Los hurones son animales pequeños, conocidos por ser curiosos y juguetones. Pueden vivir entre 8 y 10 años y alcanzan la madurez sexual entre los 7 meses y el año de edad. Estos mustélidos entran en celo dos veces al año, y la ovulación de la hembra es inducida por la monta, lo que significa que pueden presentar celos persistentes si no hay apareamiento.
Generalmente, los machos suelen ser de mayor peso que las hembras y experimentan mudas de pelo en primavera y otoño. Los hurones poseen un característico olor almizclado, originado por la secreción de glándulas cutáneas sebáceas regulada por andrógenos, siendo este olor más pronunciado en machos enteros. Estas glándulas tienden a involucionar tras la esterilización (castración u ovariohisterectomía). Adicionalmente, cuentan con glándulas o sacos anales cuya secreción emite un olor intenso.
A pesar de su naturaleza juguetona y activa, los hurones también son animales que disfrutan de largos periodos de descanso. Necesitan un espacio adecuado para sus horas de sueño, equipado con una hamaca o cama, así como juguetes y túneles para sus momentos de esparcimiento. Es fundamental mantener su higiene, proporcionando una rinconera con viruta o papel extrusionado para sus necesidades.
Los hurones son carnívoros, y su dieta debe basarse en proteína de alta calidad, como la que se encuentra en piensos específicos para hurones o en alimentos de alta gama para gatitos.
La prevención mediante vacunas y desparasitación es crucial para la salud de tu mascota. Se recomienda vacunar a los hurones contra el virus del moquillo canino, que es altamente mortal y se contagia por contacto directo, y contra la rabia, cuya obligatoriedad varía según la comunidad autónoma y se transmite por mordedura.
Los hurones pueden verse afectados por diversas patologías, incluyendo problemas cutáneos, entéricos, virales, miocardiopatías, hepáticas y linfomas, siendo común que presenten múltiples enfermedades simultáneamente. Una patología frecuente en hurones de 4 a 5 años es el insulinoma, un tumor de páncreas que causa un exceso de insulina. Los síntomas pueden incluir aumento del tamaño del bazo y linfonodos reactivos. El diagnóstico se basa en pruebas como análisis de sangre para medir glucemia e insulina (valores normales de insulina: 4.88-34.84 uU/ml; en insulinoma: 200-300 uU/ml), radiografías y ecografías para evaluar el páncreas. El tratamiento definitivo es quirúrgico, aunque las recidivas son comunes.
Otra condición que puede afectar a los hurones es la hiperplasia o neoplasia de las glándulas suprarrenales, que puede presentarse en uno o ambos órganos. Los síntomas en ambos sexos incluyen distensión abdominal, alopecia bilateral simétrica, anemia/trombocitopenia, pérdida de peso/anorexia, aumento de la micción y sed (PU/PD), y disuria/obstrucción urinaria. El tratamiento médico puede consistir en implantes que bloquean las hormonas sexuales.

Reproducción en hurones
La reproducción de los hurones es una tarea compleja y una gran responsabilidad, no se trata simplemente de juntar un macho y una hembra. Es fundamental evitar la reproducción entre individuos emparentados o con problemas de salud o comportamiento para no propagar rasgos indeseables en la población.
Madurez sexual y ciclo reproductivo
Los hurones alcanzan la madurez sexual entre los 4 y los 8 meses de edad, usualmente en la primera primavera después de su nacimiento. Las hembras son poliestricas estacionales de ovulación inducida, entrando en celo típicamente entre enero y marzo. Los machos suelen entrar en celo entre diciembre y enero.
En las hembras enteras que entran en celo y no son cubiertas, puede desarrollarse el hiperestrogenismo. Si no hay ovulación, permanecen en un estado de estro persistente con niveles elevados de estrógenos, lo que puede llevar a toxicidad. Los síntomas incluyen hipertrofia vulvar con edema y posible secreción, depresión, inapetencia, debilidad y palidez de mucosas. En casos graves, puede ocurrir aplasia de la médula ósea. Por ello, se recomienda la esterilización química mediante implantes que bloquean las hormonas sexuales.
Si no se desea reproducir a una hembra en celo, es crucial realizar la esterilización para prevenir problemas de salud. La toxemia del embarazo es una complicación grave que puede afectar a las hembras gestantes que no ingieren suficiente alimento en las etapas finales de la gestación.
El ritual de apareamiento
Durante el período de apareamiento, el macho dominante puede tomar a la hembra por la nuca y arrastrarla enérgicamente antes de la cópula. El acto sexual puede durar hasta dos horas, y el pene del macho, sostenido por un hueso, facilita la prolongación de la unión. Este proceso está diseñado para excitar a la hembra y estimular la ovulación.
La luz artificial puede influir en las hembras, provocando una producción prolongada de hormonas FSH y LH que afectan la actividad hipofisaria. Si se opta por mantener un hurón entero como mascota, es vital asegurar que esto no comprometa su salud.

Gestación y parto
Si el apareamiento ha sido exitoso, la hembra comenzará a ganar peso y a preparar un nido. La gestación puede detectarse aproximadamente a partir de la segunda semana posterior al apareamiento. Las hembras preñadas requieren un mayor consumo de agua limpia y fresca, duplicando o triplicando su ingesta normal, lo cual también influye en su apetito.
La hembra puede permanecer con el macho durante la mayor parte del embarazo, pero debe ser trasladada a una jaula aparte unas dos semanas antes del parto. La gestación dura aproximadamente 42 días.
Tras el parto, la hembra necesita un período de al menos una semana a solas con sus crías, durante el cual deberá ser alimentada. Una hembra con una camada numerosa (más de 10 crías) puede perder peso a pesar de una alimentación adecuada. La jaula de la hembra puede desarrollar un olor fuerte después del parto.
Crianza y destete
Al nacer, las crías miden solo unos 5 cm, tienen los ojos y las orejas cerrados, y presentan una mínima cantidad de pelo. Dependen completamente de su madre para su supervivencia.
Alrededor de las 3 semanas de edad, las crías comienzan a ingerir comida sólida para hurones. Dado que aún tienen dientes de leche, la comida debe ser remojada en agua. Es importante elegir un alimento rico en proteínas y bajo en carbohidratos.
El destete se realiza aproximadamente a las 6 semanas de edad. Es recomendable que un veterinario examine a cada cría para asegurar su salud y desarrollo adecuado. Antes de ser dadas en adopción, las crías deben ser entrenadas en hábitos de higiene y en el control de la mordida.

Entrenamiento y socialización de las crías
Para enseñar a las crías a hacer sus necesidades en un lugar designado, se debe observar dónde suelen orinar o defecar y colocar una arena sanitaria en esa zona. Las arenas sanitarias ideales son aquellas sin polvo, como las de granos de papel reciclado o virutas finas de madera blanda.
Los hurones exploran el mundo con el hocico, lo que puede llevarlos a morder o mordisquear. Para disuadir este comportamiento en las crías, se les debe decir "¡No!" con firmeza si muerden al ser cargadas. Una buena socialización y entrenamiento pueden reducir significativamente la tendencia a morder en la adultez.
Dado que no siempre es práctico conservar a todas las crías, es importante tener un plan para darlas en adopción cuando alcancen la edad adecuada.
TODO SOBRE LOS HURONES:¿La mascota perfecta o un desastre con patas?
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