Silvana Mangano: La Estrella, la Musa y su Familia

Silvana Mangano fue una actriz italiana dotada de una belleza natural que la convirtió en un icónico sex symbol del cine italiano de posguerra. Su vida personal, marcada por su matrimonio con el productor Dino de Laurentiis y la tragedia familiar, fue tan compleja como su exitosa carrera cinematográfica.

Los Inicios de una Belleza Italiana

Desde muy jovencita, Silvana Mangano destacó por su belleza, lo que le permitió combinar las clases de ballet con esporádicos ensayos como modelo y con presentaciones de aspirantes a misses. Con 17 años, en 1947, concursó para el título de Miss Italia junto a bellezas de la época como Gina Lollobrígida, Gianna María Canale, Eleonora Rossi Drago o Lucía Bosé. Curiosamente, Lucía Bosé, quien ganó el concurso, años después viviría en Somosaguas, mientras Silvana Mangano lo hacía en La Moraleja.

El primer contacto de Mangano con el cine llegaría por su noviazgo con Marcello Mastroianni, quien solía decir: «Silvana debió quedarse conmigo. Estábamos hechos el uno para el otro. Pero entonces yo no era nadie y ella era ambiciosa. Se casó por interés y no ha sido feliz. Y yo tampoco».

Silvana Mangano joven en sus inicios como modelo o en concurso de belleza

El Salto a la Fama: "Arroz Amargo" y el Sex Symbol

Pasaría un tiempo hasta que Silvana Mangano protagonizó «Arroz amargo» (1949), una película de Giuseppe de Santis que se mueve entre el marxismo, el melodrama y la exaltación de la figura femenina. Con esta película, a sus 19 años, le llegó el reconocimiento mundial. En este melodrama, Silvana, con su exuberante figura y gran sensualidad, interpretó el papel de una recolectora de arroz en la Italia de la posguerra. El director convirtió el valle del Po en un lugar más erótico. La Mangano era una bomba sexual tan voluptuosa como lejana; se la describía como una Anna Magnani con 15 años menos, una Ingrid Bergman con mimbres latinos y una Rita Hayworth con unos kilos más. El famoso jersey de «Arroz amargo» y su voluptuosidad juvenil no lo superó ni Kim Novak en «Vértigo».

Con “Ana”, de 1951, la historia de una monja de hospital con un pasado alegre, obtuvo otro de sus éxitos más sonados. En 1959, junto a Alberto Sordi y Vittorio Gassman, actuó en “La gran guerra” de Mario Monicelli, una gran producción basada en el humor, el drama y los soldados en el frente.

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La Musa Refinada: De Pasolini y Visconti

En su madurez, la imagen de Silvana Mangano fue todo lo contrario a la que había dado en «Arroz amargo» o en «Ana», una imagen que ella odiaba y que la llevó a adelgazar. Ya como musa suprema de Pier Paolo Pasolini y de Luchino Visconti, era la mujer más refinada del cine, y también la más inaccesible. Era reservada y nada exhibicionista, pero a esa inaccesibilidad había contribuido su marido, el productor Dino de Laurentiis, quien, al contrario que Carlo Ponti con Sofía Loren, la mantenía protegida. Incluso parece que Dino se opuso a su participación en «Ocho y medio» por celos de Marcello Mastroianni.

Sus apariciones en «Edipo Rey» (1967), en «Teorema» (1968), en «Muerte en Venecia» (1971), en «El Decamerón» (1971), en «Ludwig» (1972) o en «Confidencias» (1974) son una declaración de guerra a la vulgaridad. En la película de 1966 “Las brujas”, formada por cinco cortometrajes y producida por su esposo Dino, la actriz encarnó el personaje principal de los episodios. Nuevamente en 1974, trabajó con Luchino Visconti en “Confidencias”, compartiendo rodaje con Burt Lancaster y Helmut Berger. Su presencia en pantalla era de las que dejaban anonadado.

Silvana Mangano en un papel dramático o artístico, como en

La Familia de Silvana Mangano: Hijos y Tragedia

Silvana Mangano se casó con el productor Dino de Laurentiis. A pesar de los comentarios de Mastroianni sobre un matrimonio por interés, según el escritor y guionista Masolino D’Amico, Silvana no se arrepintió de haberse casado con el productor. Fruto de este matrimonio, Silvana Mangano fue madre de cuatro hijos.

Tuvo un hijo, Federico, y tres hijas: Raffaella, Veronica y Francesca. La muerte de su hijo Federico fue un golpe devastador para la actriz y, según algunas fuentes, la pareja se divorció tras esta tragedia. Su hija Francesca se había casado con el productor José Antonio Escrivá.

Foto familiar de Silvana Mangano con sus hijos si está disponible, o foto de Silvana Mangano en su vida personal

Últimos Años y Legado

Retirada ya del cine, fue su hija Francesca quien la convenció para que participara en «Dune» (1984), donde, incluso calva como la reverenda madre Ramallo, impresionaba. En 1987 todavía haría su última aparición en la gran pantalla con la película “Ojos negros”, de Nikita Mikhalkov, junto a Marcello Mastroianni, uno de sus primeros amores y con el que se reencontró después de muchos años. Por su papel en este film, Mastroianni fue nominado como mejor actor en el Festival de Cannes y al premio Oscar.

Silvana Mangano falleció el 16 de diciembre de 1989, a los 59 años, en la clínica La Luz, debido a un tumor en el mediastino de cuya operación no se despertó. Su legado perdura como el de una actriz de inmensa belleza y talento, capaz de transformarse de un símbolo sexual a una musa refinada, dejando una huella imborrable en la historia del cine italiano.

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