lo que constituía una ingesta elevada. «Es importante subrayar que la cifra de media ración al día es el promedio en los hombres situados en el grupo de mayor ingesta. Algunos hombres de este grupo ingerían hasta casi cuatro raciones diarias al día», aclaró el Dr. Chavarro. El estudio también señaló la fuerte correlación existente entre la ingesta elevada de derivados de la soja, los niveles de espermatozoides y la obesidad. El Dr. Chavarro aventura que la menor producción de espermatozoides en hombres obesos podría deberse a una mayor producción de estrógenos, la cual ya se produce cuando los niveles de grasa corporal son elevados, pero que se vería potenciada por los derivados de la soja.
La soja y la fertilidad femenina
El impacto de la soja en mujeres es complejo y controvertido. Depende de factores como la cantidad consumida, la edad y el estado hormonal previo. Otra preocupación frecuente es que la soja pueda afectar negativamente la reserva ovárica en las mujeres, disminuyendo la cantidad y calidad de los óvulos.

Impacto en la reserva ovárica y equilibrio hormonal
Esta inquietud surge de algunos estudios que han observado una asociación entre el consumo de soja y niveles más bajos de la hormona folículo estimulante (FSH), un marcador tradicional de la reserva ovárica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos estudios presentan limitaciones. Muchos de ellos son pequeños, observacionales y no han utilizado métodos más precisos para medir la reserva ovárica, como la evaluación de los niveles de la hormona antimülleriana (AMH).
Además, si la soja realmente tuviera un impacto negativo en la reserva ovárica, esperaríamos que las mujeres que consumen más soja experimentaran una menopausia más temprana. Sin embargo, los estudios no han encontrado evidencia de esta asociación.
La soja y productos derivados de la soja contienen isoflavonas que podrían actuar como disruptores endocrinos. Algunos estudios realizados en animales han revelado alteraciones en la función ovárica y subfertilidad, así como alteraciones hormonales y en el tamaño testicular. Un estudio publicado en la revista Reproductive Toxicology mostró que uno de los principales componentes de la soja puede reducir la fertilidad en ratones hembras.
Un consumo excesivo podría alterar el eje hormonal, dificultando la ovulación y la implantación, especialmente en mujeres con sensibilidad a estrógenos o problemas de fertilidad previos. Para quienes recurren a técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV), la influencia de la soja sobre el balance hormonal debe considerarse cuidadosamente para no interferir con los tratamientos hormonales administrados.
Soja como un posible aliado para la fertilidad femenina
Lejos de ser perjudicial, la evidencia científica sugiere que la soja podría tener efectos positivos en la fertilidad. Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard de 239 mujeres sometidas a fertilización in vitro encontró que la soja puede en realidad aumentar la fertilidad en los que están expuestos al bisfenol A (BPA). Para el estudio, que fue publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, se estudiaron a las mujeres que se sometieron a FIV entre 2007 y 2012.
Las mujeres respondieron cuestionarios sobre su dieta y dieron muestras de orina para realizar un seguimiento del nivel de BPA en su sistema. Los científicos descubrieron que a medida que los niveles de BPA aumentaron en las mujeres, quienes no comían alimentos de soja tenían menores tasas de implantación, menos probabilidades de quedar embarazada y menos probabilidades de tener un bebé. El BPA es un «disruptor endocrino», lo que significa que puede actuar como el estrógeno y causar problemas reproductivos, explica la Doctora experta en salud de la mujer Jennifer Wider.
En mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad, el consumo de soja se ha asociado con una mayor probabilidad de nacidos vivos, un endometrio más grueso (lo cual favorece la implantación del embrión) y tasas más altas de embarazo. Una revisión reciente publicada en la revista Nutrients analizó los efectos de la soja y las isoflavonas en la fertilidad femenina y concluyó que la soja podría mejorar los resultados en mujeres que buscan tratamiento de fertilidad y beneficiar a aquellas con trastornos endocrinos como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la endometriosis.
Recomendaciones para el consumo de soja en la preconcepción y tratamientos de fertilidad
Los estudios realizados en humanos son escasos y los que existen obtienen resultados contradictorios. Las últimas revisiones hablan de sus efectos beneficiosos en Inseminación Artificial (IAC) y Técnicas de Reproducción Asistida (TRA).

Cómo incluir la soja en una dieta preconcepcional saludable
Si estás considerando incluir la soja en tu dieta preconcepcional, aquí tienes algunas recomendaciones:
- Elegir alimentos de soja mínimamente procesados: optando por opciones como el tofu, el tempeh, el edamame y el miso, que son ricos en nutrientes y bajos en aditivos.
- Moderar el consumo de productos de soja procesados: limitando el consumo de productos como hamburguesas de soja, salchichas y embutidos, ya que suelen contener altos niveles de sodio, grasas saturadas y aditivos.
- Variar la alimentación: no limitarse a utilizar como base de toda comida la soja. Incluir una amplia variedad de alimentos saludables en la dieta, como garbanzos, guisantes, lentejas, judías… y por supuesto, frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas.
Recomendaciones específicas para tratamientos de fertilidad
Si estás en tratamientos de fertilidad, ya sea inseminación artificial, FIV u otras técnicas, considera estas pautas respecto a la soja:
- Consulta con tu especialista: Antes de hacer cambios dietéticos importantes, habla con tu médico o nutricionista especializado en reproducción asistida.
- Moderación: El consumo moderado de soja, equivalente a una o dos porciones diarias (por ejemplo, leche de soja o tofu), suele ser seguro y puede aportar beneficios sin riesgos hormonales. No mucha soja se necesita para obtener beneficios: el autor del estudio de Harvard señala como promedio cerca de un vaso de leche de soja o una comida a base de soja (como el tofu) cada dos o tres días.
- Evita suplementos concentrados: Los suplementos de isoflavonas pueden elevar demasiado los niveles hormonales, interfiriendo con el tratamiento.
- Dieta equilibrada: Combina soja con otras fuentes de proteínas y nutrientes importantes para la fertilidad, incluyendo lácteos, que también aportan calcio y vitaminas esenciales.
La soja es un alimento seguro y nutritivo que puede formar parte de una dieta preconcepcional saludable. La soja es un alimento cada vez más presente en las dietas por sus beneficios nutricionales, pero su relación con la fertilidad genera dudas, especialmente en personas que están intentando concebir o que se someten a técnicas de reproducción asistida. La soja y fertilidad tienen una relación compleja que depende de muchos factores. Para quienes buscan un embarazo, la soja puede ser una aliada si se consume con equilibrio, pero también es importante ser cauteloso para no alterar el delicado equilibrio hormonal, especialmente en tratamientos de reproducción asistida. Mantener una alimentación variada y consultar siempre con profesionales es la mejor forma de aprovechar los beneficios de la soja sin comprometer la fertilidad.
Aunque los últimos hallazgos son interesantes, estudios y opiniones de expertos sobre el impacto de la soja sobre la fertilidad se mezclan. Dado que se necesita más investigación, no creemos que se deba empezar a comer productos de soja de repente si desea quedar embarazada. En su lugar, recomendamos seguir con una dieta normal y saludable.
Consultar con un especialista en nutrición y fertilidad puede proporcionar una guía personalizada según las necesidades específicas de cada individuo o pareja. Obtener un diagnóstico y tratamiento a tiempo puede marcar una gran diferencia.
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