Convertirse en matrona en España es un proceso reglado que requiere formación universitaria, la superación de una prueba nacional y un periodo de especialización sanitaria. No se trata de un único estudio, sino de un itinerario progresivo que garantiza que la profesional adquiera primero una sólida base en enfermería, y después competencias avanzadas en salud sexual, reproductiva y obstétrica.
La complejidad de esta formación se refleja en la duración total del proceso, que generalmente puede tardar entre 7 y 11 años. Si se decide acceder a la universidad directamente, la formación puede completarse aproximadamente en 7 años: 4 años del Grado en Enfermería, 1 año de preparación al EIR y 2 años de residencia.
Definición y Rol de la Matrona
Según define el programa formativo, la matrona es el profesional sanitario que, con una actitud científica, responsable y utilizando los medios clínicos y tecnológicos adecuados al desarrollo de la ciencia en cada momento, proporciona una atención integral a la salud sexual, reproductiva y maternal de la mujer, en sus facetas preventiva, de promoción y de atención y recuperación de la salud. Esto incluye la atención a la madre en el diagnóstico, el control y la asistencia del embarazo, el parto y el puerperio normal, así como la atención al hijo recién nacido sano hasta los 28 días de vida.
El campo competencial de la matrona está relacionado con la atención a la salud sexual y reproductiva de la mujer desde una perspectiva holística, basada en un modelo salutogénico y de fomento de la fisiología. Es una profesión reconocida por la Organización Mundial de la Salud y las instituciones sanitarias europeas por su incidencia en la mejora de la salud reproductiva y su contribución a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
Las matronas, como enfermeras especialistas Obstétrico-Ginecológicas, asisten a sus pacientes antes, durante y después del embarazo, además del puerperio, y se encargan del cuidado de los neonatos. También tienen un papel importante en el asesoramiento y la educación para la salud en el seno de las familias y la propia comunidad, incluyendo la educación prenatal, la preparación para la maternidad y aspectos de salud sexual y reproductiva.
Las matronas no solo cuidan de la salud individual, sino que también son profesionales imprescindibles para mejorar los indicadores de salud pública. Ejercer como enfermera de esta especialidad es un proceso gratificante e intenso que, además de los cuidados físicos, implica proporcionar soporte emocional, brindando una atención personalizada y una experiencia cercana y respetuosa. La empatía y el asesoramiento a las madres son fundamentales. La atención profesional sanitaria debe formar parte de la vocación del aspirante.
Historia de la Formación de Matronas en España
El oficio de matrona se remonta a los orígenes de la humanidad, ligado a la preservación de la vida y a la evolución de otras profesiones sanitarias. Tradicionalmente, los conocimientos se transmitían de unas mujeres a otras por tradición familiar o por relaciones de proximidad, basándose fundamentalmente en el empirismo y la experiencia que la maestra transmitía a la alumna.
Desde el siglo XIII en España y en Europa, se estableció la necesidad de una licencia para ejercer, lo que supuso un control institucional y el inicio de la profesionalización. Este control se ha interpretado también como un objetivo por parte de las autoridades masculinas eclesiásticas, políticas y médicas. La obtención de licencias para ejercer o los primeros exámenes realizados por el protomedicato no conllevaban un programa de formación; eran la sanción de los conocimientos y experiencia que ya tenía la partera y la autorización para ejercer.
A partir del siglo XVIII en España, se promulgaron una serie de leyes con el objetivo de unificar las condiciones requeridas para desempeñar la profesión de matrona. En 1750, Fernando VII promulgó una Real Cédula que obligaba a las parteras a realizar un examen para poder ejercer profesionalmente, estableciendo condiciones como la documentación sobre la limpieza de sangre, haber ejercido el oficio al menos 2 años y ser de buenas costumbres. Asimismo, se publicó la Cartilla Nueva, del Doctor Antonio Medina, como libro de texto para el examen.
Durante el siglo XIX, se comenzó a regular la formación de las matronas, definiéndose las instituciones donde debían adquirirse tanto las competencias teóricas como prácticas, la duración de la formación y el temario. Así, la Real Cédula del 6 de mayo de 1804 consideró dos vías para acceder al título de matrona: a través de dos cursos académicos o mediante un examen de reválida dirigido a mujeres que, habiendo ejercido el oficio y pudiendo acreditar tres años de trabajo con matrona o cirujano, desearan realizar un examen teórico-práctico.
La Ley General de Instrucción Pública del 9 de septiembre de 1857, en su artículo 41, definió a la matrona como la mujer práctica en el arte de partos o que ejercía en virtud del título. Las condiciones para presentarse al examen de comadrona, según el reglamento del 16 de noviembre de 1888, eran: haber cumplido 20 años, ser viuda o casada con permiso del esposo, tener justificación de buena vida y costumbres avalada por el párroco, y haber cursado la primera enseñanza elemental completa. La formación de las matronas se impartía en casas de maternidad o en hospitales con sala de partos. El Real Decreto del 12 de agosto de 1904 reorganizó los estudios de matrona en dos cursos académicos, siendo La Casa de Salud de Santa Cristina de Madrid la primera Escuela de Matronas con referencia legal en España. A partir de 1934, se exigieron tres años de bachiller más reválida para poder comenzar los estudios de matrona según la Orden del 13 de diciembre.
Con el desarrollo de la medicina y el establecimiento de las primeras cátedras de obstetricia, se crearon escuelas de matronas vinculadas a las universidades. En esa época, las mujeres tenían prohibida su asistencia a la universidad; sin embargo, los hombres cirujanos estaban autorizados a asistir partos normales y a formarse en algunas de estas escuelas de matronas.

La profesión de matrona ha sido tradicionalmente independiente de la profesión de enfermera, situación que se mantiene en otros países europeos. Sin embargo, en España, la formación de las matronas se mantuvo como estudio independiente hasta 1953, cuando se unificaron los estudios de Practicante, Enfermera y Matrona en un proyecto y título único: ATS (Ayudante Técnico Sanitario). En 1957, por Decreto del 18 de enero, se creó la especialidad de Asistencia Obstétrico-Matrona. Para cursarla se requería ser mujer, estar en posesión del Título de ATS y tener menos de 45 años. Las enseñanzas de matrona se realizaban en régimen de internado y tenían una duración de un año intensivo.
Tras la incorporación de los estudios de Enfermería a la universidad en 1977, en 1980 se suprimió la limitación de género a los estudios de matrona y el régimen de internado. Pero en 1987, el plan de estudios de matrona quedó derogado, cesando la formación de matronas durante varios años a la espera del desarrollo del nuevo plan de estudios, que debía ser acorde a la normativa comunitaria europea tras el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea.
Este retraso conllevó un recurso contra el Reino de España ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Tras su resolución, se transpusieron al ordenamiento jurídico español dichas directrices en 1991, lo que permitió establecer el programa formativo de la especialidad de matrona, adaptado a la normativa europea. Al año siguiente, se establecieron los requisitos para el acceso a la formación de matrona, enmarcada en la formación sanitaria especializada, y se determinaron los requisitos que debían cumplir las unidades docentes. Se fijó una formación de dos años a tiempo completo, para cuyo acceso era preciso disponer del título de Diplomado en Enfermería y la obtención de una plaza como residente en las pruebas que se realizan anualmente en todo el Estado para la especialización de las profesiones sanitarias. En 1994 se realizó la primera convocatoria y en 1996 salió la 1ª Promoción de Enfermeros Especialistas en Obstetricia y Ginecología (Matrona).
El Itinerario Formativo Actual para Ser Matrona en España
En España, a diferencia de algunos estados miembros de la Unión Europea (como Francia y Holanda, donde es un grado independiente), se ha optado por la especialización tras la formación de enfermera. Otros estados, como el Reino Unido, contemplan ambas vías de acceso.
1. Grado en Enfermería
El primer paso ineludible para convertirse en matrona en España es completar el Grado en Enfermería. Esta carrera universitaria tiene una duración de cuatro años y se compone de 240 créditos académicos (ECTS), al igual que otras carreras de las Ciencias de la Salud.
Los estudios de Enfermería se componen de asignaturas obligatorias y optativas, entre las que destacan Farmacología, Anatomía y Cuidados Enfermeros. Algunas universidades ofrecen menciones específicas en áreas como Salud Mental, Envejecimiento y Salud, o Cuidados Pediátricos. A partir del segundo curso, los estudiantes deben completar 80 ECTS de prácticas, lo que les permite aplicar sus conocimientos teóricos en contextos reales dentro de centros de salud y hospitales. El proceso formativo culmina con la entrega de un Trabajo de Fin de Grado en el último año.
2. Examen Interno Residente (EIR)
Una vez obtenido el Grado en Enfermería, el siguiente paso es superar el Examen Interno Residente (EIR). Esta prueba nacional es una antesala al acceso a las plazas de formación de especialidades y se realiza, por norma general, una vez al año. Consiste en 200 preguntas de opción múltiple y 10 preguntas de reserva, con una duración total de 4 horas y media. Solo los estudiantes con mayor puntuación consiguen una de las plazas de formación para las especialidades de enfermería.
Para seguir todos estos pasos de manera exitosa, en muchas ocasiones es importante contar con apoyo profesional. La academia IFSES, por ejemplo, ayuda a personas que desean superar sus oposiciones, aumentando las probabilidades de conseguir el éxito al preparar el temario exigido para cada convocatoria específica.

3. Residencia de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona)
Después de pasar el examen EIR y obtener una plaza, se accede a la especialidad Enfermería Obstétrico-Ginecológica, que es un programa de posgrado. Esta residencia tiene una duración de dos años a tiempo completo. La vía de la especialización, integrada en el modelo general de formación sanitaria especializada, implica que el aprendizaje se realiza en un entorno laboral supervisado que permite la asunción de responsabilidades paulatina y acorde con el nivel competencial adquirido. Además, la residente se integra en un equipo de trabajo y en la realidad de la práctica clínica.
El programa de convalidaciones en UNIVERSAE puede agilizar el proceso, incluso en la etapa universitaria.
Otras Consideraciones sobre la Formación
Las matronas son enfermeras especialistas Obstétrico-Ginecológicas, una de las siete especialidades de Enfermería contempladas en la legislación española. Esta es la categoría más extendida dentro del territorio español, ya que todos los servicios sanitarios de las comunidades autónomas cuentan con matronas, algo que no es común para otras ramas de la Enfermería. Las otras especialidades son:
- Enfermería de Salud Mental
- Enfermería del Trabajo
- Enfermería Geriátrica
- Enfermería Familiar y Comunitaria
- Enfermería Médico-quirúrgica
- Enfermería Pediátrica
Es importante destacar que no es posible ser matrona únicamente con una Formación Profesional (FP) en España.
Competencias y Objetivos de la Formación
La formación de las matronas tiene el propósito de capacitar a los profesionales para que proporcionen atención sanitaria de forma autónoma, responsable y en colaboración con las mujeres en todos los ámbitos que abarca su definición. Teniendo en cuenta que su atención:
- Promueve un modelo de atención a la mujer centrado en la familia, favoreciendo su capacidad de autocuidado y proporcionando información y consejos adecuados.
- Optimiza los procesos biológicos, psicológicos, sociales y culturales del parto y del recién nacido, promocionando el parto normal y el respeto a la fisiología.
- Se basa en el respeto, la dignidad y la autonomía.
- Protege la equidad y valora la diversidad.
- Busca la excelencia y la seguridad en todas las acciones.
- Promueve la práctica basada en el mejor conocimiento disponible en todos los niveles de atención.
- Se realiza en colaboración con otras matronas y otros profesionales para dar respuesta a todas las necesidades de las mujeres, los recién nacidos y las familias.
- Se desarrolla en todos los niveles de atención: en la comunidad, el domicilio, en centros públicos o privados, como asalariada o por cuenta propia.
Además, la formación recibida dota a la matrona de competencias que le capacitan para la docencia, la investigación y la gestión de los servicios de atención a la mujer. Estas competencias le permiten dar respuesta a las necesidades de la sociedad y del sistema sanitario, afrontar los cambios sociales y profesionales a los que tendrá que enfrentarse y participar en su construcción.
Para alcanzar estas competencias, es básico que durante la formación de las matronas se fomente:
- La reflexión, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la valoración, la planificación, la implementación y la evaluación de la atención prestada.
- La libertad de pensamiento, la curiosidad intelectual, el aprendizaje a lo largo de la vida y el intercambio de conocimiento.
- El trabajo en equipo.
- El compromiso para con la sociedad y la comunidad para la que se trabaja.
¿Qué es una Matrona? Funciones, formación, EIR, residencia || Actualidad Matrona
Marco Jurídico y Unidades Docentes
El marco jurídico en que se desarrolla la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) se regula mediante las normativas aplicables a la formación sanitaria especializada, la normativa europea y su transposición a la legislación española, y el programa formativo de la especialidad de Matrona. La Orden SCO/2921/2005, de 16 de septiembre, convocó la prueba selectiva de 2005 para el acceso en 2006 a plazas de formación de las especialidades de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) y de Enfermería de Salud Mental.
La relación laboral que une a la matrona residente con la entidad titular de la unidad docente donde se está formando es la misma que la del resto de los profesionales que se forman como especialistas. El Real Decreto 1146/2006 detalla la forma, el contenido, la eficacia y la duración del contrato, los derechos y deberes del residente, la jornada laboral y los descansos, las fiestas, los permisos y las vacaciones, las retribuciones, las rotaciones, la suspensión del contrato, las excedencias, la extinción del contrato y el régimen disciplinario.
Una unidad docente se define como el conjunto de recursos personales y materiales, pertenecientes a los dispositivos asistenciales, docentes, de investigación o de cualquier otro carácter que se consideren necesarios para impartir formación reglada en especialidades en ciencias de la salud por el sistema de residencia. En 1992 se establecieron las condiciones que debían reunir las unidades docentes para la formación de la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona). Se trataba de unidades docentes en las que se formaban únicamente matronas, con una comisión de docencia propia y en las que la responsabilidad de la formación correspondía a los profesionales con la titulación de matrona.
Con la publicación del RD 183/2008, se determinó la constitución de Unidades Docentes Multiprofesionales para la formación de especialistas de diferentes disciplinas con un campo de actuación común, como es el caso de las matronas y los médicos especialistas en ginecología y obstetricia. Estas unidades docentes generalmente se integran en la comisión de docencia del hospital donde se ubican.
En la actualidad, en España, las matronas se pueden formar en unidades docentes de formación de matronas exclusivamente, como es el caso de la Unidad Docente de Matronas del País Vasco, o en Unidades Docentes Multiprofesionales. Cualquiera que sea el modelo de unidad docente, el objetivo principal de la formación es que la residente de matrona adquiera las competencias profesionales específicas, integrando conocimientos, actitudes y habilidades, mediante un programa formativo.
Para planificar, desarrollar y evaluar la actividad formativa, las unidades docentes cuentan con órganos docentes colaborativos, como es el caso de las comisiones de docencia, y unipersonales, entre los que se encuentran las diferentes figuras docentes que participan en la formación, siendo la del tutor la que adquiere una mayor relevancia. La Comisión de Docencia tiene como misión organizar la formación, supervisar su aplicación práctica y controlar el cumplimiento de los objetivos que se especifican en los programas formativos, y su presidencia la ostenta el o la jefe de estudios, a quien corresponde la dirección de las actividades de planificación, organización, gestión y supervisión de la formación especializada en la unidad.
Salidas Profesionales y Recomendaciones
Las salidas profesionales para una matrona son variadas. Podrá encargarse de ayudar a las mujeres en todas sus etapas del embarazo y, de forma ocasional, asistir a la madre y el bebé durante el parto o justo después de él. Es la categoría de especialidad de enfermería más extendida, presente en todos los servicios sanitarios de las comunidades autónomas.
La matrona de Atención Primaria, por ejemplo, trabaja fuera del hospital, en centros de salud o en la comunidad. Las matronas no son las únicas profesionales que trabajan en el ámbito materno-infantil.
Para aquellos que optan por trabajar en el sector sanitario privado, es aconsejable especializarse mediante un curso de posgrado homologado, específicamente en la especialidad de enfermería obstétrico-ginecológica. Estos cursos de posgrado, generalmente de 60 ECTS, están disponibles en varias universidades y proporcionan una formación específica en la especialidad elegida. Aunque no son estrictamente necesarios para trabajar en la sanidad pública, los profesionales recomiendan una formación continuada a través de cursos, talleres o congresos.
Cuando una persona se está planteando qué hay que estudiar para ser matrona, es importante buscar información veraz, acudiendo a organismos oficiales como la Asociación Nacional de Matronas, en funcionamiento desde el año 1978. Conocer muy bien las metas reales del futuro profesional es clave para un recorrido formativo exitoso y más ameno, apoyado en la vocación necesaria para esta profesión.