Reanimación neonatal en casos de bradicardia severa

La reanimación neonatal constituye un marco asistencial específico que responde a una fisiopatología única: la transición cardiorrespiratoria del feto a la vida extrauterina. Si esta transición falla, se produce hipoxemia, acidosis y bradicardia secundaria. En el recién nacido, la bradicardia suele reflejar hipoxia profunda y su corrección depende fundamentalmente de una ventilación eficaz.

Esquema del algoritmo de reanimación neonatal: pasos iniciales, ventilación, compresiones y uso de fármacos según la frecuencia cardíaca.

Evaluación y estabilización inicial

La necesidad de reanimación se basa principalmente en el esfuerzo respiratorio y la frecuencia cardíaca del recién nacido. Se recomienda una evaluación rápida dentro de los 60 segundos posteriores al nacimiento. El monitor cardíaco de 3 derivaciones es la forma preferida de evaluar la frecuencia cardíaca con precisión.

  • Calor: Proporcionar calor para mantener una temperatura corporal de 36,5 a 37,5° C.
  • Posicionamiento: Colocar al recién nacido en decúbito supino con la cabeza en posición neutra o ligeramente extendida.
  • Vía aérea: Aspirar secreciones solo si existe obstrucción evidente. La aspiración excesiva puede causar respuesta vagal, apnea y bradicardia.

Manejo de la bradicardia grave

La bradicardia en el recién nacido, definida frecuentemente por una frecuencia cardíaca (FC) inferior a 60-100 lpm, requiere una intervención escalonada:

Ventilación con presión positiva (VPP)

Si la FC es de 60 a 100 lpm y el neonato presenta apnea o respiración ineficaz, se indica la VPP.

Dispositivo Presión inicial (Término)
Reanimador en T o Bolsa autoinflable PIP 20-25 cm H2O / PEEP 5 cm H2O

Si la FC no aumenta dentro de los 15 segundos, se debe ajustar la máscara para asegurar un sellado correcto, verificar la posición de la cabeza y aspirar secreciones. Si la frecuencia cardíaca sigue sin aumentar, el último paso es incrementar la presión en la vía aérea.

VPP o Ventilación con Presión Positiva

Compresiones torácicas e intubación

Si la frecuencia cardíaca es < 60 lpm a pesar de una ventilación adecuada, deben iniciarse las compresiones torácicas y proceder a la intubación endotraqueal. Las compresiones y ventilaciones se entregan secuencialmente (relación 3:1), con un total de 90 compresiones y 30 respiraciones por minuto.

Administración de fármacos

En el neonato, los fármacos rara vez están indicados, ya que la bradicardia suele corregirse ventilando. Sin embargo, si la FC permanece por debajo de 60 lpm a pesar de una ventilación y masaje cardíaco adecuados:

  • Adrenalina: Es el fármaco de elección. Dosis intravenosa: 0,01 a 0,03 mg/kg (0,1 a 0,3 ml/kg de la dilución 1:10.000).
  • Volumen: Si existe sospecha de hipovolemia, administrar 10 ml/kg de cristaloides.
  • Glucosa: Medir la glucemia en reanimaciones prolongadas; tratar solo si es baja con 2 ml/kg de glucosa al 10%.

El manejo del cordón umbilical es un determinante hemodinámico clave. En neonatos que requieren reanimación, no existe evidencia concluyente para retrasar la ligadura, pero debe realizarse de forma coordinada con las maniobras de soporte vital.

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