El embarazo es un proceso biológico complejo que se inicia con la fecundación, la unión de gametos masculinos y femeninos, dando lugar a un cigoto. Tras la implantación del blastocisto en el endometrio, se distinguen dos capas iniciales: el trofoblasto y la masa celular interna.

Fases Tempranas del Desarrollo Embrionario y Fetal
El crecimiento intrauterino es un proceso complejo en virtud del cual a partir de una única célula se forma un ser pluricelular con órganos y tejidos bien diferenciados. Este proceso comprende dos períodos principales:
- Embriogénesis: Se extiende hasta la 12.ª semana de gestación, durante la cual se forman los diferentes órganos del feto. Se caracteriza por un gran incremento en el número de células, así como por su diferenciación y maduración funcional para formar los diversos órganos y tejidos.
- Período Fetal: En esta etapa, la maduración funcional del feto prosigue hasta alcanzar un grado compatible con la adaptación a la vida extrauterina.
Durante la tercera semana de gestación, ocurre la gastrulación, donde el embrión pasa de dos a tres capas germinativas (ectodermo, mesodermo y endodermo) que darán origen a todos los órganos y tejidos. Este proceso se inicia con la línea primitiva y la migración celular. En las semanas 3-4, la neurulación transforma el ectodermo en el sistema nervioso. La placa neural se pliega, formando el tubo neural, que luego cierra para constituir el cerebro y la médula espinal.
A lo largo de estas primeras semanas, el embrión experimenta una intensa proliferación celular. Durante la primera semana gestacional, la proliferación celular es muy intensa, sin que permitan apreciarse estructuras diferenciadas. Durante la segunda semana, la masa celular se diferencia en dos capas: el ectodermo y el endodermo. En la tercera semana aparece una nueva capa, el mesodermo. Durante la cuarta semana aparecen los somitas y se inicia la diferenciación de los órganos fetales, teniendo el feto hacia la octava semana la apariencia humana. Desde la octava a la doceava semana se completa la embriogénesis.
El Amnios y las Membranas Fetales
Dentro del útero, el embrión/feto se encuentra rodeado por el líquido amniótico, cuyo volumen aumenta a medida que el feto crece. El cordón umbilical es el nexo vital entre la placenta y el feto. El desarrollo de las estructuras membranosas que envuelven al feto es un proceso continuo durante la gestación.
Aunque la información específica sobre el retraso en la fusión del amnios no se elabora en detalle en este contexto, se menciona que «Con la evolución del embarazo hay una regresión de dicho tejido c...», lo que implica un proceso de cambios y adaptación de las membranas fetales que culmina en su fusión, un evento crucial para el desarrollo normal del saco gestacional.
Membranas fetales y placenta
Consideraciones en el Diagnóstico Prenatal
El diagnóstico prenatal agrupa todas aquellas acciones diagnósticas encaminadas a descubrir durante el embarazo un «defecto congénito», entendiendo por tal «toda anomalía del desarrollo morfológico, estructural, funcional o molecular presente al nacer (aunque puede manifestarse más tarde), externa o interna, familiar o esporádica, hereditaria o no, única o múltiple». Su finalidad es diagnosticar con la mayor precocidad posible un defecto congénito o bien establecer la ausencia del mismo, lo que contribuye a reducir la ansiedad materna.
En el cribado prenatal, especialmente entre las semanas 11 y 14, la ecografía permite valorar la translucencia nucal (TN). Para una medición precisa de la TN, es crucial distinguir la piel de las membranas amnióticas, asegurando que los cáliper se coloquen midiendo solo la zona econegativa de máximo grosor. La ampliación de la imagen debe ser suficiente para visualizar la cabeza y el tórax del embrión, y la medición debe realizarse con el embrión en posición neutra (ni en hiperflexión ni en hiperextensión).
En gestaciones múltiples, los gemelos monocigóticos pueden compartir la misma placenta (monocoriales) y el mismo saco amniótico (monoamnióticos), e incluso en casos excepcionales, órganos fetales (siameses). La corionicidad, que describe el número de placentas, se determina mejor mediante ecografía entre las semanas 11 y 13 para examinar la unión de la membrana intergemelar con la placenta.