A medida que un niño crece, se dará cuenta de que no todas las personas a su alrededor tienen buenas intenciones. Hay personas de todo tipo: buenas y malas, altruistas o empáticas, crueles y despiadadas, tóxicas, agresivas y con graves problemas emocionales. Por eso mismo, tu hijo no solo deberá aprender a diferenciar las buenas de las malas personas, sino también a enfrentarse y alejar de su vida a quienes tengan una conducta intimidatoria y conflictiva.
Aunque a los padres nos gustaría estar siempre al lado de nuestros hijos para poder ayudarles en todo lo necesario y guiarles para que no se equivoquen, esto no será siempre así. Pero aunque no estés delante de los problemas que pueda tener tu hijo, lo que sí puedes hacer es enseñarle a defenderse, por ejemplo, de los niños crueles y acosadores.
Entendiendo el Acoso Escolar
Qué es el Acoso y Por Qué Ocurre
El bullying o acoso escolar es una manifestación de la crueldad de algunos niños y un problema muy común hoy en las escuelas de todo el mundo. Es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos. Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.
Es importante tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben "aguantar". Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.
Los niños hostigan a otros por diversas razones. A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.
En algunos casos, los niños atormentan a otros porque es ese el trato que han recibido. Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros. Algunos programas de televisión populares incluso parecen promover la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Cómo Identificar el Acoso: Señales de Alerta
A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre. Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.
Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla es extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas. El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.
- Caso de Seth: Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.
- Caso de Kayla: Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella. Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella. Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.
Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta. Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.
Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.
Si Su Hijo es Víctima de Acoso
El Primer Paso: Escuchar y Apoyar
Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación. A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.
Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto. Cuando su hijo esté en un lugar seguro, él puede y debe expresar sus sentimientos. El acoso hace daño y él tiene derecho a sentirse lastimado.
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Acciones Prácticas para los Padres
- Comunicación con la Escuela: Informe de la situación a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro). A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas. No hace falta que ocurra un caso de acoso para que los colegios realicen labores de concienciación con los niños y establezcan protocolos antiacoso.
- Considerar Hablar con los Padres del Acosador: En algunos casos, puede resultar conveniente acercarse a los padres del hostigador. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto. Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.
- Conocer la Normativa: La mayoría de las escuelas tienen políticas y programas contra el acoso o bullying. Además, en muchos estados existen leyes y reglamentos relacionados con este tema. Infórmese sobre las leyes vigentes en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.
- Fomentar la Autoestima y Confianza: Empodere a su hijo para que hable, se defienda y abogue por sí mismo. Ayúdelo a que asuma la responsabilidad de sus propias reacciones ante el acoso. Pregúntele cuáles son sus ideas para manejar situaciones agresivas. Eso le dará una sensación de control y poder sobre los acosadores. Señale en qué es especial y ayúdelo a reconocer sus propias fortalezas. Anime a su hijo a pasar tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.
Estrategias para Enseñar a su Hijo a Defenderse
Ayude a su hijo a pensar cómo podría responder a diferentes situaciones de acoso. ¿A quién informaría si alguien lo empuja en el autobús escolar? ¿Qué le respondería a alguien que lo insultó? ¿Cómo debería actuar si otros estudiantes lo excluyen de un juego?
Dígale que:
- Busque Apoyo en Amigos: Enfrentarse solo a una situación de crueldad en la escuela hace que el niño se sienta débil, inseguro, indefenso. Si nota que alguien le está provocando con palabras, pida el apoyo de sus amigos. El hecho de contar lo que está ocurriendo a los amigos le hará sentirse más arropado y seguro. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecerse a hacer lo mismo por un amigo.
- Ignore al Acosador y se Aleje: Ignorar a un niño cruel es el acto más valiente que puede hacer un niño acosado. Todo lo que dice es un reflejo de él mismo. Ignorar al hostigador, cuando sea posible y alejarse, si puede. Actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Poner en práctica formas de ignorar los comentarios hirientes, como no demostrar interés. Ignorar al acosador es una manera de demostrar que no nos importa. Es probable que, en algún momento, el acosador se canse de intentar acosar a esa persona.
- Controle sus Emociones: Trate de no ponerse muy emotivo, ya que esto puede alentar al acosador. Los niños que sufren con la crueldad de otros niños tienden a convertirse en crueles para contestar al acosador. Enseñe a su hijo que eso solo empeorará la situación. En esos casos, hay que aprender a controlar sus emociones, por ejemplo, no reaccionando ante las ofensas del otro. Practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse.
- Comunique de Manera Firme: Decirle al acosador en voz alta que pare. Aunque se sienta nervioso, debe tratar de hablar y actuar con seguridad. Eso a veces puede detener al acosador.
- Reporte Siempre a un Adulto: Siempre informe a un adulto (profesor, entrenador, director, padre, madre, etc.) después. Dígale a su hijo que esto no es “acusar o delatar”, sino que es un acto de compasión y preocupación por otro niño. Además, cuanto más ayude a los otros estudiantes más probable será que ellos lo ayuden a él cuando tenga que defenderse de los acosadores. Asegure a su hijo que no se va a meter en problemas si le cuenta a un adulto de confianza su experiencia de acoso.
- Evite Vengarse: ¡Evite vengarse acosando al otro! Tomar represalias puede ser peligroso. Es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado.
Si Su Hijo es el Acosador
Reconocer y Abordar la Conducta
Un alto porcentaje de los abusadores no son conscientes de su comportamiento. No saben la gravedad de lo que han hecho y lo que pueden provocar en otros niños. Tu hijo tiene que aprender que por mucho que grite, de patadas a puertas y amenace, no va a conseguir nada de sus padres. Es fundamental que su comportamiento tenga consecuencias negativas para él, sin que estas sean violentas.
No te machaques si el comportamiento de tu hijo no es ejemplar. Sentirte culpable y victimizarte no ayudará a nada. Lo importante es que detectes a tiempo qué está ocurriendo o qué puede llegar a pasar y te pongas manos a la obra.

Factores Familiares y su Influencia
Cuida en casa la actitud que mostráis frente a personas de otra cultura, raza o ideología política. Los comentarios despectivos “programan” el cerebro del niño para pensar que hay opiniones, costumbres, razas o sexos mejores que otros. Cuida con especial atención las muestras de desaprobación que hacéis a vuestra pareja e hijos. Muchos niños que acosan han visto o vivido comportamientos de hostigamiento en su propia casa.
Enseña a tu hijo a tratar a los demás como quiere que le traten a él, y esta regla incluye al niño cruel. El ejemplo de los padres es la guía; la forma en que los padres resuelven los conflictos es fundamental.
Estrategias para Guiar el Comportamiento de su Hijo
- Establecer Límites Claros y Consecuencias: No seas permisivo en las transgresiones al comportamiento social. Pegar un tortazo a otro niño puede parecerte cosa de niños. Poner límites con firmeza y cariño. Las normas claras son el mejor favor que puedes hacer a tu hijo para enseñarle a comportarse correctamente. No hace falta poner demasiadas normas, pero sí que quede claro que son de obligado cumplimiento. Su hijo debe saber claramente qué conductas puede hacer y cuáles no está dispuesto a tolerar como padre.
- Cumplir con la Palabra: El joven ha aprendido a saltarse los límites y está acostumbrado a que las amenazas de sus padres no se cumplan y acaben cediendo ante su violencia. Es básico cumplir con lo que se le dice para que empiece a aceptar la autoridad de sus padres. Si avisas con un castigo, cúmplelo.
- Reforzar Conductas Correctas: De igual forma que no vamos a consentir los comportamientos que queremos que deje de hacer, vamos a premiar y reforzar los comportamientos positivos y deseables que tiene tu hijo. La cuestión no es convertirnos en “los malos de la película”, sino de transmitir un mensaje claro de cómo esperamos que haga las cosas.
- Enseñar Habilidades Sociales y Empatía: Ayuda a tu hijo a desarrollar habilidades sociales, como pedir las cosas por favor, dar las gracias, mostrar desacuerdo de manera pacífica o controlar sus enfados con amor, cariño y paciencia. Trabaja con tu hijo la empatía. Si ha estado maltratando a un niño, lo más seguro es que no sepa cómo se puede llegar a sentir o no le haya importado. Intenta que se ponga en los zapatos del otro. Pregúntale qué sentiría si alguien tuviera ese trato con él.
- Fomentar la Expresión Emocional: Que exprese sus emociones y si no sabe ponerles nombre, ayúdalo. Esto puede ayudar a entender qué necesidades no satisfechas tiene el niño que agrede para que su reacción al estímulo de otro sea la de pegar.
- Buscar Apoyo Profesional: Gran parte del proceso de asimilación y cambio va a necesitar la ayuda de un especialista. Tu hijo obtendrá todas las herramientas necesarias para darle la vuelta a su conducta y subir su autoestima. Un psicólogo hará que las nuevas habilidades se queden grabadas para siempre en su cabeza.
- Apoyo Parental en el Proceso de Cambio: Por muy cruel que haya sido tu hijo, vas a tener que demostrarle todo tu apoyo en el proceso. Si quiere cambiar, su camino no va a ser fácil.
Somos los padres los que más influimos en la educación de nuestros hijos. Atajar el acoso para que víctimas y acosadores no sean estigmatizados es tarea de todos. Enseñar a los niños desde pequeños a tener una buena autoestima, entender que todos tenemos los mismos derechos y que sean capaces de respetar las normas es el primer paso.