La retinopatía del prematuro (ROP, por sus siglas en inglés) es un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina del ojo en bebés que nacen de manera muy precoz. Esta afección es una vitreorretinopatía fibroproliferativa y vasoproliferativa que, en sus casos más graves, puede derivar en desprendimiento de retina y pérdida irreversible de la visión.

Fisiopatología y desarrollo de la enfermedad
Los vasos sanguíneos de la retina comienzan a desarrollarse aproximadamente en el primer trimestre del embarazo y, en condiciones normales, están completamente formados al momento del nacimiento a término. Si un bebé nace prematuramente, este proceso puede verse alterado:
- Los vasos pueden dejar de crecer.
- Pueden crecer de manera anormal desde la retina hacia la parte posterior del ojo (neovascularización).
- Debido a que estos vasos son frágiles, pueden presentar derrames y sangrado.
- La formación de tejido cicatricial puede ejercer tracción, provocando el desprendimiento de la retina de la superficie interior del ojo.
La enfermedad se considera bifásica: en la fase I se produce una isquemia retiniana por vascularización insuficiente, mientras que en la fase II, la retina produce factores vasoproliferativos, como el VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular), que conducen al crecimiento vascular anómalo.
Factores de riesgo y prevención
Aunque la inmadurez al nacer es el factor principal, existen otros elementos que influyen en el riesgo de desarrollar ROP:
- Oxigenoterapia prolongada o con concentraciones mal controladas.
- Paro respiratorio (apnea) y dificultad para respirar.
- Niveles elevados de dióxido de carbono (CO2) en sangre.
- Infecciones y transfusiones sanguíneas.
- Bajo nivel de oxígeno en sangre o acidez baja (pH).
La prevención es fundamental. Se recomienda un uso juicioso del oxígeno, manteniendo niveles de saturación estrictos (85-93% o 95% según la edad gestacional), la administración de corticoides prenatales y el control de la anemia mediante protocolos de transfusión adecuados.
Clasificación de la ROP
Los especialistas clasifican la enfermedad en cinco etapas para determinar la gravedad y la necesidad de intervención:
| Etapa | Descripción |
|---|---|
| I | Crecimiento de vasos sanguíneos levemente anormal. |
| II | Crecimiento de vasos sanguíneos moderadamente anormal. |
| III | Crecimiento de vasos sanguíneos gravemente anormal. |
| IV | Crecimiento gravemente anormal con desprendimiento parcial de retina. |
| V | Desprendimiento total de la retina. |
Protocolo de exploración y diagnóstico
Dado que los cambios vasculares no son visibles a simple vista, es obligatorio que un oftalmólogo realice un examen ocular. Se deben examinar a todos los bebés nacidos con menos de 30 semanas de gestación o con un peso inferior a 1,360 kg. El primer examen suele realizarse entre las 4 y 9 semanas de vida. El uso de colirios para la dilatación pupilar y el oftalmoscopio binocular indirecto son estándares en este procedimiento.

Opciones de tratamiento
El tratamiento debe iniciarse de manera precoz, idealmente dentro de las primeras 72 horas tras el diagnóstico de una enfermedad de alto riesgo. El objetivo es preservar la visión central destruyendo la retina periférica inmadura que produce factores vasoproliferativos.
- Fotocoagulación con láser: Es el tratamiento de elección. El láser detiene el crecimiento de los vasos anormales.
- Inyecciones intravítreas: Uso de anticuerpos anti-VEGF para bloquear el factor de crecimiento vascular.
- Cirugía de hebilla escleral: Colocación de una banda flexible de silicona alrededor del ojo para aproximar la retina a la pared externa.
- Vitrectomía: Sustitución del humor vítreo por una solución salina y eliminación del tejido cicatricial.
Tras el tratamiento, es vital el seguimiento periódico para asegurar que la enfermedad no reaparezca y gestionar posibles complicaciones a largo plazo, como la miopía grave, el estrabismo o la ambliopía.
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