Quiste ovárico en niñas y adolescentes: Causas, síntomas y tratamiento

El quiste ovárico en una niña es una afección caracterizada por la formación de una burbuja llena de líquido o sangre en la glándula. Un quiste en el ovario ocurre cuando se desarrolla un saco donde se almacena líquido en los ovarios de una adolescente o niña, pudiendo aparecer de forma individual o en grupos. Esta patología suele ser de naturaleza benigna y, en su mayoría, los quistes se desarrollan debido a procesos corporales normales en distintos momentos del ciclo menstrual.

Esquema anatómico del aparato reproductor femenino mostrando la ubicación de los ovarios en la pelvis y la formación de un quiste folicular

Tipos de quistes ováricos y masas pélvicas

Los quistes ováricos se detectan con mayor frecuencia en adolescentes y niñas menores de un año. Existen diferentes clasificaciones dependiendo de su origen y comportamiento:

Quistes funcionales

Son los más comunes y están relacionados con el ciclo menstrual mensual. Se consideran una señal de que los ovarios están funcionando correctamente y suelen desaparecer por sí solos.

  • Quiste folicular: Su formación se explica porque en la segunda fase del ciclo no se produce la destrucción del folículo y este permanece en forma de burbuja. Si el folículo no logra abrirse y liberar un óvulo, el líquido permanece dentro y forma el quiste.
  • Quiste luteal (del cuerpo lúteo): Se presenta después de que un óvulo ha sido expulsado. Normalmente, el cuerpo lúteo experimenta un desarrollo inverso si no se produce el embarazo, pero a veces se agranda y puede contener una pequeña cantidad de sangre.

Masas y tumores de ovario

Aunque la mayoría son benignos, en niñas pueden presentarse otros tipos de masas:

  • Tumores de células germinativas: Comienzan en las células que producen óvulos y son el tipo más frecuente de tumores de ovario en las niñas.
  • Tumores epiteliales: Se originan en el tejido que cubre el ovario. En la niñez, suelen encontrarse en estadios tempranos.
  • Tumores estromales: Comienzan en las células que sostienen los ovarios, como los tumores de células de la granulosa de tipo juvenil.
  • Carcinoma de células pequeñas: Un tipo de cáncer poco frecuente, de crecimiento rápido y pronóstico precario.

Causas y factores de riesgo según la edad

La etiología del quiste varía significativamente según la etapa del desarrollo de la paciente:

Etapa de vida Causa principal / Factores
Recién nacidas y lactantes Asociados a las peculiaridades del curso del embarazo y hormonas transmitidas al feto por la madre. Suelen resolverse a los 12 meses.
Niñas prepúberes Pueden ser quistes foliculares autónomos o, raramente, tumores. Pueden liberar hormonas y causar pubertad precoz.
Adolescentes (13-15 años) Se asocian con la formación del fondo hormonal, el inicio de la menstruación y fallos en el proceso de la pubertad.

Existen factores de riesgo genéticos como el Síndrome de Ollier, el Síndrome de Maffucci, el Síndrome de Peutz-Jeghers y alteraciones en el gen DICER1, que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar ciertos tipos de tumores ováricos.

CICLO OVÁRICO: Explicación del ciclo menstrual y hormonal - Ginecología y Obstetricia -

Síntomas y manifestaciones clínicas

Los signos de patología pueden estar completamente ausentes durante mucho tiempo. En adolescentes y niñas con quistes pequeños, lo común es que no haya síntomas y estos desaparezcan solos. Sin embargo, con la progresión de la enfermedad, pueden manifestarse:

  • Dolor pélvico: Puede ser constante y sordo, o intenso y repentino en caso de rotura o torsión.
  • Distensión o hinchazón abdominal: Sensación de pesadez o masa palpable en el abdomen.
  • Alteraciones menstruales: Menstruaciones dolorosas, abundantes, irregulares o ausencia de las mismas.
  • Signos de pubertad precoz: Aparición temprana de telarquia (desarrollo mamario), vello pubiano o sangrado vaginal habitual en niñas pequeñas.
  • Síntomas sistémicos: Náuseas, vómitos, pérdida de apetito o sensación de llenarse rápidamente al comer.

Importante: Si se produce una torsión ovárica (el ovario se curva de forma anormal deteniendo la circulación sanguínea), los signos serán intensos y de aparición inmediata, requiriendo atención médica urgente.

Diagnóstico y evaluación

Dado que los síntomas suelen estar ausentes, la patología a menudo se detecta accidentalmente durante una ecografía realizada por otro motivo. El proceso diagnóstico incluye:

  1. Historia clínica y exploración física: Evaluación de síntomas, antecedentes familiares de cáncer y exploración general. En niñas, si se requiere una exploración pélvica interna, suele realizarse bajo anestesia para evitar molestias.
  2. Ecografía pélvica: Es la primera prueba de diagnóstico por imagen. Permite determinar la localización de la formación y su tamaño.
  3. Resonancia Magnética (RMN) o Tomografía Computarizada (TC): Se utilizan si la ecografía no es suficientemente eficaz o para evaluar la extensión de masas complejas.
  4. Pruebas de laboratorio:
    • Prueba de embarazo (GCH en suero) para descartar gestación inicial.
    • Niveles hormonales (Estradiol, FSH, LH, testosterona).
    • Marcadores tumorales: Exámenes de sangre como CA-125, alfa-fetoproteína y B-hCG para evaluar el riesgo de malignidad.
Infografía sobre los pasos del diagnóstico: desde la ecografía hasta los marcadores tumorales

Opciones de tratamiento

La tarea del médico consiste en elegir una terapia que preserve la función del ovario en el futuro. El tratamiento dependerá de la gravedad, el tamaño del quiste y la edad de la paciente.

Observación y tratamiento médico

En la mayoría de los casos, se sigue una táctica de observación (espera en observación). Los quistes funcionales generalmente desaparecen espontáneamente en 8 a 12 semanas. Si es necesario, se puede prescribir:

  • Anticonceptivos hormonales: Destinados a inhibir la ovulación y prevenir la formación de nuevos quistes.
  • Terapia farmacológica: Para manejar síntomas específicos o desequilibrios hormonales.

Tratamiento quirúrgico

Está indicado cuando la formación aumenta rápidamente de tamaño, supera los 10 centímetros, causa dolor intenso o presenta características complejas que no desaparecen.Las técnicas incluyen:

  • Laparoscopia: Cirugía de invasión mínima a través de pequeños cortes en el abdomen para extirpar el quiste (cistectomía) preservando el ovario.
  • Laparotomía: Cirugía abierta para casos más complejos o cuando se sospecha de malignidad.

Cuidados y rehabilitación

Para minimizar la probabilidad de desarrollo de patologías, es fundamental que el niño tenga un sueño saludable, un horario de descanso adecuado y una dieta rica en vitaminas y microelementos. El estrés y las cargas excesivas pueden impactar negativamente en los órganos reproductores.

En caso de intervención quirúrgica, se debe prestar atención al periodo de rehabilitación:

  • Proporcionar una dieta nutritiva y complejos vitamínicos si es necesario.
  • Evitar levantar pesos y actividades físicas intensas hasta que cicatricen las incisiones.
  • Prohibido el uso de saunas, playas, solariums o nadar en aguas públicas durante la recuperación inicial.
  • Protección contra la hipotermia, vistiendo según el clima y protegiendo la zona lumbar y piernas.

Las pacientes con antecedentes de quistes o que sufren menstruaciones muy dolorosas deben acudir al ginecólogo para chequeos constantes, ya que el riesgo de recurrencia puede ser alto.

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